foco MEDICIÓN
2.5. Evaluación y Medición de la Calidad de Vida
La evaluación de la Calidad de Vida se ha ido enriqueciendo en los últimos años simultáneamente al desarrollo conceptual sobre el término. Las importantes implicaciones prácticas de este concepto han repercutido positivamente en la preocupación por desarrollar buenas estrategias de evaluación, que permitieran elaborar o elegir las medidas de la Calidad de Vida más eficaces en relación con el objeto específico de la misma (Salas, 2008). La medición de la Calidad de Vida y de la Salud se ha realizado en una gran variedad de contextos: en la práctica clínica, la investigación de los servicios sanitarios, la evaluación de nuevos medicamentos y tecnologías sanitarias en ensayos clínicos o estudios observacionales, la monitorización de la Salud de poblaciones y subgrupos de población, y la asignación de los recursos sanitarios. En el ámbito político por ejemplo, se ha empleado para el diseño de programas sociales sobre aspectos como la vivienda, el empleo, la recreación, etc.
87 Para Schalock y Verdugo (2006) las medidas de la Calidad de Vida tienen una doble finalidad:
Evaluar la vida de la persona desde una visión integral y multidimensional; identificar y planear sus necesidades de apoyo;
Reorientar las actividades de las organizaciones públicas, servicios, proveedores y profesionales, concediendo a la persona paciente o consumidora un papel fundamental en la percepción de la calidad de los servicios ofertados.
El enfoque actual sobre la evaluación de la Calidad de Vida se caracteriza por los siguientes aspectos (Verdugo, 2006):
Por su naturaleza multidimensional, englobando dimensiones e indicadores centrales. Las dimensiones se definen como el conjunto de factores y dominios que conforman el bienestar personal y son sensibles al contexto cultural, son universales e implican estados deseados de bienestar familiar, social y personal.
El uso del pluralismo metodológico incluyendo medidas objetivas y subjetivas.
El uso de diseños de investigación multivariada para evaluar las maneras en que las características personales y las variables ambientales se relacionan con la Calidad de Vida.
Incorporación de la perspectiva de sistemas que engloba los múltiples mundos que ejercen impacto sobre la persona y la creciente participación de los individuos y sus familiares en el diseño e implementación de la investigación y evaluación orientada a la Calidad de Vida.
Para Fernández- Ballesteros (1996) los objetivos para medir la Calidad de Vida son los siguientes: Entender las causas y consecuencias de las diferencias en la Calidad de Vida entre individuos o grupos de individuos; conocer el impacto de las condiciones sociales y ambientales en la Calidad de Vida; estimar las necesidades de una población dada; evaluar la eficiencia o eficacia de intervenciones en Salud y/o la calidad del sistema de Salud; tomar decisiones clínicas.
Sin embargo, la complejidad de la evaluación de la Calidad de Vida, viene dada por los siguientes factores (Ibáñez y García- Riaño, 1995): el elevado número de instrumentos de medida disponibles en la actualidad; la dificultad de clasificarlos en categorías y la falta de consenso en el concepto de la calidad de vida y por último, la amplitud de este campo. Considerando estos
88 aspectos, cualquier instrumento puede considerarse positivo y válido así como inútil e inservible, las críticas a cada uno de ellos son posibles y correctas cuando se parte de criterios diferentes, se persiguen objetivos distintos y/o se utilizan en poblaciones o individuos con características peculiares. La Calidad de Vida, al estar relacionada con la sociedad del bienestar, comprende una amplia serie de campos y áreas de estudio que afectan, incluso, a su definición.
Schalock et al. (2002, p. 10) han establecido aspectos claves para la medición en Calidad de Vida: la medición debe basarse en un marco teórico bien establecido sobre conceptos de vida amplios. El significado de las experiencias de vida valoradas positivamente varía a lo largo del tiempo y entre distintas culturas. En la medición se reconoce la importancia de reflejar las experiencias de vida individuales y del grupo cultural. La medida cuantitativa de Calidad de Vida representa la posición en un continuo que va de lo ―mejor‖ a lo ―peor‖. La medida se centra en aspectos clave de la vida que pueden ser mejorados como:
el grado en que están satisfechas las necesidades básicas;
el grado en que se han alcanzado logros sociales y materiales;
la posibilidad de elecciones y oportunidades, y de actuar en base a ellas y
el grado en que los ambientes permiten a las personas mejorar.
La medida se interpreta dentro de un rango de edad de quienes han sido evaluados y utiliza una gran variedad de dominios de vida validados y que están ampliamente aceptados como indicadores clave. Los indicadores clave pueden variar para las personas en diferentes estadios de la vida o pueden variar para las personas en ambientes culturales específicos. En la medición se emplean tanto métodos cualitativos o cuantitativos, como ambos. La medida objetiva emplea instrumentos cuantitativos que informan sobre frecuencias y cantidades de indicadores observables. La medida subjetiva utiliza la expresión de grados de satisfacción sobre aspectos de la vida u otro tipo de evaluaciones subjetivas. La medida subjetiva tiene componentes cognitivos y afectivos.
La OMS (1995) ha logrado establecer algunos puntos de convergencia, logrando en parte atenuar la discrepancia, sobre todo a nivel metodológico. En primer término, se plantea que las medidas deben ser: subjetivas, es decir, que recojan la percepción de la persona involucrada; de carácter multidimensional a fin de informar de los diversos aspectos de la vida del individuo, en los niveles físico, emocional, social e interpersonal, con inclusión de los sentimientos positivos y negativo; deben realizar el registro de la variabilidad en el tiempo.
89