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Capítulo 3. Proceso de creación teniendo como principio el cultivo de la improvisación

3.6 Petrona Diseño

La música guía para la elaboración de este diseño fue La vida vale la pena de la cantante Petrona Martínez. La letra de esta canción está cargada de imágenes de un lugar en el río donde el sustento para la comunidad es el trabajo de los areneros. Comenta Petrona Martínez que, en cierta ocasión, estaba muy triste por la pérdida de un hijo y sentía que iba a morir de pena. Sin embargo, en un sueño vio a su hijo que le inyectaba ‘algo’ y le pedía que no se dejara morir (Fundación Cultural Nueva Música, 2008, p. 83). A partir de esta experiencia escribe la canción que se aquí se aborda, y que en el coro pregona que “la vida vale la pena”. La voz de Petrona y su carácter al cantar me indujeron a vivir la canción, a ver las imágenes narradas en ella, a seguir con los oídos las figuras creativas de los tambores y así comprender el elemento vital de su creación.

Tras habitar esta música, decidí plantear el diseño que aquí presento con el nombre de “Petrona”. La improvisación en este punto tomó un carácter muy valioso, puesto que me permitía apreciar y disfrutar cada momento en que, ejecutando un solo sobre los tambores del audio, las frases fluían y las escribía, lo que me posibilitó repetirlas varias veces y revisar el tipo de conexiones que estaba estableciendo al improvisarlas, por lo cual me vi borrando o re- escribiendo algunas frases. A su vez, en la realización de éste diseño pude hacer fluir mis aprendizajes y experiencias vividas en el camino de la música, lo cual me ayudó a concretar lo que quería plasmar en su momento. Las reflexiones que me permitían ocuparme de mí misma dieron sus frutos ya que la herramienta de estar transcribiendo me ayudó para asimilar a mi propia experiencia expresiones musicales muy características de la música colombiana y escribirlas para clarinete de una forma consciente dentro las posibilidades que tiene el instrumento.

El diseño se construyó, a partir de una tonalidad en modo menor, se determinó un enlace armónico producto de la experiencia sonora y se generó así un plano para comenzar con la melodía. En el compás 12 hay una sección abierta, pensada para generar un ambiente sonoro que, de alguna manera, diera libertad a los músicos teniendo en cuenta que se propone el enlace armónico II, V del V, V, con la intención de hacer un cambio rítmico de 2/2 a 6/8, en el que se dé continuidad al pulso y así dar un poco de contraste a la continuidad del tema. Seguidamente, se marca un corte y se retoma la melodía principal. También se realiza una escala menor armónica ascendente para conectar con un corte a manera de salida y así dar paso a las improvisaciones, para un total de 39 compases, en forma irregular. El enlace armónico ya mencionado se desarrolla en movimientos de III, IV, V, I en la escala menor armónica de Bb para el clarinete. La tonalidad de este diseño permite al clarinete una experiencia sonora en un registro amplio y con una digitación exigente, ya que, al ser un ritmo de chalupa, avanza a una velocidad de negra= 140, aproximadamente.

Conclusiones

Esta investigación me permitió encontrar una cantidad valiosísima de material bibliográfico, discográfico y audiovisual en torno a músicas tradicionales de las costas pacífica y caribe. Fue una experiencia maravillosa como oyente y amante de la música el profundizar en el significado de estas tradiciones. A través de este material pude ser testigo de esa gran cantidad de artistas que enriquecen el legado musical de sus pueblos y que, con nociones amplias y claras, transmiten su música para reflexión de quienes nos acercamos por primera vez. Es necesario hacer mayor difusión de este material, pensando en propiciar espacios de pensamiento y aprendizaje mucho más integral para todos aquellos que quizá no tengan contacto con estas expresiones.

