Muchas personas se tornaron vencedoras enfrentando las dificultades y perfeccionándose con ello. Entre todos los seres, el que más evolucionó fue el hombre. Si consiguió alcanzar tan alto grado de evolución y se convirtió en el "Rey de las Criaturas", es porque enfrentó y venció todas las dificultades que las fieras y los otros seres inferiores no pudieron enfrentar.
Todas las cosas o hechos que parecen ser dificultades, todas las personas que parecen ser nuestras enemigas, son, en realidad, nuestros aliados. Todo lo que parece ser tristeza, aquello que parece ser infelicidad, en realidad, no son tristezas ni infelicidades; son "condimentos" que le dan un sabor especial a nuestra alma. Durante la Guerra de Crimea, una bomba cayó sobre el lindo jardín que había en el interior de un castillo, destruyéndolo por completo. Sin embargo, de una de las grietas del terreno devastado comenzó a brotar en abundancia, agua limpia y cristalina. Esa fuente existe hasta hoy y viene alegrando la vista de todos los turistas que la visitan, dando un encanto especial al paisaje local. Así, también, es la vida: de las terribles grietas de la infelicidad nacen lindas historias y surgen los más bellos sentimientos humanos, realizándose así, también, un Amor tan sublime como el Amor de Dios.
No debemos considerar como infelicidades las desventuras que surgen en este mundo fenoménico. Existen personas que encuentran su verdadero "Yo", justamente por hacer perdido todos sus bienes en este mundo fenoménico. El compresor, exprimiendo las semillas de col, extrae de ellas un aceite de gran pureza: tanto la felicidad como la infelicidad no vienen de afuera, sino de nuestro interior. En otras palabras, somos felices o infelices de acuerdo a como aceptemos las cosas que vienen de afuera. Para aquél que las recibe con alegría y gratitud, el
sufrimiento deja de ser sufrimiento, la dificultad deja de ser dificultad. Tales personas logran hacer del sufrimiento y de la dificultad un esmeril para su alma, transformándolos de ese modo en una base para su éxito. Es, a través de arduos ejercicios, que nuestros brazos transforman los alimentos asimilados en vigorosos músculos. Del mismo modo, el desarrollo del alma y la capacidad de enfrentar y resolver problemas de cualquier tipo son conseguidos, no a través de una vida repleta de comodidades, sino a través de una actitud positiva y optimista con la cual se cumplen los deberes de la vida. Justamente, cuando vienen dificultades tras dificultades y nos parece que llegamos al límite de nuestras fuerzas, es cuando comienzan a surgir las primeras luces para la solución de los problemas. La hora más oscura de la noche es justamente la más próxima al amanecer. Según un famoso inventor, en el momento en que se agotan todos los recursos para la solución de un problema, inesperadamente, se abre un camino y se consigue la creación de nuevos inventos.
En el esquí, cuando nos deslizamos por la colina, surge de nuevo la fuerza necesaria para subirla; el cuerpo humano, cuando se hiere, comienza de inmediato a manifes- tar la fuerza que posee para la cura; la ostra, cuando se le
La fuerza espiritual que se desarrolla hiere, envuelve con su secreción el quiste que se forma en el tejido y produce una linda perla. Estos son sólo algunos de los ejemplos de cómo la opresión y la agresión causadas por elementos externos despiertan la gran fuerza adormecida en nuestro interior y perfeccionan nuestro carácter.
El león arroja a su cría al abismo, haciendo despertar en él, la fuerza del rey de la selva. El águila, cuando su cría no consigue volar, destruye el nido y lo arroja al aire, para que surja en él, la poderosa fuerza del rey de las aves.
