MASAHARU TANIGUCHI
EL LIBRO DE LOS JÓVENES
1* edición
EL LIBRO DE LOS JÓVENES MASAHARU TANIGUCHI
EL LIBRO DE
LOS
EL LIBRO DE LOS JÓVENES MASAHARU TANIGUCHI
Masaharu Taniguchi, Ph.D.
Del original em japonés:
Seinen no Sho
Publicado por la NIPPON KYOBUNSHA CO., LTD. Tokio-Japón Derecho Original 1949
Traducción: SEICHO-NO-IE DO BRASIL
Publicación: SEICHO-NO-IE DO BRASIL San Pablo -SP- Brasil Propiedad de los Derechos Autorales:
ZAIDAN-HOJIN, SEICHO-NO-IE-SHAKAIJIGYODAN Tokio - Japón
Este libro es publicado por autorización condicionada de la ZAIDAN-HOJIN, SEICHO-NO-IE- SHAKAIJIGYODAN y NIPPON KYOBUNSHA CO., LTD. ©ZAIDAN-HOJIN, SEICHO-NO-IE-SHAKAIJIGYODAN 1991
Impreso en BRASIL
Editado por SEICHO-NO-IE DO BRASIL
Av. Eng8 Armando de Amida Pereira, 1.266 Fone: (011)275-0077 CEP
EL LIBRO DE LOS JÓVENES MASAHARU TANIGUCHI
NOTA DEL DIGITALIZADOR
Conozco desde mi infancia el Movimiento para la Iluminación de la Humanidad:
SEICHO-NO-IE y puedo daros Fé de que las Enseñanzas de Masaharu Taniguchi a
partir de los años ’30 y en adelante, son parte de las Dispensas Abiertas propiciado por la Gran Hermandad Blanca. Y es que, si añadís el Santísimo Nombre del Altísimo (Dios): I AM, THAT AM (YO SOY…, AQUELLO YO SOY) a todas las afirmaciones, invocaciones, decretos y frases usadas por éste Movimiento; ya tenéis en vuestras manos la clave de vuestra interiorización en “palabras de a centavo” como bien señala Connie Méndez, la autora de Metafísica 4 en 1, para todos los Buscadores de la Verdad y que no tienen conocimientos para digerir textos enrevesados de psicología y filosofía propios de la era pisciana. Así pues, amparado en que “hay que compartir el pan espiritual que el Altísimo nos ha dado”, me alegra y me complace muchísimo compartir con Uds. “El libro de los Jóvenes” – en su 1ra. Edición (1991) de Masaharu Taniguchi. En ella podréis colegir que el “Jisso”, la Imagen verdadera de Dios no es otra cosa que la Magna Presencia de Dios en cada ser humano: I AM; la Mónada para los teósofos y esoteristas o que el Cristo en su forma individual en cada ser humano no es otro que el SANTÍSIMO ANGEL SOLAR de la Corriente del Bridge to Freedom y The New Age Church of the Christ, iniciadora y culminadora (la pública) de las Dispensas Abiertas, respectivamente. Que estos términos no os confundan y concentraros en las Sabias y Sencillas Enseñanzas que se desprenden de este libro y que podemos resumirlos en:
Lo primero es encontrar y fundirse con nuestro Jisso (Nuestra Verdadera Esencia), el resto es añadidura… cuestión de tiempo, momento y circunstancia que podemos crear y gobernar, si así nos lo proponemos para exteriorizar nuestra verdadera naturaleza: Amor, Sabiduría, Prosperidad, Inteligencia, Poder, Abundancia Infinita y todas aquellas cosas que son parte de la Naturaleza del Altísimo, nuestro PADRE y que siendo Sus hijos, no podemos ser menos.
EL LIBRO DE LOS JÓVENES MASAHARU TANIGUCHI
Lo segundo es poner en práctica ciertas herramientas o instrumentos hasta que se conviertan en hábitos que propendan a nuestra interiorización, como:
Dar las gracias en pensamiento, sentimiento, palabra y acción a todas las cosas, seres, momentos y circunstancias; por más pequeños que sean estos; que para el Altísimo que en todo y en todos mora, todo ello cuenta.
Ver lo positivo y solo lo positivo en toda exteriorización de pensamiento, sentimiento, palabra o acción, cualquiera sea su procedencia. No importa si a los ojos de nuestra mente inferior algo o alguien es negativo; recuérdese que es ilusión (mental) o espejismo (emocional) y finalmente NO tiene existencia real.
Y lo tercero; leed permanentemente este librito o cualquier otro de las Dispensas Abiertas que contengan ENSEÑANZAS UNIVERSALES que propenden a estimular a que el Ser humano se INTERIORICE y se liberte de los viejos paradigmas que le atan todavía al mundo de Maya (la ilusión y el espejismo) y no le permiten RE-UNIRSE a Su Presencia Divina: I AM.
Un abrazo a todos vosotros y disfruten de esta lectura maravillosa que podéis descargarlo gratuitamente desde SCRIBD o desde MEDIAFIRE.
EL LIBRO DE LOS JÓVENES MASAHARU TANIGUCHI
PREFACIO
Cristo nos enseña a orar de la siguiente manera: "Hágase tu Voluntad, así en la tierra como en el cielo".
El "cielo", aquí mencionado, no se refiere al cielo que está encima de las nubes, sino al "Mundo Espiritual" anterior al fenómeno; también denominado Mundo de la Realidad o Mundo de la Imagen Verdadera, donde ya está realizada la voluntad (ideas) de Dios. La "tierra" se refiere al "mundo del fenómeno".
En el Mundo de la Realidad (cielo) están latentes todas las cosas buenas, en abundancia, infinitamente; de la misma manera como las ondas de radio o de televisión existen en el aire, pero invisibles a los ojos carnales. Para que ellas se vuelvan perceptibles a nuestros sentidos, basta que sintonicemos nuestro receptor con la frecuencia de los programas transmitidos.
