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EVALUACIÓN DEL LENGUAJE Victoria del Barrio

I.3. Í Lenguaje no verba!

2. DIFERENTES TÉCNICAS EN LA EVALUACIÓN DEL LENGUAJE

2.1. Escalas de desarrollo

Hay dos tipos de aproximación: la ideográfica que supone una obser­ vación individual de conductas y la nomotética que se basa en valorar a un sujeto en función de las puntuaciones obtenidas por un grupo.

La metodología ideográfica consiste en la observación intensiva de uno o pocos niños. Taine (1870), Darwin (1877), Machado Alvarez (1887), Preyer (1889), Stern & Stern (1907) son los que comenzaron esta labor, pero fueron Binet y Piaget los que estudiaron el desarrollo de sus hijos, con largos períodos de seguimiento y gran sistematicidad en la observación. Otros profesionales específicamente expertos en lenguaje, usando también una metodología idiográfica han seguido el

desarrollo lingüístico de sus propios hijos: Gregoire (1937), Leopold (1939-49), en castellano, entre otros, Hernández Pina, (1979), Secall, (1982), otros muchos la han aplicado a pequeños grupos como Brown y Bellugi, (1964), McNeill, (1966, 1970), Bloom, (1970), Slobin, (1971): con ello se han obtenido datos para confeccionar escalas de desarrollo que abarcan tanto a la comunicación prelingüística como a la verbal propiamente dicha y sus resultados han servido de base para crear todas las escalas estandarizadas posteriores.

La metodología nomotética o estadística, actúa sobre muestras muy dilatadas y utiliza mayoritariamente listados de conductas o pruebas que pueden cumplimentar los padres o los sujetos. Las escalas de madu­ ración se han construido fundamentalmente con este segundo método; nombres clásicos de tales escalas: Gesell, Cattell, Wallon, Bayley, y McCarthy incluyen en ellas escalas de desarrollo del lenguaje. La escala de McCarthy esta editada por TEA (1977) y la de Bayley una revisión sobre este tema puede encontrarse en Reralbo et al. (1988).

Otros autores han usado una metodología mixta, ideográfica y nomotética, aplicando escalas pero de manera muy minuciosa y repe­ tidamente a un número muy pequeño de sujetos (Irwin, 1949; Bühler, 1930; Lewis, 1936; Brown, 1973; McCarthy, 1959; Miller, 1976), es especialmente famoso el caso de Carlota Bühler que ha observado a 69 niños durante 24 cuatro horas a lo largo de un año. Esta autora en lenguaje presenta sólo la evolución de 5 niños). La metodología idio- gráfica y la estadística han llegado a ser complementarias, como es patente en el caso de Binet; la primera produce un conocimiento pro­ fundo de los problemas de la evaluación y las estrategias de solución de los mismos, la segunda permite unos datos más firmes en el esta­ blecimiento de etapas madurativas.

Las preguntas referidas al área del lenguaje son muy parecidas en todas las escalas. Como ejemplo expondremos algunos elementos (Ítems) de la escala Developmental Progaming for Infants and Young Children (Programa de desarrollo para bebés y niños peque- ños)(Schafer y Moersch, 1977):

1. Mueve las piernas, cabeza y ojos en respuesta a la voz y el ruido. 2. Vocaliza cuando se le habla.

3. Vuelve la cabeza en dirección de la fuente sonora.

5. Emite sonidos diferentes ante emociones diferentes. 6. Imita sonidos.

7. Emite repeticiones silábicas (ma-ma).

8. Hace gestos diferentes en relación con canciones. 9. Hace sonidos onomatopéyicos (guau-guau). 10. Inhibe la acción ante el «no».

11. Emite jerga con prosodia.

12. Imita aproximadamente palabras. 13. Usa dos palabras funcionalmente. 14. Utiliza gestos para la comunicación.

15. La orden verbal señala partes de su cuerpo. 16. Ante la orden verbal señala partes de su cuerpo. 17. Ante la designación de un objeto lo denomina.

Como ejemplo de los datos obtenidos de ellas mostraremos un resumen de la recopilación que McCarthy (1957) hace de las más pre­ coces escalas de desarrollo lingüístico desde 1925-1940.

Cuadro 2. Escala de desarrollo del lenguaje

1 mes Llanto, gritos. 1.5 meses Vocalizaciones.

2 meses Emisión de sonidos guturales, respuesta a voz humana. 3 meses Balbuceos, arrullos, respuesta verbal a estímulo verbal. 4 meses Vocalizaciones lúdicas.

5 meses Incremento de las emisiones en situación social.

6 meses Articulación silábica repetida, expresión vocal de satisfacción y protesta. 7 meses Vocalizaciones prosódicas de «conversación», vocalizaciones de reconoci­

miento del adulto.

8 meses Reconocimiento del significado de algunas palabras, interjecciones.

9 meses Comprende, imita, hace gestos significativos, ampliación de reconocimiento de palabras habituales.

10 meses Comienzo de intelección de órdenes, enriquecimiento de la articulación. 11 meses Aparición de las primeras palabras: mamá, papá.

12-13 meses Intelección de órdenes simples, frases de una sola palabra, aparición de 2 o 3 palabras.

14-18 meses Incremento rápido del número de palabras, denominación de objetos reales y pictóricos, aparición de saludo social, comprensión de expresión facial.

18-24 meses Ampliación de comprensión y expresión de palabras (media 75), am plia­ ción de longitud de frase, uso de la negación, y formas verbales. 25-36 meses Consolidación de estructuras sintácticas, incremento léxico (media 1 75),

aparición de adjetivos y adverbios, preposiciones y pronombres. 37-47 meses Perfeccionamiento léxico y sintáctico. Uso del lenguaje para el presente

pasado y futuro.

A partir de los 12 meses el ritmo de adquisición del lenguaje es tan variado que lo más adecuado es manejar rangos medios de adquisición léxica. Normalmente las niñas se sitúan en las cifras máximas.

Cuadro 3. Medias de número de palabras que un niño usa funcionalmente

12 m eses 2 a 3 palabras

18 m eses 10 a 20 palabras

24 m eses 50 a 250 palabras

30 m eses 300 a 600 palabras

36 m eses 800 a 900 palabras

A partir de los 36 meses un niño normal incrementará su vocabu­ lario, su precisión articulatoria, sus estructuras sintácticas se harán más complejas, pero las bases de su lenguaje comprensivo y expresi­ vo están ya perfectamente asentadas.

Secadas (1992), con una metodología paralela ha confeccionado sus escalas evolutivas en niños españoles que presenta resultados muy similares a la expuesta. Las escalas de desarrollo de lenguaje propo­ nen siempre una secuencialización y cuantificación muy similar en distintas lenguas y culturas (Faw, 1981). Su uso permite la compara­ ción de cualquier sujeto evaluado con el grupo de su edad y resultan útiles en un primer estadio de evaluación.