También, el hijo del hombre, viviendo en un ambiente muy tranquilo y lleno de comodidades, no podrá manifestar su verdadero don. Es por eso que, muchas veces, surgen personas incapaces en familias ricas y, por otro lado, aparecen genios en familias pobres. Dios jamás le da cosas innecesarias al hombre. Las dificultades
que surgen son oportunidades que Dios nos da para que extraigamos, a través de ellas, de nuestro interior mucha más inteligencia, mucha más fuerza y mucho más Amor. Cuando más puro es el diamante y, consecuentemente, mayor es su rigidez, mayores fricciones requerirá para su perfecto pulimento. Lo mismo ocurre con el carácter del hombre: brilla después de diversos "pulimentos" aplicados por el mundo exterior. Es, a través del "pulimento", que Uds. pueden probar su carácter y saber si es como un verdadero diamante o si es como un simple pedazo de piedra. Es posible que las personas de carácter muy débil sean aplastadas en el "pulimen- to". Dije, "probar el carácter para ver si es como un diamante o es como una simple piedra", pero eso es sólo una forma de expresión. Pues, la esencia del hombre es "Dios" y por lo tanto no existe, en realidad, una persona que sea como una "simple piedra". Solamente aquellos que se juzgan "simples piedras" se manifiestan como tales. Quien cree verdaderamente en su naturaleza divina, eterna e indestructible, aumentará, más y más, su brillo a través del "pulimento" y de las dificultades. Se cuenta que Cervantes escribió su famosa obra Don Quijote de la Mancha en una prisión, en Madrid. Cuando llegó al último capítulo, estaba sin recursos para adquirir papel y escribía en pedazos de cuero. Conociendo este hecho, un millonario español quiso ofrecerle el material necesario; pero Cervantes rechazó la oferta, diciendo: "El Cielo prohíbe que se retire de mí las cargas que me son necesarias. Lo que enriquece al mundo es mi situación adversa". Aunque esas palabras de Cervantes puedan denotar una tendencia al "culto del sufrimiento" y un rechazo en aceptar dócilmente las infinitas dádivas de Dios, ello sirve para demostrar que ese gran escritor produjo su obra maestra venciendo las adversidades. Mientras permanecemos en el lecho caliente, continuamos somnolientos; pero, una vez obligados a levantarnos y a lavarnos el rostro con agua fría, despertamos completa- mente. Así, también, es el alma humana. Con frecuencia, las presiones o persecuciones, tanto sociales como económicas, hacen despertar la capacidad interna del hombre, en vez de aniquilarla. Se cuenta que Daniel Defoe escribió Las Aventuras de Robinson Crusoe durante el tiempo en que estuvo preso; John Bunyan
escribió El Progreso de Pilgrim (The Pilgrim's Progress) en la prisión de Bedford; Sir Walter Raleigh escribió La Historia del Mundo (History of the World) durante los 13 años que pasó en una prisión; Lutero tradujo el Nuevo Testamento mientras estaba custodiado en el Castillo de Wartburg; Dante escribió La Divina Comedia durante su largo exilio y, aún después de recibir una sentencia de muerte, no cesó de escribir. La Historia Universal nos muestra que la dificultad y la opresión hicieron que se pudiesen exteriorizar los dones de muchas personas y contribuyeron para la realización de grandes obras. Podemos decir que la historia de los israelitas es la historia de un pueblo en exilio, oprimido y perseguido por los otros pueblos; pero, de esas adversidades surgió una gran religión, surgieron Moisés, David, Salomón, Daniel, Jesucristo, que llegaron a la humanidad un tesoro espiritual de inmenso valor. También, en la Edad Moderna, Freud, Einstein y muchos otros hombres de origen judío se han destacado en el campo de la ciencia, de la filosofía, de la psicología, etc. La fuerza vital de ese pueblo es tan fuerte como la de la azalea que florece hasta en la superficie de las piedras. Para ese pueblo, las dificultades son como la helada de la primavera que, en vez de perjudicar al trigal, mata a las plagas y posibilita la multiplicación de los rastrojos de trigo.
Las últimas obras de Beethoven fueron compuestas entre lágrimas de dolor, cuando ese gran músico ya había perdido casi totalmente la capacidad auditiva de su "oído carnal". Schiller produjo muchas obras durante sus 15 años de penosa lucha contra una grave enfermedad. Milton escribió El Paraíso Perdido (Paradise Lost) y muchas obras famosas luchando contra la miseria y la enfermedad - y esto después de haber quedado ¡completamente ciego!
Las personas que se desaniman por cualquier sufrimiento, dificultad o vicisitud de la vida, deberían sentirse avergonzadas frente a estos ejemplos de fe y de coraje. Para quien acepta todas las adversidades con gratitud, considerándolas oportunidades para su perfeccionamiento y consigue perfeccionarse a través de ellas, cada dificultad que aparezca será un paso más para aproximarlo al éxito.