Las "infinitas cosas buenas" del Mundo de la Imagen Verdadera comprenden la fuerza infinita, la Vida infinita, la alegría infinita, el amor infinito, la sabiduría infinita, la provisión infinita, etc., que son "programas" transmitidos por Dios. Al lado, de las ondas de esos "programas" coexisten ondas de tristeza, de odio, de celos, etc., emitidas por las mentes de las personas; de la misma forma como coexisten, al lado de los programas transmitidos por las grandes emisoras, o aquellos transmitidos por los aficionados a la radio. Sin embargo, esas ondas trasmitidas por las mentes negativas son falsas existencias.
El hombre, que vive en medio de todas esas ondas -unas que son existencias verdaderas y otras que son falsas, puede escoger y realizar en su vida, aquella que sea de su agrado, bastando sólo "cambiar" el dial de su frecuencia mental. Es decir, el hombre tiene la libertad de concretar en el mundo de los 5 sentidos (mundo del fenómeno) lo que él quiera. No es obligado a concretar infelicidades, pobreza o enfermedades en su vida. Si alguien está manifestando tales cosas, es porque no sabe lo que realmente quiere, o sino porque no sabe sintonizar su mente con el objeto deseado, "cambiando su frecuencia mental sin parar, de un lado a otro". De
EL LIBRO DE LOS JÓVENES MASAHARU TANIGUCHI
esa forma, jamás conseguirá obtener lo que desea.
Para escuchar radio, debemos, primeramente definir qué programa queremos oír. Lo que quiero decir es que no debemos mantener en la mente dos deseos o pensamientos antagónicos. Es decir, no debemos, por un lado, desear la riqueza y, por otro lado, pensar que "la riqueza no es adecuada para quien busca el perfeccionamiento espiritual". No debemos desear, por un lado, la recuperación de la salud y, por otro lado, pensar: "Si me curo, tendré que volver a trabajar en aquél ambiente que detesto".
Debemos comprender que la felicidad que vamos a alcanzar nunca será demasiado para nosotros, pues el hombre es hijo de Dios y merecedor de infinita felicidad. No debemos, por un lado, desear la felicidad y, por otro lado pensar: "Sería injusto que yo me vuelva demasiado feliz, viendo a tantas personas sufriendo en este mundo". Todos, sin excepción, pueden ser felices. Si existen personas infelices, es porque ellas no saben cómo alcanzar la felicidad. Por lo tanto, aquél que conoce la Verdad debe dar el ejemplo, volviéndose muy feliz, y mostrar a los demás que también pueden ser felices, si cambian la frecuencia de sus ondas mentales. Ser felices es, por lo tanto, un gran acto de caridad para hacer feliz al prójimo.
En el mundo de la existencia verdadera existen todas las formas de felicidad. Así como una radio con bastante potencia puede captar transmisiones de toda y cualquier emisora, nosotros también, podemos captar todos y cualquier programa de felicidad que está siendo transmitido en el mundo de la existencia verdadera y concretarlo en nuestra vida, aquí y ahora.
En el mundo" de la existencia verdadera, todo transciende el tiempo y espacio, razón por la cual no existe el problema de distancia o de horario que nos impida captar sus "programas". Podemos captar y concretar lo que queremos y cuando queremos.
Sin embargo, como el aparato receptor de esos "programas" es nuestra mente, es necesario que ella esté bien regulada y tenga buena sensibilidad. Además, necesita estar entrenada para sintonizar, conscientemente, cualquier frecuencia. Así como
EL LIBRO DE LOS JÓVENES MASAHARU TANIGUCHI
una radio perfecta donde el dial de frecuencia, se mueve fácilmente hacia los lados para sintonizar cualquier frecuencia, también debemos ser capaces de controlar libremente nuestra mente, al punto de sintonizarla con lo que deseamos.
Donde quiera que esté instalada, una radio con bastante potencia, es capaz de captar programas transmitidos de cualquier parte del mundo. Nosotros, también, somos capaces de captar las cosas deseadas cuándo y dónde queramos, cualquiera que sea la situación en que nos encontremos. Si, decididamente, sintonizamos nuestra frecuencia mental con el objeto deseado, seguramente ella se concretará, en mayor o menor proporción, donde quiera que nos encontremos.
Cambiando la frecuencia de nuestra mente, podemos concretar la felicidad sin salir del ambiente en que nos encontremos. Vamos a suponer que hayamos nacido en un determinado país donde somos obligados a aceptar algunas costumbres que no nos agraden: allí, podemos ser tanto infelices, con la mente siempre insatisfecha como ser felices, armonizándonos con tales costumbres. Y viviendo en esa armonía, podremos captar la infinita Sabiduría de Dios para mejorar, paulatinamente, las costumbres del país. Lo que quiero decir es que, si cambiamos la frecuencia de nuestra mente con la firme decisión de mejorar nuestra vida, será posible concretar hechos y cosas que deseamos. Hasta para cambiar el dial de frecuencias necesitamos de la decisión. Sin decisión, no podremos realizar nada. Debemos tomar la decisión de mantener siempre pensamientos constructivos y optimistas. La decisión establece la dirección de la mente y nos permite mantener los pensamientos, los sentimientos, las palabras y los actos dirigidos hacia esa dirección. Si mantuviéramos la mente dirigida solamente hacia el lado positivo, las ondas de nuestra mente serán sintonizadas al punto de captar y recibir solamente cosas buenas.
Pero, para mantener la mente dirigida hacia una dirección, es necesario, también, la fuerza de voluntad. Y, ¿cómo cultivarla? Así como en cualquier otro tipo de apren-dizaje, la fuerza de voluntad también se cultiva a través de constantes ejercicios. Es necesario repetirlos varias veces. Con la lectura repetida de este libro, el lector
EL LIBRO DE LOS JÓVENES MASAHARU TANIGUCHI
podrá dirigir su mente hacia el lado alegre. La vibración optimista, positiva y constructiva sintonizará con la sabiduría infinita del Mundo de la Realidad y, por consiguiente su destino se volverá alegre, positivo y constructivo. Este libro no es para ser comprendido apenas teóricamente y, después, abandonarlo. Deseo que sea releído varias veces. Este libro es la expresión de las profundas lecciones que el autor adquirió a través de todas las experiencias en su vida. Por lo tanto, será de gran valor para el lector.
