Fuente: E.H.Fabregat, elaboración propia
3.3. Unidad de paisaje: Llanura bajo riego
3.3.7. La actividad ganadera como alternativa de muchos productores
La actividad ganadera, es otra de las actividades que se realiza en el Idevi. Según los datos suministrados por el Servicio Nacional de Sanidad Animal (SENASA), en el valle existen aproximadamente 20 mil bovinos y 9.217 ovinos en un total de 179 establecimientos. En los trabajos consultados se observa que en el valle bajo riego la actividad ganadera ocupa más del 30 % de la superficie del área.
Las explotaciones con ovinos representan el 11% de las parcelas del Valle Inferior, por lo cual esta especie ocupa un lugar de menor importancia relativa en la actividad ganadera regional. En la mayoría de los casos forman parte de sistemas ganaderos mixtos.
En la práctica, se consideran como majadas comerciales aquellas que superan las 200 cabezas y se determinó que ocho establecimientos cumplían dicha condición. Para la región el promedio de animales por explotación es de 677 cabezas.
Los establecimientos con menos de 200 cabezas suman 59 casos. Dentro de este estrato, se podría considerar esquemáticamente que existen dos situaciones. Por un lado, establecimientos con majadas entre 100 y 200 animales donde la producción ovina constituye una alternativa de diversificación.
Los establecimientos con más de 200 cabezas incluyen 5.400 ovinos, mientras que estratos entre 100 y 200 cabezas y menos de 100 incluyen 1.670 y 2.100 ovinos, respectivamente.
La importancia de los ovinos aumenta en los sistemas de producción orientados a la cría vacuna mientras que disminuye en los planteles de invernada o mixtos. Esta situación indicaría que tienen mayor importancia en las parcelas que poseen recursos forrajeros de menor calidad. En aquellos casos en los que el tipo de suelo y en consecuencia las pasturas implantadas son de mayor calidad, la alternativa de producción animal elegida es la invernada.
En cuanto a la tecnología de manejo, como se mencionó anteriormente, la mayor parte de las explotaciones poseen menos de 100 animales y la producción se destina al autoconsumo. En estos casos, el objetivo productivo implica disponer de animales para consumo en distintas épocas del año por lo cual el servicio es continuo.
En el caso de las majadas comerciales, el objetivo es disponer de corderos terminados para fin de año ya que en ese momento se logran mayores precios. Esto hace que la época de servicio elegida sea el otoño y de esa manera los partos coinciden con los momentos de mayor oferta forrajera y se logran tasas de ganancia de peso que permiten alcanzar la terminación comercial. En estas explotaciones se realiza esquila preparto y se ha difundido el Programa Lanero Nacional (PROLANA), que es un programa de apoyo al sector lanero.
No se cuenta con precisiones acerca del nivel tecnológico de las explotaciones medianas. Probablemente, este estrato sea el que presente mayor diversidad en cuanto a tecnología de manejo.
La raza ovina más difundida en el valle es la Merino. Está orientada a la producción de lana y presenta valores de fertilidad y proliferación bajos. En el contexto actual, caracterizado por elevados precios de lana, los genotipos laneros han recuperado sus ventajas comparativas y están en mejores condiciones de competir que durante la década pasada.
La esquila se realiza con mano de obra propia o contratada pero no se utilizan comparsas. La lana se comercializa en el circuito de acopiadores locales con precios inferiores a los de mercado.
A partir de las experiencias de cruzamientos con razas carniceras realizadas en la Estación Experimental Agropecuaria Valle Inferior, algunos productores han incorporado esta alternativa al sistema. Estos cruzamientos han demostrado ser una herramienta útil para aumentar los ingresos prediales mediante incrementos en la producción de corderos. Por otro lado, algunas de las razas paternas utilizadas sobre Merino en estos esquemas poseen una calidad de lana que permite lograr precios aceptables en las condiciones actuales. Las razas utilizadas son Ille de France y Texel y, en menor cantidad Border Leicester.
La producción de carne bovina en el departamento Adolfo Alsina tiene definidas dos áreas: una es la región del monte localizada sobre la cuchilla, apta por condiciones naturales para realizar la etapa de cría, y eventualmente recría cuando las precipitaciones superan la media anual. Y la otra la región del valle irrigado, con alta potencialidad de rendimientos, aún no completa niveles de alta productividad en kilos de carne por hectárea.
El área del valle tiene una producción media por hectárea ganadera estimada en 400 Kilogramos de carne por año. El modelo productivo más común es la invernada con ingreso de la mayor parte de los animales hacia fin de la estación invernal y principios de primavera.
La producción de carne en el período otoño-invierno es baja como consecuencia de las condiciones climáticas. En general, se puede aumentar la producción de carne con un uso más intensivo del forraje producido. Sin embargo una producción destacada en este sistema es la invernada primavera-estivo-otoñal de alrededor de 210 días, que es el modelo predominante. La producción ronda entre 500 y 700 kilogramos de carne por hectárea.
Sin embargo, ensayos experimentales del Inta-Idevi lograron hasta mil kilogramos por hectárea, con una carga animal que oscila entre cinco y siete cabezas por hectárea.
Los establecimientos poseen, en general una alta proporción de su superficie con pasturas perennes de buena calidad, manejan con eficacia el excedente forrajero de primavera y, en algunos casos, ensayan alternativas de suplementación estratégica o emplean verdeos estivales para mejorar el rendimiento carnicero.
De acuerdo con las cifras suministradas por SENASA la existencia bovina en el Valle Inferior del Río Negro en el ciclo productivo 2002-2003, fue de 19.486 bovinos según se desprende de la campaña de vacunación antiaftosa 2003 (Figura 53).
Figura 53
Bovinos y ovinos en la zona bajo riego
Fuente: E.H.Fabregat elaboración propia
Según la superficie y el tipo de actividad, los establecimientos zonales se pueden agrupar en las siguientes categorías: invernada, cría, mixtos (invernada y cría) y tambos.
Los establecimientos de invernada son 76 (42% del total de parcelas con bovinos) y suman 5.323 hectáreas (50,7% del total de la superficie destinada a bovinos). La cantidad de animales alcanza a los 11.402 bovinos, entre novillitos, novillos, vaquillonas y vacas de refugo.
Los establecimientos de cría son 70 (38,9% del total de las parcelas con bovinos) y ocupan 3.165 hectáreas (30,35% del total de la superficie destinada a bovinos), cuentan con 4.694 animales entre vacas, toros, terneros, terneras y vaquillonas de reposición.
Los establecimientos mixtos son 25 (13,9% del total de parcelas con bovinos), ocupan 1.346 hectáreas (12,9% del total de la superficie destinada a bovinos) y la cantidad de animales alcanza los 2l.287 (incluyen todas las categorías). La carga es de 1,70 animales por hectárea.
El 5% de la parcelas con bovinos se dedica a la producción láctea. Nueve establecimientos ocupan 653 hectáreas (6,2% del total de la superficie destinada a bovinos) y cuentan con 1.103 animales, entre vacas en ordeñe, vacas secas, vaquillonas, terneras y terneros, con una receptividad promedio de 1,69 animales.