1.— Entre los siglos IV al VI comienzan a surgir ya relaciones feudales en los países de Transcaucasia, lo que es en la actualidad territorio de Georgia, Armenia y Azerbaiján.
La Iglesia cristiana y el Islam desempeñan en esta lucha el papel de instrumento ideológico para aplastar a los trabajadores, santificando y apoyando ideológicamente la explotación feudal. Los pensadores de vanguardia de los pue- blos transcaucásicos promueven teorías indepen- dientes con respecto a la teología, y adoptan, no pocas veces, una actitud crítica ante los dogmas de la fe (Patraze, David Anhajt y otros). Los ideólogos de las masas campesinas se manifiestan abiertamente contra el régimen feudal y formulan una serie de doctrinas “heréticas”. Durante la primera mitad del siglo IX, sur- gió en Azerbaiján un gran movimiento antifeudal. Fue el alzamiento de Babek, que se realizó bajo la consigna de la restauración del antiguo régimen comunal, la supresión de la explotación feudal y del Islam.
En el mismo siglo X surgió en Armenia la herejía de los llamados tondrakitas, que traducía las esperanzas de las masas campesinas en su lucha contra la explotación feudal. Bajo sus con- signas se desencadenó un vasto movimiento cam- pesino, acompañado de una serie de sublevacio- nes, que rebasó las fronteras del país.
El centro de propagación de esta herejía fue
el poblado de Tondrak, del cual tomó su nombre el movimiento. Sus partidarios rechazaban las liturgias de la Iglesia, negaban la creencia en la vida de ultratumba y
en la divinidad de Cristo, reclamaban la democratización de la Iglesia. Predicaban la co- munidad de bienes y la organización de la vida sobre principios colectivistas.
2.— Eslabón importante en la historia del pensamiento político de los pueblos de Transcau- casia fue el formidable poema del genial poeta georgiano Shota Rustaveli, El guerrero en la piel de tigre (siglo XII) .
Dicho poema traduce una concepción humanista del mundo: la exaltación de la vida, libre de principios religiosos. Ensalza la persona- lidad fuerte y activa, que aspira a dar la mayor satisfacción posible a todas las necesidades del hombre. Está lejos del ascetismo cristiano y de la prédica de sumisión y de renuncia a los bienes del mundo, y se encuentra inflamado de un estado de ánimo alegre y optimista.
“Sé fuerte en la lucha contra los enemigos, defiende el suelo patrio”, dice Rustaveli. “En la vida no seré esclavo, ni temo a mis enemigos.” Con energía especial se levanta contra la traición y la perfidia. “No escatimes el bien para los lea- les; la suerte de los pérfidos es la muerte.” Tiene en alta estima la amistad sincera y fiel: “Sobre las montañas, en la China, existe la inscripción más justa: «El que no se busca amigos, ¡es enemigo de sí mismo!»“
Además, predica la amistad entre los dife- rentes pueblos y no admite preponderancia de unos sobre otros.
En sus concepciones políticas sigue siendo defensor del régimen estatal feudal existente en su tiempo. El rey (zar) es el jefe plenipotenciario del Estado, cuyas órdenes son ley para los súbditos: “Estad dispuestos, como primera cosa, a cumplir las órdenes de los reyes.” Los dignatarios (dide- bulis) que rodean al rey le dicen asimismo: “Te seremos sumisos; tu orden es ley para nosotros.” Rustaveli es el poeta e ideólogo de la aristo- cracia feudal. Las masas populares no están pre- sentes en su obra. Sin embargo, palabras sueltas lanzadas al pasar ponen al descubierto. su amor al pueblo.
nial poeta-pensador del Azerbaiján feudal, expre- sa concepciones avanzadas. “La brutalidad es un mal —enseña—, será mejor para ti cuando col- mes de atenciones a los campesinos (raiyatis).” “La violencia es destructora del reino.” “La feli- cidad eterna (o poderío) sólo se consigue por la no opresión.”
El gobernante no debe permitir la iniquidad y la arbitrariedad. “El reino se vuelve sólido por la justicia. Tus asuntos se arreglarán con ecuani- midad.” Sin embargo, aun cuando insta a los je- ques al humanitarismo, el poeta pierde más tarde sus esperanzas en un monarca justo y dice que todos ellos se parecen unos a otros, y que por igual le ofrecen al pueblo la violencia y la opre- sión.
