nacimiento de la tragedia al terreno de la actualidad. Este libro es el primero de una serie de obras polémicas a las que Nietzsche dio el nombre de Consideraciones intempestivas (Unzeitge- mäße Betrachtungen), de las que publicó cuatro, aunque llegó a elaborar planes más ambiciosos que icluían un total de trece libros100. El objeto de la polémica de esta primera Intempestiva es el
96 Nietzsche incluye alguna referencia filosófica nueva, como es el libro de Afrikan Spir (1837-1890): Denken und Wirklichkeit. Versuch einer Erneurung der kritischen Philosophie, Leipzig, 1873, citado en
el cap. 15, III 2, p.351.
97 III 2, pp.317-318: “Wenn nun Heraklit in dieser Weise die Zeit losgelöst von allen Erfahrungen
betrachtet, so hatte er an ihr das belehrendste Monogramm alles dessen was überhaupt unter das Bereich der intuitiven Vorstellung fällt. So wie er die Zeit, erkannte sie zum Beispiel durch Shopenhauer, als welcher von ihr wiederholt aussagt: daß in ihr jeder Augenblick nur ist, sofern er den vorhergehenden, seinen Vater, vertilgt hat, um [318] selbst ebenso schnell wieder vertilgt zu werden, daß Vergangenheit und Zukunft so nichtig als irgend ein Traum sind, Gegenwart aber nur die ausdehnungs- und bestandlose Grenze zwischen beiden sei: daß aber, wie die Zeit, so der Raum und wie dieser, so auch alles, was in ihm und die Zeit zugleich ist, nur ein relatives Dasein hat, nur durch und für ein Anderes, ihm Gleichartiges d.h. wieder nur ebenso Bestehendes sei.”
98 III 2, p.313: “(…) Alles, was einmal geworden ist, vergeht auch wieder, ob wir nun dabei an das
Menschenleben oder an das Wasser oder an Warm und Kalt denken: überall, wo bestimmte Eigenschaf- ten wahrzunehmen sind, dürfen wir auf den Untergang dieser Eingenschaften, nach einem ungeheuren Erfahrungs-Beweis, prophezeien. Nie kann also ein Wesen das bestimmte Eigenschaften besitzt und aus ihnen besteht, Ursprung und Princip der Dinge sein; das wahrhaft Seiende, schloß Anaximander, kann keine bestimmten Eigenschaften besitzen, sonst würde es, wie alle andern Dinge, entstanden sein und zu Grunde gehn müssen. Damit das Werden nicht aufhört, muß das Urwesen unbestimmt sein. (…)”
99 III 2, p.322: “ – Die Welt is das Spiel des Zeus, oder physikalischer ausgedrückt, des Feuers mit sich
selbst, das Eine ist nur in diesem Sinne zugleich das Viele. / (…)”
100 La traducción del adjetivo “unzeitgemäß” por “intempestivo”, que se ha convertido en tradicional y
que mantenemos a lo largo de nuestra exposición, es de Andrés Sánchez Pascual. Podría aducirse otras posibles traducciones como “extemporáneo” o “inactual”; de hecho, en francés se han traducido por
Considérations inactuelles y en inglés por Untimely Meditations. Para los temas sobre el proyecto inicial
de las trece U.B. puede consultarse por ejemplo la anotación de otoño de 1873 III 4, 30[38], pp.334-335: “Entwurf der Unzeitgemässen Betrachtungen. / 1. Der Bildungsphilister. / 2. Geschichte. / 3. Philoso-
libro de Strauß La nueva y la vieja fe (Der alte und der neue Glaube). Nietzsche ve en este libro, y sobre todo en el éxito descomunal que ha obtenido, un síntoma de debilidad cultural. El ataque no va dirigido sólo a Strauß, un autor que, por otra parte, Nietzsche había leído y admirado en su juventud, sino más bien a un equívoco respecto a la cultura alemana: haber creído que la victoria prusiana en la guerra contra Francia equivalía a una muestra de superiori- dad cultural: confundir, en suma, el Reich alemán con la cultura alemana. Como en El naci- miento de la tragedia, el arte se erige en juez del valor de la cultura. Su definición en el primer capítulo como unidad de estilo, y de la barbarie como mezcolanza de estilos, es así deudora de esta perspectiva estética 101 (1.2.Utopie). En contraposición a esta definición, la cultura alemana aparece para Nietzsche como una pseudocultura que carece de un auténtico sentido de unidad. La pretendida unidad de la cultura alemana es ficticia. Los “clásicos” alemanes son una inven- ción que en realidad desconoce tales “clásicos”102. Por tales motivos Nietzsche carga en el libro contra el romanticismo, Hegel o el “epigonismo”. A los representantes de esta pseudocultura se les denomina en David Strauss… con los términos despectivos “Gebildetheit” (para los doctos o eruditos), “Schreiber” (para los periodistas) y, en general, “Bildungsphilister”103. Tras la des-