Grande es el número de jóvenes que participaron de los seminarios de la Academia de Entrenamiento Espiritual de Tobitakyu, recibiendo las orientaciones del Dr. Tokuhisa y de los demás profesores de la Sede Central, encontrando la razón de vivir y volviendo hacia sus casas con el corazón repleto de felicidad y de sentimiento de gratitud a sus padres. Lo ideal sería que esa emoción perdurase para siempre. Entonces, el Dr. Tokuhisa me pidió que publicase una colección de textos cuya lectura permitiese a esos jóvenes mantener la misma emoción también en sus respectivos hogares y centros de trabajo. Y yo, en vez de recopilar textos de los libros ya publicados, decidí escribir nuevos textos, que constituyen los primeros diecisiete capítulos de este libro. En ellos, expresé la filosofía de la vida y la psicología del éxito que aprendí y asimilé a través de mis propias experiencias en la vida. Tengo la seguridad de que esa filosofía de la vida será útil no sólo a los jóvenes, sino, también, a cualquier persona que pretenda progresar en la vida. Solamente el último capítulo es constituido de trechos que el Dr. Tokuhisa extrajo de varias obras mías a fin de ofrecerlos a los participantes de los seminarios en la Academia.
Deseo que los lectores sigan el camino del progreso infinito y eterno, elevando su frecuencia mental a través de la lectura de este libro. Este mundo es regido por la Ley Mental según la cual se atrae las cosas de la misma frecuencia.
Quiero agregar aquí una advertencia en relación a la autenticidad de los fenómenos espirituales. Los médiums son como los aparatos de radio: a veces, dependiendo del estado mental, no consiguen recibir los mensajes de los espíritus. Inclusive el
EL LIBRO DE LOS JÓVENES MASAHARU TANIGUCHI
médium que en otras épocas elogié, podrá sufrir crisis en la manifestación de sus facultades. Cuando eso sucede, los médiums profesionales, por necesidad de sobrevivencia y para no perder la confianza, a veces recurren a trucos y engañan al público. Quien no tiene mucho conocimiento sobre los fenómenos espirituales es frecuentemente engañado por esos trucos. Como siempre digo, los espíritus que permanecen en la superficie de la tierra son, generalmente, menos sabios que los encarnados dotados de gran sabiduría, razón por la cual muchas personas son llevadas a la confusión, en vez de recibir una orientación que sirva para la elevación espiritual.
No debemos envolvernos en fenómenos espirituales más de lo necesario, para comprender que el espíritu continúa existiendo después de la muerte carnal. Por ejemplo, la curiosidad por ver flotar objetos en la oscuridad, es la misma de quien aprecia un espectáculo de magia. Las sesiones de ese género no deben ser frecuentadas por quien está atareado con trabajos de amor a la humanidad. Quien se interesa por las profecías de esos espíritus, se desvía del camino. Un espíritu llamado Agashá, famoso por el alto índice de aciertos en sus profecías, dijo lo siguiente: "Hacemos profecías a fin de despertar a las personas hacia el sublime hecho de que por detrás del mundo material existe el mundo de la mente, y no para que alguien obtenga ventajas actuando en función de la profecía". Si vivimos en el mundo presente, es porque tenemos una misión que cumplir en este mundo. La adquisición de conocimientos detallados sobre el mundo de los espíritus, podemos dejarla para después de nuestra desencarnación. Debemos, ser fieles, al ahora que nos es concedido y no dejar a la mente arrastrarse por las cosas del mundo de los espíritus. Si buscamos en el mundo de los espíritus las orientaciones para todo lo que realizamos, acabaremos volviéndonos esclavos. En el interior del hombre está presente Dios, y Su mensaje se manifiesta como "voz de la conciencia". El hombre debe actuar con más autonomía, siguiendo la voz de la conciencia. Es necesario, cautela con aquellos que revelan doble personalidad y dicen transmitir mensajes de Dios. Principalmente, los jóvenes, que tienen poca experiencia en la vida, deben ser
EL LIBRO DE LOS JÓVENES MASAHARU TANIGUCHI
prudentes, observando la enseñanza de que "Dios no se incorpora en médiums". El autor.