En el poema Uksander-name, el poeta pinta una sociedad ideal en la que existe la igualdad, no solamente política, sino también la de bienes, donde todos se ayudan mutuamente, y nadie co- noce las penurias. “En el Estado no hay tribuna- les, sus ciudadanos no hacen guerra, no derraman sangre.”
Proclama la igualdad de raza: “Tanto el blanco como el negro, todos son hijos de la tierra; el etíope es negro como el hierro, tiene piel negra, pero un alma blanca, pura.”
4.— Las obras del monje armenio Mjitar Hosh (fallecido en 1213) constituyen un hecho importante en la historia de los pensamientos políticos de Transcaucasia. Escritor de fábulas, es autor de un Código de justicia que lleva su nom- bre y se aplicó en los diversos países poblados por
5.— El aumento de la explotación feudal y el crecimiento de los oficios y del comercio en las ciudades condujeron a la acentuación de las con- tradicciones dentro de la sociedad feudal. La penosa situación de los campesinos y de las masas urbanas empobrecidas se refleja en los versos del poeta armenio Krik, que vivió a fines del siglo XIII y principios del XIV. He aquí un fragmento de uno de sus versos:
Uno tiene miles de caballos y mulas, El otro, ni una cabrita, ni una oveja; Uno tiene miles de monedas de oro, El otro, ni una de cobre;
Uno, seda y púrpura,
El otro, ni una bufanda de lana; Uno, terciopelo y raso,
El otro, ni una camisa;
El canalla se impone en todas partes, El honesto pierde todo;
Uno se enriquece robando a los demás, Otro, entre sus prójimos se empobrece.1
Krik es un pensador avanzado que alza su protesta contra los saqueadores y opresores del pueblo, y compara a los príncipes con los lobos.
2. Las teorías políticas de los
países del Asia central
1 . — A partir del siglo v comenzaron a formarse en el Asia central las relaciones feuda- les. En ese período se destacó la aristocracia terra- teniente que impuso la servidumbre a los campe- sinos.
Ya en aquel entonces, la lucha de clases adoptó las formas más agudas.
1.— A fines de ese siglo se desencadenó allí un vasto movimiento campesino encabezado por Masdak, el cual instaba a los campesinos a apoderarse de los bienes de los pudientes y a re- partirlos entre sí.
En el siglo VII comenzó la conquista de los territorios asiáticos centrales por los árabes, que terminó en la primera mitad del siglo VIII. El yugo de los conquistadores, agravado por el de la
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Historia del pueblo armenio, Academia de Ciencias de la U.R.S.S., Ereván, 1944, Parte I, pág. 197.
aristocracia local, empeoró al máximo la situa- ción de los campesinos y de los desposeídos de la. ciudad. Los trabajadores se alzaron en una serie de rebeliones. Entre ellas fue particularmente importante la que se desencadenó en la década del setenta del siglo VIII, bajo la dirección de un arte- sano de la ciudad de Merv, Hashim Ibn-Hakim, que actuó con el pseudónimo de Mukanna (lo que quiere decir: “rostro cubierto”). Este movimiento estaba dirigido contra el dominio de los árabes y contra el Islam, al cual se inclinaba la nobleza local. En sus concepciones político-sociales, los sublevados reproducían los principios fundamen- tales del masdakismo.
El clero musulmán, en su lucha contra las ideas de vanguardia contrarias a la concepción religiosa islámica del mundo, fomentaba el misti- cismo y el fanatismo. El miuridismo fue la co- rriente más reaccionaria y agresiva del Islam, y propagaba la intolerancia con respecto a la gente de otras creencias e incitaba a las guerras de rapi- ña en interés de la capa feudal superior de los países musulmanes.
2. — Alisher Navoi (1441-1501) fue un destacadísimo pensador de los pueblos del Asia central. Nació en Herat, capital de Horasán; vivió y trabajó, además de su ciudad natal, en Samar- canda y Meshjed. Navoi prefirió escribir en su idioma natal, el uzbeko, sentando los cimientos de la literatura de su pueblo.
Se reveló como dirigente y pensador pro- gresista de su época, defensor de la instrucción, y denunció la santurronería y la hipocresía del cle-
flexible, majestuoso y generoso, terrible para los malhechores y enemigos del país. Debe preocu- parse por los súbditos, “ser centinela de los bienes de todo el pueblo”.
Navoi fustigó a los potentados que vivían en el lujo y los vicios a expensas del saqueo del pueblo. En sus palacios, “...los tapices están teji- dos con almas humanas de su séquito, los rubíes y púrpuras están hechos de sangre, a expensas del pueblo están rodeados de oro...”
