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EL ESTILO Y EL PENSAMIENTO EN LA EXPOSICIÓN DE LA RETÓRICA ANTIGUA.

In document Tesis Sobre Nietzsche (página 137-142)

IV 1: 7[7], pp.202-203: “(…) Da aber die Philologen vormehmlich mit Hülfe des griechi-

K. G.W III 4, 19[227], p.78: “Welche Macht zwingt uns zur Nachahmung? Die Aneignung

4. EL ESTILO Y EL PENSAMIENTO EN LA EXPOSICIÓN DE LA RETÓRICA ANTIGUA.

La intención de La exposición de retórica antigua (K.G.W. II 4: Darstellung der antiken Rhe- torik) de 1874 (véase la nota posterior sobre la cronología) es ofrecer una visión general de la retórica que subraye la diferencia entre el concepto moderno y la noción griega. (Estamos, por tanto, ante una nueva aplicación del método “filológico” de la intempestividad analizado en 1.2.Utopie). La diferencia entre la retórica griega y la romana se expone en el texto por medio de una curiosa comparación entre la definición kantiana de retórica de La crítica del juicio y la schopenhaueriana de El mundo como voluntad y representación. La determinación de Kant corresponde, según Nietzsche, a la noción griega al presentar la retórica como “el arte de ejer- citar un asunto del entendimiento como un juego libre de la imaginación”326. La definición de

Schopenhauer destaca, en cambio, como finalidad de la retórica la capacidad de convencer, de hacer que el otro piense como nosotros327. Esta última concepción entiende la retórica como

326 K.G.W. II 4: Darstellung der Antiken Rhetorik, p. 416: “Am deutlichsten spricht Kant Kritik der Urteilskraft, p. 203 «die redende Künste sind Beredsamkeit und Dichtkunst. Beredsamkeit ist die Kunst

ein Geschäft des Verstandes als ein fryes Spiel der Einbildungskraft zu betreiben. Dichtkunst ein freyes Spiel der Einbildungskraft als ein Geschäft des Verstandes auszuführen. Der Redner also kündigt ein Geschäft an und führt es so aus, als ob es bloß ein Spiel mit Ideen sei, um den Zuhörer zu unterhalten. Der Dichter kündigt bloß ein unterhaltendes Spiel mit Ideen an und es kommt doch so viel für den Verstand heraus, als ob er bloß dessen Geschäfte zu treiben die Absicht gehabt hätte. (…) Damit ist das Spezifische des hellenischen Lebens charakterisiert: Alle Geschäfte des Verstandes, des Lebensernstes, der Noth selbst der Gefahr noch als Spiel aufzufassen.”

327 II 4, p.416: (Nietzsche cita el siguiente párrafo de Die Welt als Wille und Vorstellung p.129 de la

tercera edición.- corresponde al capítulo 11 de “Zur Rhetorik” –pp.129-130): “Beredsamkeit ist die Fähigkeit unsere Ansicht einer Sache oder unsere Gesinnung hinsichtlich derselben, auch ein anderer zu erregen, unser Gefühl in ihnen zu entzünden und so in Sympathie mit uns zu versetzen; dies alles aber dadurch, daß wir, mittelst Worten, den Strom unserer Gedanken in ihren Kopf leiten mit solcher Gewalt daß er den ihrer eigenen von dem Gange, den sie bereits genommen, ablenkt u. in seinem Laut mit

elocuencia, como una suerte de noción del derecho, y en ello coincide con la visión más naturalista y seca de los romanos, en contraste con la visión griega, más cercana a la definición de Kant, del conocimiento como juego328.

En el capítulo 3 “La relación de la retórica con el lenguaje” (“Verhältniß des Rhetori- schen zur Sprache”), Nietzsche aplica la noción del lenguaje como excitación al estudio de la retórica. Ello le permitirá ampliar su teoría del lenguaje a una especie de pragmática, en la que el estilo, el tropo, se confunde con el pensamiento. Según esta perspectiva, no existen unos metódos retóricos ajenos al lenguaje. Lo que se conoce por retórica no sería más que la misma “naturalidad” del lenguaje. El pensamiento se asocia, como conclusión a este argumento, inextricablemente al estilo. Veamos a continuación cómo Nietzsche expone esta cuestión en el capítulo 3 de Exposición de la retórica antigua.

