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Capítulo III. Resistencia de las mujeres: La otra cara del poder

3.2. Prácticas de resistencia y construcción de sujeto en las mujeres participantes en Familias en Acción

3.2.5. Empoderamiento y libertad

Respecto del tema de empoderamiento queremos explorar si es a través de las acciones del programa que ellas ganan en autonomía o sino más bien lo logran a través de la misma interacción que van estableciendo con el programa (y muchas veces en contra de él). Analicemos entonces la noción de empoderamiento asumida por el programa y comparémosla con una noción de empoderamiento bastante aceptada en el medio.

… resultado de cambios en las condiciones familiares y sociales en las que vive, y en las relaciones que mantiene con su entorno social y al interior de la familia (DNP, 2008, p. 96)

Empowerment can be defined as the acquisition of capabilities which have the potential to assist women in achieving autonomy (legal and material), equality (social and personal) and voice and influence (over decisions that affect their lives), (Molyneux, 2009, p.2.)

Es evidente que la noción que utiliza el programa es bastante limitada y que se circunscribe a lo que éste puede ofrecerle a las mujeres que participan en él. Pero veamos qué indican los resultados de una reciente evaluación externa del programa:

Cuadro 4. Evaluación de resultados sobre el empoderamiento de las mujeres participantes en Familias en Acción (2006)

Indicadores usados para ver el empoderamiento de las mujeres

Resultados de la evaluación externa

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Indicadores usados para ver el empoderamiento

de las mujeres Resultados de la evaluación externa

decisiones que afectan aspectos asociados a la salud y

a la educación de los hijos. ambos cónyuges, esto refleja que la mujer ha sido empoderada, ya que se considera a sí misma y es

considerada por su pareja, como alguien que debe tener decisión sobre estos temas.

Una mayor autonomía en la decisión de invertir recursos propios y mayor participación en la toma de decisiones con el uso de recursos dentro del hogar (alimentación).

Lo que parece estar sucediendo es que aparece con mayor fuerza el mecanismo de la decisión conjunta.

Incremento en el conocimiento de prácticas saludables.

Las mujeres participantes aprecian las herramientas y conocimientos que les ha brindado el programa, pese a que están orientados al reforzamiento de su rol de cuidado.

Uso de métodos anticonceptivos a partir de la inferencia que provee la historia reproductiva de las mujeres.

No se observaron cambios que puedan deberse a la intervención del programa, dado que no es un tema de interés central ni objeto de acciones concretas por parte del programa.

Incremento en el uso de espacios de participación

diferentes a aquellos que ofrece el programa. No sólo hay un descenso en la participación, sino que no aparecen diferencias significativas en cuanto al

ejercicio de cargos directivos o presencia de liderazgos entre el grupo de mujeres del programa analizado y el grupo control.

Fuente: Elaboración propia a partir de: Evaluación de impacto del programa Familias en Acción. Informe Final, 2006, p. 124 y siguientes.

Haremos algunos comentarios a lo propuesto en esta evaluación sobre el empoderamiento de las mujeres. En el tema de las decisiones, por ejemplo, dado que el programa Familias en Acción no exige que el compromiso de corresponsabilidad sea asumido por ambos progenitores, es la madre quien mayormente lo asume, los padres quedan fuera con lo que se reafirman esquemas tradicionales de género. Y, en el campo de las decisiones al interior del hogar, en tanto éstas abordan temas que entran dentro del “ámbito de especialidad” tradicional de las mujeres, lo que está sucediendo es que bajo el propósito de empoderarlas, se las está constriñendo aún más en los roles tradicionales de género.

Por otro lado, si bien es cierto que las mujeres valoran mucho el poder tener acceso al recurso monetario, asunto que hemos constatado en las entrevistas realizadas, habría que considerar lo que otros estudios han encontrado respecto de cómo enfrentan las mujeres el

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tema desde la pobreza: “primero, las mujeres tienen menos posibilidades de transformar el trabajo en ingresos; segundo, cuando las mujeres reciben ingresos, tienen más dificultades para transformarlos en capacidad de adopción de decisiones; y tercero, cuando las mujeres efectivamente toman decisiones, rara vez son para aumentar su propio bienestar, sino que probablemente estén orientadas a mejorar el bienestar de otras personas” (Bradshaw y Linneker citados por Chant, 2003, p. 22). Entonces, no se puede concluir rápidamente que el tomar decisión sobre el dinero recibido las empodere necesariamente, sino que el tema es más complejo40

A partir de lo señalado en esta evaluación, al parecer lo que se alcanza con las acciones del programa en términos de empoderamiento de las mujeres participantes no es significativo. Notamos en cambio que, cuando ellas lograron ir un poco más allá de la esfera del proyecto –aprovechando, claro está, los espacios que éste les ofrece