cripción del estado de confusión que toma la opinión pública por cultura, Nietzsche pasa a desmenuzar la obra de Strauß. Si La nueva y la vieja fe ha tenido tal éxito es porque el libro se adaptaba al estado de la opinión pública, ofreciendo a sus lectores lo que ellos, en la euforia tras la victoria contra Francia, querían escuchar. Nietzsche muestra en este punto cómo el libro de Strauß corresponde al gusto “cultifilisteo”. En su estructura deslavazada refleja la manera de pensar “a trozos” del erudito. En cuanto a la forma de expresión, ésta pone de manifiesto al “escribiente” que devalúa el lenguaje con sus giros periodísticos (Nietzsche procede en el últi- mo capítulo del libro a un comentario irónico de frases extraídas de La nueva y la vieja fe). Quedan así fijados ya en esta primera Intempestiva los objetivos de la crítica nietzscheana de la cultura: por un lado, el periodista, como representante de la opinión pública; por el otro, el docto o erudito, cuya concepción disgregadora se opone a la función unificadora del genio.
La segunda de las oposiciones fundamentales de la crítica de la cultura en David Strauss, la del genio contra el erudito, va a quedar definida con mayor precisión en enero de 1874 con la publicación de De la utilidad y el perjuicio de la historia para la vida (Vom Nutzen und Nachteil der Historie für das Leben K.G.W. III 1, pp.241-330). El objeto del ataque de esta Intempestiva es el historicismo dominante en el siglo XIX. La acumulación inasimilable de datos de la investigación histórica, considerada como disciplina científica, hace que se pierda la vinculación vital con el pasado, cuando precisamente esto último debería constituir, según la perspectiva del libro, la auténtica finalidad del estudio de la historia. La hipertrofia histórica de nuestra época se revela entonces como un elemento perjudicial para la vida, pues ella sólo puede prosperar bajo un horizonte estable. En este sentido, Nietzsche establece una triple divi- sión de la historia en su subordinación a la vida en las categorías de monumental (monumentali- sche), anticuaria (antiquarische) y crítica (kritische), que tratarían de dar respuesta respectiva- mente a la necesidad del ser humano de actuar, venerar y liberarse. La irrupción de la pretensión phie. / 4. Gelehrte. / 5. Kunst. / 6. Lehrer. / 7. Religion. / 8. Staat Krieg Nation. / 9. Presse. / 10. Natur- wissenschaft. / 11. Volk Gesellschaft. / 12. Verkehr. / 13. Sprache.”
101 III 1, p.159: “Kultur ist vor allem Einheit des künstlerischen Stiles in allen Lebensäusserungen eines
Volkes, Vieles Wissen und Gelernthaben ist aber weder ein nothwendiges Mittel der Kultur, noch ein Zeichen derselben und verträgt sich nöthigenfalls auf das beste mit dem Gegensatze der Kultur, der Barbarei, das heisst: der Stillosigkeit oder dem chaotischen Durcheinander aller Stile.”
102 Como es el caso de Hölderlin, véase el comentario a propósito del libro de Vischer sobre Hölderlin en D.S., III 1, p.169.
103 Andrés Sánchez Pascual en Consideraciones intempestivas / 1. David Strauss, el confesor y el escri- tor, Alianza Editorial, Madrid, 1988, traduce respectivamente, siguiendo el modelo de Quevedo, por
“cultería”, “escribiente” y “cultifilisteo”. Como origen de “Gebildetheit” Sánchez Pascual menciona la obra de Wagner Über das Dirigieren. En cuanto a “Bildungsphilister” subraya que Nietzsche se vanaglo- rió de haber acuñado él mismo el término (E.H., VI 3, p.315), aunque tal autoridad ha sido puesta en duda en varias ocasiones. En este sentido, Andrés Sánchez Pascual menciona el artículo de H. Meyer: “Der Bildungsphilister”. E. Behler en “Nietzsche und die frühromantische Schule”, N.-S. (7), 1978 adjudica, por su parte, la autoría del término a Ludwig Tieck.
