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2. ESPACIO, PERSONAJES Y LENGUAJE: UNA ESTÉTICA EN

2.3 La estética del lenguaje: la metáfora y su artificio

2.3.1 Las estrategias del discurso narrativo en el lenguaje neobarroco

Para Kulawik, en las obras literarias neobarrocas, el texto opera mediante un discurso literario que busca desenmascarar el juego de la escritura, así bien, con ayuda de un material lingüístico, el discurso puede observar cómo se está transmitiendo su mensaje entre el autor y el lector. En otras palabras, el discurso literario se vuelve metalingüístico cuando pretende evaluar desde sí mismo el funcionamiento del lenguaje y el control de los contenidos. No olvidemos que para Chiampi, esto se expresa en términos de una desteatralización que lleva a cabo el texto sobre sus propios recursos. Así pues, si en el Barroco todo era enmascaramientos, entonces en el neobarroco todo es el desenmascaramiento del enmascaramiento de dicha escritura barroca.

Una de las Formas que utiliza el discurso literario para llevar a cabo esa operación metalingüística, es la intertextualidad,42 caracterizada por incluir, dentro de la novela, otro tipo de textos que pretende, por lo general, parodiar. Pero este carácter paródico puede llegar a tener, como fin último, una crítica social (Kulawik basado en los planteamientos de

42Kulawik destaca que han sido muchos los teóricos que han estudiado el tema, entre ellos, Mijail Bajtín,

quien piensa mucho antes en el término de la intertextualidad bajo un concepto que entiende en términos de dialogismo o dialogía. En esta misma línea menciona a Julia Kristeva quien retoma estos planteamientos y desarrolla la intertextualidad como la adaptación de otros textos no necesariamente literarios. Esta adaptación

“opera como una transformación y asimilación del material textual, alcanzando varios efectos paródicos”

Jenny, 163), por eso, el trabajo del lector está enfocado en comprender el sentido de esos textos dentro las novelas, tal como corresponde hacer con los diferentes textos que aparecen enCuestión de hábitos, porque, como habíamos mencionado, adquieren una función determinada dentro de la novela, bien sea, para parodiar el texto citado y darle una connotación erótica acorde a la atmosfera que maneja la novela, o bien, para evidenciar, con burla, la concepción errada que adquieren estos textos ante las interpretaciones de los personajes del clero. En algunas ocasiones, pronto lo veremos, estos intertextos, son claves que sugieren el travestismo de los personajes, es decir, se vuelven pistas o enigmas que esconden una verdad relacionada con la identidad de algunos de los personajes travestidos. Otras dos formas que utiliza el discurso literario para llevar a cabo esa operación metalingüística es la modalización, la cual, en términos reducidos, pretende entregar una versión fiable de lo que se narra, para ello, muchas veces se utilizan a los personajes, al narrador o al autor mismo, para que expliquen o justifiquen la veracidad de la narración (161). La segunda forma es la metaficción, en ella se potencializa el uso de la modalización

y la intertextualidad (e incluso la intratextualidad) mediante las cuales se lleva al discurso una autoreflexión mediada por una burla hacia sí mismo. Kulawik destaca el planteamiento de José Luis Brea, cuando dice que el uso de la metaficción, llevada al extremo, genera la aniquilación textual del discurso.

EnCuestión de hábitos, la autoreflexión se desata por dos personajes: el primero es el personaje del poeta Santafereño, quién hace de la novela una ficción. El segundo, es el personaje de Sor Juana Inés de la Cruz, quien se percata de que hace parte de esa ficción, es decir, se da cuenta de que es parte de un texto escrito por otro. Sin esta autoreflexión, el lector no el lector no podría ser consciente de esta metáficción que se presenta a través de un personaje que se descubre como parte de una ficción destruyéndose a sí mismo, y a la continuidad creativa del texto.

Esta destrucción masiva de sucesos rompe con la trama teatral que se genera en la historia y resulta en una aniquilación total del texto donde ya no queda nada por ser descubierto y todo se ha descifrado. Salvo las últimas frases del libro y el eco histórico que queda entre

las líneas de la novela como un último canto a lo que fue un juego de enmascaramientos ahora completamente revelado.

