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Según Roger Hewitt, la única conexión que puede establecerse entre los relatos de leones y el chamanismo la encontramos en dos mitos del primer grupo que tratan de niños que han sido secuestrados por una leona, que los obliga a vivir con ella (A16 y A17). Hewitt opina que el tema de la adopción forzosa está

vinculado al chamanismo porque «existen algunos indicios de que un !gixa forzaba a

los padres a entregarle a sus hijos para que vivieran con él y le hicieran tareas tales como ir a por agua y leña. En los relatos no se establece conexión alguna entre las

leones y los !git

@

n, pero puede que haya cierta alusión implícita a esta práctica»

(Hewitt 1986: 107).

Frente a esto, Lewis-Williams ha sugerido que los leones que aparecen en determinados relatos /xam representan «chamanes en forma felina» (Lewis- Williams 1996a: 131; Lewis Williams y Pearce 2004: 119). Este estudioso se basa en varios textos que apuntan en esta dirección. Según un testimonio de //Kábbo, cuando un chamán entra en un trance violento «le sale pelo de león en la espalda», en lo que parece ser el inicio de una metamorfosis en león (D1). /Haŋ≠kass'o

explicó que ciertos chamanes extraían leones de sus pacientes. Un !gixa que ha

hecho esto «muerde a la gente. La gente lo agarra y lo sujeta fuerte, para que no

pueda escapar y salir corriendo. Entonces la gente le da a oler buchu, y estornuda

Los ju/'hoansi (!kung) de Botswana todavía creen en el poder de los

chamanes para transformarse en leones (Katz 1985: 115; Katz et al. 1997: 24-25;

Marshall 1999: 238). Según Guenther, como león,

un participante en la danza del trance representaba un peligro para los otros danzantes y para los espectadores de la danza, a los que puede acometer y perseguir empujándolos a la oscuridad, donde quizá acechen otros leones o espíritus. Esto era especialmente cierto de los danzantes jóvenes o poco experimentados… (Guenther 1999: 187).

En el relato «Historia del león y del hombre» (B2), el hecho de que el felino no muera, pese a las heridas sufridas, lleva a pensar a quienes se enfrentan a él que

se trata no de un león normal y corriente, sino de un !gixa. Según Guenther (1999:

187), el hecho de que seres humanos y leones mantengan cierta relación de mutuo respeto y, como las personas en trance cuyo espíritu se ha separado del cuerpo, tengan la costumbre de observar al grupo desde fuera del círculo iluminado por el fuego, favorece que los chamanes vean en estos felinos a los compañeros perfectos para sus viajes extracorporales.

En uno de sus testimonios, /Haŋ≠kass'o expresó de manera muy clara la

relación entre !git

@

n y leones:

Los !git

@

n parecen leones. Sus ojos miran (como los de un león) a la persona

que es apuesta. Entonces esa persona enferma y muere, <sí>. Es mediante

una mirada como un !gixa se lleva a una persona apuesta; con una mirada, lo

En otro testimonio sobre !git

@

n, /Haŋ≠kass'o explicó que los chamanes en ocasiones extraían leones de sus pacientes. Entonces la gente debía sujetar a los chamanes, que mordían, como poseídos por el león (D15).

No está claro si el mito del cachorro de león puede tener una interpretación chamánica. Hay un momento del relato que abre la posibilidad de una lectura así: cuando la mujer le dice que su marido:

–Este es un perro con el que soñaste. Por ello se enfurecerá con nosotros. Porque yo le tengo miedo.

[…]

–Tú eres la que hablas así, y dices que soñé con este perro. No soñé con

él. Lo pedí, para que tuviéramos un perro. (B0, 2344-2345, 2348)

Más adelante, al describir una de sus terroríficas cacerías en compañía del «perro» el hombre le dice a su esposa:

–Tuve la impresión de que esta criatura a veces no tenía sueños agradables, pues parecía que el perro estaba enfadado conmigo. Fue por eso

por lo que el perro maquinó mi muerte. (B0, 2404-2405)

Entre los /xam, el chamanismo y los sueños están íntimamente relacionados (véase Lewis-Williams 1987), aunque, por desgracia, es uno de los muchos temas sobre los que escasea la información. Diä!kwain le dijo lo siguiente a Lucy Lloyd:

Nuestros padres solían decirnos que [el león] es una criatura que cuando duerme sueña que la gente ha visto su rastro, la gente se ha tomado su nombre a la ligera. Cada vez que sueña, cree su sueño. (D3)

Soñar con leones podía ser especialmente desasosegador. En agosto de 1872, el propio //Kábbo dictó a Lucy Lloyd un sueño en el que había visto un grupo de leones negros, velludos, con múltiples patas, que hablaban entre sí sobre unas gacelas que habían visto. Al marcharse, «les dijeron a sus congéneres que irían tras las gacelas siguiendo su rastro» (E4). //Kábbo dice que se despertó sobresaltado, por lo que, más que un sueño, se trataba de una pesadilla en toda regla.

