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F UNDAMENTOS CONCEPTUALES

In document Terapias de Avanzada Emdr Solvey (página 55-58)

Lic Lyna Zabala de Leibovich

F UNDAMENTOS CONCEPTUALES

Para su proceso evolutivo, sólo requirió estar dotado de sen si bi li dad: de capacidad para recibir las señales o estímulos pro ve nien tes del mundo exterior e interior (con grado de ex- citabilidad), in gre sán do las por sus sentidos como sen sa cio nes y organizándolas en una variedad de representaciones objetivas, dentro del espacio y del tiempo (tales como sensaciones de temperatura, peso, tamaño, for ma, color, consistencia, textura, densidad, etc.; sin mencionar las distintas cua li da des de los es- tímulos en sí mismos).

“Mientras las sensaciones (con sus características de calidad, in ten - si dad y duración) permanezcan como señales aisladas, serán sólo el punto de arranque del conocimiento primero e in cons cien te, que se irá cargando de contenido en el proceso del co no ci mien to y de aprehensión de la realidad; poseerán carácter transitorio hasta que pasen de la inconsciencia a la cons cien cia y se trans for men en percepciones.

La consciencia nunca es afectada por sensaciones aisladas, sino por el conjunto de sensaciones que forman una estructu- ra.

Como lo único analizable es la percepción, cuyo registro apor- ta lo ca li za ción en el espacio y perdura en el tiempo, algunos es tu dio sos del tema deducen que las sensaciones, son sólo abs- tracciones que hace la mente desde el conjunto formado por la percepción.”

“Así denominan a la sensación interior que resulta de una im pre sión material hecha en nuestros sentidos; a la idea, al co no ci mien to, al acto por el cual se aprehende una realidad, sea o no sensible.

Su resultado es una imagen que está integrada por las sen sa -

cio nes o impresiones provocadas por el objeto que está presente a la consciencia, por asociaciones o percepciones anteriores y por los juicios estimativos re la cio na dos con él.”

Requiere un sujeto percipiente y un objeto a percibir.

“El sujeto que percibe que intelectualiza, constata las impresio- nes producidas por las cosas externas, con las de su estado de ánimo y con las de su cuerpo (subconsciente), refi riendo toda esta in for ma ción a un yo o consciencia; y unifi ca en una sola imagen o fenómeno, la multiplicidad de datos sensibles referidos a una realidad interna y ex ter na. Esta imagen es la expresión de un juicio. Es la sensación acom pa ña da de conciencia.”

“El individuo percibe no sólo una sensación aislada, sino una mul ti plici dad de ellas, que son ordenadas por los factores innatos (estructuras nerviosas y motrices) y los adquiridos (aprendizaje, conocimientos culturales, sociales, etc.), que forman las imáge- nes; las cuales son asimismo símbolos de una forma superior de co no ci mien to: los conceptos.

Así comprende y conoce una cosa en el ámbito de otros conjuntos y conocimientos.”

La percepción es misteriosa, porque puede permanecer abierta y ser ex clu si va al mismo tiempo; y estas dos cualidades, la apertura y la atención ex clu si va, son opuestas entre sí.

La mente concibe los opuestos y los confronta, estableciendo categorizaciones y juicios de valor. Ej.: lindo-feo. En cambio, el espíritu los re con ci lia y los integra en un todo o unidad. Ej.: yin-yang.

Muchas tradiciones conciben que “la atención forma parte de lo que se conoce como consciencia profunda, siempre y cuando per ma nez ca calmada, focalizada y concentrada.”

“Para captar mejor la información, proveniente de nuestro en tor no o de nuestro interior, procuramos que nada distraiga nues tra atención exclusiva.

Desde otra óptica, si concentramos nuestra atención en un de ta lle su ma men te atractivo, externo o interno, deseamos que hasta el entorno se acalle.” Para ambos fi nes, incrementamos el control.

(aper tu ra) o en uno de sus detalles (atención exclusiva o foca- lización), encontramos que ese entorno es impermanente. Por otro lado, controlar lo que viene de nuestro in te rior, ya sea como totalidad o como detalle, se ve difi cultado por el incesante auto ‘parloteo’.

Desde estas fuentes, proviene la información con la que la mente produce percepciones objetivas, a las cuales el ser humano com ple men ta con sus emo cio nes subjetivas. También intentamos con tro lar estas emociones.

Otro intento infructuoso. Nuestra seguridad decrece con la pér di da del control y se incrementa nuestra frustración.” Accedemos al descontrol del con trol.

Así se desata el miedo, con una tensión sostenida y creciente que puede llegar a estrésarnos en exceso y aún a enfermarnos.

