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fines del siglo XVIII A N Radish che

In document Pokrovski - Historia de Las Ideas Politicas (página 192-198)

1.— Las esperanzas de los campesinos sier- vos en su lucha contra los terratenientes y la pro- testa de los mejores hombres de vanguardia de Rusia contra el sistema de violencias en masa cometidas por los nobles sobre el pueblo, hallaron expresión en la creación de Alejandro Nicoláie- vich Radischev (1749-1802), cumbre del pensa- miento revolucionario ruso del siglo XVIII. Las concepciones políticas de este fundador del pensamiento revolucionario en Rusia descan- saban en la experiencia del movimiento de las masas campesinas oprimidas de Rusia. El cuadro sombrío de las violencias y de la arbitrariedad de los feudales suscitó en él un sentimiento de pro- testa, obligándole a “oponerse al extravío” y ma- nifestarse en defensa del pueblo, en contra de la autocracia y la servidumbre feudal.

La revolución inglesa del siglo XVII, la lu- cha de las colonias inglesas en América del Norte por la independencia, y los primeros resultados de la revolución francesa del siglo XVIII, desempe- ñaron, a su vez, un determinado papel en la for- mación de su concepción del mundo.

Radishchev fue uno de los más grandes ma- terialistas del siglo XVIII que, siguiendo a Lomo- nosov, desarrolló la filosofía materialista rusa. Trataba de concebir la historia como un proceso sujeto a leyes, encontrar las que rigen sus movi- mientos, y este historicismo hace que en una serie de problemas sea más clarividente que sus con- temporáneos occidentales.

En sus numerosas obras: Viajes de Peters- burgo a Moscú, Carta a. un amigo radicado en Tobolsk en virtud de su condición, en los espe- ciales trabajos jurídicos: Proyecto de Código Civil, Anotación sobre un reglamento de admi- nistración de justicia, Sobre las virtudes y re- compensas, Experiencia sobre la legislación,

Recopilación, La Gran reforma, Moscú, 1911, t. II, págs. 47-48. A. I. Herzen, Obras filosóficas escogidas, ed. en lenguas extranjeras, Moscú, 1956, págs. 495-496.

Radishchev pone al desnudo audazmente la arbi- trariedad de la autocracia, y muestra los horrores del régimen de servidumbre en Rusia.

La creación de este pensador fue una etapa nueva, cualitativamente diferente, que marcaba la aparición del pensamiento democrático revolu- cionario en su patria. En la persona de este autor, la Rusia revolucionaria emprende por primera vez la vía de la lucha abierta contra la Rusia reaccio- naria.

Destacando la vinculación de A. N. Radish- chev con la realidad rusa que lo circundaba y considerándolo como portavoz de la protesta so- cial contra los horrores del derecho feudal, V. I. Lenin escribía: “Nada nos duele más que ver y sentir los desafueros, la opresión y el escarnio a que los verdugos zaristas, los nobles y los capita- listas someten a nuestra hermosa patria. Tenemos el orgullo de que las violencias hayan originado resistencia en nuestro medio, entre los grandes rusos, de que ese medio haya destacado de entre ellos a un Radishchev, a los decabristas, a los revolucionarios plebeyos de la década del 70.5” 2.— Radishchev nació el 20 de agosto de 1749 en la aldea de Verjnoie Ablazovo, provincia de Saratov, en una familia de nobles. Recibió una buena educación doméstica. En sus años mozos estudió las obras de M. V. Lomonosov; fue edu- cado por los científicos rusos partidarios de las concepciones de este último. En los años 1766- 1771 estudió en la Universidad de Leipzig. Des- pués de regresar del extranjero, prestó sus servi- cios primeramente en el senado, después en el

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país, la horrible miseria de las masas aplastadas por la servidumbre feudal, el estado del aparato estatal, la venalidad de los funcionarios, la igno- rancia de los censores zaristas, el mísero estado de la Ilustración, todos los aspectos de la vida pública y social de la Rusia feudal, fueron puestos al desnudo en forma convincente en sus páginas. Radishchev fue recluido en prisión y con- denado, por el servil senado, a la pena de muerte por descuartizamiento. En condición de condena- do a muerte pasó más de un mes en la cárcel, “pe- ro fue indultado por Catalina la que conmutó su pena de muerte por la deportación, por diez años, a la prisión de Ilimsk (Siberia)”.

Durante el reinado de Pablo lo hicieron re- tornar de Siberia; vivió entonces en la hacienda de su padre bajo vigilancia policial. Durante el de Alejandro I, fue llamado a Petersburgo, y desig- nado para el trabajo en la comisión redactora de leyes.