En su estudio sobre el arte rupestre de Nomansland, Geoffrey Blundell señala que la percepción que se tenía de los felinos como criaturas «airadas», y su asociación con la oscuridad, los asimilan a los espíritus de los muertos, quienes «también están airados y se sienten atraídos por las hogueras nocturnas en torno a las que se danza» (Blundell 2004: 154). Para Blundell, esto refuerza la idea de que los felinos que aparecen en las pinturas rupestres de la zona por él estudiada representan chamanes poderosos.

En el mito de cachorro de león, la afirmación de la mujer de que su marido ha soñado con el felino sugiere que se trata de algo muy desafortunado, como si la fiera se hubiera infiltrado en la vida del hombre al haber sido soñada por él o, quizá, al haberse introducido él en sus sueños. Ésta es sólo una de las varias especulaciones de la mujer sobre por qué su marido ha cometido la locura de introducir un depredador en su campamento.

En un momento en que intenta explicarle a su hijo el posible motivo de la temeraria conducta de su marido, la esposa del hombre que ha llevado un león a su hogar dice:

padre fue (y) se apoderó de él, que estaba esperando a sus padres. Fue padre quien vio el rastro de los leones adultos. Los hilos de su pensamiento estaban

cerrados. Por eso nos trajo una <maldición>, <sí>. Para que nos mate a

todos cuando sea un león adulto. (B0, 2754-2755)

Hacia el final del relato, ya en la seguridad relativa del campamento de sus cuñados, la mujer le dice al tío del niño:

–Eso es lo que hizo tu hermano, me trajo una pequeña maldición. Sus miradas eran de entendimiento, sus miradas eran de maldición. Sus miradas maldecían, sus ojos en verdad miraban como si hubiera estado en la oscura

soledad. (B0, 2829-2830)

En el texto /xam, el término aquí traducido como «maldición» es /aken,

forma enfática de /a, palabra definida en el diccionario como «luchar, morir, ser

muerto» o, como sustantivo, «lucha, daño, maldición» (DIC: 267). Al comentar su uso en el mito sobre la creación del eland, Lewis-Williams (1983: 46-47; 1998: 207) sugiere que, en ese relato, el término se puede traducir más adecuadamente como «potencia sobrenatural», sentido que Bleek y Lloyd no pudieron captar por su desconocimiento de las prácticas chamánicas de los /xam. Si esto es correcto, y pienso que sí lo es, la mujer se estaría refiriendo aquí a la potencia sobrenatural inherente al león, lo que acercaría el mito al ámbito del chamanismo, aunque, en mi opinión, no se pueda hacer de él una lectura chamánica como la que el propio Lewis-Williams ha hecho de varios mitos /xam (Lewis-Williams 1998 y 1996a).

El arte rupestre

No es posible cerrar esta sección sin hablar, aunque sea brevemente, de la presencia de felinos en los petroglifos hechos por los /xam y sus antepasados.

Como he señalado anteriormente, el archivo de textos /xam reunido por Bleek y Lloyd fue crucial para que Patricia Vinnicombe (1972) y, sobre todo, David Lewis-Williams (1981 1983, etc.) establecieran que, en general, el arte rupestre bosquimano del sur de África tiene un importante componente chamánico. Sin embargo, los trabajos de Vinnicombe, así como los de Lewis-Williams y sus seguidores, se centran sobre todo en las pinturas rupestres del Drakensberg, en

Lesotho y KwaZulu-Natal.lvii Fue Janette Deacon quien determinó con precisión el

territorio del que procedían //Kábbo y los demás, y constató que en esa zona, aparte de unas pocas pinturas geométricas hechas con los dedos, la forma predominante de arte rupestre eran los petroglifos labrados en las doleritas (Deacon 1986, 1988, 1994, 1997, 1998; Deacon y Foster 2005). Las doleritas dice Deacon, son

rocas duras y densas con una alta concentración de hierro […] lo que hace que la superficie exterior, expuesta a la intemperie, termine por adoptar un color oxidado oscuro, mientras que el interior es gris oscuro. En función de la historia, química y exposición de cada roca concreta, la capa exterior puede ser lisa o picada. Las que tienen una superficie más lisa proporcionan un lienzo ideal a los artistas, puesto que la capa externa puede rasgarse para dejar al descubierto el color más claro que hay debajo. Cualquier imagen creada de este modo será visible durante milenios. (Deacon 1998: 137)