La argumentación de Nietzsche comienza con una discusión sobre lo que se entiende como “naturalidad” en el lenguaje. En esta cuestión, la diferencia entre los griegos y nosotros, los modernos, radica en que nosotros consideramos la retórica como la utilización de un medio artificial de expresión ajeno al lenguaje, mientras que los griegos, y con ellos toda la Antigüedad, no establecían distinción alguna entre retórica y lenguaje. El motivo de esta diferencia de enjuiciamiento se debe a que, mientras los griegos tomaban como referencia el lenguaje oral, nosotros tomamos como punto de partida la escritura 329:

II 4, p.425: : “Der Lesende und der Hörende wollen aber eine ganz andre Darstellungsform

u. deshalb klingt uns die antike Litteratur «rhetorisch» d.h. sie wendet sich zunächst ans Ohr, um es zu bestechen. (…) Es steht hier ähnlich, wie bei der Poesie – wir kennen Litte- raturpoeten, die Griechen wirkliche Poesie ohne Vermittlung des Buches. Wir sind viel blässer und abstrakter.”

(El lector y el oyente exigen, sin embargo, una forma de exposición totalmente distinta y por ello nos suena la literatura antigua «retórica», es decir, ella se dirige en primer lugar al oído para seducirlo. (…) Pasa aquí algo parecido a lo que acaece con la poesía – nosotros conocemos poetas literarios, los griegos auténtica poesía sin mediación del libro. Nosotros somos mucho más pálidos y abstractos.)

Para Nietzsche, la recuperación de la perspectiva antigua hace que percibamos la fal- sedad de nuestra concepción de la naturalidad del lenguaje. Al señalar la identidad del lenguaje y la retórica, Nietzsche alude por primera vez en el texto a la teoría del lenguaje de Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. El lenguaje, al igual que la retórica, no tiene como referencia lo verdadero, la esencia de las cosas, sino solamente una agitación subjetiva (eine subjektive Erregung):

II 4, p. 425-426: “Es giebt gar keine unrhetorische «Natürlichkeit» der Sprache, an die man

appeliren könnte: die Sprache selbst ist das Resultat von lauter rhetorischen Künste die Kraft welche Arist. Rhetorik nennt, an jedem Dinge das heraus zu finden u. geltend zu machen was wirkt u. Eindruck macht, ist zugl. das Wesen der Sprache: diese bezieht sich, ebensowenig wie die Rhetorik, auf das [426] Wahr, auf das Wesen der Dinge, sie will nicht belehren, sondern eine subjektive Erregung u. Annahme auf andere übertragen.”

(No hay una «naturalidad» no retórica del lenguaje a la que se pueda apelar: el mismo lenguaje es el resultado de puras artes retóricas, la facultad que Aristóteles llama retórica, extraer de cada cosa y hacer valer lo que produce un efecto y causa una impresión, es simultánea a la esencia del lenguaje: éste no se refiere, como tampoco la retórica, a lo ver- dadero, a la esencia de las cosas, no pretende adoctrinar, sino transmitir a otros una supo- sición y agitación subjetiva.)

fortreißt. Dies Meisterstück wird um so größer sein, je mehr der Gang ihrer Gedanken vorher von dem unserigen abwich.”

328 II 4, pp.416-417: “Das Bewußtsein der individuelle Würden ist römisch, nicht griechisch. (…) Hier

wird das beherr-[417]schende Übergewicht der Einzelnen Persönlichkeit betont, im Sinn der Römer, bei Kant das freie Spiel bei Geschäften des Verstandes, im Sinn der griechischen.”

329 Una reflexión que se puede encontrar a lo largo de la obra de Nietzsche; por ej., una escueta anotación

El uso de “Erregung” en el fragmento citado es meramente circunstancial, en el resto del capítulo Nietzsche utiliza “Reiz” en el sentido técnico en que el término es empleado en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral.

