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SEGUNDA PARTE Metodología

1. Los métodos cualitativos en la construcción de las representaciones

1.3. Los instrumentos de recolección de datos

1.3.2. El uso de encuestas para analizar las representaciones

Con ese propósito, se utilizó un método cuantitativo que permitió definir con carácter representativo, la cantidad de alumnos a encuestar teniendo en cuenta la magnitud del universo y en consecuencia la dificultad de la búsqueda de información.

Se definieron dos aspectos principales: el tamaño de la muestra y los alumnos que se iban a encuestar. Para determinar el tamaño fue necesario establecer un parámetro cuantitativo, en este caso se consideró la proporción de alumnos que tienen una imagen positiva de Viedma. Además se tuvo en cuenta que la población a encuestar tiene una distribución normal, por otra parte en forma provisional se estimó la proporción, a lo fines de la estimación de la varianza. La misma fue del cincuenta por ciento. Finalmente se consideró un error de estimación del cinco por ciento, bajo estas condiciones se determinó el tamaño de la muestra. Una vez obtenido el número total de encuestas a realizar se distribuyó proporcionalmente entre los diferentes cursos, sobre la base de la participación del número de alumnos de cada curso sobre la población total de alumnos.

Con respecto a este último aspecto se determinaron primero y último año de la escuela media como forma de tener dos visiones, la de quienes recién egresan de la escuela primaria y la de quienes egresan de la escuela secundaria. Los alumnos fueron elegidos totalmente al azar, a través de la detección de quienes querían participar. En ese interrogatorio colaboró el preceptor para localizar a los alumnos interesados en el trabajo.

El tamaño de la muestra determinó que el número de encuestas a realizar fuera de sesenta y cinco alumnos en primer año y sesenta y tres en quinto año. La cantidad de alumnos a encuestar por escuela fue entre ocho y diez y de cuatro a cinco por cada año, teniendo en cuenta que en Viedma hay trece escuelas. Se considero que el número era representativo.

En cuanto a género se tomo como criterio, que los alumnos decidan quien quería hacerla, de tal manera que no se sientan obligados. Esta decisión significó por un lado que nadie sienta presión a ser encuestado y por otro lado que la participación fuera una decisión de cada actor. En primer año contestaron 32 varones y 33 mujeres, mientras que en quinto año 34 varones y 29 mujeres.

Los alumnos no eran conocidos por el encuestador y se tuvo un primer contacto en el momento en que entraban al aula o en el lugar que se asignaba para realizar las encuestas. Esta situación permitió trabajar en un clima de libertad para todos y facilitó que las respuestas alcanzaran casi el ciento por ciento de las preguntas.

Estas encuestas sirvieron para comprender aspectos de la vida cotidiana: cómo viven, dónde residen en la ciudad, qué comen, a donde van, como se forma la familia, de donde son y que piensan de su lugar, así como para detectar qué saberes tienen del lugar y que opinión tienen del contexto geográfico del Valle Inferior del Río Negro. Si bien fue un lento y arduo trabajo permitió comprender las representaciones que los entrevistados tienen del lugar donde habitan.

El trabajo se hizo mediante encuestas realizadas a grupos de alumnos que viven en los diferentes barrios de la ciudad y a su vez se complementaba con la observación en el terreno.

Antes de realizar las encuestas se efectuaron charlas informales de reconocimiento e instalación del tema con los estudiantes que asisten a los cursos de enseñanza de geografía. Se hizo con alumnos que no iban a ser encuestados, que terminaban la escuela media, diálogos que favorecieron la inmersión en la problemática y que contribuyeron a la elaboración de la encuesta. Esto se realizo en el año 2005 y 2006, la encuesta se desarrollo durante el año 2007.

Además, los datos sobre las características de los barrios, se complementaron con el aporte de otros actores, con entrevistas formales e informales a jóvenes que

cursan la Escuela Media de Adultos como así también a personas de la ciudad que viven en ellos. Estas personas a las que se denomino informantes calificados, tanto por sus historias personales como por su conocimiento de los barrios, aportaron información que fue muy significativa.

La información de los propios alumnos fue muy buena y calificada, sobre todo en sus expresiones particulares, con términos arraigados en el contexto popular.

