• No se han encontrado resultados

1. Llegada de Villagarcía a Génova, comienzo de la embajada:

1.10. Los embajadores en el Norte:

Los últimos embajadores a los que se nombra en las instrucciones para que Villagarcía mantenga correspondencia con ellos son los que se encuentran en el norte de Europa, englobándose de esa manera a diferentes estados en los que la Monarquía no tenía habitualmente un embajador ordinario. Para estos años hemos considerado dentro de este término las embajadas de Suecia, donde se encontraba don Francisco de los Ríos, conde de Fernán Núñez, y la de las Provincias Unidas, donde estaba destinado don Manuel de Lira. Para el caso de Dinamarca la embajada permanecerá vacante hasta 1674 cuando sea designado don Baltasar de Fuenmayor.

241 AHN, Est., L. 161, Carta de don Gaspar de Teves para el marqués de Villagarcía, 18 de febrero

de 1673, Venecia.

242 AHN, Est., L. 161, Carta del marqués de Villagarcía para el marqués de la Fuente, 18 de junio

de 1673, Génova.

243 “Confieso a V. S. que me tiene este suzesso en estado que solo me deja aliento para acusar el

rezivo de su carta del 2 del corriente y suplicarle perdone que en esta sazón no pase mi discurso a más que dar a V. S. la enorabuena del buen suzeso que han tenido olandeses contra sus enemigos”. AHN, Est., L. 161, Carta de don Gaspar de Teves para el marqués de Villagarcía, 8 de julio de 1673, Venecia.

244 Le da la noticia a Villagarcía de la muerte del marqués de la Fuente y de su retiro a Padua para

rezar a San Antonio, estando allí nueve días, volviendo después a Venecia. Es una carta de don Gaspar, pero firmado por don Antonio Saurer, pues, según se expone en la misma carta, el desconsuelo le impide firmar. AHN, Est., L. 161, Carta de don Antonio Saurer para el marqués de Villagarcía, 28 de julio de 1673, Padua.

1.10.1. El conde de Fernán Núñez y la embajada en Suecia:

“No teniendo que discurrir sobre lo que de alla me avissas solo devo darte infinitas gracias por la merced que en esto me haces y pasar a poner en tu noticia lo que aquí se ofreçe desde mi última carta […]”245.

Don Francisco de los Ríos, conde de Fernán Núñez, hábil diplomático y cortesano, con amplios conocimientos militares y uno de los embajadores más reconocidos de finales del siglo XVII, además de fecundo escritor, no solo por las numerosas cartas que salen de su mano, sino también por la publicación de su libro, El hombre práctico, impreso en 1686, es otro de los corresponsales de oficio de Villagarcía. Este vínculo que une Suecia y Génova quizá no sea el que más correspondencia tenga, pero sin duda sus cartas están llenas de información, tratándose en ellas muy diversos asuntos y siempre con gran profusión de noticias, llenando varias hojas.

Bien en cierto que en sus cartas don Francisco de los Ríos y don Antonio de Mendoza exponen una relación anterior a sus cargos diplomáticos, quizá una cierta amistad forjada en Madrid y trasladada posteriormente al papel como se le exigen por sus destinos al servicio regio. En sus cartas se tratan de amigos, aunque bien pudiera ser que esta amistad no fuera tan profunda como aparentaban. Las cartas, aunque contienen mucha información, no son demasiado numerosas, ni hológrafas, conservándose solo en este año y medio únicamente alrededor de veinte cartas. Si bien la distancia entre los dos corresponsales pudiera usarse de excusa para el escaso número, no se entiende que en un determinado momento don Francisco le pida a don Antonio que le informe de todas las noticias que conozca de Italia sobre movimientos de tropas, levas o ligas, pasando él a hacer lo mismo246, cuando precisamente la creación del canal epistolar responde ya al

compromiso de este tipo de intercambios de noticias. La necesidad de Fernán Núñez de pedir esos informes ya nos permite vislumbrar la existencia de algún fallo o mala conexión entre los corresponsales, pues en pocos casos hemos visto la necesidad de pedir información de manera general cuando ya el canal ya está en funcionamiento. Otro factor que puede indicar que la amistad entre los dos embajadores no es tan profunda como pudiera apreciarse en las cartas es el hecho de que el conde enviase una carta anodina a don Antonio cuando conoce la muerte del marqués de Villagarcía, sin entrar en

245 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 21 de

diciembre de 1672, Estocolmo.