Ahora bien, retomando el tema de la intertextualidad, vale la pena mencionar que para autores como Kulawik, Sarduy, Kristeva, entre otros, la intratextualidad, es una forma derivada de la intertextualidad, y en la que se puede llevar a cabo un mayor desvelamiento del discurso literario, porque según Kulawik, esta forma, a diferencia de la primera, se encuentra inmersa en la estructura de la escritura, en sus morfologías, elementos fonéticos o sintácticos, (Kulawik, parafraseando a Sarduy, 230).Esto implica también, de manera más directa, una relación con la construcción de la escritura y una relación de dicha

intratextualidad con el artificio de la Condensación, puesto que en ambos casos, lo que se lleva a cabo es la inclusión de elementos externos a las unidades de sentido de la novela neobarroca que se sintetizan o combinan en uno solo43.

Los juegos entre morfemas y fonemas de las palabras, son reducidos en Cuestión de hábitos, más sin embargo, estos intratextos no dejan de ejercer su función metalingüística en la novela, además de que no dejan de aludirnos a esa carga erótica que se cuela en el lenguaje. Tanto los intertexto, como los intratextos, son formas que en la novela de Moreno Durán se establecen para llevar a cabo un acto autoconsciente del lenguaje, pero asimismo, para evidenciar el discurso que lleva consigo la novela, el cual esta yuxtapuesto por el discurso que alude a la marginalidad de Sor Juana como mujer escribiente en la época colonial, y el discurso de las identidades sexuales transgresivas y marginadas por el cual apela el discurso de la novela neobarroca. En ambos casos, estos discursos son afines en la medida en que apelan a esas identidades marginadas, pero sobre todo, se vuelven más afines cuando se conecta a través de esa pregunta hacia la identidad que teje la teatralidad del Barroco hispano.

43Esta trasposición o inclusión de textos externos, tiene para la novela neobarroca un sentido analógico al

cuerpo de un travesti, porque por ejemplo, la escritura como el cuerpo incorporan dentro de sí elementos diferentes a los propios, en el caso de la escritura, se incorporan textos que le adicionan a la narración polifonía, textos que acompañan o asumen el papel del narrador y, por tanto, hacen que la voz narrativa o la narración sean ambiguas. Asimismo, sucede con el individuo travesti, quien por ejemplo, hace de su cuerpo un lugar donde se incorpora elementos o prendas de vestir que, por concepciones sociales, no van acorde a su identidad biológica ni identidad sexual, por lo que entonces, la apariencia de este individuo es algo confusa de definir (Kulawik231). Esta analogía es un buen ejemplo para evidenciar cómo en la narrativa neobarroca, sobre todo, por medio del discurso literario y de la escritura de su lenguaje, se incorpora el discurso de las identidades transgresivas que caracteriza a las novelas neobarrocas.

La estética teatral Barroca (de España y un poco de Europa) incorpora en expresiones artísticas como el teatro y la pintura un juego de realidades y apariencias dentro del recurso del espacio y los personajes, pero ello, gracias a la ayuda de unos efectos y técnicas que les dieron un carácter de metamorfosis. Parte de ello, se vuelve punto de referencia para las creaciones de los escritores criollos, especialmente para Sor Juana Inés, figura y personaje protagónico de la novela de Cuestión de hábitos. De ahí que, el teatro y la escritura de ella, sean el ejemplo desde el cual evaluar la influencia del carácter metamórfico que se da en el Barroco, pero también el ejemplo que permite evidenciar ese discurso ideológico que se teje en el Barroco hispano.

Esta teatralidad de ambos Barrocos es el camino que nos conecta con la estética narrativa del neobarroco, porque gracias a esa teatralidad podemos observar el funcionamiento que tiene el lenguaje neobarroco para evocarla y al mismo tiempo, a través del discurso literario, y de los propios artificios de la metáfora, destruirla. Cuestión de hábitos, se convierte de esta manera, en una novela que evidencia el encuentro de esas tres estéticasque confluyen en el espacio, los personajes y el lenguaje (en sí, por medio de sucontexto imaginario), además, de ser una novela con un discurso que, desde las identidades marginadas y transgresivas, conecta, aún más, lo Barroco hispano con lo neobarroco.