II 4, p. 426: “Der sprachbildende Mensch faßt nicht Dinge oder Vorgänge auf, sondern

Reize: er giebt nicht Empfindungen wieder, sondern sogar nur Abbildungen von Empfindungen. Die Empfindung durch einen Nervenreiz hervorgerufen, nimmt das Ding selbst nicht auf: diese Empfindung wird nach außen hin durch ein Bild dargestellt: es fragt sich überhaupt, wie ein Seelenakt durch ein Tonbild darstellbar ist? Müßte nicht, wenn vollkommen genaue Wiedergabe stattfinden sollte, vor allem das Material, in welchem wiedergegeben werden soll, dasselbe sein, was dasjenige ist, in dem die Seele arbeitet? Da es nun aber ein Fremdes ist – der Laut – wie kann da genaueres herauskommen als ein Bild?”

(El hombre que forma el lenguaje no concibe ni procedimientos ni cosas, sino excitacio- nes: no devuelve sensaciones, sino en todo caso sólo reproducciones de sensaciones. La sensación provocada por una excitación nerviosa no concibe la cosa misma: esta sensación es proyectada hacia fuera por medio de una imagen: después de todo se impone, sin embargo, la pregunta de cómo un acto del alma es representable gracias a una imagen sonora. ¿No debería en cualquier caso, si hubiera de darse una restitución completa, ser el material, en el que habría de ser transmitido, el mismo que aquel en el que actúa el alma? Pero puesto que el material es extraño, el sonido; ¿cómo puede en tal caso proyectarse como una imagen?)

Los presupuestos epistemológicos de este texto coinciden con los de Sobre verdad y mentira… La negación de cualquier forma de transcendencia conlleva la adopción de lo que ya denominamos en el apartado anterior “solipsismo del lenguaje”. Nietzsche reproduce el mismo ejemplo con el que ilustraba la cuestión en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral: es imposible afirmar que una piedra sea dura, pues sólo conocemos lo que es duro como un dato subjetivo330. La verdad del lenguaje y de la retórica es convencional, expresa una doxa y no una

episteme:

II 4, p.426: “Nicht die Dinge treten ins Bewußtsein, sondern die Art, wie wir zu ihnen

stehen das πιθανον. Das volle Wesen der Dinge wird nie erfaßt. Unsere laut Äußerungen warten keineswegs ab, bis unsere Wahrnehmung u. Erfahrung uns zu einer vielseitigen irgendwie respektablen Erkenntniß der Dinge verholfen hat; sie erfolgen sofort, wenn der Reiz empfunden ist. Statt der Dinge nimmt die Empfindung nur ein Merkmal auf. Das ist der erste Gesichtspunkt: die Sprache ist Rhetorik, denn sie will nur eine δοξα, keine επιστηµη übertragen.”

(No son las cosas las que penetran en la consciencia, sino el partido que tomamos por ellas, el πιθανον. No se llega nunca a aprehender la esencia de las cosas. Nuestras expresiones lingüísticas no esperan de ninguna manera a que nuestra percepción y experiencia nos hayan proporcionado algún tipo de conocimiento diverso y respetable de las cosas; sino que acaecen inmediatamente, en el caso de que se sienta una excitación. En lugar de las cosas, la sensación sólo aprehende una señal. Éste es el primer punto de vista: el lenguaje es retórica, porque sólo pretende transmitir una δοξα y no una επιστηµη.)

A partir de aquí Nietzsche analiza las figuras retóricas como meros recursos lingüís- ticos, como la auténtica naturaleza del lenguaje, de manera que se vuelve imposible la distinción entre las palabras y los tropos. La teoría lingüística de Nietzsche se dirige entonces hacia una pragmática.

II 4, p. 427: “Als wichtigste Kunstmittel der Rhetorik gelten die Tropen, die uneigent-

lichen Bezeichnungen. Alle Wörter aber sind an sich u. von Anfang <an>, in Bezug auf ihre Bedeutung Tropen. Statt des wahren Vorgangs stellen sie ein in der Zeit verklingendes Tonbild hin: die Sprache drückt niemals etwas vollständig aus, sondern hebt nur ein ihr hervor stechendes scheinendes Merkmal hervor. (…) In summa: die Tropen treten nicht

dann an die Wörter heran, sondern sind deren eigenste Natur. Von einer «eigentliche Bedeutung», die nur in spezielle Fällen übertragen würde, kann gar nicht die Rede sein. (…) Ebensowenig wie zwischen den eigentl. Wörtern und den Tropen ein Unterschied ist, giebt es einen zwischen der regelrechten Rede und den sogennanten rhetorischen Figuren. Eigentlich ist alles Figurationen, was man gewöhnliche Rede nennt. Die Sprache wird geschaffen von den einzelnen Sprachkünstlern, festgestellt dadurch daß der Geschmack der Vielen eine Auswahl trifft.”