246 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 20 de

demasiadas cortesías y sin una simple línea de su propia mano247. Sea como fuere, lo que

podemos considerar sin ninguna duda es el hecho de que ambos corresponsales crean y utilizan las cartas como medio de intercambio de noticias entre unas embajadas tan distantes.

Como en los otros canales de información de Villagarcía, las principales noticas del momento centran el contenido de las cartas, y como no podía ser de otra manera, las relativas a la guerra con Francia predominan en este canal de información. Desde el comienzo de la correspondencia el conde le escribe a don Antonio sobre las posiciones y planes que tienen los ejércitos y los posibles movimientos que realizan, estando a finales de noviembre de 1672 las tropas imperiales, al mando del elector de Brandemburgo y del conde de Montecuccoli, en las inmediaciones de Fráncfort, y encontrándose el ejército francés, al mando del mariscal Turenne, en los alrededores de Colonia248. Como el mismo

Fernán Núñez escribe, ha recibido rumores que él no encuentra muy fiables sobre el enfrentamiento de ambos ejércitos, una batalla que se habría decantado del bando imperial, sufriendo los franceses unas perdidas en torno a los 10.000 hombres249. A lo

que sí parece dar crédito es a otra información, la que habla de un ataque francés con 400 caballos a una guardia avanzada imperial, algo que ha sido visto por Suecia como ruptura de la paz, algo que influirá, según el conde, en las intenciones suecas de ayudar a los franceses, si bien siguen postulándose como mediadores en una futura conferencia de paz250.

A pesar de estos hechos, el conde escribe que los subsidios franceses consiguen ganarse esas voluntades suecas reticentes ante la agresividad de Luis XIV. Pero no por ello Fernán Núñez pierde las esperanzas, que deposita en el nuevo monarca sueco, al que considera con “muchas virtudes naturales”, además de estar rodeado de un grupo de personalidades contrarias a Francia, lo que podría favorecer a la Monarquía Hispánica en el futuro251. Igualmente, el conde cree de buen augurio que los suecos destinen los

247 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 18 de

marzo de 1673, Estocolmo.

248 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 29 de

noviembre 1672, Estocolmo.

249 Ibídem.

250 Ibídem. A finales de ese año el conde de Fernán Núñez le escribe que los embajadores suecos,

firmes partidarios de la paz, están pidiendo un alto el fuego en Francia e Inglaterra mientras se decide la ciudad en la que se convocará la conferencia de paz, añadiendo después que se imagina que estarán haciendo lo mismo con las Provincias Unidas. AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para

el marqués de Villagarcía, 21 de diciembre de 1672, Estocolmo.

251 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 7 de

subsidios franceses a muy variados asuntos y no a acrecentar sus ejércitos, como tienen acordado con Luis XIV252. En cambio, con relación a la mediación sueca en las

conversaciones de paz, don Francisco escribe a don Antonio que piensa que los suecos estaban buscando sacar provecho y se alegran de que los holandeses al final se encuentren en una posición de necesidad y deban recurrir a la ayuda sueca253. Una ayuda que según

el propio conde no se va a conceder a pesar de lo acordado entre las dos potencias, por lo cual el embajador holandés en Suecia habría abandonado Suecia254.

El conde de Fernán Núñez también se hará eco de las noticias sobre la corte sueca y la Dieta que está teniendo lugar en 1672255 y que se alargará hasta el comienzo del

siguiente año256. Será esa Dieta la que confirmará la mayoría de edad del rey, firmándose

con ello unas capitulaciones, las cuales el conde dice que le mandará a don Antonio en su siguiente carta, pues las están traduciendo del sueco al latín. Don Francisco llegó incluso a describir a don Antonio los festejos que se hacen en la corte sueca por la mayoría de edad del rey257, añadiendo además su juicio sobre el nuevo rey, al que considera que “es

solo de apariencia”258, pues debe consultar todo con el Senado, no pudiendo tomar

decisiones ni en política interior ni exterior. Fernán Núñez con estas afirmaciones y otras parecidas juzga que en lo sustancial no va a cambiar nada de la política exterior sueca, algo que confirmará el propio don Francisco unos meses después, cuando escriba a don

252 El conde escribe que los suecos dan a los franceses “razonamientos hermosos”, pero no

soldados. AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 14 de diciembre de 1672, Estocolmo.

253 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 21 de

diciembre de 1672, Estocolmo. Pero no serán solo las Provincias Unidas las que acudan en busca de la ayuda sueca, también el embajador de francés y el de Brandemburgo pedirán el traslado del ejército sueco al Imperio, Francia buscando la entrada de Suecia en el conflicto en su bando; el elector de Brandemburgo, por el contrario, buscando hacer frente a unas tropas del obispo de Münster. AHN, Est., L. 160, Carta del

conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 13 de mayo de 1673, Estocolmo.