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…yo creo que puede haber colaborado a través de la capacitación porque no solamente las capacitamos en temas de violencia intrafamiliar, o prevención del abuso y violencia intrafamiliar. También se les capacita, también hacemos con ellas talleres de autoestima, de emprenderismo, de mujer productiva y también se traen otros temas que tengan más campos de acción o que conozcan más el tema que las capaciten. Una señora que estaba en su casa, dedicada a ama de casa con sus hijos y su esposo y que de un momento a otro, se ve envuelta en encuentros de cuidado, asambleas, que vienen, que van, entonces ya empieza a despertar: Yo, ¿qué estoy haciendo? Yo puedo producir, yo también puedo colaborar, yo quiero verme bonita, quiero comprarme un vestido, unos zapatos, algo, ¿cierto? Entonces, desde ese punto de vista, el programa ha sido fundamental para ellas. (Entrevista Funcionaria 5, p.13)

- y se proyectaron al futuro, empezaron a desplegar una serie de iniciativas de emprendimiento que no se agotaron en la salida personal, sino que apuntaron a ser grupales.

FM: ¿Y a qué apuntan ustedes con todo esto un poquito más allá en el tiempo?

A tener una empresa sólida, que ya... eh, a tener una empresa buena, sólida para nuestras madres y que otras también vean que todo lo podemos hacer, nosotros desde que tengamos ese ánimo y de pronto entendimiento entre todas, porque es que a nosotras nos falta un poquito de entendimiento. Y creer en nosotras mismas, lo que nosotras sabemos y podemos hacer, porque si nosotras no creemos en nosotras mismas, no creemos en nada, creer en nuestras capacidades… (María Gloria, madre líder)

40 Cabe señalar que el tema de las decisiones sobre el empleo del dinero del subsidio no pudo ser desarrollado

en nuestra investigación, pues hubiera requerido una observación detallada de la dinámica familiar, que no nos fue posible realizar por razones de disponibilidad de tiempo.

41 Hay algunos casos en los que el programa, desde la iniciativa del gobierno local que está en la ejecución, ha

apoyado con capacitaciones para la generación de ingresos, lo cual es interesante, ya que uno de los primeros pasos en el camino de la autonomía de las mujeres es lograr su independencia económica.

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Como madre líder y veedora lo que yo, como le decía, es mejorar el estado de vida para las madres, porque resulta de que hay muchas necesidades, entonces basado a eso, en este pedacito de terreno queremos formar una microempresa que es semilleros, viveros, cultivo de lulo, en todo lo que se beneficie para las madres del campo. (María Gloria, madre líder)

FM: En esa huerta comunal de la que usted me hablaba, ¿cómo fue que trabajó con ellas?

Trabajamos con ellas, en ese tiempo era la umata, en ese tiempo aquí existía la umata, ahorita no sé cómo lo nombren. En ese tiempo, nos regalaban las semillas, arreglábamos las huertas caseras en nuestros lotes, en nuestros lotes de casa. Ahí cultivábamos y teníamos el tomate, teníamos habichuela, teníamos muchas cositas para la subsistencia de la canasta familiar. Eso lo hicimos. También hacíamos actividades, como venta de alimentos […] Otro que se hizo fue lo de la avícola que se trabajó mucho en la parte del campo. Que las mamitas pudieran tener sus gallinas, sus aves y que de esas aves, pudieran ellas vender, comer y pues subsistir, eso fue una parte también que se hizo y pues me gustó muchísimo, porque mucha mujer del campo lo pudo hacer. Entonces como orientarlas para que ellas tomen una iniciativa en medio de un apalancamiento del programa y también sobre un apalancamiento de la mujer, para que tomen la iniciativa de hacerlo. Lo otro que se hizo fue artesanías en diferentes formas. (Gladys, madre líder)

El potencial de creatividad resistente que se puede desarrollar a partir del cambio de ser sólo amas de casa, a verse “útiles y productivas”, incluso asumiendo que esto viene en respuesta a este mandato disciplinario, puede ser enorme. El programa les ofreció esta posibilidad, es cierto, pero de manera tangencial y aleatoria, pues estuvo sujeta a la visión y voluntad personal de quienes estuvieron a cargo de la operación del programa en cada localidad. Y, es preciso remarcarlo, estuvo también en función de la necesidad del programa de mantener su presencia en tanto mecanismo del biopoder en esta población en situación de pobreza, ofreciendo opciones para la generación de ingresos para la sobrevivencia.