Respecto a la posible datación de estas obras de arte, Deacon dice lo siguiente:

Aunque los petroglifos no pueden datarse de forma directa, en la cueva de Wonderwerk, cerca de Kuruman, en El Cabo del Norte, se han encontrado

lvii

Sobre los petroglifos de El Cabo del Norte véase, además de los trabajos de Janette Deacon que se citan, el estudio pionero de Maria Willman 1933 y los trabajos más recientes de Beaumont y Vogel 1989, Dowson 1992, Morris s.f. y Morris 2002.

pequeños trozos planos de roca con imágenes labradas, que datan de hace unos 10.000 años. Las imágenes grabadas encontradas en los depósitos abiertos y de ocupación próximos tienden a tener más de 4.000 años de antigüedad. Los depósitos que se encuentran junto a petroglifos rasgados y «picados» son más recientes. Cualquiera que sea su edad precisa, se está de acuerdo en que la práctica del grabado en piedra tiene una antigüedad considerable, y que a lo largo de los milenios se han producido cambios en las técnicas empleadas para realizar los petroglifos, así como en la elección

de los temas tratados. (Deacon 1998: 137)lviii

En sus publicaciones sobre los petroglifos y sobre el territorio de los /xam, Janette Deacon (1988, 1994, 1998, 2005, entre otras) sostiene la relación entre el arte rupestre de la zona y los rituales para causar lluvia, esto es, entre el arte y las prácticas chamánicas de las personas que, como consta en los detallados testimonios de la CBL (CAB-VI, VII y VIII), tenían como uno de sus principales cometidos el hacer que lloviera. También Thomas A. Dowson (1993) ha aplicado la interpretación chamánica de Lewis-Williams a los petroglifos.

No deja de llamar la atención que los testimonios de la CBL, que contienen tan detalladas descripciones de múltiples aspectos de la cultura de los /xam, los petroglifos apenas se mencionen. Una de las escasas referencia se debe a Diä!kwain,

quien en 1876 habló a Lucy Lloyd de un lugar llamado !Kann (o !KVnn), «donde el

padre de Diä!kwain labró [imágenes de] órix, cuaga y avestruces, etc., en un sitio al

que solían ir a beber, antes del tiempo de los bóers» (L.V.24: 5964'; cf. SBF: xiv,

Lloyd 1889: # 202 y DIC: 456, donde aparece escrito !kлnn).lix Deacon (1988: 132;

lviii

Sobre los métodos de datación y la antigüedad de los petroglifos de El Cabo del Norte véase también Beaumont y Vogel 1989 y Morris 2002: 93-106.

lix

En el original inglés:

!KVnn (Where D. H.'s father chipped gemsbok, quagga, & ostriches, &c., at <a> place where they used to drink, before the time of the boers.)

1994: 240), ha identificado este lugar con una colina que se encuentran en la granja de Varskans, al sur de las colinas de Katkop y no muy lejos de un aguazal llamado

Kans se Vloer. El dueño de la granja explicó a Deacon que kan significa «manantial

de agua potable» en la lengua de los bosquimanos de la zona (1988: 134).

Recientemente, en uno de los documentos de la colección (CBL, BC151,

E4.5.3, citado en este trabajo como NoS y transcrito como Apéndice III) encontré una referencia a los petroglifos que hasta ahora había pasado desapercibida:

Opinión de /Haŋ≠kass'o sobre [la] hoja con imágenes labradas en piedra (a saber, que representaba el trabajo de la raza primigenia de gente anterior [a los /xam] cuyos lugares los bosquimanos [actuales] habitaron

posteriormente.[)]lx

Eliminando las tachaduras, el texto sería:

Opinión de /Haŋ≠kass'o sobre [la] hoja con imágenes labradas en piedra (a saber, que representaba el trabajo de la raza anterior [a los /xam] cuyos lugares los bosquimanos [actuales] habitaron posteriormente.)

