CAPÍTULO II MARCO CONCEPTUAL
2.4 Enfoque de cadenas productivas
La globalización ha generado grandes cambios en las economías, haciéndolas más dependientes y exigiéndoles índices más elevados de competitividad para tener mayor participación de mercado. El logro de competitividad depende del sector en el cual se desarrolla una actividad y de las condiciones que un país brinda para que sus sectores productivos puedan competir en el mercado. Por ello, los estados deben procurar un enfoque integrador en sus políticas de desarrollo, en las que se enlacen las actividades que intervienen en el proceso productivo de un bien, a través de la formación de las cadenas productivas, que les permita actuar como una unidad, posibilitando que la participación coordinada de los actores de la cadena productiva optimice el uso de los recursos, y genere rentabilidad, valor agregado y desarrollo sostenible, es decir, beneficio para todos los agentes participantes (Minag Portal Agrario, 2005).
Se entiende por cadena productiva al conjunto de agentes económicos, concentrados sectorial o geográficamente, que participan directa o indirectamente en un proceso productivo, desde la provisión de insumos y materias primas (relaciones hacia atrás), pasando por su transformación, la gestión del conocimiento y la producción de bienes intermedios y finales (relaciones laterales), hasta el marketing y la comercialización (relaciones hacia delante). Según Hitt, Duane y Hoskisson (2003), ninguna actividad productiva puede desenvolverse de manera aislada, pues existen relaciones de interdependencia entre los agentes económicos que demuestran una participación en conjunto y articulada, a esta participación en los riesgos y
beneficios en la producción se le denomina también cadena productiva. Las cadenas existen desde que existe la producción, la manufactura y el comercio, sea de manera formal o informal. Los agentes participantes en una cadena productiva logran un incremento de competitividad, rentabilidad, economías de escala, una visión marco de la problemática en el sector, concertación sobre objetivos comunes, seguridad de mercado, facilidad de crédito, promoción de inversión, difusión de tecnología, incremento de niveles de confianza entre agentes, incentivo en la participación del individuo en propuestas de beneficio comunitario. Esta concepción sistémica del desarrollo de la competitividad es crucial para maximizar la efectividad de la asignación de recursos, al hacer que las decisiones de los agentes no sean aisladas y aprovechen las sinergias que surgen del trabajo cooperativo. Según el Plan Estratégico Nacional Exportador (PENX) 2003-2013 del Mincetur (2003), la eficiencia del conjunto es mayor a la de cada empresa aislada, debido a las externalidades que genera cada quien hacia los demás por lo siguiente: (a) la concentración y la estandarización de la oferta atrae más clientes y facilita el acceso a mercados más grandes; (b) la globalización de la oferta incentiva la especialización y la división de trabajo, lo que eleva la productividad; (c) la fuerte interacción entre productores, proveedores y usuarios induce un mayor aprendizaje productivo, tecnológico, administrativo y de comercialización; y (d) la eficiencia compartida promueve la confianza y reputación, lo que redunda en menores costos de transacción.
En este mundo globalizado, los niveles de competencia se hacen más exigentes, por lo que se tiene que trabajar el desarrollo de cadenas productivas para lograr el desarrollo de los sectores. Por ello, los Gobiernos y los sectores productivos privados enfrentan un desafío de trabajo articulado que, si se deja de lado, podría significar pérdida de oportunidades. No existe una receta o fórmula sobre las actividades que supuestamente deben implementarse para la formación de cadenas productivas. Las condiciones básicas, que incentivan el desarrollo de las cadenas, se pueden agrupar en tres aspectos clave: (a) la eliminación de los sobrecostos y establecimiento de políticas macroeconómicas coherentes, (b) identificación de ventajas competitivas dentro de un país, y (c) desarrollo de un entorno propicio que genere estabilidad y confianza. Por otro lado, cuando el sistema tributario arancelario actúa con afán proteccionista, no solamente inhibe la inversión privada sino que impide el desarrollo de cadenas productivas con verdadero potencial de crecimiento y generación de valor (Minag, Plan estratégico 2006). Es decir, el desarrollo de cadenas productivas es labor de la iniciativa privada, la cual no debe ser limitada por políticas tributarias y/o macroeconómicas absurdas.
Las primeras acciones para la formación de una cadena productiva están referidas a los planes operativos de los productos como visión, objetivos, acciones estratégicas, indicadores y responsables. Luego, es necesario lograr la identificación y la participación de los agentes económicos, comprender sus intereses, sus problemas y sus aspiraciones. Para conseguir la integración de los agentes económicos y hacer frente a los
problemas de interés común, es necesario definir la estructura de la cadena productiva (por ejemplo, productor, acopiador rural, mayorista, hasta el consumidor), efectuar la definición del funcionamiento, roles de los actores e identificar los principales problemas y cuellos de botella (por ejemplo, relaciones entre los productores y los compradores, entre los industriales y los comerciantes, etc.). Luego, los agentes económicos deberán desarrollar un diálogo franco y abierto para establecer la competitividad con equidad, mediante consultas institucionales, entre los entes privados y estatales, mesas de diálogo entre los representantes de las instituciones involucradas, mesas de concertación en las cuales se define la suscripción de acuerdos, convenios, contratos, etc. (David, 2003). Cuando estos agentes económicos están articulados en términos de tecnología, financiamiento y/o capital bajo condiciones de cooperación y equidad, entonces, nos encontramos frente a una cadena productiva competitiva capaz de responder rápidamente a los cambios que ocurran en el mercado internacional, transfiriendo información desde el consumidor, último eslabón de la cadena, hasta el mismo proveedor de insumos.
En el sector público, es necesario que el Gobierno, especialmente el gobierno local, asuma interés activo, pues las instituciones públicas pueden desempeñar dos papeles de importancia en la constitución de una cadena productiva. En primer lugar, pueden actuar como moderadoras, mediadoras y facilitadoras e intervenir en forma crucial para superar la desconfianza entre empresas. En segundo término, pueden hacerse cargo de parte de los costos de transacción en que incurre toda operación de tipo cooperativo. Si
se trabaja con el Gobierno, se debe comprender el grado de credibilidad y prestigio a los ojos del sector privado (Meyer-Stamer, Harmes-Liedtke, 2005). Las cadenas siempre han existido y lo seguirán haciendo, lo importante es que en el entorno actual de globalización, progreso tecnológico y competitividad, estas puedan identificar las nuevas exigencias y adaptarse a ellas.