Sin embargo, nos anima la certeza de que es posible identificar mecanismos clave para modificar una subjetividad de género que impide que las mujeres puedan constituirse en sujetos libres. (McLaren, 2002) “… desde la retórica de la humillación y el doblegamiento, aparecen estrategias de afirmación, atajos para la actuación autónoma, criterios de identidad cohesionada, utilización reversible de ese poder que a la vez que normaliza, produce un sujeto capaz de ejercer el discurso y la acción.” (Rodríguez, 1999, p. 191)

…yo creo que allá nos admirarán mucho, porque hay unas mamitas que muchas veces no tienen estudio, por ahí máximo segundo de primaria y suben a ese estado de ser madre líder y uno aprende, uno se enriquece, uno… como le dijera yo, aprende a ser líder, aprende muchas cosas, así me veo yo en ese ejemplo, como la primera dama del país, que es la mano derecha… (María, Madre Líder) Durante el tiempo que usted ha estado ejerciendo como madre líder, ¿cuáles han sido sus principales aprendizajes?

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A relacionarme con las personas, primero que todo eso. Porque uno debe saber cómo tratar a cada persona, porque somos genios diferentes, somos personalidades diferentes. Entonces lo primero que tiene que hacer, saber en esto, saber tratar a las personas así venga la más grosera, le toca a uno agachar la cabeza y cuando uno agacha la cabeza, con personalidad y como muy, con mucha verraquera, afrontar el problema o lo que esté sucediendo en el momento y saberlo llevar. (Sandra, madre líder)

Concluimos señalando que lo que ocurrió en todo el proceso que siguieron las mujeres en su interrelación con el programa Familias en Acción ha sido muy interesante: iniciaron el camino que va de ser individuos a ser sujetos conscientes de sí, un camino no exento de contradicciones y cargado de sentidos y saberes que se les fueron imponiendo, pero que ellas también fueron desarrollando. A lo largo de esa ruta, fueron expresando su resistencia, que marcó la pauta del accionar del programa, ya que gracias a esta resistencia tuvo que desplegar mecanismos de control disciplinario y regulatorio cada vez más eficientes y eficaces. Pero, en ese proceso de resistir al poder, ellas se tomaron algo mucho más importante para sí: crecieron en autonomía y descubrieron su propio poder; ejercieron su libertad, pasando incluso más allá del límite de la transgresión y al hacerlo, encontraron la pista de cómo llegar a ser ellas mismas.

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CONCLUSIONES

Me incorporé a esta Maestría buscando elementos de tipo conceptual que enriquecieran mi capacidad de análisis y que me dieran nuevas pistas para la comprensión de la problemática de género y políticas públicas. Consideré además que la reflexión sobre lo que sucede en un lugar distinto al mío, me podría aportar frescura y novedad, sobre todo considerando que en materia de políticas sociales, Colombia venía desarrollando experiencias desde hacía tiempo y nos llevaba la delantera, por así decirlo. Por tanto, había que mirar con cuidadosa atención los programas sociales que se estaban desarrollando, con ánimo de aprendizaje, buscando pistas para atender la necesidad de ver los asuntos de género desde una nueva óptica. Familias en Acción, el programa social más grande de Colombia, fue paulatinamente apareciendo ante mí como el más apropiado para realizar esta tarea. Curiosamente, un autor como Foucault, cuyo análisis no incorporó la dimensión de género, me ofreció un marco sugerente, el del biopoder, y aportó claves para re-trabajar la relación entre las mujeres y las políticas sociales desde una perspectiva de género.

Entendí entonces que si el biopoder fue logrando el cometido de controlar los cuerpos y luego, a las poblaciones humanas, para hacerlos funcionales a las necesidades del proceso de producción capitalista, esto había sido posible (y esto proviene de la reflexión teórica feminista) gracias al reforzamiento permanente de los patrones de división sexual del trabajo tradicionales, que establecen para las mujeres un rol preponderante en el cuidado de la familia y una escasa intervención en el ámbito público. Y comprendí también que las políticas sociales, entendidas como dispositivos de biopoder, jugaban un papel de suma importancia en este proceso, reafirmando a través de sus diversas técnicas y mecanismos, este imperativo de género. Y que todo esto era fundamental para entender el actual momento del proceso de gubernamentalización en nuestros países, en donde la pobreza sigue estando tan presente.

Asimismo, la concepción estratégica y dinámica del poder de Foucault -que reconoce la presencia del poder en toda relación social-, en donde control y resistencia se enzarzan en una relación de permanente provocación y creación (agonisme), me ofreció un marco muy sugerente para acercarme a ver la dinámica que se establece al interior del dispositivo de

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poder. Lo que más me atrajo entonces fue la noción de resistencia, que me ofrecía la posibilidad de ver a las mujeres desde una perspectiva distinta, no como víctimas pasivas de las políticas sociales, sino como actoras en una dinámica activa de poder, donde su práctica va marcando la pauta de la acción del dispositivo. Considero que este cambio de óptica ofrece una potencialidad enorme para la acción transformadora, si lo que se busca es aportar al reforzamiento de una resistencia conscientemente orientada que atienda, de manera más efectiva, los intereses de las mujeres frente al Estado.

