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CAPITULO 1: LOS PROYECTOS:

3.4. Enfoque orientado al actor y la extensión rural

3.4.2. El enfoque orientado al actor y las intervenciones planificadas de desarrollo

El enfoque orientado al actor es caracterizado por Long (2001: 1) como una forma de análisis opuesta a los análisis estructurales, institucionales y de economía política. El enfoque procura brindar nuevas pistas (insights) en áreas críticas de investigación empírica, sin que ello implique la elaboración de un modelo teórico general de la sociedad o del cambio social basado en principios universales que gobiernen, como los órdenes sociales se constituyen y transforman (Long, 2001: 49). Los estudios realizados desde el enfoque orientado al actor procuran entender los procesos por los cuales formas o arreglos sociales particulares emergen y son consolidados o retrabajados en la vida cotidiana de las personas. A partir de reconocer la heterogeneidad de la vida social (incluso en circunstancias de aparente homogeneidad), el enfoque se interesa en estudiar identificando los procesos implicados cómo la diversidad de formas sociales y repertorios culturales son producidos, reproducidos, consolidados y transformados. De este modo resulta atinente para comprender el modo en que las intervenciones de desarrollo (programas y proyectos sociales) son “construidas” y moldeadas por diferentes encuentros e interacciones de múltiples actores.

Norman Long ha procurado diferenciar su trabajo de enfoques anteriores (tales como los análisis transaccionales, de toma de decisiones, el interaccionismo simbólico y los análisis fenomenológicos) que fueron populares en los 60s y 70s (Long, 1977: 105-143). Mientras que algunos de los estudios inspirados en esos enfoques adoptaron una visión voluntarista del proceso de toma de decisiones, otros adoptaron formas extremas de individualismo metodológico y de rational choice. En orden de superar esas deficiencias, el enfoque orientado al actor considera que las opciones individuales son moldeadas por marcos mayores de sentido y acción. Para ello el enfoque procura vincularse íntimamente a ciertas dimensiones conceptuales y metodológicas, de las cuales la noción de agencia es quizás una de las más importantes.

El concepto de agencia parte de la noción de que el individuo tiene la capacidad de conocimiento y de acción para entender las experiencias sociales y actuar sobre los desafíos de la vida cotidiana. Giddens señala al respecto que “todas las formas de dependencia ofrecen ciertos medios por los cuales aquellos que son subordinados pueden influenciar las actividades de sus superiores” (Giddens, 1984: 16).

La capacidad de actuar también implica la voluntad de otros de apoyar, acceder, o al menos acompañar modos particulares de acción. Por tanto, la agencia implica un complejo conjunto de relaciones sociales, similares a lo que Callon y Latour llaman (en Law, 1986) “redes de actores” (actor-networks), constituidas no solo por participantes cara a cara, sino también por componentes que actúan a distancia, lo que incluye individuos, organizaciones, tecnologías relevantes, recursos financieros y materiales, y símbolos y discursos generados por los media. (Long, 2001: 112- 113)

La agencia tampoco debería ser confundida con libertad completa, dado que en cada relación social hay un acceso diferente a los recursos y existen variaciones en las capacidad de los actores para manejarlos competentemente (Cohen, 1989)44. En un escrito reciente, Long (2003: 8) ahonda en esta discusión, señalando que la agencia no debería ser entendida como “el resultado de cierto tipo de don extraordinario, capacidad mística, aptitud emprendedora o espíritu innovativo que es poseído por individuos talentosos”. Siguiendo el desarrollo de Van der Ploeg (2003) otro de los autores cercanos al enfoque orientado al actor, Long insiste en que se debe rechazar la visión de Giddens por la cual la capacidad de agencia se vincula con eventos en los cuales el individuo es el perpetrador, cualquiera sean sus cualidades especiales.

Un individuo sólo manifiesta agencia en interacción con otras personas o cosas. Aún en caso de involucrar a un solo individuo, la acción que expresa su agencia no debería ser considerada una acción individualista (Van der Ploeg, 2003: 15). La agencia es un fenómeno socialmente generado y culturalmente definido que toma distintas formas dependiendo del contexto. En algunas circunstancias uno puede concluir que difícilmente esté presente. (Long, 2003: 8)

A diferencia de enfoques voluntaristas, el enfoque orientado al actor considera que la agencia emerge de procesos sociales, se compone de relaciones sociales, y sólo a través de ellas puede resultar efectiva. De este modo, la noción de agencia puede dar al analista la posibilidad de reconocer cómo los diferentes actores ejercen algún tipo de poder. Si bien la tradición de análisis de la agencia no es nueva (ver Turner, 1981: 24), la originalidad del enfoque orientado al actor reside en que mueve el análisis de la agencia del dominio organizacional jerárquico hacia el análisis de las interfases entre los oficiales y técnicos de terreno y los actores locales (Arce, 2001b: 4).

A la vez que acentúa el rol central jugado por la agencia humana en las actividades de desarrollo, el enfoque presta atención y da espacio a las diferentes condiciones que

44Para una discusión del concepto de agencia ver también Barnes (2000). Deacon (1999) y Allan (1997). Una

visión crítica de las limitaciones de la conceptualización de agencia hecha por Guiddens puede verse en Cohen (1994: 21-22).

constriñen las elecciones y estrategias de los actores. Se reconoce que dichas limitaciones operan a través de las personas, esto es decir, se vuelven efectivas a través de la mediación de actores interpretativos (Long, 2001: 28). Una pregunta medular resulta entonces cómo los actores, dadas las limitaciones existentes encuentran espacio de maniobra para realizar sus proyectos. De esta manera, la consideración de asuntos estructurales no resulta ajena al enfoque orientado al actor, el cual procura elucidar los conjuntos de relaciones, “proyectos” de los actores, y las prácticas sociales que interpenetran diversos espacios sociales, simbólicos y geográficos (Long, 2001: 50).

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