de cientificidad en este esquema conlleva, sin embargo, una inversión de la perspectiva: con ella tiene lugar la subordinación de la vida a la historia y la substitución del genio por el erudito. Frente a la especialización indiscriminada de la investigación histórica, Nietzsche reivindica una historia que, en la búsqueda de una auténtica apropiación del pasado, rechace todo aquello que no pueda ser asimilado104. A la necesidad vital del olvido105, Nietzsche opone el insomnio histo-
ricista que atrapa al hombre actual y lo convierte en una cosa abstracta, sin personalidad propia (estado que propicia la necesidad en nuestra época de la máscara o la ironía). La crítica de Nietzsche a la exigencia de cientificidad en la historia puede verse, por otra parte, como un caso concreto de la invalidación de la noción de la verdad que pone de manifiesto la incompatibilidad entre la vida y el conocimiento, el arte y la ciencia (2.2.Wahrheit). La pretensión de objetividad (Objektivität) histórica en la investigación actual, advierte Nietzsche, no constituye ningún criterio epistemológico, sino en todo caso un “no sentirse implicado”, una forma de acomodar el pasado a la época presente (1.2.Utopie), tal como sucede en la autocomplacencia histórica de la filosofía de Hegel y Hartmann106. La formación histórica (die historische Bildung) equivale para
Nietzsche al envejecimiento de la época presente. La propuesta final del libro busca substituir el memento mori de la historia actual por un memento vivere. La misión fundamental consiste en tal caso en salvar a la juventud de la enfermedad histórica, en un proceso que, como suele suce- der en las propuestas de este período, plantea una vuelta a la naturalidad del ser humano. Con esta finalidad, en el último capítulo del libro Nietzsche introduce la contraposición de la salud y la enfermedad (Gesundheit gegen Krankheit), que ya se había anunciado en la figura del médico de la cultura y cuya simbología desempeñará un papel fundamental en el desarrollo del proyecto utópico (1.2.Utopie).
Este mismo año de 1874 aparece la tercera Consideración intempestiva, Schopenhauer como educador (Schopenhauer als Erzieher K.G.W. III 1, pp.333-422). Son dos los objetivos que se propone Nietzsche con su nuevo libro: por un lado constituye un nuevo ataque al medio académico (en la oposición entre el genio y el erudito), por el otro, una reivindicación de Schopenhauer como modelo de renovación de la cultura. Como hemos apuntado anteriormente, más que la teoría, lo que confiere valor a la figura de Schopenhauer es su entereza ética, su manera de aceptar la soledad y no sucumbir al aislamiento cultural. El tema de esta Intempestiva es por ello básicamente el de la relación entre el filósofo y la sociedad, el estado y la cultura107.
104 Cf. el capítulo primero de N.N.H.L. en donde se entreve ya la dualidad fuerte-débil (stark-schwach)
característica del Nietzsche de madurez al definirse las naturalezas fuertes como aquellas que son capaces de apropiarse (sich aneignen) del pasado : III 1, p.247: “Je stärkere Wurzeln die innersten Natur eines Menschen hat, um so mehr wird er auch von der Vergangenheit sich aneignen oder anzwingen (…)”
105 Para una exposición de la anulación del tiempo en la crítica de la historia de N.N.H.L. puede verse J.
Vermal, La crítica de la metafísica en Nietzsche, Ed. Anthropos, Barcelona, 1987, Capítulo 1, “El tiempo y la historia en la segunda «Consideración Intempestiva»”, pp.25-43.
106 La filosofía de Hegel ya fue criticada duramente en la anterior U.B., D.S. En cuanto a la posición de
Nietzsche con respecto de Hartmann, ésta es más ambigua de lo que pudiera deducirse del demoledor juicio negativo del cap. 9 de N.N.H.L. Allí Hartmann es calificado de parodista filosófico (philosophi- scher Parodisten) por su concepción de la historia del mundo (Welthistorie, Weltprozess) como una justificación de la época presente (cf. III 1, p.310: “Denn welche Medizin wäre heilsamer gegen das Übermass historischer Bildug als Hartmann Parodie aller Welthistorie (…)” etc.). De esta manera, en opinión de Janz* II, pp.232-234, la figura de Hartmann en N.N.H.L. juega un papel análogo al desem- pañado por la de Strauß en D.S. Sin embargo, ya en 1869 Nietzsche había leído con atención la obra de Hartmann, Philosophie des Unbewußten (como muestra la carta a Gersdorff de agosto de 1869, en la que le recomienda el libro, a pesar de la falta de honestidad de su autor, véase K.G.B. II 1, p.36) y aunque su juicio fue en general negativo, tomó buena nota de aspectos concretos del libro que después aplicó a su propia reflexión, como en el caso de la teoría del origen “instintivo” del lenguaje (véase 2.1.Sprache).