Y desde este interés en la resistencia, Foucault me ofreció otra clave importante (tomada de la Hermenéutica del sujeto), vinculada a la dimensión política de la construcción del sujeto, en tanto señaló “que no existe otro punto de apoyo primero y útil de resistencia al poder político que el que se encuentra en la relación de uno consigo mismo”. Había que entrar entonces a mirar lo que sucedía con las mujeres como individuos en el marco de su relación con el dispositivo del biopoder, buscando cómo, a la luz de la resistencia, se iban descubriendo a sí mismas, dando la batalla frente a los esquemas de subjetivación que proponía el dispositivo de poder, para construir una subjetividad alternativa.

El trabajo de campo ha sido la instancia de confrontación de los planteamientos teóricos y en buena parte fue afinando la línea de análisis, en particular en lo que respecta al tema de la resistencia, que en la vertiente de Foucault, no ha sido muy trabajado desde un análisis empírico. El contacto con las mujeres de Familias en Acción de tan diversos lugares y la escucha atenta del relato de sus experiencias, me permitió tomar consciencia de la complejidad del proceso de constitución de sujeto en estas mujeres, pues ahí tanto el posicionamiento dentro del programa como madres líderes o la exposición a referentes con una mayor consciencia de derechos en el contexto de Bogotá o de Medellín, por ejemplo, realmente sentaron diferencias en cuanto a la profundización de procesos de conciencia y cuidado de sí, centrales para una subjetivización alternativa a la que propone el Estado, entendiendo la subjetivización, de acuerdo con Foucault, como el proceso de constitución de individuos de acuerdo a los imperativos de control estatal.

Hablar de conciencia de sí, cuidado de sí y ejercicio de la libertad, o hablar incluso de resistencia, en el estrechísimo margen de maniobra que ofrece la vida en situación de

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pobreza a estas mujeres, puede sonar osado. Sin embargo, al mirar la potencia de acción de estas mujeres que, gracias y a pesar de, los intentos de control estatal a partir de su relación con un poderoso dispositivo de poder como el programa Familias en Acción, se las ingenian por ejemplo para hacer un uso superintensivo (o subversivo) del subsidio o se inventan pretextos para salir de casa y así salir del encierro y permitirse espacios de encuentro y desarrollo personal, en tanto van comprendiendo los esquemas de subordinación patriarcal, no deja de sorprenderme.

Veo a mujeres que, pese a todas las penalidades que viven a diario, están dispuestas no sólo a abrirse a nuevos aprendizajes, sino también a llevar adelante procesos de cambio personal muy fuertes.

Veo a mujeres que se esfuerzan por generarse ingresos en la búsqueda de lograr mayor autonomía en un contexto adverso, en procesos las más de las veces teñidos de esa lógica tradicional de cuidado de la que no les resulta fácil desprenderse.

Veo a mujeres líderes que reclaman reconocimiento por parte del Estado de sus aportes y del tiempo y esfuerzo que están dedicando a su comunidad, conscientes de su importante contribución al funcionamiento del dispositivo.

Percibo entonces que no se trata de un espacio social menesteroso, sino que estamos ante un espacio muy rico y en constante ebullición, justamente merced a su vinculación con el Estado. Eso me lleva a sentir que esta veta de análisis es pertinente, aunque reconociendo, una vez más, que se trata de procesos complejos y contradictorios, como la vida misma, ¿no? La centralidad de la cuestión de género en un dispositivo clave de la política social nacional está puesta de manifiesto en tanto la reafirmación de los roles tradicionales de la división sexual del trabajo de la mujer-madre en el cuidado de su familia es la base de la articulación de la dinámica del dispositivo de poder y su población de referencia.

Ellas son las receptoras y las administradoras de las transferencias monetarias, ellas también son las que organizan y animan la participación de las familias en el proceso y ellas, tanto desde la resistencia “inconsciente” como desde los espacios de liderazgo que van ganando, van planteando retos a la eficacia y eficiencia del dispositivo y le obligan a

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superarse a sí mismo para el cumplimiento de su finalidad de control poblacional de la pobreza.

Sin embargo, superar la concepción de cuidado inspirada en la división sexual tradicional del trabajo que da soporte a la racionalidad de la política social actual (en tanto expresión del accionar del Estado), requiere de mucho esfuerzo ya que, como hemos podido ver a propósito del análisis de uno de sus dispositivos dirigido precisamente al sector de población que está en situación de pobreza, lo que está en juego es la hegemonía del poder estatal gubernamentalizado.

Desde esta conciencia, las implicancias éticas en la labor de los diseñadores y/o ejecutores de políticas sociales no pueden dejarse de lado. Sin embargo, en procesos tan