Esta acción del Gobierno, que afectó principalmente a los miembros de la generación media, desembocó en tensiones organizativas dentro de los Hermanos. Una crisis, desatada por causas similares en 1954 y que se repetirá tras la represión del régimen contra los HH MM lanzada tras el éxito electoral de la congregación islámica en las elecciones de 2005. La consecuencia de que entre 1995 y 2000 los miembros más activos y mejor preparados de la organización fueran encarcelados desembocó no sólo en una paralización de su activismo sino en una ruptura interna A esto contribuyó la llegada al poder de un nuevo guía, Mustafa Mashur (1996-2002), miembro también de la conocida como generación de las prisiones o vieja guardia, que no supo tratar con la diezmada generación media, ni responder a sus exigencias y aspiraciones. Esta situación terminó afectando a las relaciones que mantenían la vieja y nueva generación y se plasmaría en el abandono de un grupo de HH MM encabezados por Abu al-‗Ala Madi, cuyas ideas reformistas chocaron con la estructura rígida de la organización. Este grupo díscolo intentó
183 Según la ley de Práctica de Derechos Políticos No. 73 de 1977 los individuos que han sido condenados por
la práctica de su actividad profesional no podrán volver a ejercerla por un periodo dos veces superior al de la sentencia. Esta ley ha sido utilizada para mantener alejados a los jóvenes líderes de los Hermanos de la vida política representativa.
184 Como asegura al-Awady, ―la confrontación entre Mubarak y los Hermanos fue la consecuencia inevitable
de la incapacidad de un régimen autoritario de tolerar un rival tan poderoso, organizado y popular como los Ijwan. De acuerdo con los documentos, el régimen de Mubarak no era más que ‗una extensión de los regímenes de Abdul Nasser (sic.) y Sadat‘, el cual, aunque pudiera aparecer vestido con traje civil, continuaba siendo un régimen militar‖. Hisham al-Awadi. In Pursuit of Legitimacy…, op. cit., pág. 176.
fundar después de su abandono el Hizb al-Wasat, cuya formación fue y ha sido inexorablemente rechazada una y otra vez por el Comité de Partidos Políticos, controlado por el PND185. Además, el régimen reacciono a esta iniciativa abriendo un nuevo proceso militar en 1996 conocido como el caso del ―Partido al-Wasat‖ en el que fueron procesados 13 miembros y ex miembros de la organización, 8 de los cuales se enfrentaron una vez más a penas de entre 3 y 5 años de cárcel. Entre los acusados estaban Muhammad Mahdi ‗Akif, así como el líder del al-Wasat, Abu al-‗Ala Madi.
Los HH MM no rechazaban la fundación de un partido político, de hecho como asegura Muhammad Habib, ya en 1989 el Maylis al-Shura había decidido su creación, una decisión que fue ratificada por el órgano legislativo de los HH MM en 1995, cuando este órgano fue disuelto por las fuerzas de seguridad186. Sin embargo, tras la campaña de arrestos la cofradía decidió renunciar a esta aspiración política, como asegura ‗Isam al- ‗Arian, por un lado, debido a la dificultad de elegir a los cuadros que debían constituir dicho partido y, por otro lado, a la complicada y delicada relación con el gobierno187. Sin embargo, para Abu al-‗Ala al-Madi, que a pesar de la oposición de la cúpula de la asociación presentó el 10 de enero de 1996 los papeles para la legalización del nuevo partido, la formación del Hizb al-Wasat fue ―el fruto de un movimiento de resistencia dentro de los Hermanos, encabezado por un grupo que de hecho formaba parte de los Hermanos en aquel entonces188‖. Según este antiguo miembro de la cofradía, la lucha que afloró en la organización entre 1995 y 1996 se remontaba a la muerte de al-Tilmisani en 1986, cuando retornaron a la dirección de la organización varios líderes que habían huido de la represión de 1981. Según al-Madi, con el regreso de dirigentes como Mustafa Mashur, Mahmud ‗Azzat, Jairat al-Shatir, Maamun al-Hudaibi o Muhammad Mahdi ‗Akif, se puso
185
Hasta la fecha el único logro alcanzado por el partido a nivel legal ha sido la legalización de la ONG Li-l- Zaqafa wa al-Hiwar‖ (Para la Cultura y el Diálogo) registrada con éxito en abril de 2000 en el Ministerio de Asuntos Sociales. Joshua Alan Stacher. Moderate Political Islamism as a Possible new Social Movement: The Case of Egypt´s Wasat (Center) Party. Thesis del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Americana de El Cairo, 2001. No. de ref. 2001/65, pág. 82.
186
Muhammad Habib, entrevista personal, 5/5/2008.
187 Joshua Alan Stacher. ―Post-Islamist Rumblings in Egypt: The emergence of the Wasat Party‖. Middle East
Journal Volume 56, No. 3, verano 2002, pág. 420.
188 Abu al-‗Ala al-Madi. ―Hikayati ma‗a al-Ijwan wa qisat al-Wasat‖ (Mi historia con los Hermanos y la
historia del al-Wasat). Hizb al-Wasat al-Yadid.
freno a la expansión política de la organización que había propiciado al-Tilmisani con el apoyo de ‗Abd al-Mana‗am Abu al-Futuh189
.