“Qué pasaría si decidiéramos dejar de controlar? Si le qui tá - ra mos jerarquía o importancia a las interferencias que dividen y dis traen nuestra atención?: Integraríamos la totalidad de nuestros re gis tros conformando un todo, en vez de limitarnos a focalizar cada una de sus partes.”

Para lograrlo, basta con deshacernos de los juicios de valor que mueven en nosotros emociones adversas a dicha integración. Con ce bi mos la “conciencia profunda como el lugar, dentro de nosotros, donde reside el saber; ese interior nuestro que sabe lo que hay que hacer; el que permanece tranquilo, independiente y pacífi co.

De él fl uye cualquier acción que deseemos, cualquier propósi- to que que ra mos cumplir.” La conciencia profunda sabe del conjunto universal en el cual estamos insertos y del cual formamos parte cons ti tu ti va.

Cuando nos frustramos al intentar algo, sentimos que somos distintos a los demás, nos sentimos separados, excluidos de di- cho conjunto. “¿Puede haber una falacia mayor que abarcar con la palabra ‘universal ’ a la to ta li dad de lo que es y existe y considerarnos apartados de dicha totalidad?”

Olvidamos que somos parte del todo, a la vez que contribui- mos a su totalidad completándola. Tal falacia proviene de las

con cep cio nes parciales de la mente, de la falta de integración de sus abs trac cio nes; de sus recuerdos se pa ra dos.

“Somos quienes usan sus recuerdos. Para nada permitamos que nuestros recuerdos subconscientes nos usen a nosotros. Somos los que piensan los pen sa mien tos que serán recordados. El cuerpo es la sede que habitan los recuerdos. Cuando se mueven, lo es tre me cen. Lo pueblan de emociones y a veces, lo aturden, lo con fun den y lo enferman.

“Cuando es necesario curar la enfermedad, recuperar la salud y pre ser var la de probables agresiones, la clave es la integración; que consiste en de te ner, calmar, descansar, curar.” (Deepack. Chopra, ‘Ilu mi na ción’).

Hegel defi nía la obra de arte como “la idea de hacer coincidir lo externo y lo interno”. Cuando nuestro sentir, pensar, decir y hacer, se integran en Unidad, la Vida completa Su propia obra; surge la salud y evolucionamos... hasta el siguiente aprendizaje, claro está.

Expresan Joseph Campbell y Bill Moyers, en ‘El poder del mito’:

“... el héroe, que tiene que superar pruebas y obstáculos y vuel ve tras la victoria con un don para la comunidad...

... (es) auxiliado por un extraño que aparece y le da algún ins tru men to (como el maestro de armas japonés, de las artes mar cia les)...

... Le da no sólo un instrumento físico, sino un compromiso psi co ló gi co y un centro psicológico.

... el héroe abandona el campo de lo familiar, sobre el que tiene algún control en alguna medida; y llega a un umbral... el de la verdad pe núl ti ma... su ilu mi na ción.”

“... El mundo interior es el mundo de tus necesidades y tus ener gías, de tu es truc tu ra y tus posibilidades, enfrentado al mundo ex te rior.

Y el mundo exterior es el campo de tu encarnación. Es allí donde estás.”

“Tienes que mantener a ambos en movimiento (porque... ) lo único inmutable es el cambio” (Budismo Zen)

Tendrá esto que ver con la “dis – posición?” Con alterar la fi ja ac ti tud previa y elegir el motiv-arte?

CONCLUSIÓN

Cuando creía que la formación universitaria, me enseñaría a distinguir qué necesitaban los pacientes para curarse y cómo po dría ayudarlos, yo bus ca ba afuera lo que ya está incorporado po ten cial men te en nuestra escencia: la iluminación de la autocu- ración.

Mi vocación de cumplir la profesión con excelencia, hon rán - do la en la interacción humana, me facilitó percibir la fuerza de la energía en todo ser vivo y reconocer, cuándo se mueve desde aden tro; y cómo no interferirla.

Quizás sea esta última, la más valiosa capacitación:

El paciente sabe cómo curarse y sólo necesita un operador en- tre na do en metodologías y técnicas integradoras, que instrumente los re cur sos facilitadores del proceso.

Aprendí también aquello que Pichón Rivière denominara “enseñaje”:

Él, paciente – alumno – maestro, me enseñó a ser ese alguien que en una entrega franca, le facilitara el acceso a su memoria; la re so lu ción del distrés adjunto y el anclaje de su sana concepción y su auto res pon sa bi li dad.

Colaborar con el arte de motivar... maravillosa tarea la del fa ci li ta dor!

B

IBLKOGRAFIA

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C

APÍTULO

6

Indicaciones y límites

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