INDICE
NOTA DEL DIGITALIZADOR ……… 05 PREFACIO ……… 07 INTRODUCCION
EL IDEAL QUE SE ALOJA EN NOSOTROS ……….. 15 CAPITULO I
IDEALICE UN SUEÑO ……… 22 CAPITULO II
DESTRUYA EL PUENTE QUE ACABA DE ATRAVESAR ……… 26 CAPITULO III
EJERCITEN EL "PODER DE LA PALABRA" ……… 34 CAPITULO IV
DEN SIEMPRE AMOR Y BONDAD A SUS SEMEJANTES ……… 42 CAPITULO V
LA FUERZA ESPIRITUAL QUE SE DESARROLLA ENFRENTANDO LAS DIFICULTADES 46 CAPITULO VI
PROGRESE INFINITAMENTE ……… 50 CAPITULO VII
SEA UNA PERSONA AUTENTICA Y ORIGINAL ……… 57 CAPITULO VIII
SOBRE EL VALOR Y EL PODER ATRACTIVO DEL BUEN CARÁCTER ……… 63 CAPITULO IX
VENCE AQUEL QUE NO TEME LOS PELIGROS ……… 71 CAPITULO X
VIVA CON EL CORAZON REPLETO DE GRATITUD A TODAS LAS COSAS ……… 79 CAPITULO XI
EL VALOR INESTIMABLE DE LOS BUENOS AMIGOS ……… 82 CAPITULO XII
CAPITULO XIII
LA FUERZA QUE LAS DIFICULTADES HACEN NACER EN NOSOTROS ……… 100 CAPITULO XIV
SEAN JOVENES DECIDIDOS ……… 106 CAPITULO XV
GOBIERNE UD. MISMO SU "REINO MENTAL" ……… 119 CAPITULO XVI
PONGA EN PRACTICA AQUELLO QUE DISEÑO EN LA MENTE……….. 126 CAPITULO XVII
LA CONCIENTIZACION QUE HACE EXTERIORIZAR LA CAPACIDAD ILIMITADA DEL HOMBRE ………. 150 CAPITULO XVIII
FRAGMENTOS ESCOGIDOS PARA JOVENES ………. 168 FIN ……….………. 189
INTRODUCCION
EL IDEAL QUE SE ALOJA EN NOSOTROS
Toda vegetación se desarrolla y crece en dirección a la luz porque en ella está presente la energía de la Vida. Oponiéndose a la fuerza de gravedad de la Tierra, que trata de mantenerla en el suelo, la fuerza de la Vida hace que la vegetación crezca incesantemente hacia arriba. La materia, a través de la fuerza de gravedad, atrae a las plantas hacia abajo, tratando de impedir su crecimiento hacia arriba. Pero, la "energía de la Vida" es más fuerte que la fuerza física que trata de atraerla hacia abajo y mantenerla estacionaria. La Vida, resistiendo a la ley física de la gravedad, hace que la materia suba, cada vez más, en dirección al cielo y la transforma por el poder de la Idea. Todos los seres vivos, mientras la Vida permanece en ellos, tienden a crecer y desarrollarse. Y entre todas las criaturas, el hombre como suprema auto-realización de Dios, es el que más alto grado de desarrollo busca alcanzar.
El crecimiento del hombre no es solamente físico. Cuando quiere alcanzar el cielo a través de la materia, el hombre fracasa completamente, como lo demuestra el ejemplo de la Torre de Babel, sumariamente destruida por Dios. El hombre debe trascender la materia y elevarse espiritualmente. Solamente la elevación espiritual es la verdadera elevación del hombre. En nuestro interior, está alojado el "ideal perfecto" que viene de Dios, y ese "ideal" nos susurra constantemente: "Sé noble; sé puro; sé justo; sé grandioso". El crecimiento físico, en volumen y altura, pertenece al mundo animal y vegetal. El hombre debe oír el susurro del "ideal perfecto" que habita en su interior y elevarse bien alto espiritualmente, trascendiendo la materia, trascendiendo el cuerpo. El verdadero hombre no (pertenece al reino que existe en la faz de la Tierra. No importan las críticas ni los elogios que salen de la boca de las personas pertenecientes al reino terrestre; no importa el juicio de la multitud que pertenece a la tierra, ni el juicio que se altera
conforme a las rápidas transformaciones ideológicas a través de los tiempos. Ellos son insignificantes, comparados con el juicio del "ideal perfecto" que se aloja en cada uno de nosotros. Podemos sentir la verdadera alegría de vivir, solamente cuando actuamos de acuerdo con el "ideal perfecto" que se aloja en nosotros y nos volvemos dignos de sus elogios.
Si ha hecho cosas que le pesan en su conciencia según el juicio del "ideal perfecto" que se aloja en su interior; y sin embargo, goza de mucha popularidad, ocupa una alta posición social, o nada en un mar de dinero, no tardará en oír una voz venida del fondo de su alma, censurando su "falsedad" y esa será la voz del "ideal perfecto" que habita dentro de Ud. Cuando eso ocurra, con seguridad existirá en el fondo de su alma un punto sombrío y triste. Esa sombra indica cuánto el alma se inclinó ante la materia. Siendo así, por más numerosos que sean sus bienes materiales; si ellos proyectan sombras oscuras en su alma, la vida que se aloja en Ud. sufre la derrota en esa misma proporción. La Vida debe escoger entre trascender la materia o inclinarse ante ella. Cuando nuestra Vida se inclina ante la materia, la cantidad de bienes materiales que acumulamos - por mayor que sea - pasa a ser sólo la prueba de nuestra derrota espiritual.
En tales ocasiones, nuestro "ideal interno" nos hablará fuerte como el trueno y nos recriminará: ¡Tú eres un gran fracaso! Lo que conseguiste hasta hoy no es "vida" y no pasa de un gran amontonado de cosas muertas. Cuando escuchamos esa sentencia proferida por el "Alma", no podemos dejar de reconocer nuestra propia derrota, aunque en el mundo de las formas estemos siendo centros de elogios del pueblo y de palabras halagadoras de las personas que nos rodean. Sentimos, entonces, que cometimos una gran estupidez; que manchamos nuestra alma, cuando podíamos haberla perfeccionado y que nos volvimos esclavos de la materia, en vez de dominarla.
No existe ninguna alquimia secreta que haga exteriorizar el valor del hombre. La única manera de exteriorizar el valor de nuestra alma consiste, simplemente, en escuchar el clamor del "ideal perfecto" que se aloja en nosotros y seguir adelante,
conforme a su orientación. El juicio del mundo está sujeto a engaños. Este mundo que hoy concede la máxima gloria a un hombre, mañana podrá declararle la sentencia de muerte. Por lo tanto, no debemos dejarnos engañar por los padrones creados por los hombres, sino escuchar el juicio formulado por nuestro propio "ideal interno".
