El Salmo 1 contrasta al impío con el justo; este Salmo contrasta la maldad del impío con la bondad de Dios. El contraste entre los dos aumenta el impacto del Sal- mo. Su estilo es mezclado, la primera parte tiene sabor sapiencial, la segunda parte (vv. 5–9) es un himno de alabanza, y la tercera (vv. 10–12) es una oración.
El título llama a David siervo de Dios (cf. Sal. 18, tít. y Sal. 89:3). No sabemos si fue escrito por David, o si de David (ledavid en heb.) quiere decir “en honor a David”. El Salmo no contiene detalles históricos específicos para determinar la época de su composición, pues es pertinente a todas las épocas.
Joya bíblica
Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa,
y digan siempre:
“¡Sea ensalzado Jehovah, que se complace en el bienes- tar de su siervo!” (35:27).
1. La maldad del impío, vv. 1–4
En heb. la primera palabra es ne um, que casi siempre significa “oráculo” (se usa refiriéndose a oráculos que recibieron los profetas). Además, el Texto Masorético dice
“mi corazón” en vez de su corazón. Por eso las traducciones del v. 1 difieren mucho. Si la tomamos como la RVR- 1960, “me dice al corazón”, vemos que el salmista reci- be de Dios este entendimiento de la raíz del problema de los impíos. Como está en RVA, habla al impío dentro de su corazón, vemos que la voz que escucha el impío es la propia transgresión, su [página 160] autoridad es la voz de la maldad en su pro- pio corazón en vez de la voz de Dios.
Otra manera de verlo, que parece preferible, es entender la primera palabra como un título llamativo que introduce el versículo: “Oráculo: La transgresión (o rebelión) pertenece al impío, está dentro de su corazón.”
Así se aclara lo que el salmista quiere mostrar, que el problema del impío es pro- fundo, es la rebelión contra Dios que está en su corazón. Por no reconocer a Dios, el impío mismo viene a ser la medida de la moralidad (v. 2). Su propio orgullo le ciega tanto que no puede detectar ni odiar su propio pecado. (El v. 2 también es difícil de traducir. Lit. es: “Se lisonjea… [demasiado] para encontrar su iniquidad y odiarla”.)
La envidia
Una historia que se cuenta acerca de los grandes artistas italianos Miguel Angel y Rafael, señala el terrible problema creado por la envidia. Estos hombres fueron encargados por las autoridades del Vaticano para que realizaran varias escul- turas y pinturas. Aunque cada uno de ellos tenía una tarea diferente asignada, y cada uno de ellos era sumamente respe- tado, surgió un espíritu tan amargo de celos entre ellos que al final ni podían hablarse cuando se encontraban. Su intensa rivalidad era evidente para todos los que los conocían. Lo más asombroso de todo era que se suponía que ambos estaban haciendo su obra “para la gloria de Dios”. Y sin embargo, ¡cuánto daño hicieron a la causa de Cristo!
Decía Thomas Brooks, aludiendo a los cristianos a medias: somos “demasiado buenos para ser felices con el mundo, pero demasiado imperfectos para ser felices sin el mundo”.
Este orgullo y la ceguera resultante afectan sus palabras y sus hechos (v. 3). Si- gue un camino de degeneración, pues ha dejado de ser sensato porque dejó el temor de Dios que es el principio de la sabiduría. Está preso por su propia maldad y por fuerzas malignas.
En su cama (v. 4) indica el rumbo de su vida. Lo que uno piensa cuando se des-
pierta en la noche, a menudo muestra lo que está en su corazón. Lo que uno no hace también define su maldad. El temor de Jehovah también es aborrecer el mal (Prov. 8:13).
2. La bondad de Jehovah, vv. 5–9
La primera estrofa sirve de contraste para resaltar la misericordia de Dios. Ahora el salmista llega a la médula de su mensaje, la grandeza del amor de Dios. Usa las figuras superlativas más grandes que conoce; la misericordia de Dios no tiene lími- tes.
La justicia y los juicios de Dios son parte de la misericordia de Dios. También son grandes sin límites; y esta grandeza nos invita a explorarlos. Aunque hay mucha maldad en el mundo y pareciera que la injusticia predomina, la justicia de Dios pre-
valecerá. El pone límites a la maldad, sigue obrando en todo el mundo, conservas (o “preserva”, lit. salva) al hombre y al animal.[página 161]
¡Cuán preciosa… tu bondad! (jesed 2617 v. 7). Esta bondad de Dios no es imperso-
nal y lejana, está disponible para los hijos del hombre, pueden “refugiarse” en Dios mismo, porque Dios se interesa en y se compadece de cada uno. Lo que comparte Dios generosamente con sus hijos, el v. 8 lo explica con figuras de abundancia, paz y satisfacción.