Todos los escenarios y los actores fueron importantes para este trabajo, dado que sus opiniones y dichos aportaron claridad al tema en estudio. Permitieron clarificar y construir procesos explicativos del por qué y del cómo los alumnos construyeron sus representaciones. En el proceso de investigación del espacio donde viven no hubo reglas estrictas que marcaran el camino a seguir, por el contrario, se optó por la flexibilidad como forma de enriquecer el trabajo.

Resulta complejo interpretar las relaciones entre el espacio físico y los actores que intervienen en él. Es complejo dado que están construidas a través de procesos en los que participa la sociedad y sus instituciones, en este estudio de caso, la escuela. Estas relaciones se caracterizan en determinadas situaciones con un fuerte desinterés, mientras que en otras, se observa un cierto equilibrio, en ambos casos se evidencia, según el contexto, la posición de la sociedad y el momento histórico y económico al cual están sometidos los actores.

Una de las alternativas posibles para abordar la complejidad de las relaciones del marco natural y del espacio social donde se encuentran los actores, es a partir de la teoría de Bourdieu, que permite esclarecer cómo se construyen las representaciones y que guarda estrecha relación con la noción de “habitus”, como lo social incorporado, como forma de pensar, sentir y percibir. La presente investigación está orientada por esa teoría, procura determinar la construcción de las representaciones mentales de los alumnos, con respecto al Valle Inferior del Río Negro y de que manera el interés por ese lugar está instalado en los actores.

Sobre la base de esta conceptualización se analizaron las representaciones de los alumnos que habitan en las diferentes unidades de paisaje determinadas previamente en el área de estudio.

Es importante destacar que para poder abordar el análisis de estas representaciones, fue necesario interpretar la problemática en sus distintas dimensiones. En primer lugar, se trabajo con el concepto de localización, posición absoluta y relativa de los alumnos en la ciudad y en el valle, explicado éste como un espacio relacional e influenciado por la noción de habitus. En segundo lugar, se trató de reconocer el capital en estado objetivado, que existe en el valle, río, costa, actividades agrícolas y ganaderas, entre otras.

Para realizar el estudio se tuvieron en cuenta; por un lado, el conocimiento de los componentes físicos o naturales. Por el otro, los elementos creados por la sociedad. En tercer lugar, se analizó la posición que cada uno de los actores tiene de acuerdo con el concepto de capital, donde viven los alumnos y como se conectan con cada uno de los elementos propuestos, en su localización y función. Lo señalado genera una determinada distribución espacial que se relaciona además con el sector socioeconómico al cual pertenece cada uno de los jóvenes encuestados, que reconoce y ve ese elemento objetivado en el espacio, de acuerdo a su percepción personal condicionada por la cultura, educación , edad e intereses, entre otros.

Además, en cuarto lugar se tuvo en cuenta el reconocimiento de esos elementos por parte de los actores y el valor que le adjudican a cada uno, lo que permitió identificar los diferentes íconos referenciales que posee el territorio del Valle Inferior.

En quinto lugar, se consideraron las representaciones, como la reproducción de una percepción. Desde esta perspectiva la investigación condujo a reconocer cómo

los actores perciben el lugar donde viven, las formas en que las representaciones se repiten y cruzan el imaginario social del grupo.

Así también, las representaciones sociales producidas por los sujetos en un determinado lugar, tienen una referencia física, que lleva a plantear otro objetivo esto es conocer esas representaciones en cada uno de los sectores de la ciudad que frecuentan los actores, denominados escenarios; como el barrio, la ciudad y el valle.

También se analizaron los componentes que participan en la construcción de esas representaciones y que se obtienen desde los espacios institucionales, como, en este caso, la escuela.

El aporte de la escuela como institución a los conocimientos de lo local permite valorizar el espacio vivido, como así también la complejización de los diferentes escenarios que lo conforman, a partir de las distintas formas de producción del espacio, según los intereses sociales diferenciados, la valorización de la cultura y de los saberes locales en la construcción de las representaciones.

Para analizar el rol de la escuela, se formularon los siguientes interrogantes ¿Se trata de una escuela ausente? ¿De qué manera participa en los procesos de conocimiento del territorio?¿Cuáles son los cambios o transformaciones que hay que hacer?.

La problemática así planteada se analiza a partir de la interpretación de la representación, obtenida en la encuesta que muestra el nivel de los conocimientos de los alumnos sobre los caracteres de la ciudad y del valle en general.