El juicio del "ideal interno" es inalterable desde el principio hasta el fin y jamás arroja hoy al infierno a la misma persona a quien elogió antes, ni jamás elogia hoy un acto que él condenó antes. El bien es siempre bien y el mal es siempre mal. Aquellos que siguen la orientación del "ideal interno" jamás caen en la ilusión. Por muchas que sean las adversidades, por mayores que sean los fracasos aparentes; si continúa viviendo su noble ideal, manteniendo firme su sentido de justicia y no pierde la pureza del alma, con seguridad, su "ideal interno" lo elogiará diciendo: "¡Mi hijo, tú venciste, eres un gran hombre!". Jamás debe traicionar esa confianza. Este mundo podrá coronarlo con gloria o tratarlo con desprecio, dependiendo de los bienes materiales que posea. Pero, acuérdese de que el verdadero valor del hombre no está en lo que "posee", sino en lo que "él es". Usted necesita situar su ideal de la vida "en aquello que desea ser", y no "en aquello que desea poseer". Las "posesiones" no son "Usted mismo". No pasan de ser sus accesorios. Por más que los accesorios sean lujosos y atrayentes, no ennoblecen al hombre, ni aumentan su valor. ¿De qué valdría el bonito papel de envoltura o la magnífica caja de joyas, si los diamantes contenidos en ellos, fuesen falsos? Las personas que no poseen nada además de fama y riqueza son como las piedras falsas colocadas en una lujosa caja de joyas. En vez de preocuparnos sólo con la "caja de joyas", debemos cuidar para que nuestro "diamante" (nuestra alma) sea verdadero. El alma humana detesta impurezas y manchas. Cuando nuestra alma esté a punto de ser manchada, seguramente sentiremos algo en nuestro interior que nos transmitirá una especie de inquietud. Esa sensación de intranquilidad es el "susurro" de nuestra alma, que nos advierte: "Hay algo de errado en lo que estás haciendo". Mientras, escuchemos ese "susurro" de nuestro "ideal interno", debemos corregir
inmediatamente nuestro error. Cuando sentimos una especie de inquietud o agitación de la mente, debemos examinarnos para descubrir lo que está mal y corregir la falla.
No debemos intentar acallar el "susurro" que viene del interior de nosotros mismos. Si se sienten inquietos, es porque en sus pensamientos o acciones debe existir algo equivocado que su "ideal interno" no aprueba. De la misma forma, la brújula indica la dirección correcta a ser tomada por el navío, nuestro "ideal interno", como el más perfecto de los guías, nos muestra el camino correcto que debemos seguir. Las agitaciones de nuestro interior son como tempestades. Un navío que se agita en medio de la tempestad, sin seguir el rumbo indicado por la brújula, fatalmente será destrozado por la violencia de las olas. No seamos como ese navío. Cuando hayamos perdido la tranquilidad de nuestros corazones, debemos reservar un momento para meditar, hacer un auto-análisis y saber en qué punto erramos. Después de esta meditación, debemos cambiar el rumbo de nuestros pensamientos hacia un objetivo correcto, aquel que nuestro "ideal interno" nos indica.
Ustedes deben ser fieles a su "ideal interno" y escucharlo con docilidad. Realizando su "ideal interno", estarán siendo auténticos. Acallar el deseo de su "ideal interno" sería lo mismo que matar a su "yo verdadero". Para "vivir realmente", tienen que vivenciar su "ideal interno". Aún, las cuestiones de menos importancia no deben ser colocadas lejos del "ideal interno". Así como deben evitar herirse el rostro aunque sea levemente, deben evitar cualquier ofensa contra el "ideal interno". Además, deben preservar el "ideal interno" con mucho más cuidado, pues él, constituye su propia alma.
Queridos amigos, no disminuyan su propio valor. ¿No creen que sería una pena ponerse un rótulo con un valor inferior al que realmente poseen como dignos hijos de Dios que son? No deben hacer eso, pues sería lo mismo que vender un fino tejido de pura lana al precio de un tejido sintético de calidad muy inferior. Expresen sin reservas en toda su pureza el "ideal interno de hijo de Dios" que existe dentro de ustedes. De este modo, podrán sentir realmente la alegría de vivir.
¿Qué es en realidad la "alegría de vivir"? Es la sensación agradable que se tiene cuando su "ideal interno" aprueba totalmente y elogia sus pensamientos y actos. Aunque sufran pérdidas materiales, continuarán sintiendo la "alegría de vivir", si no desmerecen el elogio de su "ideal interno". En este mundo de las formas, pueden vivir en una lujosa mansión o vivir en un modesto cuarto de pensión familiar; pueden ser millonarios o ser sólo un "Don nadie"; pueden ostentar ropas de las más finas o cubrirse con andrajos; pero, todo eso son cosas efímeras que terminan y no son "ustedes mismos"; son cosas que forman sólo su "aspecto externo". ¿De qué sirve tener un "aspecto externo" maravilloso, si la parte interna está corrompida? Las personas realmente ricas son aquellas que manifiestan su "ideal interno" en todo su esplendor.
Cuan numerosas son las personas que obtienen para sí fabulosas fortunas, suntuosos palacios y elevadas posiciones sociales, a costa del sacrificio de su "ideal interno". Pero todo eso no pasa de un falso esplendor que tarde o temprano se desvanecerá. No deben perseguir cosas tan efímeras. Busquen dentro de sí el Reino de Dios y su justicia, y concreticen su "ideal interno", pues en eso consiste la verdadera y eterna gloria del hombre, hijo de Dios.