A las disputas internas se sumó un distanciamiento de las demás agrupaciones políticas propiciado por la negativa del entonces portavoz de los HH MM, Maamun al- Hudaibi de firmar en agosto de 1995 un documento de ―concordia nacional‖ (al-wifaq al-
watani) junto al resto de los partidos de la oposición, con el objetivo de presentar una
postura común ante las elecciones parlamentarias.
Esta represión contra los HH MM marcó, además, un nuevo hito en las relaciones entre la cofradía y el régimen y un punto de inflexión en las relaciones del régimen con la oposición. Durante la era de Sadat, se había tratado de culpar a la izquierda de los movimientos de protesta, especialmente los de enero de 1977, intentando salvaguardar la tácita alianza con los islamistas para cargar contra quienes el régimen veía entonces como sus más directos competidores. Uno de los principales beneficios de esta estrategia fue la introducción de restricciones a la formación de partidos, en base a la irresponsabilidad política que había demostrado la oposición. Mubarak, con la izquierda y la oposición maniatada había buscado en la primera década de su gobierno la conciliación de todo el espectro político y social. Sin embargo, como hemos visto, a principios de los 90 descubrió los peligros de esta apertura, por muy tímida que hubiera sido. Ante la nueva amenaza, el régimen decidió sustituir el antiguo discurso de Sadat de culpar a la izquierda y de marcar la diferenciar entre islamistas moderados y radicales, y recurriría, a partir de entonces, a la amenaza islamista para justificar la dilación de las reformas democráticas. Una amenaza en la que los HH MM estaban incluidos y que ponía en peligro no sólo la democracia y la estabilidad en Egipto, sino las de toda la región190. Una amenaza sobre la que el régimen ha
189 Al-Madi insiste en la diferencia generacional y subraya que los líderes exiliados provenían de la primera
época de la organización y muchos habían participado en el Aparato Secreto de la organización y habían sido juzgados en 1965 durante el último proceso que Naser abrió contra la organización.
190 Coma aseguran L Esposito y O. Voll: ―Egipto ofrece un ejemplo primordial a la sociedad de la relación
dinámica y diversa de la religión, su desafío al Estado, y su impacto sobre el proceso de democratización. Egipto ha sido testigo de un activismo islámico radical y revolucionario y de la institucionalización política y social del islam; de las variadas políticas estatales hacia el islam en la lucha del gobierno y las elites gobernantes por mantener su legitimidad y su mundo, con su estilo de vida, poder y privilegios; de la creciente polarización (como en muchas sociedades musulmanas) entre los islamistas, los laicos y los funcionarios del gobierno; de la promoción de, y el posterior no cumplimiento, del compromiso oficial del gobierno con la democratización, justificado mediante la acusación de que los ‗fundamentalistas‘ tienen la intención de ‗secuestrar‘ la democracia y, por último, de la ampliación de un enfrentamiento entre las fuerzas
puesto el acento una y otra vez, no sólo para reprimir a los HH MM, sino a toda la oposición. Mubarak expresó diáfana y públicamente su nueva postura en una entrevista concedida al diario Washington Post en abril de 1996 en la que aseguró en referencia a la cofradía:
―Esa organización es el origen real de toda la violencia y ha planeado asesinatos. […] Si la asociación de los Hermanos Musulmanes llegara al poder en Egipto se producirá la mayor catástrofe en la región, porque significaría el final de la democracia y de la estabilidad191.‖
A partir de ese momento, el régimen daría un nuevo giro estratégico en su relación con los HH MM y el resto de los grupos islámicos. Una vez que el papel de los Hermanos como aliados para silenciar a la oposición ya no se sostenía debido a la debilidad de dicha oposición, el régimen convirtió a los Hermanos en la encarnación de los peligros a los que se expondría el país en caso de una apertura democrática.
Cinco años después de los procesos militares, comenzaron a salir de las cárceles los últimos presos de la generación media, que volvieron a asumir sus puestos en la agrupación islámica. Recobrada de nuevo la libertad, redoblaron sus esfuerzos para insistir en los principios ideológicos del grupo, en sus posturas democráticas, así como en su compromiso con los derechos de la mujer y de los coptos. Con la retórica de los recién liberados se intentaba hacer contrapeso a las declaraciones intransigentes del entonces guía espiritual, que en 1997 había asegurado que los cristianos no deberían cumplir el servicio militar, poniendo en duda su patriotismo. Sin embargo, los aparatos del régimen aún seguían alerta y con la proximidad de las elecciones de 2000 comenzaría una nueva represión que acabó con 20 candidatos al Parlamento sentenciados por otro tribunal militar en noviembre de ese año, pocos días antes de la jornada electoral.
En los últimos comicios del siglo XX, la asociación presentó a 75 candidatos como miembros independientes a las elecciones, con el objetivo de no provocar al régimen, que
de seguridad del Estado y los extremistas musulmanes a fin de incluir tanto a los moderados como a violentos revolucionarios‖. John L. Esposito y John O. Voll, op. cit., pág. 173.
