CAPÍTULO III: EL CASO DE PALESTINA
3.6. LOS DISTINTOS EFECTOS DEL DISCURSO
3.6.2. El rol de personas que los menores admiran
En Palestina, el grupo que más influencia los menores es formado por personas que los menores admiran, es decir, por personas que los menores consideran como ejemplos a seguir. De esta manera, el discurso de familiares, amigos, padres y profesores es extremamente relevante y peligroso en la formación de niños combatientes o mismo de niños mártires.
Los menores demuestran gran capacidad de reproducir los discursos políticos que oyen, principalmente cuando se tratan de ideas defendidas por personas que los niños idolatran. Como ha dicho un niño de dieciséis años, cuando él mira el muro construido para apartar palestinos e israelíes, él ve una prisión de esperanzas. El oye el lloro de sus abuelos, los miedos de su madre, la
sensación de fracaso de su padre y la impotencia de sus profesores. No obstante, el menor afirma que son esas voces, dentro del muro, que lo inspiran a seguir en frente. (Kervorkian: 2006)
Por consiguiente, los menores palestinos demuestran que las ansias de los adultos se tornan suyas y que mismo frente a un presente inestable, donde la injusticia y la humillación son constantes es necesario seguir en frente y buscar un futuro que sea diferente del pasado sombrío. Lastimosamente, esa búsqueda ya no hace más sentido para muchos adultos, que enseñan los menores que la lucha armada es la única opción de exterminar el enemigo y los problemas causados por él.
Los estudios de Kervorkian identificaron que frente a una situación de conflicto, los menores palestinos son en gran parte influenciado por sus padres, familiares y amigos. En sus pesquisas, las niñas presentaron mayor disposición en seguir las decisiones de sus padres, como por ejemplo abandonar las escuelas y aceptar matrimonios concertados. Los niños, a su vez, cuestionan más las decisiones de sus familias y tienden a creer que pueden enfrentar la violencia del enemigo, mismo que eso signifique su ofrecimiento como mártires a los grupos terroristas. (Kervorkian: 2006)
Es entre las familias más apegadas a la religión que observamos el apoyo al martirio. Muchas madres que perdieron sus hijos para el fenómeno del martirio reconocen que no existe la tristeza, pues los menores murieron para traer la gloria a sus hogares. Para muchos padres, los mártires representan un gran orgullo para la sociedad palestina, pues fueron hasta el fin en la lucha contra el enemigo israelí. Algunas madres aún confiesan que crearan sus hijos con ese propósito. Ellas asumen que tuvieron hijos y los educaran para que los mismos fuesen capaces de traer esa bendición para sus familias. Los padres se sienten importantes al decir que fueron ellos que incitaron la decisión de los menores de morir por su sociedad.
Así, desde muy temprano, los niños palestinos tienen el sueño de ser mártires. Muchos visten trajes de mártires y juegan de actuar como suicidas en Israel. Un estudio del Sharraj relató que centenas de menores tienen como gran aspiración o mismo como proyecto de vida tornarse mártires. Ellos quieren morir como héroes, como personas que hicieron algo relevante por su pueblo. Independiente del derecho internacional, gran parte de la población palestina justifica la muerte de eses niños y acreditan que los menores apenas están cumpliendo su rol en la tierra. (Wehbe: 2010)
Una niña comparte su voluntad de tornarse una mártir y dice que la muerte de su primo como una bomba humana le inspiró mucho, ya que él era su gran amigo. La idea de poder se convertir en un héroe, como su primo, creo en la menor la idea de que el martirio era algo bueno. La niña tuvo la oportunidad de dar su testimonio, pues la milicia recusó su pedido de tornarse una suicida. Las Brigadas de Mártires de Al Aqsa consideraron que un mártir sería suficiente para una familia. El padre de la niña, cuando se enteró de lo ocurrido, se manifestó totalmente contra al martirio, demostrando que ni todos los palestinos comparten de esa idea.
En su testimonio, un psiquiatra palestino también dice que no está de acuerdo con la idea del martirio religioso y que intenta convencer del contrario aquellos menores que buscan el suicidio en nombre de la religión. A parte de eso, el psiquiatra recuerda que no puede tocar aquellos que ya cometieron el sacrificio, pues eses se tornaron personas santas y glorificadas por toda la sociedad y que merecen su admiración. (Cymerman: 2003 apud Wehbe: 2010)
Las esperanzas de los adultos, o mismo sus incredulidades, son pasadas para los menores a través de enseñamientos que se tornaron las causas de los menores. Un niño relata que mismo que los israelíes destruyan sus hogares, que ellos bloqueen sus estradas, que la locomoción de los palestinos sea perjudicada bien como su acceso a las escuelas y empleos, mismo así los palestinos nunca irán perder la esperanza. El niño acredita que la humillación no destruye el pueblo palestino, en realidad ella fortalece su orgullo y su honor, pues los mismos están conscientes de que “después de la noche viene la luz del día.” (Kervorkian: 2006)
Observamos aún que la reacción de los menores a los conflictos también puede reflejar la reacción de sus padres. Principalmente entre los niños más nuevos, la presencia de trastornos post- traumáticos en las madres puede ser transmitida a los menores en lo mismo grado o aún más graves. Como ejemplo, observamos que las madres más inseguras y con menos experiencia son las más propicias a transmitir sus miedos y aflicciones a los menores.
