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La información y la correspondencia en la nueva embajada de don Antonio:

3. Instrucciones dadas a don Antonio para la embajada genovesa:

3.1. La información y la correspondencia en la nueva embajada de don Antonio:

Biblioteca Nacional, comienzan igual, haciendo hincapié en la ausencia de embajador en Génova durante los últimos años112 y remarcando el principal cometido de don Antonio

durante toda su embajada, que no es otro “que muy especialmente atienda a penetrar y descubrir así las negociaciones de la República, como las que otros príncipes de Italia y otras partes tubieren que puedan ser perjudiziales a la conserbazión de los dominios que el Rey, mi hijo, posee”113. Se deja claro, por tanto, desde el comienzo de la embajada de

don Antonio de Mendoza, que la información es el punto principal, su primordial obligación. Don Antonio debe conseguir todas las novedades que puedan ser relevantes para la Monarquía, tanto de Génova como de los demás estados italianos o del resto de Europa, y remitirlas a Madrid. Con esto se buscaba prevenir cualquier acción contra los territorios de Carlos II, quizá pensando principalmente en la Francia de Luis XIV y en las

111 Asimismo, la instrucción de la BNE es la única que está fechada, concretamente a 26 de julio

de 1672. BNE, MSS/7938, 1r.-19v.

112 “De algún tiempo a esta parte a dejado de asistir en aquella República Ministro parte mío que

cuydare de los negocios que allí se ofreziesen y considerándose que el estado presente de las cosas unibersales obliga a que no se deje de residir en ella sugeto de autoridad e inteligencia”. AGS, Consejo de Estado, Negociación de Génova, Leg. 3636, 147.

posibles alianzas o acuerdos que pudiese llevar a cabo en contra de los intereses de la Monarquía Hispánica.

Es relevante, desde nuestro punto de vista, que se coloque en el primer punto de la instrucción la información, dejando para el segundo y los siguientes las buenas relaciones con la República, los derechos y obligaciones que unían a los dos estados, o la búsqueda de una solución para algunos conflictos que habían enturbiado su alianza. Quizá colocando esta labor informativa en primer término se busca dejar claro a don Antonio que, desde el importantísimo centro de noticias que es Génova, la principal función que debe desarrollar es vigilar las negociaciones y acciones de los genoveses y de los otros estados italianos. Esto permitiría a Madrid que, en caso de que se produjesen una serie de acuerdos o movimientos contrarios a sus intereses, tuviese una capacidad para reaccionar a ellos lo más rápida posible, minimizando sus consecuencias.

Esta idea del carácter informador de don Antonio, esencial para Madrid, se recalca en otros puntos de las instrucciones, donde se tratará de una manera más concreta el tema de la correspondencia y la información. Uno de esos puntos es el apartado séptimo, que habla también sobre las noticias, y que bajo nuestra opinión podría considerarse uno de los más relevantes de las instrucciones. El capítulo séptimo comienza atendiendo lo que consideran desde Madrid como malas intenciones que había tenido Génova en el pasado para acabar con el estado de Milán, como así lo han mostrado los despachos de don Francisco de Melo, el conde de Siruela y don Juan de Eraso, tres embajadores anteriores en la República114. Por esta razón se le pide a don Antonio que ante el incremento de los

ejércitos de Francia con los cuales Luis XIV puede atacar rápidamente Flandes, así como otros territorios donde pueda conseguir su victoria con mayor facilidad, don Antonio deberá estar atento a descubrir los designios del Cristianísimo para Italia. Consideran este apartado tan relevante que le recalcan su deber de estar informado, en este caso, tanto de las conversaciones y negociaciones que tuviera Génova con Francia, como de las de Francia con otras potencias italianas, llegándosele a decir que:

“Y para este fin sería muy apropósito tengáis confidentes que os puedan dar luz delo que conbiniere saver ganándolos por aquellos medios que se acostumbra aunque sea con alguna costa, pues si los avisos fuesen tan sustanziales y de ymportanzia la que se hiziere será muy bien empleada; y estaréis advertido que vuestro prinzipal exerçizio a de consistir en esto y para este fin

haveis de tener continua y puntual correspondenzia asi con el governador de Milán con quien a de ser vuestra prinzipal comunicazion en todo lo que se fuere ofreziendo como con el embaxador de Roma, virreyes de Nápoles y Sizilia, embaxadores de Alemania, Francia, Inglaterra y Venezia, gobernador de Flandes y todos los demás ministros que asistieren en el Norte, pues la comunicazión y correspondenzia universal que tubiereis con unos y otros os podrá dar luz para lo que conbiniere descubrir y entender de los intentos de los enemigos y según lo que ocurriere me aveis de ir dando quenta delo que fuere digno de tenerse entendido para que se pueda prevenir y ordenar lo que conbiniere”115.

Como se puede ver, se le incita al uso de confidentes a sueldo, recalcándole otra vez que su principal función es la información, debiendo remitirla después, según se le pide, a los demás servidores regios repartidos por Europa. La lista de esos cargos de la Monarquía Hispánica comienza recalcando al gobernador de Milán, al que apela como máximo interlocutor del nuevo embajador, pasando a continuación a los principales oficios de Carlos II en Italia, los virreinatos de Nápoles y Sicilia y la embajada en Roma. En el caso italiano solo se relega a la embajada veneciana, que se coloca junto a los demás puestos diplomáticos europeos. Para terminar, se considera dentro de los canales de información de don Antonio al gobernador de Flandes y a los demás embajadores del norte de Europa, donde la diplomacia hispana tenía un carácter más puntual. Ya si en última instancia se habla del envío de información a la propia corte madrileña y a la Reina Gobernadora. De esta forma podemos intuir como desde Madrid se trazaría una serie de zonas dentro de la correspondencia de oficio. La primera abarcaría el ámbito italiano, la segunda las principales embajadas de la Monarquía Hispánica, la tercera la Europa del norte y por último la propia corte madrileña, a donde debería “ir dando quenta delo que fuere digno de tenerse entendido”116.

A su vez, el capítulo decimoséptimo es otro de los puntos donde más claramente se trata la correspondencia epistolar y el tráfico de noticias117. En este punto se le exige a

don Antonio que “como va referido, avéis de tener la buena correspondenzia que combiniere con todos los ministros, asi de Ytalia como de fuera respectivamente, y

115 Ibídem.

116 Ibídem. La información a Madrid siempre como primer término, pero creando un circuito dentro

de la clase dirigente hispana, controlando de alguna manera de esa forma la información. INFELISE,M.,

“Disimulo e información en los orígenes del periodismo”, en CHARTIER,R., ESPEJO,C. (Eds.), La aparición

del periodismo en Europa, Madrid, Marcial Pons, 2012, pp. 159-176.

117 Este apartado no aparece en la instrucción del Archivo General de Simancas número 147. AGS,

scriviendo el estado en que al presente se hallan todos los potentados, procurareis ynformaros dello, teniendo particular atenzion a sus designios y negoziaziones para darme quenta delo que se fuere ofreziendo”118. La intención de la Reina Gobernadora y

del consejo de Estado es clara, don Antonio debe, a través de las cartas con los servidores de la Monarquía, informarse de todo lo que suceda en Europa y dar cuenta de ello a Madrid, centrándose en las negociaciones que se puedan llevar a cabo a espaldas del gobierno español. Es, básicamente, una repetición del punto séptimo, lo que muestra la relevancia que debe tener la correspondencia en la embajada de don Antonio.

Las cartas siguen siendo tratadas en apartados sucesivos, como en el punto decimonoveno, donde se vuelve a hablar de la red epistolar que debe establecer don Antonio. En este apartado se le pide que su correspondencia debe ser asidua, enviando cartas siempre “con los correos ordinarios que está asentado aya de España a Ytalia, como de la misma manera de aquellos dominios a estos reynos, como tanbién con los extraordinarios que pasaren por aquella República, tendréis mucho cuydado de avisarme y dar notizias de quanto ocurriere que sea de considerazion, asi en ella, Roma, Florenzia y Venezia, como del resto de Ytalia, de Levante y Africa por via de Tabarca y de Marsella y Provenza y esta atenzión y diligenzia es oy muy importante respecto de las crezidas tropas que como va dicho ajuntado el rey de Francia y asi estaréis muy vijilante para saber las galeras y armadas que se previnieneren y juntaren y penetrar lo que se ofreziere y sus disignios”119. Como se aprecia, además de insistir sobre la importancia que debe