Así, pues, ya en los siglos XI al XV, surgie- ron en los países del Asia central ideas políticas y sociales de vanguardia, que tuvieron un serio va- lor para la lucha contra la doctrina religiosa feudal del Islam.
3. Las teorías políticas del
Oriente árabe
1.—En el siglo VII —a consecuencia de la desintegración del régimen de comunidad primi- tiva, acelerada por el veloz desarrollo de las rela- ciones mercancía-dinero— se formó un Estado árabe (califato), que extendió rápidamente sus fronteras y estableció el dominio árabe sobre vas- tos territorios del Asia interior y central, norte de Africa y sudoeste de Europa (península Ibérica). En este gran Estado estaban altamente des- arrollados los oficios urbanos; el comercio adqui- rió una gran envergadura e importantes éxitos lograron la ciencia y el arte en todas sus ramas. El pensamiento filosófico alcanzó un alto nivel de desarrollo en los países que integraban el califato árabe. Una serie de filósofos revelan ten- dencias materialistas, aunque en forma inconse- cuente e indecisa (Ibn-Badja, Ibn-Roschd)2. Entre los pensadores que se dedicaron a los problemas sociales y políticos, Ibn-Badja e Ibn- Haidún fueron los más destacados.
El primero nació en Zaragoza a fines del si- glo ; vivió en Sevilla y Granada, y más tarde ocupó un alto puesto en Africa, en la corte de los almorávides.
Fue pensador de vanguardia, adversario de la mística, y consideraba que la tarea del hombre radica en el perfeccionamiento moral e intelec-
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tual. Sus contrarios le reprochaban el menospre- ciar las Sagradas Escrituras, dedicarse únicamente a las ciencias matemáticas y no creer en la vida del más allá.
Expone sus concepciones, principalmente, en Imagen de vida del solitario. Toma como punto de partida la idea del desarrollo indeclina- ble del hombre, al que compara con una planta que se halla en proceso de crecimiento y muta- ción ininterrumpidos.
Esboza el cuadro de un Estado ideal, en el que no hay necesidad de médicos ni de jueces. Los primeros no son necesarios, porque los hom- bres no incurren en excesos de comida, y los se- gundos, porque las relaciones entre los hombres se basan en el amor, con lo que desaparecen la opresión, las desaveniencias y la perfidia; no hay transgresión de leyes y de costumbres.
Los sabios (los “solitarios”) son los extra- ños en la familia y en la sociedad que los rodea. Mentalmente viven en la república ideal, que el autor proclama como la patria de ellos.
La vía que conduce al establecimiento del Estado perfecto, según el autor, no es la de la implantación de reformas, sino el perfecciona- miento de los hombres mismos. Considera obli- gatorios para los “solitarios” la soledad y el ais- lamiento; los sabios deben mantener relaciones en la medida de lo necesario. Dentro de los Estados imperfectos, deben sentirse ya como ciudadanos del Estado futuro, especie de elementos de ese Estado ideal político-social existente. Postula que el sabio, al tomar conciencia de los defectos de la
histórica, no pone al descubierto las relaciones mutuas reales, sino que, en lo fundamental, repite las afirmaciones emitidas ya por Aristóte- les en su Política, sobre la influencia del clima y del suelo, las formas de gobierno y algunos otros aspectos de la vida de sociedad en el cur- so de su desarrollo.
Ibn-Haldún considera que el Estado es consecuencia de las peculiaridades inherentes a los hombres, y declara que éstos, a diferencia de los demás seres vivos, sienten la necesidad de instaurar un poder y un gobierno. Tratando de presentar al Estado como una organización útil para todos los ciudadanos, afirma que la unión de los hombres sirve a los objetivos de su ayuda mutua y que surgió para el logro conjun- to de los medios de subsistencia. Opina que la monarquía es la forma que responde a la natura- leza humana y, como ideal político, defiende al poder monárquico fuerte.
CAPÍTULO VII
LAS TEORÍAS POLÍTICAS
DURANTE EL PERIODO
DE FORMACIÓN Y AFIAN-
ZAMIENTO DEL ESTADO
RUSO MULTILATERAL CEN-
TRALIZADO
(SIGLOS XV A XVII)
1. Característica general del régimen social y político del Estado ruso, multina- cional y centralizado,
durante los si-
glos XV al XVII
1.— La creación del Estado centralizado ruso estuvo condicionada por una serie de im- portantes cambios operados en la economía del país. El desarrollo de las relaciones mercancía- dinero condujo a la animación de los lazos económicos entre las diversas comarcas del país. La ciudad se convirtió en centro de pro- ducción artesana, punto animado del intercam- bio y lugar de vida cultural. Al mismo tiempo llegó a ser también el lugar de formación de nuevas ideas, de protesta contra el régimen de votchina1, de udiel, contra el fraccionamiento feudal de la tierra rusa y las discordias internas entre los príncipes.