La toma de decisiones por los niños de participar de conflictos armados también puede ser comprendida cuando observamos las humillaciones por las cuales pasan las familias palestinas diariamente. Cualquier abuso de los soldados israelíes dirigidos a la población civil durante los conflictos, bien como las decisiones del gobierno israelí de desalojar los palestinos que viven en las regiones donde se está construyendo el muro son iniciativas que además de humillar los palestinos pasan a incitar cada vez más actos violentos. Por consiguiente, el odio cultivado por los adultos es compartido con los menores que buscan formas por las cuales puedan vengar su sociedad.
El testimonio de un niño de dieciséis años relata la historia de una familia en la cual la madre murió al dar a luz, el padre era un señor enfermo que no más podría trabajar y quien sustentaba la familia era el hijo más viejo de vente años. Bajo su renda, vivían sus cuatro hermanos menores de catorce años. Un día, mientras el hijo mayor estaba trabajando, llegaron los soldados para desalojar aquellos que estaban en el camino del muro israelí. La familia intentó resistir, pero eso apenas generó mayor humillación y lesiones físicas. Cuando el hijo mayor retornó de su trabajo y encontró su familia sin techo, siendo consolada por los vecinos, él joven no tuvo dudas y se ofreció como mártir en el Hamas. La venganza no fue exitosa, pues el joven fue detenido con los explosivos en Israel. (Kervorkian: 2006)
El fracaso del intento suicida no disminuyó la actitud del joven, que posiblemente influenciará las decisiones de sus hermanos más nuevos, que aún chicos ya presenciaron el miedo y el dolor, y que buscaran justicia, bien como ha hecho su hermano, que pasó a ser considerado un héroe, mismo sin tener cumplido su misión. Aún más, el niño que relata esa historia también la cuenta resaltando el coraje del joven, demostrando que sus actitudes servirán de ejemplo para muchos otros menores. (Kervorkian: 2006)
También es valido señalar que la opción de los menores por el propio sacrificio es muy compleja y reúne diversas variables. Esa exposición psicológica y física de los menores frente a tanta humillación interfiere en su concepción de si propio como un representante de su familia y de su pueblo y por consiguiente, la búsqueda de un futuro distinto se torna una opción a los niños. De esta manera, el discurso de sus padres y personas próximas con relación al rol de héroe que los menores pueden pasar a tener en la sociedad palestina es un gran motivador, ya que trabaja el imaginario de los niños. Para los padres, tener un hijo elegido por los reclutadores para se tornar un mártir es un gran privilegio y esa idea es pasada de generación para generación.
Aparte de los padres, la sociedad pasa a idolatrar os menores mártires y sus fotos son estampadas por toda parte. Los nombres de los niños pasan a ser citados en libros y otros escritos. La televisión también pasa a dedicar programas que glorifican el fenómeno del martirio y homenajean los padres de eses menores, considerados muy corajosos. Los videos testamentos, en los cuales los menores se despiden se tornan recurrentes en los programas de televisión además de estar disponibles para locación. También, los familiares de los mártires son recompensados financieramente además de recibir beneficios sociales, como mejor status social, por parte del gobierno. Por consiguiente, podemos entender como el psicológico de los menores es influenciado por esas oportunidades de valorización social, aunque sean después de su muerte.
También con relación al fenómeno del martirio, observamos que la influencia de los grupos reclutadores es considerable. Aquellos jóvenes que lucharon en la primera Intifada hoy son adultos que perdieron las esperanzas en la lucha política y pasaron a incitar las nuevas generaciones a cometer suicidios porque no consiguen buscar otras alternativas. De esta manera, observamos que el apoyo social al fenómeno del martirio incrementa la idea de que el suicidio puede ser la mejor alternativa para que los niños se tornen personalidades admiradas socialmente. Esa admiración, como es sabido, hace parte del proceso de crecimiento y de afirmación de los jóvenes en todas las sociedades, todavía en Palestina solo es alcanzado, en algunos casos, después de la muerte.
Bien como la dispersión de las ideas de personas próximas a los niños generan gran impacto en sus decisiones, las ideas defendidas por profesores y personas reconocidas en el medio académico son de gran importancia para los menores. Como ejemplo, observamos el impacto de las ideas de un ex rector de la Universidad Islámica en Gaza, que hizo un discurso en 2000 donde él incitaba la lucha palestina y la destrucción de los judíos. Para el ex rector, no importaba quien eran y donde estaban los judíos, los árabes de todo el mundo deberían exterminarlos para defender los principios palestinos. (The Palestinian in their own worlds: 2000)
Como ya fue dicho, en las escuelas los menores aprenden una comprensión histórica del conflicto muy partidaria. Esas lecciones también se reflejen en la interpretación de los menores sobre los impactos causados por los conflictos en las relaciones internacionales. Un niño relata que Israel ultrapasó los límites de opresión y terrorismo internacional y la comunidad internacional poco se moviliza, pues Estados Unidos es un gran aliado de los israelíes y permite que los mismos hagan lo que quieran. El menor también percibe que bajo el respaldo norte-americano, Israel no teme represalias europeas. Por fin, el menor compara los acontecimientos actuales con los resultados de la segunda guerra cuando observa que los judíos fueron oprimidos por Hitler y en torno de seis millones murieron. El menor acusa los judíos por perjudicar los palestinos, de la misma forma por la cual fueron perjudicados, ya que observamos millares de muertos, detenidos y desplazados. (Kervorkian: 2006)
Esa capacidad de análisis del problema palestino y de su relación con la sociedad internacional refleje tanto la influencia de la formación escolar de los niños cuanto de la prensa local. Los menores consiguen adaptar el discurso externo a sus situaciones cotidianas, ya que la guerra es parte de sus vidas. En ese trabajo, es necesario señalar el discurso de los profesores, que siguen defendiendo ideas en las clases que pueden estimular el ofrecimiento de los menores a las luchas armadas.