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Familia y escuela: dos agentes educativos llamados a entenderse

BLOQUE I. Marco teórico del estudio

Capítulo 2. Familia y Escuela

1. Familia y escuela: dos agentes educativos llamados a entenderse

La colaboración de la familia en la escuela se hace necesaria cuando se pretende alcanzar la calidad educativa. En opinión de Vázquez, Sarramona y Vera (2004), la educación es tan importante para la sociedad que implica el compromiso y la responsabilidad de todas las personas e instituciones en la tarea educativa. La familia y la escuela son dos sistemas interdependientes que no deben actuar por separado. La participación de la familia en la escue- la, debe considerarse por tanto, como una garantía de calidad y como un de- recho democrático. En este sentido, Castro y García-Ruiz (2013), señalan la comunidad educativa y la participación como dos elementos clave en la con- figuración de las escuelas de calidad. Estas autoras, definen la comunidad educativa como una “asociación de personas que se unen libremente y de- fienden unos mismos principios y metas educativas y el compromiso de com- partir la acción educadora de forma responsable” (Castro y García-Ruiz, 2013, p.74). Desde esta perspectiva la familia, el profesorado y el alumnado, adquieren un papel conjunto en la realización de los fines educativos. Para Marina (2004), la consecución de estos fines no sería posible sin la implica- ción de la familia, la escuela y la sociedad en general.

Los padres solos no pueden educar a sus hijos, porque no pueden protegerlos de otras influencias muy poderosas. Los docentes solos no pueden educar a sus alumnos, por la misma razón. La sociedad tampoco puede educar a sus ciuda- danos, sin la ayuda de los padres y del sistema educativo. (...). Si queremos edu- car bien a nuestra infancia, es decir, educarla para la felicidad y la dignidad, es imprescindible una movilización educativa de la sociedad civil, que retome el espíritu del viejo proverbio africano: Para educar a un niño hace falta la tribu entera. (Marina, 2004, pp.8-9)

Las escuelas requieren de las familias para poder dar respuestas a las ne- cesidades educativas del alumnado y las familias requieren de las escuelas para poder educar a sus hijos/as. Como subrayan Hernández Prados y López (2006), familia y escuela son las dos caras de una misma moneda.

Familias homoparentales en la escuela pública

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Para la teoría sistémica, el sistema familiar y escolar están interconecta- dos; cualquier cambio producido en alguno de los sistemas terminará afec- tando al otro (Baeza, 2003). Según Oliva y Palacios (2005), cuando no existe una conexión entre los procesos educativos que se desarrollan en la familia y la escuela, el desarrollo del/la menor puede verse afectado, ante la incon- gruencia y la independencia de las experiencias, valores y normas vividas en los dos sistemas.

Escuela y familia comparten ciertas funciones, pero con algunas carac- terísticas que les diferencian. En la familia, se desarrollan procesos educati- vos informales que surgen en la interacción cotidiana, sin intencionalidad, ni planificación. En cambio, la escuela se desenvuelve en un contexto educativo formal, planificado y centrado en objetivos. Domínguez y Fernández (2004), han citado una serie de elementos en los que se asemejan y diferencian estos dos sistemas. Respecto a las semejanzas señalan la búsqueda de valores, principios y capacidades; el cuidado y protección de los niños y niñas; y la promoción del desarrollo integral. Las diferencias se muestran en el Cuadro 23.

CUADRO 23 Elementos diferenciadores de la familia y la escuela

Elementos Familia Escuela

Actividades Actividades relacionadas con la vida cotidiana, sin intencionali- dad ni planificación

