Los vv. 5 y 6 pide que reunan a su [página 194] pueblo, fieles, los que están en un pacto con Dios, para que él los escudriñe antes de renovar el pacto La clave para
3. El verdadero significado de la ley, vv 16–
La sección anterior reprochaba a los formalistas que hacen los ritos sin corazón humillado y agradecido a Dios. Este párrafo reprocha a los hipócritas, que hablan de la ley pero no la obedecen. Si esta liturgia fue celebrada en la mañana, los israelitas iban a hacer sacrificios y recitar los estatutos más tarde el mismo día. Dios quiere advertir que sólo repetir las leyes y decir que uno está de acuerdo no es suficiente. Los acusa de recitar mis leyes pero a la vez echas a tus espaldas mis palabras, y si- gue (vv. 18–20) mencionando mandamientos que quebrantan.
Joya bíblica
¡Sacrifica a Dios acciones de gracias! ¡Paga tus votos al Altísimo!
Invócame en el día de la angustia;
yo te libraré, y tú me glorificarás (50:14, 15). [página 195]
Cuando Dios no juzga inmediatamente (v. 21), los seres humanos creen que an- dan bien; quieren hacer a Dios a su propia imagen; decir que él aprueba lo que ellos desean hacer.
Los que os olvidáis de Dios son los que repiten las palabras de la ley pero no obe-
decen a Dios. Dios conoce el corazón y quiere el corazón sincero. El salmista termina con este énfasis y una promesa. La acción de gracias y “glorificar a Dios” van juntos, y “ordenar su camino” se hace tomando en serio lo que Dios ha pedido. El Salmo en- fatiza lo que los profetas repitieron, que Dios no quiere los rituales ni legalismos va- cíos sin amor para con él. Señala la misma verdad de Juan 4:24: Es necesario que
los que le adoran, le adoren en espíritu y en verdad.
Una convocación trascendental 50:1–23
Tres características de Dios (vv. 1–5). Habla: Convoca la tierra.
Resplandece: La perfección de su hermosura. Justo: Es fuego consumidor.
Tres cosas quiere Dios de la adoración, (vv. 7–15). Un corazón agradecido.
Una voluntad obediente. Un espíritu de oración.
. Tres características del hombre malo, (vv. 16–23). Odia Ia disciplina.
Admira el mal.
Lengua incontrolada.
Joya bíblica
“Entended pues esto, los que os olvidáis de Dios; no sea que yo os arrebate sin que nadie os libre.
El que ofrece sacrificio de acción de gracias me glorifi- cará,
y al que ordena su camino le mostraré la salvación de Dios.” (50:22, 23).
SALMO 51: SUPLICA INDIVIDUAL. SALMO PENITENCIAL
Este es el más conocido de los salmos penitenciales (ver Sal. 130). En la Biblia hebrea el título ocupa dos versículos (esto explica la diferente numeración en versio- nes, como BJ).
Algunos dudan que el Salmo fuera escrito por David y piensan que el título fue agregado mucho después de la composición del Salmo. Sin embargo, no hay buenas razones para dudar que este Salmo surgiera de la experiencia de David como explica el título, aunque el título fuera agregado luego para explicar su origen.[página 196]
Esta experiencia de un Ilamado profético, de Natán, y el arrepentimiento de David conlleva una gran enseñanza sobre la ética bíblica. En otros pueblos antiguos el rey podía hacer lo que quería. Si quería una mujer, podía matar al esposo para conse- guirla, y quedaba impune. Es lo que Abraham temió cuando fue a Egipto. Los pue- blos tenían una doble norma; los reyes podían quitar la vida de sus súbditos; podían tener muchas mujeres; podían tomar cualquier propiedad, aun a costa de otros ciu- dadanos; y quedaban impunes, mientras el pueblo tenía que vivir bajo otra ética. Pe- ro en Israel el rey debía vivir bajo las mismas normas éticas que Dios había dado. Es difícil imaginar que en alguna otra nación antigua un profeta confrontara al rey refe- rente a la ética de sus hechos, como hizo Natán. Pensamos que nosotros no caería- mos en tales dobles normas, pero en la práctica nuestra cultura tiende a aceptar que
algún rico o político puede hacer injusticia; o si uno es pobre, está bien robar un po- quito de su amo.
1. Confesión, vv. 1–6
Este Salmo está Ileno de enseñanzas teológicas. Nótese lo que hace el salmista en este párrafo: pide perdón, pide limpieza, reconoce su pecado, confiesa su pecado, reconoce su naturaleza mala y ve que Dios va al fondo del asunto.