(Como el procedimiento más importante de la retórica se hallan los tropos, las designa- ciones inapropiadas. Todas las palabras son, sin embargo, en sí mismas y desde el princi- pio, en relación a su significado tropos. En lugar del proceso verdadero presentan una imagen sonora que se va desvaneciendo en el tiempo: el lenguaje nunca expresa algo com- pleto, sino que sólo hace resaltar delante de él una señal resplandeciente y llamativa (…) En definitiva: los tropos no se dirigen a las palabras, sino que ellos mismos son su naturaleza más propia. No se puede hablar de ninguna manera de un «significado auténtico» que sólo sería transmitido en casos especiales (…) En la misma medida en que no hay diferencia alguna entre las auténticas palabras y los tropos, tampoco la hay entre el discurso correcto y las denominadas figuras retóricas. Propiamente son todo figuraciones lo que habitualmente se llama discurso. El lenguaje es creado por artistas individuales del lenguaje, establecido en la medida en que el gusto de la mayoría establece una selección.)

La exposición de la retórica antigua propone un nuevo enunciado de la identidad pensamiento-lenguaje: la identidad lenguaje-retórica. En la medida en que el lenguaje es la utilización de unos medios retóricos, el pensamiento se vuelve una mera cuestión de estilo. Tras esta postura encontramos el mismo supuesto que conducía al silopsismo del lenguaje en Sobre verdad y mentira… Que el lenguaje exprese siempre una “doxa”, nunca una “episteme”, es una nueva formulación de la limitación del conocimiento al lenguaje, de la negación de un sentido, de un significado de las cosas que fuera exterior al lenguaje mismo. No son las cosas las que entran en la consciencia, sino el partido que tomamos por ellas. De esta manera la identidad entre el lenguaje y la retórica aparece como el punto de llegada de la teoría del lenguaje desarro- llada por Nietzsche durante su actividad docente en Basilea. La evolución de la misma responde a una especie de deducción coherente a partir de la afirmación inicial de Las lecciones sobre gramática latina de la imposibilidad de pensar sin el lenguaje. Cualquier pensamiento implica la actividad lingüística ya sea con otros (forma dialogada) o con nosotros mismos (monólogo). En el primer caso, tratamos de imponer nuestra opinión (como en la dialéctica socrática, en la cual la actitud defensiva de Sócrates, hacer que el otro tenga que demostrar que no es un imbécil, forzarlo a la demostración, constituye en realidad un método de agresión)331; en el

segundo, la ausencia de un rival nos lleva a la invención de uno al que podamos derrotar. La retórica del pensamiento, o el pensamiento reducido a retórica, lleva siempre implícita la nece- sidad de convencer (de imponer en un sentido agonal), según la definición romana de la retó- rica en Schopenhauer. Pero también hallamos en Nietzsche ejemplos de la definición kantiana, correspondiente al modelo griego, de la retórica como “un libre juego del entendimiento”. Por ello Nietzsche podrá decir en una anotación de abril-junio de 1885 que: “El pensamiento abstracto es para muchos una penalidad – para mí, en los días buenos, una fiesta y una embria- guez”332.

La cuestión del estilo tiene también repercusión en el desarrollo mismo de la escritura nietzscheana (1.1.Werk). La elaboración, la conquista de un estilo propio equivale a la obtención de un pensamiento propio. Nietzsche aplica conscientemente este principio en la composición de sus libros. De hasta qué punto fue consciente de ello puede dar cuenta el siguiente aforismo de El caminante y su sombra:

331 Sobre este punto véase la crítica a Sócrates de El crepúsculo de los ídolos en el capítulo “Das Problem

des Sokrates”, expuesta en 2.3.Leib.

332 Obsérvese que en este apunte Nietzsche aplica al pensamiento abstracto los atributos definitorios del

arte: la festividad y la embriaguez: K.G.W. VII 3: 34[130], p.557: “Das abstrakte Denken ist für Viele eine Mühsal – für mich, an guten Tagen, ein Fest und ein Rausch.”