La «hoja» a la que se alude aquí se corresponde, sin duda, con los calcos de petroglifos hechos por H. Charles Schunke en una colina de la granja de Jagdpanfontein, un lugar que figura señalado en el mapa de //Kábbo (Bank 2006: 324). Esos calcos, junto a otras copias de pinturas y grabados rupestres, les fueron mostrados a Diä!kwain y otros informantes con el fin de que expresaran su opinión

Deacon (1998: 240) sostiene que, respecto a la persona que hizo los petroglifos, la

transcripción correcta es «fathers», no «father», por lo que el texto quizá haga referencia a los antepasados de Diä!kwain, no a su padre natural, Xa:atin. Sin embargo, estoy de acuerdo con Andrew Bank (2006: 408n15), en que el texto dice claramente «father», en singular.

lx

El texto original es como sigue:

Opinion of /Haŋ≠kass'o regarding [the] sheet of chippings (i.e., that it represented the work of the Early earlier Race of people whose places the Bushmen afterwards inhabited. [)]

sobre las imágenes que contenían. Como ha señalado Andrew Bank (2006: 325- 332), /Haŋ≠kass'o examinó con detenimiento los calcos de Schunke. Debió de ser entonces cuando expresó la opinión de la que deja constancia Lloyd. Lamentablemente, la investigadora nunca llegó a anotar con detalle el parecer de su informante. El testimonio es, pues, problemático y requiere un análisis más detallado. Aunque en parte se corresponde con lo dicho por Diä!kwain a propósito de los petroglifos de !Kann, parece claro que la parte de /Xam-ka !au de la que procedía /Haŋ≠kass'o (la llanura, varios cientos de kilómetros al este de !Kann) el labrado de imágenes en las doleritas era un arte perdido hacía ya varias generaciones. Porque, descartada su atribución a la «primera raza» (expresión tachada por Lloyd), y teniendo en cuenta lo que sabemos sobre los /xam, está claro que lo que Lloyd entendió por una «raza anterior» no puede ser sino una referencia a los antepasados naturales. Cuarenta años después, en 1911, los supervivientes /xam que malvivían en una de las granjas establecidas en su antiguo territorio le dijeron a Dorothea F. Bleek que las imágenes eran obra de /Kaggen, esto es,

Mantis.lxi Para entonces, más de treinta años después del paso de /Haŋ≠kass'o por

Ciudad del Cabo, la lengua y la cultura de los /xam estaban al borde mismo de la desaparición.

Janette Deacon (1994: 253) dice que la ausencia de referencias a los petroglifos como parte de la realidad cotidiana de los /xam obedece a que en la época en los informantes de Bleek y Lloyd fueron arrestados y deportados a Ciudad del Cabo, «los grabados en piedra ya no desempeñaban un papel activo en su

lxi

/kaggen makes the pictures. BC 151, A3.4, cuaderno de notas de Dorothea F. Bleek durante su viaje al territorio /xam, p. 188. Una parte de la página está transcrita en Sktones 2007: 14.Resulta interesante que el comentario esté en presente de indicativo.

sistema de creencias». Otra posible explicación es que su naturaleza sagrada y su vinculación a rituales iniciáticos predisponían a los informantes a no hablar de ellos. Sobre las figuras de leones en los petroglifos del territorio /xam, Deacon dice que «tanto los leones como las figuras con aspecto de león están relacionadas

con las actividades de los !git

@

n cuando visitaban a otras personas en sus viajes

extracorporales, cuando curaban a los enfermos y cuando llevaban a cabo actos fuera de lo común» (Deacon 1994: 250-251).

Andrew Bank (2006: 338-339) ha cuestionado el uso de los textos /xam en el ámbito de los estudios sobre pintura rupestre. Para él, las interpretaciones de copias de pinturas y petroglifos hechas por Diä!kwain y /Haŋ≠kass'o son «de una notable literalidad», y sus comentarios «sugieren que su comprensión de estas imágenes distaba de ser clara y, con muy escasas excepciones, tenían poco que ver con la religión y el chamanismo». Mi propia impresión después de haber examinado sobre el terreno un número considerable de ellos, es que, si bien algunos muestran una clara inspiración chamánica, el chamanismo no fue la principal motivación de los artistas que labraron los petroglifos del territorio del que procedían los informantes de Bleek y Lloyd, aunque coincido con Deacon en que están vinculados con rituales de iniciación y rituales para provocar lluvia.

12.U

N RELATO SINGULAR

:

EL MITO DEL CACHORRO DE LEÓN