Se destaca la misericordia de Dios con el uso (en el v. 1) de tres palabras parale- las: Ten piedad es jen 2603 que habla de favor y gracia; misericordia es jesed 2617 que
se usa tanto para el amor y misericordia de Dios en el pacto con su pueblo; y compa-
sión es rajam 7356 que habla de compasión y ternura.
Asimismo el salmista usa tres palabras paralelas de limpieza (vv. 1 y 2): borra es
majah 4229 que se usa para borrar una deuda acumulada; lávame es cabas 3526 que
es lavar por fricción; y límpiame es rajats 5352 que significa enjuagar.
El salmista claramente acepta su propia responsabilidad, pues el pronombre mí o
mis se usa siete veces en los vv. 1–3. En contraste el v. 4 enfatiza ti y tú, pues el pe-
cado ofendió a Dios. El primer paso a la verdadera penitencia es reconocer sus peca- dos y su propia responsabilidad delante de Dios.
Los siete juntamente 51:1–6
Un viejo tratado titulado: “Los siete juntamente”, dice que somos:
Crucificados juntamente con Cristo (Gál. 2:20). Muertos juntamente con Cristo (Col. 2:20). Sepultados juntamente con Cristo (Rom. 6:4). Vivificados juntamente con Cristo (Ef. 2:5). Resucitados juntamente con Cristo (Col. 3:1). Sufrientes juntamente con Cristo (Rom. 8:17). Glorificados juntamente con Cristo (Rom. 8:17). [página 197]
La grandeza de la gracia solamente se experimenta cuando uno entiende la serie- dad del pecado. Por eso David dice contra ti solo he pecado… (v. 4). No es que no haya pecado contra seres humanos también, pero está enfatizando que lo principal es haber pecado contra el Dios justo y puro. Hemos de recordar que nuestro cuerpo pertenece a Dios y nuestro prójimo está hecho a la imagen de Dios.
En maldad he nacido (v. 5). En el profundo conocimiento de Dios el pecado como
ofensa particular señala hacia lo más profundo que es la perversa tendencia de la voluntad humana. Como dijo Calvino, esta “naturaleza pecaminosa” se extiende a cada parte del alma, tanto la mente como el corazón han Ilegado a ser completamen- te corrompidos.
El v. 6 muestra que Dios penetra hasta lo más íntimo del ser. Calvino tenía razón en decir que para ser aprobado por Dios lo último del corazón tiene que ser purifica- do. Los pecados que se mantienen en secreto también desagradan a Dios.
En este párrafo el salmista de nuevo pide limpieza, pide restauración, pide que Dios olvide sus pecados, pide un cambio en su vida, una comunión constante con Dios y gozo.
Promesas 51:1–19
Volver-regresar sobre vuestros pasos. El Señor:
Nos ha prometido que si confesamos nuestros pecados, nos limpiará de toda maldad (1 Jn. 1:9).
Nos ha dicho que si pecamos, tiene hecha provisión de un abogado para con el Padre (1 Jn. 2:1, 2).
Nos ha dado la invitación de volver a su presencia asegurán- donos que él tendrá misericordia de nosotros (Isa. 55:6, 7). Exhorta continuamente al pecador a retornar a él, ofreciendo
sanarle (Jer. 3:22).
Nos indica y anticipa que nos espera con los brazos abiertos (Juan 6:37).
Gracias a Dios hay misericordia y perdón para el creyente y también para el inconverso (Ef. 2:4).
Escudriñemos… busquemos… volvámonos… a Jehovah.
El hisopo (v. 7) fue usado en la Pascua para aplicar la sangre del cordero al dintel y postes de la casa (Exo. 12:22). También se usaba en la limpieza ritual del leproso (Lev. 14) y para la purificación del que tocara a un muerto (Núm. 19:18). La petición
lávame nos hace recordar Isaías 1:18. Ciertamente la redención y la limpieza de pe-
cados es el tema central de la Biblia.
Hazme oír (v. 8) es lit. “me harás oír”. ¡Qué importante es el perdón de pecados! ¡Y
qué bendición la seguridad del perdón de pecados (cf. 1 Jn. 1:9)! Los que hemos sido creyentes muchos años a veces olvidamos [página 198] la angustia y la inseguridad que otros viven. Pero el creyente también, cuando peca, sufre la falta de comunión con Dios; por eso el salmista lo expresa con la figura de huesos que has quebrantado, y pide de nuevo que Dios borre todas mis maldades (v. 9).
Joya bíblica
Devuélveme el gozo de tu salvación,
y un espíritu generoso me sustente (51:12).