El manantial de la vida (v. 9). Dios es la fuente de vida en todo sentido, material y
espiritual. El nos creó, y creó y sostiene todo aquello de lo que depende la vida. En lo espiritual, él es la única fuente; el salmista sabe que no hay ningún sustituto para la comunión con Dios. La luz sugiere gozo, pureza y verdad. Dios comparte lo que él es con los que tienen comunión con él.
3. Una oración, vv. 10–12
El salmista nos da un buen ejemplo: primero alaba a Dios por su misericordia, después ora para que los “conocedores” de Dios la experimenten más. También ora para no caer en manos de los impíos y para no caer en los mismos errores.
El salmista está seguro de la victoria de Dios (v. 12). Los enemigos de Dios caerán y su derrota será permanente. En el v. 12 el salmista vuelve a pensar en los impíos de la primera estrofa. Esto indica que el Salmo es una unidad.
SALMO 37: SALMO DIDACTICO-SAPIENCIAL. ACROSTICO.
El Salmo muestra muchos paralelos con el libro de Proverbios, pues se compone mayormente de dichos sapienciales de instrucción práctica. Es un Salmo acróstico (como son los Sal. 9, 10, 25 y 34); cada estrofa (casi todas de dos versículos) contiene cuatro líneas, excepto los vv. 14 y 15, que tienen seis, y los vv. 25 y 26 con cinco.
Joya bíblica
Confía en Jehovah y haz el bien.
Habita en la tierra y apaciéntate de la fidelidad (37:3).
El tema principal se expresa en el v. 1; es una respuesta a la indignación de los justos por la prosperidad de los malos (cf. paralelos con los Sal. 36, 49 y 73). Hoy también es común la tentación de pensar que a Dios no le interesa lo que sucede en la vida cotidiana de uno, o que Dios no hace diferencia entre los justos y los impíos, pues estos a menudo prosperan más que los justos. La solución que da el salmista es confiar en la justicia de Dios, pues la prosperidad de los impíos es efímera; al fin Dios enderezará las cosas, hará justicia. El Salmo es un desafío para mirar a Dios y la bendición de confiar y obedecer a él en vez de mirar la acción de los malvados y actuar acorde con ellos.
1. El justo descansa en Jehovah, vv. 1–11
A veces el creyente es atraído por el [página 162] aparente éxito de gente sin es- crúpulos; otras veces sencillamente se enoja contra Dios o solamente dentro de sí mismo. La palabra te impacientes significa “calentarse” o “estar enojado”. El salmista exhorta al justo a no enojarse; no hace falta porque Dios hará justicia. Además, co- mo dice Santiago 1:20: La ira del hombre no lleva a cabo la justicia de Dios.
Joya bíblica
ontemplarás su lugar, y no aparecerá.
ero los mansos heredarán la tierra y se deleitarán por la abundancia de paz (37:10, 11).
Pronto se secan (v. 2) es la historia de todo lo que se basa en el tiempo y no en la
eternidad (Kidner). Los impíos son muy inestables; muchos personajes famosos han tenido un fin trágico. Las sentencias o dichos del Salmo muestran el contraste entre el justo que confía en Dios y el malvado que no le obedece.
Los vv. 3–7 dan el énfasis positivo; no hay que pensar tanto en las dificultades si- no en Dios. Nótense los imperativos: confía, deléitate, encomienda, calla. El creyente debe ejercitar su fe, depositando y “arrollando” (encomienda, v. 5, es “arrolla”) toda su ansiedad sobre Dios (cf. 1 Ped. 5:7). Tierra (v. 3) es la Tierra Prometida. Apaciénta-
te de la fidelidad (v. 3) puede tomarse como “seguir” o “interesarse en” la fidelidad, es
decir, ser fiel; o puede hablar más de “vivir tranquilo” porque descansa en la fideli- dad de Dios. El v. 3 indica, como lo hace toda la Biblia, que la fe y la obediencia van juntas.
Deléitate en Jehovah (v. 4) es el secreto del contentamiento y madurez cristianos.
Y ¡qué promesa! Si uno vive la primera parte, sus anhelos estarán acordes con la vo- luntad de Dios.
Y él hará (v. 5). Dios hará todo. Nos enseña cómo preservar nuestras mentes en
tranquilidad en medio de ansiedades, peligros y ríos de problemas. “Arrollar” todo sobre él es la esencia de la fe. Los cristianos no somos fatalistas. La Biblia enseña que Dios actúa en respuesta a la oración con fe; cambia las cosas, las situaciones, las personas; no sólo al que ora.
El v. 6 muestra que el salmista está consciente de que a veces se hace injusticia a los justos. Pero insiste en que Dios vindicará al justo.
El v. 7 incluye una estrofa entera. La fe implica la paciencia; el creyente espera que Dios actúe. El propósito de Dios no siempre es evidente sino hasta más tarde. El consejo no te alteres cabe bien aquí porque el justo ve que muchos por su viveza lo- gran sus deseos, aunque sea por medios [página 163] deshonestos. Requiere pa- ciencia y fe negarse estas maneras de avanzar o ganar dinero.