La parte noreste de la Rus, que en el siglo XIII había sufrido todos los horrores de la inva- sión mongólica y había sido víctima del asola- miento y devastación por los opresores, hacia fines del siglo XIV comenzó paulatinamente a recuperarse.
Gran importancia para el aceleramiento de la formación del Estado centralizado ruso tuvo también el factor externo. Los intereses de de- fensa contra la invasión de los turcos, mongóli- cos y de otros pueblos del Oriente exigían de un modo inaplazable la formación de Estados cen- tralizados, capaces de resistir el empuje de las invasiones.
1
La mayoría de la población (campesinos, habitantes de las ciudades, pequeños y media- nos feudales) veía la única salvación, tanto de las guerras intestinas feudales como de la de los mongoles, en un fuerte poder de un gran prínci- pe o de un zar, capaz de unir la Rus y ofrecer re- sistencia a los incursores.
Los gran-rusos, los más desarrollados en el aspecto político de entre las nacionalidades de la Europa oriental, ocupada por los mongoles, unie- ron alrededor suyo también a los demás pueblos y supieron formar un Estado multinacional centrali- zado ruso, encabezado por el fuerte poder de un Gran Príncipe.
Este Estado centralizado se formó durante el reinado de Iván III (1464-1505), primer “Gran Soberano de toda la Rus”. Durante su gobierno se operaron grandes cambios en el régimen social y político, se afianzó el poder del Gran Príncipe y se quebrantó la resistencia de los príncipes de los udiels. En 1480, la Rus terminó con el yugo tárta- ro-mongol e Iván III hace felices tentativas de sustituir el anticuado sistema palaciego y de las votchinas de gobierno, por la organización de los prikazes2. En 1497 se promulgó un Código de Justicia, único para todo el Estado ruso. La lucha por la consolidación del Estado feudal ruso da vida a una serie de teorías políticas que traducen las contradicciones existentes entre los boyardos y la nobleza, reflejando al mismo tiempo, la lucha del poder del Gran Príncipe y, más tarde, del zar, contra los partidarios del frac- cionamiento feudal.
La promulgación de los Códigos de 1497 y 1550 tuvo por objeto la consolidación del domi- nio de los feudales y el sojuzgamiento de los campesinos.
2.— La creación y desarrollo del Estado ru- so multinacional y centralizado favoreció el acre- centamiento de su poderío económico y la ince- sante extensión de su territorio.
La economía de la sociedad feudal hace grandes progresos: aparece la manufactura y se vislumbra la formación del mercado único de toda Rusia.
V. I. Lenin hace notar: “...el nuevo período de la historia rusa (aproximadamente desde el
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siglo XVII) se caracteriza por la fusión práctica efectiva...” de las comarcas, tierras y principados en un todo único. Esta fusión “...fue provocada por el intercambio cada vez más incrementado entre las comarcas, por el aumento paulatino de la circulación de mercancías y por la concentración de los pequeños mercados locales en uno solo de toda Rusia”3.
El crecimiento de los lazos económicos y la unificación de los mercados locales en uno solo, nacional, se opera simultáneamente con el proce- so de afianzamiento de la nacionalidad rusa hasta convertirse en nación.
Al mismo tiempo se crean las premisas para la organización de la monarquía absoluta, como Estado de terratenientes y feudales, favoreciendo el nacimiento de la burguesía.
La irreconciliable contradicción existente entre la clase dominante de los feudales y los campesinos, característica de la sociedad feudal, se acentúa aún más en ese período. La lucha de clases de los campesinos sojuzgados y de la po- blación de los posads4 se traduce en una serie de insurrecciones armadas. La marcha de la lucha de clases se refleja en el terreno de la lucha ideológi- ca y política y recibe su expresión en los movi- mientos religioso-sociales de masas de los siglos XV al XVII, y en la crítica religiosa a las normas feudales.
La creación popular hace aparecer una serie de obras satíricas: Relato sobre el gobio, Servicio en la taberna, Relato sobre el cura Savre, Relato sobre el tribunal de Shemiakin, colmadas de