América Latina y el Caribe: en busca de la complementariedad y la convergencia
EVOLUCIÓN DE LAS EXPORTACIONES DEL MERCADO COMÚN CENTROAMERICANO, 1990–
(En millones de dólares y porcentajes)
Mercado Común 1990 1995 1998 2001 2002 2003 2004 2005 2006 Enero- Enero-
Centroamericano (MCCA) marzo marzo
2006 2007b Total de exportacionesa(1) 4 480 8 745 14 987 16 328 17 006 18 117 19 767 21 849 24 821 5 907 6 795 Porcentaje de crecimiento 25,2 17,1 17,4 -1,8 4,1 6,5 9,1 10,5 13,6 4,9 15,0 Exportaciones al MCCA (2) 624 1 451 2 754 2 829 2 871 3 111 3 506 3 912 4 429 1 062 1 243 Porcentaje de crecimiento 8,9 17,2 38,5 1,5 8,3 11,6 12,7 11,6 13,2 19,3 17,0 Porcentaje de exportaciones
dentro del MCCA (2/1) 13,9 16,6 18,4 17,3 16,9 17,2 17,7 17,9 17,8 18,0 18,3
Fuente:Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de información oficial de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA) e información oficial de los respectivos países.
a Las cifras del total de exportaciones incluyen maquila y zonas francas.
Gracias a las iniciativas generadas a partir del CAFTA–RD y de los países del MCCA, apoyados por la Unión Europea, se han podido sentar bases comunes en la región sin las cuales no podría llegarse a una unión aduanera efectiva. Algunas de esas reglas comunes necesarias han sido elaboradas por la propia región, como se ha mencionado, mientras que otras, en ausencia de reglas propias, se han establecido a partir del CAFTA–RD. Estas últimas hacen referencia a las siguientes esferas: compras gubernamentales, inversiones –aunque existía un acuerdo sobre inversiones y comercio de servicios a nivel centroamericano, no había sido ratificado por algunos países–, comercio transfronterizo de servicios, con inclusión de los servicios financieros,
telecomunicaciones, derechos de propiedad
intelectual, asuntos laborales y medio ambiente, y transparencia y corrupción. En algunos casos, las normas adoptadas mediante el CAFTA–RD son las de la OMC, de manera que ayudan a que la normativa de la región se homologue con las normas aceptadas a nivel internacional. No obstante, en otros temas, como los derechos de propiedad intelectual, las exigencias establecidas son bastante mayores que las determinadas en la OMC o, incluso, en tratados de libre comercio suscritos anteriormente por Estados Unidos con otros países, como el TLCAN, lo que ha abierto un debate sobre los costos potenciales en materia de innovación y salud en la región.18
En cuanto al comercio entre los países centroamericanos y de estos con Estados Unidos, existen temores tanto con respecto al efecto fiscal de las desgravaciones arancelarias como en relación a una posible suplantación del primer tipo de comercio por el segundo. Una de las preocupaciones más importantes se basa en la distinta naturaleza del comercio a nivel intrarregional y extrarregional. De hecho, la mayor parte de los productos exportados hacia los países del MCCA son manufacturados de forma íntegra y, por tanto, de mayor valor agregado que aquellos que van a Estados Unidos. Las exportaciones destinadas a ese país son principalmente bienes de maquila, en particular, productos de confección y subensambles electrónicos, y productos primarios, con pocos encadenamientos productivos locales y, por lo tanto, con beneficios económicos limitados.
Entre los principales productos de exportación intrarregional, en 2005, figuraban las siguientes:
preparaciones alimenticias, con base de cereales o harinas; leche, huevos de ave y otros; bebidas alcohólicas y vinagre; papel y cartón, fundición de hierro y acero, productos de las industrias químicas; productos farmacéuticos, máquinas de procesamiento de datos y sus partes; plástico y sus manufacturas, máquinas y aparatos eléctricos. El único producto primario que aparece entre ellos es el de la carne y los despojos comestibles.
Respecto de la repercusión del CAFTA–RD en las corrientes comerciales de la región centroamericana, cabe observar las siguientes cuestiones:
a) Estados Unidos no ha sido un proveedor relevante de bienes similares a los que los países de la región comercian entre sí, al menos hasta la puesta en vigor del CAFTA–RD. No es probable que, incluso con la entrada en vigor del CAFTA–RD, los productos estadounidenses “invadan” los mercados centroamericanos, ya que seguramente no podrán competir con la producción regional de bienes similares.
b) Ha habido una diversificación en las fuentes de importación de Centroamérica, que posiblemente continuará, donde China es muy importante y está desplazando a Estados Unidos como proveedor de bienes a Centroamérica, al igual que a los países centroamericanos y a los de la Unión Europea (véase el cuadro IV.10).
c) No se espera que el CAFTA–RD provoque un gran
cambio en el volumen o en la composición de las exportaciones de Centroamérica hacia Estados Unidos, pues gran parte de esas exportaciones ya entraban libres de aranceles a Estados Unidos de conformidad con los acuerdos preferenciales otorgados a cada país, es decir, mediante el SGP y la Iniciativa para la Cuenca del Caribe.19
d) En el sector maquilador de la confección sí pueden darse cambios importantes, ya que todos los países obtendrán ciertas preferencias adicionales a las que tenían. Nicaragua, el país más pobre de la región, se beneficiará especialmente, pues gozará de normas de origen muy flexibles durante los cinco primeros años de vigencia del acuerdo, y podrá emplear el equivalente a 100 millones de metros cuadrados de telas de terceros países en la confección de prendas y exportar su confección a Estados Unidos libre de aranceles.
18 En Díaz (2006) figura una evaluación de los temas de propiedad intelectual en los acuerdos de libre comercio. Asimismo, en Schatan y otros
(2007) figura una visión general.
e) Existen expectativas respecto a la atracción de más inversión extranjera directa y una mayor canalización de inversión nacional hacia las actividades exportadoras que puedan aprovechar las normas de origen del CAFTA–RD. Lo atractivo del acuerdo, en ese sentido, es que las condiciones preferentes de acceso al mercado de Estados Unidos ahora son permanentes, en lugar de tener una vigencia temporal, como era el caso con el SGP y la ICC, además de poder integrar insumos de toda la región para exportarlos al mercado de Estados Unidos. Esta ventaja se ve reforzada por el
acuerdo con Estados Unidos según el cual ese beneficio también se hace extensivo a algunos insumos provenientes de México.
f) Los desafíos para la integración regional que
aún restan son la eliminación de las excepciones contenidas en el Anexo A del Tratado General de Integración Económica Centroamericana y el logro de un arancel externo común, ya que en 2006 el 5,4% de las partidas estaban todavía sin armonizar, lo que puede constituir una ventana para el comercio desleal dentro de la región, amenazando el éxito de la unión aduanera. Cuadro IV.10