191 Declaraciones recogidas en la página web del Gobierno egipcio.
http://www2.sis.gov.eg/Ar/Politics/PInstitution/President/Interview/000001/0401010300000000000695.htm
por su parte permitió que 17 miembros entraran en el Parlamento, lo que mostraba que, de nuevo estaba dispuesto a aceptar una relativa actividad política de los Ijwan. Este nuevo periodo de tolerancia propició que unos meses después, en febrero de 2001, una lista común de 8 Hermanos, 4 miembros del gobernante Partido Nacional Democrático, un naserista y un miembro de al-Wafd ganaron las primeras elecciones del sindicato de abogados celebradas desde que se emitiera la ley 100/1993.
Las excarcelaciones junto a los nuevos resultados electorales supusieron un golpe de aire fresco para la languideciente organización islámica, que ya no se vio afectada por la nueva campaña de detenciones lanzada en 2002 y en la que otros 16 Hermanos fueron condenados por un tribunal castrense, en el que sería el último proceso militar abierto contra los Ijwan, hasta el que comenzó en 2007 en respuesta a ―los sucesos de al-Azhar”.
Las relaciones entre el régimen y la organización aún sufrirían un nuevo cambio, pero esta vez provocado por presiones exteriores, con el lanzamiento desde Washington en 2003 de la iniciativa para el Gran Oriente Medio. Este nuevo escenario impuesto desde el exterior favoreció que las relaciones entre el régimen y los Hermanos entraran en un nuevo periodo de readaptación.
CAPÍTULO III:
Los Hermanos Musulmanes en Siria y Jordania
La inclusión de este apartado en el trabajo de investigación responde a nuestra intención de ofrecer una visión más amplia de la evolución de los Hermanos Musulmanes y su relación con el poder. De este modo, pretendemos ayudar a la comprensión de la cuestión central del estudio, situarla en un contexto más general, deducir los elementos comunes y perennes de la organización y contribuir a la compilación de elementos que faciliten la predicción de futuros escenarios posibles.
Siria, Jordania y Egipto comparten un proceso histórico afín y los tres países han estado expuestos a influencias similares. Sin embargo, las particularidades de cada uno de ellos han determinado evoluciones históricas diferentes aparejadas a la pervivencia de unos regímenes en detrimento de otros.
La relación de los HH MM sirios y jordanos, que son una extensión de la alma máter de la congregación islámica egipcia, con los gobernantes de sus respectivos estados se ha caracterizado tanto por el enfrentamiento total, como es el caso de los Hermanos sirios a partir de los años 70 y, sobre todo, principios de los 80, como por la alianza, como ocurrió con la congregación jordana entre los años 40 y los 80. Dentro de cada país, las relaciones régimen-HH MM han vivido diferentes etapas, dependiendo de la tolerancia de los mandatarios de turno, así como de la evolución de las realidades históricas. No obstante, tanto en Egipto, como en Siria y Jordania se pueden apreciar constantes muy similares: Han servido como apoyo en ciertos momentos para gobernar, han sido utilizados como contrapeso de otras fuerzas y se ha recurrido a destacar su radicalismo para frenar supuestas medidas democratizadoras. Asimismo, no cabe duda de que las distintas represiones lanzadas contra ellos han provocado crisis internas, que han conducido a fortalecer la parte más radical y en ocasiones la más violenta. Mientras que épocas de diálogo y tolerancia han favorecido, sin lugar a dudas, a su desarrollo. También cabe decir que por sus características y evolución, quizá sea más fácil apreciar estos paralelismos entre Egipto y Jordania.
Su evolución en Jordania y en Siria nos permite profundizar con una mayor riqueza de elementos en los engranajes del juego político entre los HH MM egipcios y el régimen,
así como conocer las barreras que pueden limitar su inserción y su acomodación en el sistema político del país de la desembocadura del Nilo. La ampliación del estudio contribuye, asimismo, a mejorar la perspectiva de la tesis para constatar en que medida la evolución y desarrollo de este grupo islámico está relacionada tanto con su pulso interno como con las posturas de los distintos regímenes frente a él o con la evolución de la situación política y económica nacional, regional e internacional.
De echo, el caso de las ramas de los Hermanos sirios y jordanos sirven como modelo de dos escenarios que siempre están presentes en la evolución de las relaciones régimen egipcio-HH MM de Egipto, que ha pasado por momentos de dura represión sin llegar al enfrentamiento armado de Siria, como en la era de Naser, así como por momentos de simbiosis, pero sin que llegaran a fundar un partido político, como ocurrió en Jordania. Es decir, el estudio de estos dos casos nos puede ayudar a ver qué elementos y situaciones históricas se combinaron para desembocar en unos escenarios políticos particulares que, aunque nunca han llegado a darse en Egipto, si podrían reproducirse en mayor o menor medida y determinar unos desarrollos históricos similares.
Antes de continuar, queremos también dejar constancia de que en ningún momento este capitulo se ha planteado como un estudio comparativo de la evolución del grupo islámico en estos tres países, sino como una somera exposición de su evolución y su relación con los distintos regímenes políticos.