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Capítulo 2. Aprendizaje de la improvisación: contraste de tres experiencias

2.4 Experiencia en festivales

Los festivales en su sentido más profundo, son el escenario donde el hombre se celebra y se encuentra a sí mismo. Son una especie de mascarada o de obra teatral en el que el hombre se explaya en su ser y donde la música, la danza y la poesía ocupan un papel fundamental. En ellos se puede palpar el carácter de la música como expresión que compete a todo ser humano. Parafraseando a Nietzsche (2007), en el Nacimiento de la tragedia, el hombre se vuelve obra de arte.

Antonio García de León, refiriéndose a los festivales del Caribe hispanoamericano, nos cuenta que desde épocas de la colonia:

“subsiste la costumbre de cantar versos ‘sabidos’ e improvisados alrededor de la música campesina propia de la región, en los llamados fandangos de tarima y en las fiestas tradicionales donde los versadores cantan plantas fijas e improvisan dentro de un

cancionero compuesto por medio centenar de sones que acompañan a la danza efectuada por mujeres o por parejas” (García de León, 2016, p. 195).

Es frecuente en los festivales tradicionales del país la práctica de la improvisación, ya sea en concursos o en rituales específicos en donde la danza, la poesía y la música son protagonistas. La experiencia de estos espacios es importante para ser testigo no solo de la capacidad desplegada por otros músicos, sino de la relación profunda que el hombre guarda con la expresión musical, ya que se puede ver cómo las personas que asisten a estos eventos aplauden, se entregan o disfrutan la música que ofrecen los artistas.

- María Helena Anchico

Ha participado en distintos festivales y ha obtenido diferentes reconocimientos como instrumentista. Por primera vez en el año 2003, participó en el Festival Petronio Álvarez, como marimba solista con una orquesta de Guapi (segundo premio como grupo). Siguieron varias participaciones en el mismo festival: con un grupo de Popayán (mención de honor como marimbera); con el grupo Marimba Bantúes de Buenaventura, acompañada de su hermano (premio a mejor grupo); con la agrupación Afrotumbao de Bogotá (tercer puesto como grupo y mejor intérprete de marimba en versión libre). También ha participado dos veces en el Festival de la Marimba de Cali (virreina nacional de la marimba).

Ha tocado como solista en bandas como la Banda Sinfónica de Valle, la Banda del Cauca, con quienes estuvo en Anapoima, San Pedro (Valle), Paipa y Samaniego (Nariño).

-Andrés de Jesús Hernández

Ha ganado 8 veces consecutivas el premio al mejor bombardino en festival del porro en San Pelayo, por lo cual recibió un homenaje en el festival del 2017. En este festival, se escoge un instrumentista por “cuerda”. El jurado determina cuál de estos músicos propone las mejores interpretaciones, las mejores melodías, las mejores improvisaciones. Este intérprete genera una conexión íntima con el público, el cual asiente la elección del jurado.

También ha estado en Paipa, Barrancabermeja, y en varias ciudades de Colombia. Andrés de Jesús ha tocado con Adriana Lucía, Juancho Torres, Carlos Vives, también con un cuarteto de guitarras, con los autores de los sabores del porro, La Aventurera, los hijos del gran juglar Pablo Flores. También tocó con todas las orquestas que están en Montería con el trombón.

-Johanna Milena Rodríguez

Conocí a un compañero que estudiaba artes plásticas en la ASAB, quien interpretaba percusión folclórica colombiana y me invitó a su grupo. Practiqué con ellos varias veces hasta que me empezaron a llevar a los “toques” y gane un poco de dinero. Lo siguiente a esto fue viajar con ellos. Nuestro primer destino fue Salento, en el Quindío, para época de navidad. Nos fue muy bien económicamente, puesto que la dinámica era poner el sombrero en la calle. Con esta

dinámica también nos contrataron para tocar en un restaurante en el Valle del Cocora. Con el dinero que ganamos viajamos al Carnaval del Diablo, en Riosucio Caldas, donde tuvimos la oportunidad de estar toda la semana. Este carnaval está lleno de experiencias sonoras y la música es con chirimías de flautas. También vivimos allá con la dinámica del sombrero. Seguido a esto estuvimos en Medellín. Esta ciudad nos acogió muy bien, siempre tuvimos estabilidad económica y nos divertimos mucho. Tocábamos todo el tiempo y esto me dio mucha resistencia para interpretar el clarinete.

Volvimos a Bogotá por unos días y luego nos invitaron al Carnaval de Barranquilla, fruto de todos los contactos que dejamos en el viaje. Estuvimos en Barranquilla y la experiencia de carnaval es bastante impresionante. Es un carnaval para toda la ciudad, en cualquier esquina la gente está bailando y grupos de músicos se reúnen con bailarines a disfrutar. Los desfiles son extensos y el calor abrumador. Los instrumentos suenan bastante fuerte y las flautas de millo son increíbles.

Participamos del gran desfile y tuvimos buenos lugares para ver las diferentes actividades del carnaval. Cuando terminó el carnaval fuimos invitados a un festival en Cartagena. El festival era de cumbia en homenaje al percusionista Encarnación Tovar, “El diablo”. Este homenaje se desarrolló en cumbias con gaitas y tambores. Las interpretaciones eran bastante diferentes a las de Barranquilla. La gente fue maravillosa y nos mostraron lugares poco conocidos en Cartagena. También nos llevaron a conocer la casa del tamborero. Era una familia muy humilde que vivía en la playa. Dentro de la casa había una pequeña mesa con galardones y premios que obtuvo en vida.

Luego de este viaje, tiempo después, estuvimos en Villa de Leyva y Guachetá por Boyacá conociendo gente y paisajes increíbles. Años después conocí una agrupación por el profesor de batería de la ASAB, Pedro Ojeda, y viajamos al Festival Petronio Álvarez en Cali. Esta experiencia fue muy diferente puesto que la música del Chocó es muy extensa y nunca había visto los violines caucanos y los grupos numerosos de cantaoras. Todas estas fueron con distintas sonoridades fueron experiencias muy enriquecedoras por la variedad de músicas que conocí. En este festival las marimbas empezaban sus ensayos desde las cinco de la mañana y estos sonidos se transportaban por todo el hotel.

Durante este periodo desarrollé mucha propiedad con el clarinete y mucha inquietud por la improvisación puesto que en Cali se veía por todas partes. Hasta ahora he conocido músicos de varios lugares del país y con proyectos de música muy contundentes como Mala Maña, Afrotumbao, La Cordoband, Calambuco, La Máquina de Caribe, la Mojarra Eléctrica, Absalon, Lo que diga el dedo, y no sé si se me escapen algunos. Son algunos improvisadores en potencia y con grandes ideas sobre la música. Hay muy buenos intérpretes y también músicos de la mayoría de universidades de Bogotá.

Síntesis: Se identifica que los músicos entrevistados cuentan con una importante experiencia en festivales populares de la región Caribe y del Pacifico colombiano, lo cual les ha dejado una experiencia importante en cuanto a la improvisación y en cuanto a la profunda significación del fenómeno musical en el ser humano. También se logra entender que, por un lado, los festivales son un importante escenario para el intercambio de perspectivas de creación entre los músicos y, por otro lado, que la práctica de la improvisación, aunque no muy documentada, es algo con lo que están familiarizadas todas las personas vinculadas a las tradiciones que conforman estos festivales; hay una serie de prácticas y escenarios en donde se resalta dicha práctica y en donde es la protagonista.