Acosado por los serviles de la autocracia, unos días más tarde se suicidó. “La descendencia me vengará6”, dijo, poco antes de morir, conven- cido de la inevitabilidad del triunfo de la revolu- ción en Rusia.

3.— Las concepciones de Radishchev re- presentan un inmenso paso en el desarrollo de la filosofía materialista en Rusia, del siglo . Si- guiendo a Lomonosov, tuvo en alta estima la ac- tividad científica y patriótica de su gran antecesor. “...Mientras la palabra rusa llegue al oído, estarás vivo y no morirás7”, dijo, recordando a M. N. Lomonosov. Manifestándose en sus obras filosó- ficas contrario al idealismo, Radishchev resolvió los problemas fundamentales de la filosofía como un materialista convencido. El mundo espiritual brota, según él, del material; la existencia es pri- maria, y la conciencia derivada. El mundo es ma- terial y el raciocinio, dice, es una cualidad espe- cial de la materia. Afirmó que el mundo 'es cog- noscible. Tomó como punto de partida el carácter objetivo del espacio y el tiempo, considerando que el concepto de estos últimos es el reflejo, en la conciencia humana, de los procesos reales de la existencia.

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V. I. Lenin, Obras, t. XXI.

V. P. Senmiennikov, Radishchev, Ensayos e investigaciones, Moscú, 1923, pág. 235.

7A. M. Radishchev, Obras filosóficas y socialpolíticas escogidas, Moscú, 1952, pág. 202.

Idealista en la interpretación de las leyes que rigen el desarrollo social, trató, en una serie de casos, de superar la interpretación idealista de la historia y explicar los diferentes sucesos y hechos históricos desde el punto de vista del ma- terialismo. Tales son sus juicios acerca del papel que las necesidades materiales desempeñan en la historia de la sociedad humana: “Si el clima y, en general, la naturaleza (el medio geográfico) obran fuertemente sobre la mentalidad humana, ésta se forma, más aún, por medio de los hábitos y las costumbres, siendo la necesidad el primer maes- tro en la inventiva.8” Aquí se destaca el valor de las necesidades materiales del hombre en el desa- rrollo de la sociedad.

En el trabajo Sobre las virtudes y las re- compensas escribe que solamente en la asocia- ción, en la sociedad, puede el hombre percibir su dignidad, su libertad. “Los que son impotentes, débiles, debilitados por el aislamiento, es poco probable que lleguen a convertirse en omnipoten- tes en la vida en comunidad y creen milagros como los dioses.9”

4.— Partiendo de la situación histórica con- creta de fines del siglo XVIII en Rusia, este pen- sador rompe con las tradicionales esperanzas en un monarca “ilustrado”, llegando a negar comple- tamente el Estado terrateniente, feudal.

Todo el vigor de la crítica a la autocracia, que este autor ofrece en su Viaje y en otras obras, está dirigido, no contra determinada persona o contra algunas personas, sino contra la autocracia como forma política que asegura el dominio de

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Al presentar la mísera situación del hogar campesino, saqueado por el feroz terrateniente, el autor exclama: “aquí se ve la codicia de la noble- za, el saqueo, nuestro martirio y el estado desam- parado de miseria. Fieras sedientas, sanguijuelas insaciables, ¿qué le dejamos al campesino? Sólo lo que no le podemos quitar: el aire... La ley prohíbe quitarle la vida. Pero tal vez de golpe, ¡porque cuántas maneras hay de quitársela poco a poco!11”

En la manera en que este autor pinta a los campesinos rusos se ve su profundo amor al pue- blo y la fe en el poderío de las fuerzas populares, en su capacidad para vencer todos los obstáculos. Las cualidades morales del campesino, según él, son altas y nobles. El campesino, por sus fuerzas espirituales, está inmensamente por encima de los terratenientes feudales, los “malvados públicos”. La conclusión que este autor saca con res- pecto al cruel y pudiente feudal es la siguiente: “la riqueza de este sanguinario no le pertenece. Está amasada por el saqueo y merece ser penada rigurosamente por la ley.12”

5.— Radishchev es un filósofo original. Utiliza la teoría del derecho natural para la defen- sa de los intereses, no de la burguesía, sino de los campesinos; la llena con un contenido nuevo, revolucionario, y promueve la idea de la inevita- bilidad del cambio revolucionario, cuyas fuerzas decisivas deben ser las masas populares oprimi- das.

Este filósofo suponía que los hombres transmiten al Estado sólo una parte de sus dere- chos, que cada miembro de la sociedad conserva incondicionalmente para sí el derecho natural a la defensa de la vida, del honor y de la propiedad. De esta manera, según él, si el hombre no recibe en la sociedad una defensa, tiene el derecho a asumir él mismo la salvaguardia de sus intereses atropellados. Este enfoque del problema exhorta- ba a la protesta, a la rebelión, a la revolución. Radishchev se hizo eco con simpatía de la sublevación de Pugachov. lo cual lo distingue de los demás ilustrados del siglo XVIII, tanto de Rusia como de Occidente.