otorgarle don Antonio al envío frecuente de cartas, este apartado delimita claramente la zona que el nuevo embajador debe vigilar cuidadosamente, notificando todo lo que pueda ser de interés para Madrid. De esta forma se le pide que vigile a los territorios italianos, centrándose en Roma, Florencia y Venecia, y el norte de África y Francia, en este caso con especial interés en Marsella y la Provenza, desde donde Luis XIV puede atacar fácilmente con sus ejércitos o preparar sus armadas. Al final, siempre es Francia el gran objetivo de su búsqueda de información, demandándose desde Madrid conocer los movimientos que Luis XIV realice en su política exterior. También se puede observar, por esa zona de acción que se le específica a Villagarcía, como desde la embajada en Génova se tiene principalmente contacto con las noticias del Mediterráneo occidental, pues es el ámbito donde opera básicamente la república genovesa, siendo como era un puerto estratégico de la zona.

118 Ibídem.

Incluso, en el capítulo vigésimo primero, se le escribe que “para todos los ministros de Ytalia, Flandes, Ynglaterra, Alemania, y Cerdeña, así virreyes como embaxadores, rezivireis con esta Instruzion cartas mias en que se les partizipa como os he nombrado embiado en Génova y ordeno se correspondan con bos, haréis lo mismo con ellos corriendo con buena ynteligenzia como lo harán”120. Como se ha podido ver en los

apartados ya expuestos, es a través de estas instrucciones que se crea la red epistolar de

oficio de Villagarcía, un entramado de cartas que recorrerá Europa según se le había

indicado desde Madrid. En cambio, don Antonio no se conformó con estas personalidades y casi inmediatamente la extendió a un buen número de personas externas a las órdenes del Consejo de Estado. Será esta ampliación la que fomentó el envío de correspondencia y colocó a don Antonio como uno de los embajadores mejor informados de la época, y todo ello gracias al incremento de esa red de oficio que se le había pedido desde Madrid con otra serie de personas de relevancia121.

Por último, en relación también con la información, en el capítulo vigésimo sexto se le sugiere a don Antonio que “combiniere mucho que tengáis ynteligenzias ziertas para penetrar las cosas secretas que se trataren en el senado y en los consejos mayor y menor y en las demás juntas de la Republica y sus magistrados y miembros, porque algunas vezes llevados de pasiones y fines particulares no den en cosas que les sean de yncombeniente y peligro, gastando en ello lo que os pareziere a propósito para el real servizio pues también va en esto mucho para la quietud y conserbazión de aquella República a la devozion desta Corona, cosa que tanto les combiene para su buen estado”122. Como se puede apreciar, se le permite a don Antonio la utilización de fondos

para el soborno y la compra de información de los órganos de gobierno de Génova, algo que Villagarcía realizará con precisión, como queda constancia en los informes de gastos secretos que manda a Madrid durante los años de su embajada.

120 AGS, Consejo de Estado, Negociación de Génova, Leg. 3636, 147.

121 A la vez, se envían despachos a los que van a convertirse en corresponsales de don Antonio

para que cumplan este cometido, como se muestra en la minuta para el marqués de los Balbases, don Manuel de Lira y el conde de Molina. En ella se les informa de que tras la larga ausencia de embajador en Génova y ante la fuerza de los ejércitos franceses se ha decidido nombrar para el cargo a don Antonio, encargándoseles que se correspondan con él para el mejor servicio regio. La minuta les añade que deberán informar a don Antonio para que pueda desempeñar su cargo, a la vez que él les escribirá las principales noticias de Génova “con la puntualidad que se le ha encargado, para que por su parte no falte a la buena correspondencia que combiene haya entre todos los ministros en quanto tocare al Real Servicio”. AGS, Consejo de Estado, Negociación de Génova, Leg. 3636, 340.