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La escalera de las relaciones interpersonales: Aprende a subirla y bajarla Comunicarse no es lo mismo que relacionarse interpersonalmente La comunicación es algo

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3. La escalera de las relaciones interpersonales: Aprende a subirla y bajarla Comunicarse no es lo mismo que relacionarse interpersonalmente La comunicación es algo

que puede ser aislado y puntual. La relación interpersonal se produce cuando con la misma o las mismas personas tenemos que permanecer o convivir juntos durante mucho tiempo seguido, meses, años o toda una vida. Los lugares que más frecuentamos en nuestras relaciones son la familia y el lugar de trabajo. Precisamente por eso son más complejas y es con las personas que más problemas solemos tener. A la vez son las personas más queridas e importantes para nosotros. Existe un refrán que dice «donde hay confianza da asco». Es decir, que a veces ofrecemos lo mejor de nosotros mismos a personajes desconocidos y lejanos y a los seres más cercanos y queridos, como puede ser cualquiera de los miembros de la familia o un compañero del trabajo, le damos lo peor.

Vamos a presentar una escalera que, si aprendemos a subirla y bajarla de manera adecuada, nos puede ayudar a lograr que las relaciones interpersonales que mantenemos puedan ser positivas y satisfactorias a través del tiempo, durante años.

A esta escalera le vamos a llamar «La escalera de las relaciones interpersonales».

La escalera consta de cuatro peldaños que continuamente tenemos que estar subiendo y bajando. Podemos tener problemas de relación en cualquiera de ellos y es importante ser consciente de ello.

El peldaño de abajo es el más básico y elemental. Lo vamos a llamar cortesía, o de las reglas de convivencia más básicas, pero muy importantes y necesarias. Su contenido es: saludar, despedir, decir hola, mirar a los ojos, sonreír, responder a lo que se pregunta, dar las gracias, pedir por favor, etc.

Cuando este peldaño no se utiliza se rompen las relaciones y nos podemos pasar horas, días, meses, años sin dirigirnos la palabra. O lo que es peor, dejar de hablarnos para siempre.

El segundo peldaño es el de la información. Tenemos que estar dando y recibiendo continuamente información de muy distinta índole. Los problemas que aquí podemos tener pueden ser por exceso o por escasez o carencia.

También podemos tener problemas de falsa información o de mentiras. Las personas que convivimos o trabajamos juntas tenemos que intercambiar mucha información, por tanto tenemos que estar dispuestos a dar, a pedir, a recibirla. No podemos ocultar o tergiversar información que es valiosa para mantener unas buenas relaciones. Tiene que ser objetiva y veraz. No se puede fundamentar la información en el engaño, la mentira o el ocultamiento.

El tercer peldaño es el de las ideas. Es decir, cada persona tenemos formas de pensar, valores y creencias distintas. Tenemos que aprender a convivir gestionando adecuadamente las diferencias que continuamente se pueden ir produciendo. La base de este peldaño es la escucha activa, la flexibilidad y la comprensión.

Tenemos que respetar la libertad de los otros y, cuando se produzcan choques de ideas, ser flexibles y negociar, es decir, estar dispuestos a ceder por ambas partes. No podemos ser demasiado rígidos tratando de imponer nuestros criterios, pero también es importante no ser excesivamente flexible y dejar que los otros nos los impongan.

El cuarto y último es el de las emociones y sentimientos, que sin duda alguna es el más complejo y el que más conflictos nos puede aportar. Los fallos de los otros tres peldaños se evidencian en este peldaño alterado, complejo y a veces turbulento. Tenemos aquí que aprender a ser buenos gestores de nuestras propias emociones y a la vez ayudar a los demás a gestionar las suyas y no lo contrario. La mejor forma de lograr que este peldaño funcione es cultivando de manera continua emociones y sentimientos positivos, como la alegría, ilusión, esperanza, amor, serenidad, constancia, ternura. Expresando de manera adecuada y sin agresión las emociones desagradables que, sin duda alguna vamos a ir sintiendo, como el rencor, la rabia, la tristeza, la sorpresa negativa. Hay que lograr que estas emociones no vayan anidando en nuestros corazones y convirtiéndose en tóxicas y dañinas, como celos, rencor, odio, resentimiento, ira, depresión, monotonía y rutina. Es importante que seamos conscientes cuándo estamos en un peldaño o en otro, y también es muy oportuno recorrerlos todos. También ayuda mucho que seamos conscientes de en qué peldaño está la persona que se está relacionando con nosotros. Esto nos ayudará a satisfacer sus necesidades de relación. Si uno de los miembros de la familia o del trabajo se posiciona al relacionarse conmigo en un peldaño concreto, lo que busca es que yo responda a eso. Si me saluda, espera que yo le devuelva el saludo. Si me pide información, espera que yo se la facilite. Si expone su punto de vista, espera que yo le dé mi opinión y, si no estoy de acuerdo, que exprese el desacuerdo desde el respeto y no desde el desprecio y el insulto. Si tiene un mal día y está triste, busca de mí la protección y el consuelo o poder tal vez desahogarse de algo que interiormente le está haciendo daño. No busca de mí la acusación o la culpa. Ni tampoco quiere sentirse juzgado.

¿Qué problemas de relación, bien en la familia o en el trabajo, sueles tener con bastante frecuencia?

Analiza el problema que acabas de identificar pasándolo por cada uno de los cuatro peldaños, ¿qué es lo que está fallando?

Ahora que eres consciente del fallo que estás cometiendo, no pases a culpar al otro o a justificarte tú. ¿Qué cambios en tu forma de relación con esa persona vas a poner en marcha para evitar el error del que ahora eres consciente?

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