El despotismo reinante en Rusia, a su juicio,

11 12 Ibídem, t. II, pág. 64.

A. M. Radishchev, Obras filosóficas y socialpolíticas escogidas, Moscú, 1952, pág. 562.

10Radishchev: Obras completas, t. IX, pág. 305.

Ibídem, pág. 378. Ibídem, t. 1, pág. 326.

está caduco y condenado a morir.

Consideraba que el día del futuro e inevita- ble derrocamiento de la autocracia en Rusia será el “más escogido”. Soñaba en ver llegar el mo- mento en que “el santo derecho de la naturaleza” llevara al zar al cadalso. En sus obras puso al des- cubierto la naturaleza antipopular del poder zaris- ta, mostrando el papel de la Iglesia en la represión de las masas populares por el zarismo.

El desenmascaramiento del clericalismo por parte de Radishchev y su lucha contra la Iglesia, como auxiliar de la autocracia reaccionaria, tuvie- ron un gran valor para el desarrollo del movi- miento revolucionario en Rusia.

6.— Radishchev esperaba de una profunda revolución popular, de una insurrección de los campesinos, la salvación del pueblo de los horro- res de la servidumbre feudal. La libertad, declara- ba, nace inevitablemente del martirio y éste, en Rusia, ha llegado a su límite máximo.

Comprendía que debido a la penosa opre- sión secular de los campesinos, la explosión de la ira popular habría de ser terrible. Pero la revolu- ción de los siervos de la gleba no le asustaba: “...si los esclavos cargados de pesadas cadenas, enfurecidos en su desesperación, llegaran a partir nuestras cabezas con el hierro que traba su liber- tad, las cabezas de sus amos inhumanos, y con nuestra sangre regaran sus trigales, ¿qué perdería el Estado? Bien pronto surgirían de entre ellos los grandes hombres para defender a la tribu maltra- tada, y éstos tendrían otro pensamiento de sí, ya que carecerían del derecho de opresión. No es un

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nantes de Norteamérica de la atroz exterminación de los indios, de la esclavización de los prisione- ros negros. “Estas infelices víctimas de las tórri- das orillas del Niger y del Senegal, arrancadas de sus casas: de sus familias, transportadas a países para ellas desconocidos bajo el penoso cetro de la comodidad, abren surcos en los abundantes triga- les de América, aunque su trabajo es desdeñado. Llamamos feliz a un país en que cien ciudadanos soberbios se hunden en el lujo, mientras millares carecen de un sustento seguro y de un refugio propio contra el calor y el frío.14” En estas pala- bras se traduce la profunda simpatía de Radish- chev para con las masas trabajadoras oprimidas de América, y a través de ellas emite su pensa- miento acerca de la necesidad de su emancipa- ción.

Teniendo en cuenta las lecciones que pro- porcionan las revoluciones burguesas en el Occi- dente, Radishchev estaba libre de las ilusiones de que la victoria de la burguesía traería sobre la Tierra el reinado de la razón, de la justicia y de la prosperidad general. Traduce las esperanzas y las aspiraciones de los campesinos trabajadores, que gemían bajo el yugo de los feudales y de la auto- cracia, y plantea el problema, no sólo de la liber- tad política, sino también el de la liberación de toda explotación. Por eso, su ideología revolucio- naria era inmensamente superior a la de la ilustra- ción burguesa, tanto la de Rusia como la de Occi- dente. En su concepción del mundo se notaban aunque en germen, tendencias antiburguesas. 7.— Radishchev aparece como un demó- crata consecuente. El “gobierno del pueblo” debe realizarse, no sólo en los pequeños, sino también en los grandes Estados. En lugar de la división formal de poderes, como política de compromiso entre la nobleza y la burguesía, promueve la idea de la totalidad del poder del pueblo. Somete a crítica los correspondientes postulados de Mon- tesquieu. También condena las afirmaciones de Rousseau, según el cual la república podría reali- zarse sólo en los pequeños Estados. “Montes- quieu y Rousseau hicieron mucho daño, con el raciocinio —escribe—. El uno halló una supuesta división de gobierno... el otro, sin haber tomado la historia como ayuda, descubrió que sólo puede

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haber un buen gobierno en un país pequeño, y que en los grandes debe gobernar la violencia.15” Se manifiesta partidario de un régimen re- publicano federal. Imagina la futura Rusia como una federación libre y voluntaria de ciudades li- bres, en cuyas asambleas populares el pueblo sería el “auténtico soberano”. El gobierno popu- lar, según él, deberá estar encabezado por los “grandes hombres” promovidos por el pueblo. Como combatiente contra la servidumbre feudal, refutaba las pretensiones de los terrate- nientes sobre la propiedad territorial; la tierra — sostenía— debe pertenecer a los que la trabajen. En cambio, el terrateniente construye su hacienda sobre la utilización “de las fuerzas naturales de sus campesinos, empleándolas para la labranza de su tierra”. La defensa del derecho de propiedad tenía en este pensador un carácter antifeudal cla- ramente pronunciado.