254 Fernán Núñez agrega que los suecos solo buscan la paz y dinero y conveniencias de todos los

estados. AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 7 de enero de 1673, Estocolmo.

255 La cual, según el propio conde, se está alargando por las condiciones que se viven en la política

exterior europea, no queriendo tomar una resolución. AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez

para el marqués de Villagarcía, 14 de diciembre de 1672, Estocolmo.

256 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 7 de

enero de 1673, Estocolmo.

257 En una carta posterior añadirá la entrada solemne del rey en la corte tras su mayoría de edad.

AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 8 de marzo de 1673, Estocolmo.

258 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 7 de

Antonio para avisarle que el rey sueco se dedica únicamente a la caza, los caballos y al placer de la mesa, sin poner ninguna intención en el gobierno del reino259.

Especial cuidado pone el conde de Fernán Núñez en hablarle a don Antonio de la embajada danesa que reciben los suecos en mayo de 1673. El enviado extraordinario danés intenta hacer entender, según expone don Francisco, cuánto daño puede hacer a ambos reinos la ruina de las Provincias Unidas a manos de Francia, intentando además con ello propiciar un acercamiento entre Suecia y Dinamarca260. Además, don Francisco

añade que se ha entrevistado con el embajador danés, pues en la corte danesa se quiere la seguridad de que Carlos II también va a acudir en ayuda de las Provincias Unidas. Fernán Núñez le escribe a don Antonio que Dinamarca desconfía de lo inconstante que son los gobernantes neerlandeses y de Brandemburgo y lo tibia que es la ayuda imperial en el conflicto, por lo que teme quedar sola ante Francia si acude en ayuda de las Provincias Unidas, pidiendo, por tanto, la seguridad de la asistencia española261. Si bien, la carta del

conde sorprende por el hecho de que no contiene la respuesta que le dio Fernán Núñez al embajador danés.

Otras de las noticias que don Francisco se volcará por escribir en sus cartas para don Antonio serán las relativas a la política del norte de Europa, principalmente del reino de Polonia y sus conflictos con los turcos. A comienzos de la embajada de don Antonio en Génova, Polonia había firmado la paz con los otomanos a costa de cederles algunas zonas de su territorio262. No obstante, el conflicto no acaba ahí, sino que las tensiones

turcas sobre el reino polaco siguen produciéndose, llegándose al punto de escribir a Suecia la reina Cristina y el Pontífice para exhorta al rey sueco a la defensa de Polonia frente a los turcos263. Pero no son los únicos que piden ayuda a Suecia en relación a

Polonia, en enero de 1673 llega un embajador extraordinario moscovita solicitando a los gobernantes suecos que acudan en ayuda de los polacos, e informando también el mismo

259 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 13 de

mayo de 1673, Estocolmo.

260 Ibídem. Dinamarca, como ya había recibido noticia don Antonio por otros corresponsales,

acababa de firmar un tratado de alianza con las Provincias Unidas.

261 Ibídem.

262 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 29 de

noviembre 1672, Estocolmo.

263 Añadiendo en cifra el conde que el pontífice ha prometido subsidios si Suecia acude en ayuda

de los polacos. AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 14 de diciembre de 1672, Estocolmo.

embajador ruso a don Francisco que reiterará la petición al rey de Dinamarca y al elector de Brandemburgo264.

Asimismo, los moscovitas también son protagonistas de algunas de las cartas de don Francisco. A finales de 1672 llega a Suecia un embajador de Moscú para asegurar al reino sueco que no tienen ninguna intención agresiva contra Suecia, según don Francisco con la idea de tener las manos libres para enfrentarse a los ataques turcos a su territorio265.

Pero los moscovitas no solo sufren agresiones por parte del Imperio Otomano, sino que también tienen que movilizar sus tropas debido a los ataques de los tártaros y los cosacos, cuyas noticias le llegan al conde a través de Polonia266. Sin embargo, en Suecia no se

confía en ellos, pues incluso don Francisco escribe acerca de los rumores que se producen en Suecia sobre una posible alianza entre los turcos y los moscovitas para repartirse Polonia, con la consiguiente inquietud que esto genera en Suecia267.