Actividades planificadas según obje- tivos educativos

Relaciones Estables y duraderas Menor interacción

Se fomenta el aprendizaje social y las normas de convivencia

Comunicación y aprendizaje

Mediante la observación y la imitación del adulto

Intercambio verbal, ampliación del vocabulario y la estructura del dis- curso

Desarrollo cognitivo y afectivo

Interacciones con carga afectivas

Interacciones con menor carga afec- tiva y basadas en lo intelectual

Estudio de caso de la intervención escolar sobre la diversidad familiar

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Para mejorar la relación familia-escuela, debemos centrarnos en los pun- tos de encuentro, e intentar salvar las diferencias que existen entre estas dos instituciones (García Sanz, Gomáriz, Hernández y Parra, 2010). Parellada (2008), ha descrito algunas actitudes que favorecen esta relación; estas son: la escucha activa, el reconocimiento, la confianza y la gratitud. Se plantea así, la necesidad de establecer entre la escuela y la familia, un marco de empatía y comunicación; de reconocimiento de las competencias educativas; de valora- ción y respeto; de implicación en la educación y de trabajo compartido. Para que se den estas condiciones, es necesario que las familias se sientan repre- sentadas en el ideario educativo del centro y se reconozca su diversidad, as- pecto que trataremos en el próximo apartado.

En base al planteamiento de algunos autores (Torío, 2004; García et al., 2010; De la Guardia, 2003), se recogen las siguientes propuestas para facili- tar los procesos de participación:

1. Crear espacios de conocimiento, aprecio y confianza mutua. 2. Revisar las funciones y competencias de la familia y la escuela. 3. Fomentar la formación para la participación.

4. Establecer canales de información adecuados.

5. Emplear las nuevas tecnologías de la información y la comunicación como un medio más en el establecimiento y mantenimiento de las re- laciones.

6. Desarrollar proyectos conjuntos.

7. Realizar encuentros escolares y extraescolares.

8. Hacer partícipe a las familias de los problemas escolares y proponer soluciones basadas en el consenso.

9. Fomentar las relaciones desde el respeto y la empatía.

Otra de las cuestiones que hay que considerar en la mejora de las relacio- nes de la familia y la escuela, es el conocimiento de las demandas que la fami- lia formula a la escuela y viceversa. Torío (2004, pp.41-46) ha realizado un exhaustivo análisis de estos requerimientos que exponemos a continuación.

Demandas de la escuela a la familia:

1. Mayor contacto con el centro: comunicación y participación en las ac- tividades.

2. Socializar al menor para la cultura escolar: socialización primaria que capacite al menor su entrada en el contexto escolar.

3. Motivar en el empeño de aprender: despertar en la familia el interés y el deseo del saber.

Familias homoparentales en la escuela pública

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4. Crear las condiciones necesarias para el aprendizaje: crear un clima apropiado y hábitos de trabajo.

5. Prestar atención al tiempo de ocio de sus criaturas: compartir el tiem- po libre, disfrutar del juego como medio de desarrollo de las capaci- dades sociales, cognitivas y emocionales.

6. Aprendizaje de normas: aprender a asumir responsabilidades, pactar normas de convivencia.

7. Atender la orientación personal y la educación sexual del menor. 8. Prestar atención a la educación en valores: aprendizaje de los valores,

creencias, actitudes y hábitos de conducta.

Demandas de la familia a la escuela

1. Preparación de calidad que ayude a sus hijos a identificar y resolver problemas, a desarrollar hábitos de trabajo intelectual y fomentar ca- pacidades como la observación y la clasificación.

2. Proporcionar referentes para interpretar la realidad y tener ideas cla- ras ante la vida.

3. Formación en valores: fomentar la disciplina, el diálogo, la conviven- cia, la tolerancia y el respeto a la diversidad.

4. Empleo de medios tecnológicos y responsabilidad de su utilización. 5. Atención a las diferencias individuales.

6. Garantizar la seguridad, protección y el clima educativo del centro. 7. Conexión de la escuela con el mundo laboral: desarrollo de las cuali-

dades y habilidades necesarias para desenvolverse en el mundo labo- ral (iniciativa, creatividad, trabajo en equipo, …)

En definitiva, la familia y la escuela están llamadas a entenderse para po- der desempeñar debidamente sus funciones y tareas. La clave del éxito podría estar en la corresponsabilidad de todas las personas que forman parte de la comunidad educativa sobre el esfuerzo, el compromiso, los valores, la prestación de apoyos, las metas educativas y los principios educativos impli- cados en los procesos educativos. La sociedad demanda la construcción de nuevos puentes que comuniquen y acerquen a estas dos instituciones (Torío, 2004).

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2. Evolución de la relación familia y escuela a través