Otro aspecto que me manifestó la realización de esta investigación fue la importancia que cobra para el músico el hecho de tener una inquietud determinada. Si yo, como músico tengo unas preguntas que me mueven, que me llevan a investigar, a reflexionar, a revisar mi propia vida, ello marcará mi obra y me exigirá un alto nivel de honestidad con mi labor en tanto que cada acto que adelante en mis procesos creativos será una manifestación más de esos interrogantes. Del mismo modo, percibir en el quehacer del músico unas serie de interrogantes y de cuestionamientos ante la vida, me llevaron a apreciar otro significado de la creación, a entenderla como un acontecimiento humano que funda sus raíces en lo más trascendental de la existencia, que lo impele a plasmar en cada acto ese interrogante que lo sobrecoge, que lo habita, que lo lleva a ser quien es. Entender que la creación se mueve en torno a temáticas o cuestiones fundamentales nos acerca más a la obra que vivirla como meros espectadores de un show. Quiero resaltar también lo importante que fue para nutrir y direccionar este documento el ejercicio de la lectura y la reflexión de textos literarios, filosóficos y poéticos. Más que por una intención de teorizar, recurrí a ellos porque dotaron mi pensamiento de imágenes hermosas y profundas sobre la experiencia de la creación. También guiaron el sentido de un montón de pensamientos que se hallaban en estado semilla en mi cabeza y los ayudaron a germinar. Discutir estos textos potenció mis capacidades de lectura crítica y me llevó a elaborar una concepción mucho más completa acerca de la pregunta por la improvisación que atraviesa todo este proceso. El influjo de este material, no solo fue de tipo intelectual, pues la lectura es un trabajo que exige disposiciones corporales y prácticas determinadas que necesariamente se dan tras un cultivo diario y cotidiano.

Precisamente este acercamiento a los textos me llevó al encuentro de la preocupación de sí mismo, no como un concepto en el que quisiera verter mis experiencias musicales, sino como una noción con la que me he relacionado durante mi aprendizaje musical, en lo práctico y en lo teórico. La preocupación de sí mismo se me reveló como un hecho fundamental que acompaña todo acto creador que se extiende más allá del arte e involucra cada uno de los aspectos de la vida.

Es así como se articula de manera práctica al cultivo de facultades como la autopercepción o la sensibilidad corporal, elementos que le descubren al individuo un sinnúmero de facetas y experiencias vitales que en otro estado no se le descubrirían. Dicha sensibilidad ante la vida cotidiana, ante los sucesos que constituyen el paisaje de experiencias de cada persona, fue otro hallazgo que se dio en este proceso al registrar los testimonios de músicos como María Anchico y Andrés de Jesús Hernández. Ambos manifestaban que en cada uno de sus procesos de aprendizaje musical lo fundamental era la sensibilidad ante el entorno que habitaban y ante las otras personas con quienes hacían la música y la compartían. También manifestaron como parte importante de sus procesos de aprendizaje, el cultivo propio de su capacidad musical partiendo de su sensibilidad corporal y su disposición anímica.

La experiencia de vivir directamente la ejecución de las músicas tradicionales abordadas en la investigación e ir a los contextos en los que se dan enriqueció mis pensamientos y me confrontó con mis formas de concebir la música, no tanto para negar mi propio contexto cultural, sino para ampliar mi entendimiento en cuanto a la experiencia del arte en cualquier comunidad.

Por otra parte, las prácticas asumidas para profundizar en lenguajes que enriquecieran la improvisación, fueron una herramienta de gran valía. Por ejemplo, las transcripciones de solos permitieron una interiorización enorme de lenguajes musicales de otros intérpretes estableciendo con ellos una forma de comunicación diferente a través de su forma de tocar.

Puedo afirmar que las reflexiones e interrogantes que dieron lugar a este trabajo me alentaron a seguir el proceso creativo con una disposición diferente a otras anteriores en las que muchas veces la inseguridad me limitaba a la hora de asumir la escritura de un diseño o cualquier otro proceso de composición propia.

En cuanto al proceso de elaboración de este trabajo, encontré en mí muchas dificultades para aclarar un pensamiento, me costaba mucho evidenciarlo, hacerlo visible, tal vez porque comprometió una experiencia nueva en mí. Estas reflexiones exigían de mi parte tiempo, meditación, trabajo y muchas veces postergaba la necesidad de encontrarme frente al trabajo y dedicarle todo lo necesario para hacerlo real. Pasé demasiadas dificultades en la redacción, en hilar las ideas y que se concretara un panorama frente a lo que se pretendía con el texto y las partituras.

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