En definitiva, el conde de Fernán Núñez, como hemos intentado mostrar, a pesar de la distancia que le alejaba de Génova, mantiene una correspondencia con don Antonio cargada de noticias, informándole de asuntos que en muchos casos difícilmente recibiría por otros medios, como los relativos a Polonia y Rusia. Estas cartas permitían a Villagarcía conocer la realidad de la Europa del norte y su posible implicación en los intereses de la Monarquía Hispánica, en un momento en el que el norte de Europa ha comenzado a ganar peso dentro de la política exterior europea.

1.10.2. Don Manuel de Lira y la embajada ante las Provincias Unidas:

Dentro de la consideración de Europa del norte de la que hablan las instrucciones para don Antonio, se puede incluir sin muchas dudas al embajador en las Provincias Unidas. Sobre todo, al suponer que si no se encontrase dentro de esta clasificación no aparecería dentro de la correspondencia de oficio, algo sumamente extraño considerando las buenas relaciones que unían a los dos estados en esos años y la situación política europea del momento. La Monarquía Hispánica y las Provincias Unidas viven unos años de acercamiento en sus relaciones, de entendimiento y ayuda mutua, donde los Países Bajos españoles se convierten en el principal campo de batalla de la lucha contra la

264 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 7 de

enero de 1673, Estocolmo.

265 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 29 de

noviembre 1672, Estocolmo.

266 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 20 de

mayo de 1673, Estocolmo.

267 AHN, Est., L. 160, Carta del conde de Fernán Núñez para el marqués de Villagarcía, 26 de

Francia de Luis XIV268. Este acercamiento sin duda se ve favorecido por los servicios del

competente embajador en La Haya don Manuel de Lira, otro de los más famosos embajadores españoles de finales del siglo XVII269. Durante los cinco años de la estancia

genovesa de Villagarcía los dos embajadores tendrán una intensa relación epistolar y, según se expone en las cartas, una relación de amistad o, al menos, de estrecha confianza270.

Don Manuel de Lira rápidamente comenzó a enviar correspondencia cargada de información, escribiéndole antes a don Antonio para expresarle su satisfacción por su llegada a Génova y el correcto “reçivo, con todas las çircunstançias y precauçion que se advierten, la clave de nuestros futuros secretos”271. Es al inicio de esta relación epistolar

cuando don Manuel se compromete con Villagarcía a transmitirle toda la información, aunque “sin embargo de persuadirme que las notiçias del norte le han de ser a V. S. de corto serviçio en Ytalia, las partiçipare siempre con el correo que parte de aquí cada quinçe días”272. A pesar de lo espaciado de la relación epistolar, pues solo habría cartas

cada quince días, que en verdad luego no fue tanto, carteándose todas las semanas, en el canal de información se visibilizan tanto las obligaciones de sus cargos como la confianza propia de la amistad y la familiaridad, como se aprecia en la forma en que don Manuel describe la situación de Europa en ese momento y, más concretamente, de las Provincias Unidas.

“[…] Las fatalidades y mudanças que ha padeçido esta Regençia en poco tiempo la tienen en el estado de dar la última boqueada sino lo remedian la unión de tantos prínçipes como la dan la mano en su cayda para que no llegue a ser preçipiçio. Las exterioridades de su política, con que ha tenido engañada a Europa

268 HERRERO SÁNCHEZ, M., Las Provincias Unidas y la Monarquía Hispánica (1588-1702),

Madrid, Arco Libros, 1999, pp. 87-88.

269 CARRIÓ-INVERNIZZI,D., “Manuel de Lira, Spanish Ambassador to The Hague (1671- 1678).

The home of the ambassador and his role as agent of artists and art collectors”, en CARRIÓ-INVERNIZZI,D.

(dir.), Embajadores culturales. Transferencias y lealtades de la diplomacia española de la Edad Moderna, Madrid, 2016, pp. 205-235. SALINAS,D., “La diplomacia española a través de los embajadores en La Haya

(1665-1700)”, Bulletin Hispanique, nº 3-4, (1988), p. 363-373. SALINAS,D., “La diplomacia española en

relación con Holanda durante el reinado de Carlos II: una aproximación a su estudio”, Hispania, XLIX, 171, (1989), pp. 317-324.

270 Esa confianza ya se ve en las pocas cartas que ya se intercambian incluso antes de la salida de

don Antonio de Madrid. El nuevo embajador le escribió sin duda para anunciarle su designación para la embajada de Génova. “Nunca le hubiera perdonado a V. S. mi afecto la sinrazón de callarme la notiçia con que me allaba, y la que V. S. me haçe merced de participarme en su carta del empleo de embiado extraordinario a Génova”. AHN, Est., L. 149, Carta de don Manuel Francisco de Lira para don Antonio