La obra de restauración empieza con el perdón, pero además hace falta un cam- bio interno. Sólo Dios puede crear un corazón nuevo y puro. Renueva un espíritu fir-
me o “noble” (no habla del Espíritu Santo sino de la vida interior) nos hace recordar 2
Corintios 5:17, que en Cristo somos una nueva creación. El salmista reconoce que no puede hacer lo bueno por sus propios esfuerzos.
No me eches… (v. 11). Este versículo puede indicar que David recordaba lo que
había pasado a Saúl: Dios lo rechazó de ser rey, del servicio que Dios le había dado. No hay nada más lindo que ser útil a Dios para la bendición y salvación de otros, y el salmista lo sabía.
La segunda parte del versículo nos trae el tema de la obra del Espíritu Santo en el AT. Por cierto el AT no nos da muchos detalles en cuanto a la actividad del Espíritu Santo en la vida de los creyentes. Nos habla de la unción especial para servicio espe- cial como hacer el tabernáculo, o profetizar. o ser ungido como rey. Pero su actividad seguramente no estaba limitada a estos casos especiales. Creemos que tuvo un mi- nisterio con todos los creyentes, como indicaría este Salmo. A la vez, hemos de reco- nocer que algo nuevo sucedió en el día de Pentecostés. Los mismos profetas miraron hacia el día cuando el Nuevo Pacto incluiría esta obra del Espíritu Santo en formar en cada creyente un nuevo corazón.
Devuélveme el gozo (v. 12) destaca la experiencia que todo creyente conoce. Cuan-
do peca o falla a Dios, su vida se seca, no siente el gozo que quiere producir el Espí- ritu Santo en su vida. Pero cuando se arrepiente y está en comunión con Dios de nuevo, este gozo de tu salvación es precioso. Ahora, como dice el v. 13, puede ser útil de nuevo para ayudar a otros.
La anotación de Moody 51:1–19
El famoso evangelista D. L. Moody anotó en la anteportada de su Biblia:
Justificación: Un cambio de posición; ante Dios.
Regeneración: Un cambio de naturaleza; de parte de Dios. Arrepentimiento: Un cambio de mente; acerca de Dios. Conversión: Un cambio de vida; para Dios.
Adopción: Un cambio de familia; en Dios. Santificación: Un cambio de servicio; a Dios. Glorificación: Un cambio de lugar; con Dios.
“Hay dos maneras de cubrir nuestros pecados, la manera del hombre y la manera de Dios. Si tratas de esconderlos, se volverán a mostrar algún día; pero si dejas que el Señor los cubra, ni el diablo ni el hombre podrán volver a encontrarlos otra vez.”
D. L. Moody
[página 199]
3. Compromiso, vv. 14–19
Para el salmista, como para el creyente hoy, una nueva reconciliación con Dios y una nueva limpieza dirige a un compromiso renovado y más profundo. En este nuevo compromiso el salmista promete testificar (v. 13), predicar (vv. 14, 15) y alabar (v. 15). Además, reconoce que el verdadero servicio consiste en hechos y no sólo ritos, y que requiere un corazón contrito, lo opuesto de orgulloso o autosuficiente.
El espíritu quebrantado y el corazón contrito es lo que Dios quiere en todos los cre-
yentes. Vale más que todas las ofrendas que uno pueda dar o los ritos que pueda hacer.
Muchos creen que los vv. 18 y 19 no eran parte original del Salmo, sino que se agregaron después para el uso de toda la congregación. Es muy posible que la na- ción, más tarde en una situación difícil, encontrara en este Salmo la expresión de su propia confesión y esperanza.
Este Salmo presenta una buena descripción de la persona arrepentida: en su confesión reconoce sus pecados y su naturaleza mala, pide perdón y limpieza y no esconde nada de Dios; en su restauración experimenta la limpieza, el gozo, el olvido de pecados, el cambio en la vida, la comunión constante con Dios y el gozo del Espí- ritu Santo; en su compromiso promete testificar, predicar, alabar y servir a Dios con un corazón contrito.
El evangelio en embrión 51:1–15
Petición: Ten piedad de mí, oh Dios, v. 1. Lávame: Y límpiame de mi pecado, v. 2.
Confesión: Porque yo reconozco mis rebeliones, v. 3. Restauración: Quita mi pecado y seré limpio, v. 7.
Conversión: Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, v. 10. Salvación: Devuélveme el gozo de tu salvación, v. 12.
Proclamación: Señor, abre mis labios, y proclamará mi boca
tu alabanza, v. 15.