El mundo de esplendor construido sobre cosas ilusorias termina desmoronándose algún día y entonces se revelará todo su humilde aspecto, de la misma forma que un castillo edificado sobre la arena se desmorona y queda reducido a escombros, al recibir el impacto del viento y de las olas. Aunque miles de personas los elogien, Uds. no serán verdaderamente gloriosos si no son dignos de su "ideal interno". Por el contrario, aunque sean criticados por miles de personas, habrán conquistado la corona de la victoria en el mundo espiritual, si son merecedores de elogios por parte del "ideal interno". Entonces, el alma se llenará de verdadera felicidad, serenidad, paz y satisfacción; y aunque a su alrededor soplen los vientos y se enfurezcan las olas, jamás perderán la paz y la alegría que existen en su interior. Tal vez, consigan alcanzar grandes éxitos usando la astucia, recurriendo a golpes bajos y preparando ardides. Pero, ¿de qué sirve eso, si su "ideal interno" no
aprueba ni elogia tales éxitos, y su alma permanece en constante sobresalto como un reo ante el "tribunal de la conciencia"? Reflexionen: Si podemos alcanzar un éxito relativo hasta aún a través de actos fraudulentos, trampas y golpes sucios, sería inconcebible que no lo alcanzáramos a través de la orientación correcta de nuestro "ideal interno". Un éxito temporario, tal vez pueda ser alcanzado a costa de actos reprochables. Pero el verdadero y definitivo éxito sólo puede ser conseguido a través de procedimientos que merezcan la aprobación y el elogio del "ideal interno". Esto ocurre, porque el "ideal interno" posee naturaleza divina, que es común a toda la humanidad, y así las obras que merecen el elogio de nuestro propio "ideal interno" son también merecedoras del elogio del "ideal interno" de toda la humanidad, e infaliblemente serán recibidos con agrado por todas las personas. Para aumentar el brillo de nuestro "ideal interno", es necesario poseer buenos amigos. Necesitamos, también, leer buenos libros y absorber la benéfica "atmósfera" que emana de ellos. El carácter de las personas con quienes nos relacionamos ejerce influencia sobre nosotros; y su "atmósfera" nos contagia. Por eso, les digo: Es mejor vivir solo dedicándonos a la lectura de buenos libros y absorbiendo la benéfica "atmósfera" emanada de las sabias palabras, que andar en compañía de malos amigos. De la misma forma, que el camaleón toma el color de los elementos que existen a su alrededor, también el hombre recibe las influencias del medio en que vive. Así como el camaleón se presenta verde cuando está sobre una hoja, colorado cuando está sobre un monte de tierra roja, o con pequeñas manchas cuando está sobre un bloque de granito; también el hombre recibe influencia de los colores del ambiente en que vive. Si vivimos entre los que negocian en el mercado negro, encontraremos que esa actividad es muy normal; si convivimos con personas viciadas por el juego, terminaremos por creer que el juego no es ningún crimen. Esto ocurre porque en tales circunstancias, nuestro "ideal interno" está envuelto por la "atmósfera" de los que nos rodean, y no está emitiendo su brillo real. Por lo tanto, debemos reflexionar siempre, examinar el "espejo" de nuestro "ideal interno" y mantenerlo libre de cualquier mancha.
Seguramente, llegará el día en que el carácter de Uds. influirá más fuerte que la ropa que usan, que la fortuna que poseen o que la posición social que ocupan. Sentirán el reflejo de su propio carácter en todos los lugares, así como escuchan los ecos de su voz cuando gritan en dirección a un valle. Si ansían un ambiente agradable y desean vivir felices como en el Paraíso, rodeados de buenas personas, es fundamental ante todo, velar por su "ideal interno" para que no se vuelva nublado y vivir su día a día iluminados por la luz de ese ideal.
CAPITULO I
IDEALICE UN SUEÑO
¡Jóvenes, sueñen!
Todo lo que de valor existe en este mundo partió de la mente de aquellos que soñaron con coraje. Si excluyésemos de la historia de la humanidad el sueño, no tendríamos la cultura que tenemos actualmente. En realidad, solamente los soñadores son los que alcanzan los puestos de vanguardia de la cultura humana. Aquellos que consiguieron desenmarañar la mata a su paso, aplanar los obstáculos, transformar las dificultades en felicidad, fueron todos soñadores. Los soñadores, en todas las generaciones, guiaron a la humanidad y construyeron la cultura de hoy. Podemos decir, que la cultura actual es la suma total de las conquistas de aquellos soñadores.
¡Jóvenes, es necesario soñar!
Evidentemente, los adultos y los ancianos consiguen también gracias a como rejuvenecer, aumentar la capacidad de progreso y hacer renacer un nuevo fervor espiritual en la senda de la vida ya cansada, debido a la idealización de los sueños. El mundo habría sido un lugar insoportable si, viviendo en un mundo estrecho, incómodo y lleno de limitaciones como éste, no tuviésemos la posibilidad de idealizar en nuestra mente un mundo amplio, libre e ilimitado. Sin embargo, los soñadores no ven las limitaciones presentes, no ven las incomodidades presentes sino que transponiendo las incomodidades actuales, con las alas libres de la imaginación, sueñan un mundo futuro libre y lleno de alegría.
No son solamente los artistas, los músicos y los poetas que necesitan soñar. Todos aquellos que van a ser líderes en cualquier emprendimiento nuevo deben tener la capacidad de soñar. Los sueños son necesarios también a los industriales, a los comerciantes, a los políticos y a los reformadores sociales. Si no hubiese la idealización del nuevo mundo ideal en nuestra mente, no habría ningún progreso
en este mundo.
La invención del avión se volvió realidad, gracias al hecho de que alguien soñó la posibilidad de que el hombre podría volar en los cielos como las aves. También, la invención del telégrafo sin cable y de la radio se hizo realidad gracias al hecho de que alguien soñó que sería posible oír, como si fuese magia, la voz de personas que estuviesen a distancia. Singer, soñó que sería posible coser sin mover las manos y, finalmente, cuando aquel sueño se realizó, nació la máquina de coser. El sueño es la fuerza motriz que, transponiendo todas las limitaciones cronológicas y espaciales, permite la realización de la capacidad infinita.
Si no existiera en el hombre el sueño, probablemente no existiría todo lo bello que existe en este mundo. Tanto "Fausto" de Goethe como "Hamlet" y "Rey Lear" de Shakespeare no habrían entrado para la existencia de este mundo, si no existiese en ellos la capacidad de soñar. Ni las bellas artes de un Rafael, de un Miguel Ángel, de un Leonardo da Vinci habrían existido en este mundo si ellos no hubiesen tenido la capacidad de soñar.