No te apasiones (v. 8) es la misma palabra que no te impacientes en el v. 1 y no te
alteres en el v. 7. El salmista lo enfatiza; el enojo no conviene, pues hace que los jus-
tos se metan en el mismo camino que los impíos.
Serán destruidos (v. 9). Ahora el salmista presenta el contraste. A la larga, los que
esperan en Dios verán las buenas consecuencias.
Dentro de poco (v. 10); pero a veces parece largo tiempo. Sin embargo, Dios mira
con mirada eterna. Los mansos heredarán (v. 11) es la base de la bienaventuranza de Jesús en Mateo 5:5: Bienaventurados los mansos… La mansedumbre no es debili- dad, más bien requiere valentía y paciencia esperar en Dios.
2. El fracaso de los impíos, vv. 12–15
Los malvados no pueden aguantar la influencia de un creyente que irradia la luz de Cristo. A menudo trabajan en conjunto contra los creyentes. Se enojan y maqui- nan contra el justo, por eso cruje sus dientes (cf. Sal. 35:16).
Se reirá (v. 13) enfatiza la vanidad del impío. Dios ve toda su historia y ve su fin;
necesitamos el punto de vista de Dios. Aunque los impíos atacan a los justos, su agresión se volverá contra ellos mismos y su arco será roto.
Joya bíblica
Por Jehovah son afirmados los pasos del hombre, y él se complacerá en su camino (37:23).
3. Dios cuida a los justos, vv. 16–19
Estos dichos son semejantes a los de Proverbios 15:16 y 16:8. Debemos estar sa- tisfechos con lo que Dios nos dio y glorificarle por ello.
Note de nuevo el contraste en el v. 17. Dios sostiene a los suyos, pero ahora no sólo está roto el arco, que el impío usaba para dañar al justo, más bien sus brazos
serán quebrados, ni podrá intentar atacar.
Conoce los días (v. 18). “Conocer” significa “tomar interés” o “vigilar”. Dios está a
cargo de nuestro tiempo; aun en tiempos de prueba (v. 19) el creyente experimenta la presencia y el sostén del Señor.
4. Contraste entre justos e impíos, vv. 20–24
El salmista sigue contrastando, con proverbios, al que confía en Dios con el que [página 164] no le sigue. Los impíos no tienen perseverancia.
El v. 21 contrasta la generosidad del justo con la avaricia del impío. También el salmista quiere mostrar que Dios bendice a los justos para que puedan dar, pero al impío le falta, no le alcanza aun to que pide prestado.
El v. 22 es parte de la misma estrofa que el v. 21; habla del que Dios bendice y maldice, porque en heb. está en voz pasiva: “el bendecido…, y el maldecido…” ¡Qué preciosa es la bendición de Dios!
Los vv. 23 y 24 muestran la solidez de la vida dirigida por Dios. La comunión con Dios produce pasos firmes. Además, le da a Dios alegría cuando seguimos su cami- no. Un justo puede caer, pero el que gana la carrera no es el que no cae, sino el que cuando cae se levanta y sigue.
5. Características del justo, vv. 25–31
No he visto… mendigando pan. Pero ¿qué decimos de los creyentes que son po-
bres? Calvino comenta que algunos justos son muy pobres; y ¿qué de Lázaro en Lu- cas 16:20? Sigue comentando que no entendemos muchos detalles en la vida. A ve- ces Dios permite a sus hijos sufrir para cumplir sus propósitos. Hemos de seguir el ejemplo de Pablo: He aprendido el secreto de hacer frente tanto a la hartura como al
hambre, tanto a la abundancia como a la necesidad. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! (Fil. 4:12, 13). El salmista presenta la regla general que enseñaban los sa-
bios en Israel. Ellos mismos reconocían las excepciones como se ve en Job y en el Salmo 73. Pero las excepciones pueden ser sólo aparentes porque el ser humano no ve todo como Dios lo ve.
El v. 27 da por sentado que el lector conoce qué es el bien y el mal porque Dios lo ha revelado. El v. 28 también hace hincapié en la santidad y la ética tan importantes en la vida del creyente.
Para siempre… (v. 28c) es parte de la próxima estrofa. Es decir, la primera parte
del v. 28 va con el v. 27 y la última parte va con el v. 29.
Lo que uno habla muestra lo que es. La palabra expresará (v. 30) incluye la idea de meditación y la expresión de la meditación. Hay relación íntima entre lo que uno
piensa y lo que habla. La ley… en su corazón significa que la Palabra de Dios debe hacerse parte de su vida; incluye el desafío de memorizar la Palabra de Dios.
Esta estrofa presenta tres cosas que Dios requiere de los justos: 1) Su habla debe ser verdadera y honesta; 2) la ley de Dios debe reinar en su corazón; y 3) debe orde- nar correctamente su conducta.