107 Evidentemente, esta crítica de la relación de la filosofía con la sociedad y el estado ya había aparecido
desde un primer momento en el ciclo de conferencias de 1872 (cf. la escenificación de la conversación de los dos amigos con el personaje del filósofo). Y en esta misma línea se había señalado en N.N.H.L. la incompatibilidad del mundo académico y la auténtica filosofía, pues la época moderna sólo consiente una filosofía limitada política o policialmente por el estado: III 1, N.N.H.L., Kap.5, p.278: “Alles moderne Philosophiren ist politisch und polizeilich, durch Regierungen, Kirchen, Akademien, Sitten und Feigkeiten der Mensche auf den gelehrten Anschein beschränkt (…)”. Esta reflexión nietzscheana sobre
En el plano del proyecto utópico, el pensador (Denker) es ya aquí definido como “legislador” (Gesetzgeber)108, un término que volveremos a encontrar en la descripción de la filosofía del
futuro de Más allá del bien y del mal (1.2.Utopie y 2.5.Rangordnung). La sociedad actual no admite sin embargo tal papel del filósofo, condenándolo de esta manera al aislamiento y la auto- destrucción109. Esta descripción del aislamiento y del proceso de aniquilación del genio anticipa
lo que después será el futuro intelectual y vital de Nietzsche; un futuro que ya había comenzado a experimentar con el aislamiento sufrido tras la recepción negativa de El nacimiento de la tragedia. No es así de extrañar la confesión de Nietzsche en Ecce homo al señalar que en Scho- penhauer como educador estaba ya inscrita su historia más intima, su propio devenir y, sobre todo, su voto solemne 110. Dentro del proyecto de las Intempestivas, esta tercera entrega plantea en definitiva una nueva versión de la disolución de la cultura en la oposición del genio y el erudito. La ciencia, como en la Intempestiva anterior la historia, desempeña un papel disgre- gador de la cultura, debido a su sometimiento al estado y a los intereses económicos (capítulo 4,
III 1, p.362). Como defensa ante la barbarie, la época de Nietzsche ha creado tres imágenes del
ser humano (der Mensch), reflejos respectivos de las personalidades de Rousseau, Goethe y Schopenhauer: el primero rechaza el orden establecido, busca la revuelta y sólo encuentra la desesperación; el segundo corrige las peligrosas agitaciones del romanticismo que se manifes- taban en la personalidad anterior para substituirlas por un ánimo contemplativo; finalmente, el hombre de Schonpehauer se caracteriza por la aceptación del sufrimiento (Leiden) como instan- cia decisiva del conocimiento111. En ello se distingue de la neutralidad del actual hombre de
ciencia. Éste constituye un concepto importante para la crítica de Nietzsche (la denuncia de la personalidad neutra del trabajador científico reaparecerá en Más allá del bien y del mal) que ya se dibujaba en la crítica de la objetividad histórica en la segunda Intempestiva: el sufrimiento y la pasión del conocimiento (das Leiden der Erkenntnis) en el “hombre de Schopenhauer” se opone así, como elemento conformador de la cultura, a la neutralidad del erudito. Lo que en el fondo se pone aquí de manifiesto es pues, en última instancia, la ya mencionada incompatibili- dad entre el estado y la filosofía. La educación académica constituye en realidad, en opinión de Nietzsche, la negación de la auténtica formación filosófica. Como se afirma en la conclusión del la subordinación de la filosofía al poder social o estatal, desarrollada sobre todo en la segunda y tercera de las Intempestivas, ha sido también resaltada por Giorgio Colli. Véase por ej. la siguiente anotación de Colli del 29.1.62, recogida en la colección de escritos póstumos, La ragione errabonda, Adelphi, Milán, 1982: “Para «Nietzsche» / Historia de la decadencia del hombre-filósofo, en contraste con la situación de la India. En Occidente, el filósofo se mezcla con el mundo y permanece sometido. La historia comien- za con Grecia. / Universidades medievales, con los límites de la religión positiva y los intereses político- corporativos. / Filosofía como profesión en la época moderna.” (trad. de Narcís Aragay para la antología de anotaciones póstumas de Colli, El libro de nuestra crisis, Paidós, Barcelona, 1991)