El sueño trasciende la realidad y, aunque se aprisione a sus idealistas con paredes de hierro, permite que ellos ultrapasen esas barreras. Sea cual fuera la dificultad, la prueba, la desgracia o el ambiente de adversidad; nada de eso constituye un obstáculo para aquellos que sueñan. Si el hombre no tuviese la capacidad de soñar, no podría haber un progreso cultural y la humanidad hubiera sucumbido ante los animales, porque el hombre es más débil que las fieras desde el punto de vista de la fuerza física. Y este mundo, probablemente, se hubiera transformado en un mundo dominado por fieras y serpientes venenosas.
¡Jóvenes, idealicen, ahora sus sueños!
Por mayor que sea la miseria en que se encuentren en este momento, en el mundo del sueño ya son ricos. Por más infelices que sean en este momento, en el mundo del sueño ya son felices. Si logran comprender, en este momento, que todo es creado por la mente, ya habrán abandonado la infeliz situación de pobreza y habrán nacido ricos y felices en un nuevo mundo.
Cristo dijo: "Sea hecho conforme tu fe". Si tuviesen siempre en mente un sueño y fuesen capaces de creer verdaderamente en la concretización del mismo, ya son mi-llonarios, aun cuando aparentemente sean paupérrimos operarios de una fábrica. Sin embargo, tener sólo una idea sobre un sueño constituye solamente un acto de auto consolación y no permite la germinación de un buen fruto. Para que el sueño idealizado se vuelva realidad, es necesario que tengan una decisión firme en relación al sueño. Es fundamental, que tengan la siguiente decisión: Decido que realizaré esto e infaliblemente esto se concretizará. Después de esta decisión, son indispensables un coraje inquebrantable y una perseverancia para conseguir la concretización total de ese objetivo. Lo que va a decidir si un sueño será simplemente un devaneo, o un sueño que se concretizará, es la existencia o no de la decisión de actuar, del coraje inquebrantable y de la tenacidad para no interrumpir el esfuerzo hasta que se logre totalmente el objetivo.
Si la persona no tiene un coraje inquebrantable y una tenacidad para perseverar en el esfuerzo, el sueño acabará siendo un desperdicio de tiempo, un absurdo como la construcción de un castillo en el aire. Además de eso, tal persona terminará cayendo en un estado anormal de sonambulismo, como si fuese un portador de desórdenes mentales vagando en un mundo de hadas.
Nuestro carácter será más vigoroso y nuestra seguridad creadora aumentará en proporción directa al esfuerzo que realicemos buscando hacer realidad el sueño. No el simple sueño, sino aquél que se concretiza, es que debe ser llamado de inspiración.
Un individuo, portador de desorden mental también sueña; pero su sueño es como una fantasía sin nexo, i-maginada por un drogadicto en estado de narcosis siendo concebido en la ociosidad, sin ningún tipo de planeamiento, esfuerzo o decisión para convertirlo en realidad. Un sueño de esa naturaleza no es un sueño que deba ocupar la mente de quien desea ser un gran hombre. No permitan que el sueño termine como un simple sueño. Idealicen sueños que realmente se realicen. Para ello, es fundamental que su sueño se una a la Sabiduría de Dios. Por eso, siempre
recomiendo: "No descuiden la Oración Meditativa Shinsokan".
"La Sabiduría de Dios fluye hacia mi interior y hace que yo idealice el sueño más adecuado. La Sabiduría de Dios me indica todos los planes necesarios para la concretización de este sueño. Dios me dará sin falta, el coraje inquebrantable y los recursos necesarios para concretizar el sueño". Mentalizando siempre esta oración, infaliblemente descenderá a su mente cuando menos lo espera, el sueño más adecuado y propicio a ser realizado. Aparecerán, también, los colaboradores y serán atraídos naturalmente tanto el material como el capital necesario para la realización del sueño. Esto ocurre porque Dios es la fuente inagotable de la provisión.
Ya que van a soñar, su sueño deberá ser grandioso. Las cosas pequeñas no atraen a las personas. Grandeza -esto sí, es lo que atrae fuertemente a los hombres. Idealicen, queridos jóvenes, grandes sueños. Los sueños pequeños, al contrario de lo que se piensa, poseen pequeña posibilidad de realizarse. Después de idealizado el sueño, es fundamental que se esfuercen, paso a paso, para realizar este sueño.
CAPITULO II
DESTRUYA EL PUENTE QUE ACABA DE ATRAVESAR
Nosotros mismos debemos crear nuestras oportunidades
Una vez idealizados en nuestro corazón el sueño y la esperanza, debemos empeñarnos de cuerpo y alma para su concretización. Sea cual sea, el emprendimiento, cuando no concentramos nuestra atención en aquello que nos proponemos realizar, nuestra energía se va dispersando y, consecuentemente, no podemos demostrar nuestra capacidad total. Una vez tomada la decisión de realizar una cosa, no debemos dejar preparada una opción que nos lleve a desistir del objetivo inicial aun cuando comiencen a surgir obstáculos. Es necesario, que "cortemos" deliberadamente el camino de regreso y los caminos secundarios, de modo que no podamos hacer otra cosa sino avanzar siempre sin desviar nuestra atención en cosas innecesarias. "Yo quiero realizar esto, y lo conseguiré cueste lo que cueste; o ¡victoria o muerte!" - así de fuerte debe ser nuestra decisión. La Historia nos presenta el siguiente episodio: Cuando el ejército de Alejandro Magno proseguía su marcha de conquistas, uno de los oficiales le dijo al gran Rey:
— Si tenemos suerte tomaremos la próxima ciudad. Alejandro Magno lo reprendió, diciendo:
— ¿Qué entiendes por "suerte"? ¿Piensas que la "suerte" o las "oportunidades" caen del cielo? Debes saber que la "suerte" o las "oportunidades" son cosas que nosotros mismos creamos, dónde y cuando queramos.