También se manifestó contra la explotación de los trabajadores por los dueños de las manufac- turas, por los comerciantes, por los acaparadores, etc. Soñaba en la igualdad patrimonial de peque- ños productores, en la organización cooperativa de la producción manufacturera, en la eliminación de los acaparadores. Pero este sueño de la igual- dad patrimonial y de la abundancia general de los productores bajo el régimen de la propiedad pri- vada sobre los medios de producción, era irreali- zable. Objetivamente, la realización del programa de Radishchev significaba la destrucción de todas las barreras para el veloz desarrollo capitalista en Rusia.

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Radishchev, Obras escogidas, págs. 656-657.

La idea de que una ley justa debe proteger como un escudo a los débiles y humillados, atra- viesa como un hilo rojo a lo largo de todos sus trabajos jurídicos. En su teoría relativa a la ley, se manifiesta como combatiente convencido contra la legislación de Catalina II. Legislación incom- patible, dice, con el derecho natural, por cuanto había “legalizado” la arbitrariedad de los terra- tenientes sobre los campesinos.

Los conceptos de este jurisconsulto en el terreno del derecho civil tienen un carácter pro- gresista. Defienden la plena facultad jurídica de cada ciudadano, independientemente de la casta a que pertenezca, e impugnan categóricamente las limitaciones de la capacidad jurídica, esta- blecida por la legislación feudal.

También los problemas del derecho penal los resuelve desde posiciones democráticas. Su teoría relativa al delito y a la pena está impreg- nada de un espíritu de alto humanismo. En el terreno de la pena debe regir solamente una ley racional y suave, por cuanto “la venganza es siempre despreciable”. En forma especialmente minuciosa elabora el problema referente a la institución de la defensa necesaria. En su inter- pretación se justificaban, tanto el castigo indi- vidual por parte del campesino a sus martiriza- dores, como también la insurrección general de las masas campesinas.

9.— Radishchev fue el iniciador de las tradiciones democrático-revolucionarias en la solución del problema nacional y en la ciencia del derecho internacional. Condenó duramente la tendencia a justificar la desigualdad nacional. Sometió a crítica las tentativas de crear teorías raciales encaminadas a justificar la arbitrariedad de los europeos en los países coloniales y el sistema “de la esclavitud de color”. Opuso a las teorías raciales, las ideas de la plenitud de dere- cho y de valía de todos los pueblos sin excep- ción. Condenó las guerras de rapiña realizadas en nombre de la vanidad, con el fin de apode- rarse de territorios ajenos y por motivos de sa- queo.

Fue un apasionado patriota ruso. Todas sus obras están impregnadas de un profundo y sincero amor al pueblo, de entusiasmo ante sus grandes cualidades morales. En Relato sobre la adquisición de Siberia dice, refiriéndose al pue-

blo ruso: “La perseverancia en las empresas y la infatigabilidad en el cumplimiento, son cuali- dades que distinguen al pueblo ruso. Y si hubie- ra aquí lugar para discurrir, se podría demostrar que el carácter emprendedor y la firmeza en seguir adelante con lo emprendido es y fue la primera causa para los éxitos de los rusos: ya que con el más gravoso yugo extranjero, estas cualidades no se han adormecido.16”

La fe en las poderosas fuerzas del pueblo ruso y en que este último, una vez derrocada la autocracia y la servidumbre feudal, sería capaz de construirse una patria libre, ha dado la posi- bilidad a A. N. Radishchev de señalar proféti- camente el gran papel de Rusia, una vez libera- da de las cadenas de la esclavitud.

“Siguiendo las huellas de Radishchev”, a principios del siglo XIX aparecieron: I. Pnin, con su obra Experiencia sobre la Ilustración con respecto a Rusia, y V. Popugaiev, con el tratado Sobre la prosperidad de las asociaciones popu- lares. La influencia de Radishchev se dejó sen- tir de modo especial en los decembristas y en Pushkin cuando la guerra de 1812 despertó los sentimientos patrióticos de los hombres rusos de vanguardia. También se manifestó en la creación de los grandes demócratas revolucio- narios rusos, Herzen, Bielinski, Chernishevski y Dobroliubov.

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CAPÍTULO XV

LAS TEORÍAS REACCIONA-

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