108 Véase III 1, p.356: “Denn das ist die eigenthümliche Arbeit aller grossen Denker gewesen (Gesetz-
geber für Maass, Münze und Gewicht der Dinge zu sein (…)”
109 Nietzsche contrapone en Sch. E. las naturalezas de acero que son capaces de aguantar el aislamiento y
la soledad – el clima de la cultura alemana – (Beethoven, Goethe, Schopenhauer y Wagner) a aquellas que han sucumbido a ellas (Kleist, Hölderlin). Cf. III 1, p.348. Esta contraposición es recuperada en una anotación de la primavera de 1888, VIII 3, 15 [87], pp.251-252: “Man bemerke daß die delikaten Naturen in ihren Abneigungen vergröbern; die starkere ihren Abneigungen [252] verdünnen, verzärteln, ver- kränkeln – z.B. Goethe gegen Kleist, gegen Hölderlin.”
110 K.G.W. VI 3: E.H., “Die Unzeitgemässen” § 3, p.318: “Die Schrift «Wagner im Bayreuth» ist eine
Vision meiner Zukunft; dagegen ist in «Schopenhauer als Erzieher» meine innerste Geschichte, mein
Werden eingeschrieben. Vor Allem mein Gelöbniss!… (…)”
111 Cf. III 1, p.368 y ss. Éste es el rasgo característico del pesimismo de Schopenhauer: que la realidad del
mundo, la voluntad, es dolor (como en la descripción de lo dionisíaco en G.T. como Urschmerz). En la misma línea de aceptación del sufrimiento Nietzsche menciona aquí igualmente a Eckhardt, de quien cita el siguiente fragmento: “«das schnellste Thier, das euch trägt zur Vollkommenheit ist Leiden.»” Ésta es una de las escasas menciones de Eckhardt a lo largo de la obra de Nietzsche (en F.W. aún encontramos otra: §292 An die Moral-Prediger, V 2, pp.212-213: “(…) Möchte man nicht heute in Hinsicht der Moral sagen, wie meister Eckardt: «ich bitte Gott, dass er mich quitt mache Gottes!»”). Para una exposición general del que podríamos calificar de principio ético de la aceptación del sufrimiento, véase 3.1.Askese.
libro, el control estatal de la filosofía supone su aniquilación: el estado no tiene necesidad de la filosofía como sí tiene, en cambio, necesidad de la ciencia.
La última Intempestiva escrita por Nietzsche es Richard Wagner en Bayreuth (Richard Wagner in Bayreuth K.G.W. IV 1, pp.3-82) que ha de constituir, dentro de la ordenación dual de la obra, el contrapunto de Schopenhauer como educador: un segundo modelo de renovación cultural a partir de la personalidad del genio. El escrito fue publicado en julio de 1876, unas semanas antes de la inauguración del festival de Bayreuth en agosto de este mismo año. En él Nietzsche deposita toda su confianza en que el acontecimiento sea el incio de una renovación cultural sobre la base del arte. Desde el punto de vista teórico, el texto aporta poca a lo ya expuesto en El nacimiento de la tragedia y las anteriores Intempestivas. En el capítulo 4 Nietz- sche nos ofrece otro ejemplo de la “intempestividad” de su pensamiento al entender el valor de la cultura en relación a la Antigüedad griega. La confrontación entre Grecia y la cultura alemana convierte a Wagner en la figura opuesta a Alejandro Magno (Gegen-Alexander): pues él tiene ante sí la tarea de volver a unir el nudo de la cultura (Cap. 4, IV 1, p.19). La misión histórica de Wagner radica, según el libro, más en transfigurar el pasado que en anunciar un nuevo futuro (1.2.Utopie). En este sentido, su tarea cultural se despliega en varios niveles: primero, a través de su propia personalidad artística (Cap. 2 y 3); en segundo lugar, mediante la renovación teatral que él ha iniciado (el teatro ha de convertirse en un medio de transformación y renovación, ha