K.G.W. IV 3: W.S., § 131, p.248:“Den Gedanken verbessern – Den Stil verbessern – das

heisst den Gedanken verbessern, und gar Nichts weiter! – Wer diess nicht sofort zugiebt, ist nicht davon überzeugen.”

(Mejorar el pensamiento. – Mejorar el estilo – es decir, mejorar el pensamiento, ¡y nada más! Quien no se dé cuenta de ello inmediatamente, nunca llegará a convencerse.) 333

Nota sobre la cronología de los escritos de retórica de Nietzsche: En este apartado sobre el

concepto de retórica, nos hemos limitado a exponer los textos de Nietzsche siguiendo el orden cronológico de la edición crítica de Colli y Montinari. El escrito Sobre verdad y mentira en sentido extramoral está fechado, sin lugar a dudas, en junio de 1883 (dictado por Nietzsche a Carl von Gersdorff, según Janz* II, p.228). Los textos sobre retórica no han aparecido en la edición crítica hasta 1995 334. Antes de ella se disponía de dos versiones incompletas de los apuntes sobre retórica; la de la Grossoktavausgabe, que situaba la redacción de las anotaciones para La exposición de la retórica antigua en 1874 335, y la de la Historisch-Kritische Gesamt- ausgabe (B.A.W. IV), que las databa entre 1872-1873. Esta diferencia en la datación tiene su importancia, pues en el primer caso podría considerarse Sobre verdad y mentira… un escrito anterior a las anotaciones sobre la retórica (éstas podrían suponerse entonces un desarrollo concreto de de la teoría del lenguaje como metáfora), mientras que en el segundo se invierte la perspectiva y la reflexión de Nietzsche sobre la retórica pasa a ocupa el lugar principal, del cual deriva la exposición de Sobre verdad y mentira… En la bibliografía secundaria a la que hemos aludido en este apartado (toda ella anterior a la publicación de la Edición Crítica, Anthonie Meijers, Martin Stingelin, Claudia Crawford, Thomas Böning, Enrique Lynch) optan por la segunda opción, y datan los escritos de retórica en el curso académico de 1872-1873 336. Noso-

333 Nietzsche volvió a copiar este aforismo en sus cuadernos de notas, por ej, en la anotación del verano

de 1883: K.G.W. VII 1: 12[1],§ 176, p. 416: “Den Stil verbessern, - das heißt den Gedanken verbessern, - und gar nichts weiter.”

334 Todos ellos en le volumen 4 de los textos filológicos, con la datación y paginación siguientes: K.G.W. II 4, 1995, Bearbeitet von Fritz Bornmann und Mario Carpitella: Geschichte der griechischen Gered- samkeit /WS 1872-1873/, p.363; Darstellung der antiken Rhetorik /SS 1874/, p.415; II 4, Einleitung zur Rhetorik des Aristoteles /WS 1874-1875; SS 1875; WS 1875-1878(?)/, p.523; II 4, Aristoteles Rhetorik I. Drittes Buch der Rhetorik /WS 1874-1875; SS 1875; WS 1877-1878/, p.533. De ellos, aparte del capítulo

expuesto de Darstellung…, sólo tiene algún interés filosófico la exposición sobre el tercer libro de la Retórica de Aristóteles. (Los escritos de retórica de Aristóteles constan de tres libros. Los dos primeros han sido fechados en el período de la Academia, y se ocupan propiamente de la verdadera ars rhetorica, considerada como el arte de convencer a los oyentes, el tercero se ocupa del estilo y las partes del discurso). En este texto sobre Aristóteles Nietzsche define el “pensamiento” (Gedanke) a partir de la contraposición entre la retórica (arte de convencer) y la dialéctica (arte de deducir, Schlusslehre). Por su relación con lo tratado en este capítulo, añado, a continuación, el siguiente pasaje que se ajusta a la contraposición de la noción de retórica en Kant y Schopenhauer: II 4, p.537: “Die wahre Kunstlehre der Rhetorik hat es also, wie jetzt wohl klar ist, nur mit Methode zu thun, Glauben zu finden. Nun ist aber das Hauptmittel der sogen. Beweis; denn dann findet eine Sache am meinsten bei uns Glauben, wenn wir meinen, sie sei bewiesen worden. Die rethor. Art des Beweises nennen wir «Gedanken», und in diesen

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