Quiero que sepan que cité este episodio, no para exaltar las conquistas bélicas de Alejandro Magno, sino para explicar lo que es la "oportunidad". También en esta vida, alcanzan la verdadera victoria solamente aquellos que son capaces de "crear oportunidades" dónde y cómo ellos deseen.
es que consideremos como "oportunidad" todo lo que hay o sucede alrededor nuestro e ir a su encuentro voluntariamente. Si vivimos huyendo de toda y cualquier dificultad, y buscamos sólo las facilidades, jamás podremos crear oportunidades para nosotros mismos. Si la vida que estamos llevando ahora es demasiado fácil, debemos levantarnos con ánimo y coraje suficiente para aventurarnos, voluntariamente, en el complejo mundo que nos rodea, sin considerar como dificultades los diversos problemas que se presentan delante de nosotros. Jamás debemos tomar una actitud semejante a la de un ermitaño, diciéndonos: "Yo soy una persona que se siente mejor viviendo en una silenciosa meditación en un lugar tranquilo, lejos de las personas". Cuando se vive en un ambiente que ofrece demasiadas facilidades, el hombre no puede manifestar toda su capacidad. Como todos saben, mientras practicamos natación en aguas poco profundas, no aprenderemos a nadar de verdad. Solamente, cuando caemos en aguas más profundas y nos vemos en una situación desesperante sin tener a nadie cerca para salvarnos, es que podremos manifestar toda la capacidad que existe en nosotros.
Marshall Field, que en su tiempo fue considerado el "Rey del Comercio", comenzó trabajando como empleado de la Tienda de departamentos Deacon Davis, en la ciudad de Pittsfield, estado de Massachusetts. Si hubiese continuado con esa vida tranquila, que no ofrecía ninguna dificultad, jamás habría progresado al punto de ser llamado "el Rey del comercio". Sin embargo, no satisfaciéndose con la situación, y renunciando a la tienda de departamentos Deacon Davis, partió hacia Chicago, en busca de nuevos horizontes. Llegando allá, vio de cerca la vida laboriosa de muchos jóvenes pobres que, lanzándose al frente de la "batalla de la vida", enfrentaban muchos sufrimientos y dificultades. Viéndolos, Field se dijo a sí mismo: "¿Cómo puedo llevar esta vida tranquila, si aquellos jóvenes, casi niños, se esfuerzan tanto para vencer?" Y tomó la decisión, o en otras palabras, pasó a alimentar nuevos y grandes sueños. Sin duda, Marshall Field ya traía dentro de sí un don natural para el comercio, tanto así que no se satisfizo con la posición de simple empleado de la
Tienda de departamentos Deacon Davis. Pero, si él no hubiese tomado la iniciativa de dejar ese empleo y aventurarse en un nuevo ambiente, no habría tenido la oportunidad de exteriorizar su capacidad real. Podemos decir que él creó una nueva oportunidad para sí mismo, al dejar por su propia voluntad, el empleo en la Tienda de departamentos Deacon Davis. En suma, Marshall Field creó por sí mismo la oportunidad que lo llevaría al suceso, más tarde. No fue la oportunidad que vino a golpear su puerta para convertirlo en "Rey del Comercio".
Logran crear oportunidades para sí mismos, solamente aquellos que no pasan horas inútiles en una vida de excesivas facilidades y poseen el valor suficiente para ir al encuentro de las dificultades por su propia voluntad. Si comparamos al hombre con una espada, podemos decir que solamente aquellos que aceptan ser lanzados en el "horno" pueden ser "forjados" y convertirse en "obras maestras". Acostumbramos pensar, que las dificultades son obstáculos para nuestro progreso; pero, en verdad, son estímulos para lograr un mayor perfeccionamiento. Hay muchas personas que, aun dotadas de grandes talentos, no consiguen exteriorizar ese brillo interno porque siempre evitan las dificultades, el "fuego del horno" o la "aspereza del es-meril".
Por más talentosa que sea una persona, no podrá manifestar sus dones maravillosos si vive rodeada de excesivas facilidades y muchos mimos, pues eso hace que se debilite su capacidad y se pierdan todas sus energías. Solamente cuando pasamos por el "horno de las dificultades", es que nuestros sueños se transforman en una enorme "fuerza realizadora". Si viviésemos solamente en un lugar donde hubiese demasiadas facilidades, y donde pudiésemos llevar una existencia "sin hacer absolutamente nada", no podríamos manifestar la "capacidad de hacer todas las cosas" - aun cuando seamos dueños de tal capacidad. Esto es lógico porque, en esas circunstancias, "no habría necesidad de hacer nada". R.W. Emerson dijo, cierta vez: "Yo busco sobre todo, personas que me den oportunidad de usar plenamente mi capacidad". Realmente, si una persona posee una gran capacidad; pero no encuentra a nadie que le dé oportunidad para usarla, será igual
que poseer un tesoro y no poder sacar ningún provecho de él. Cabe aquí la siguiente pregunta: "¿Debemos esperar hasta que alguien aparezca y nos dé la oportunidad de hacer algo?". La respuesta es "no". Así como Marshall Field, debemos rechazar por iniciativa propia, la vida excesivamente placentera y crear nuevas circunstancias en las cuales podamos exteriorizar cada vez más nuestra capacidad. Tanto las oportunidades para manifestar el 100% de nuestra capacidad, como los ambientes propicios para eso, deben ser creados por nosotros mismos. "Nosotros somos los que debemos crear nuestras oportunidades" - éste debe ser el lema de las personas que quieren alcanzar el éxito en todos sus emprendimientos. Si Uds. creen que las circunstancias actuales no favorecen la manifestación total de sus capacidades, es aconsejable que partan en busca de nuevos horizontes, o, si deciden quedarse, crear ahí mismo una situación en la cual puedan extraer de sí todas las fuerzas que poseen. Muchas personas piensan: "Cuanto más fácil, mejor", "Cuanto menos trabajo, mejor", "Cuanto menos responsabilidades, mejor", etc., y buscan quedarse en una situación en la que no necesiten emplear el máximo de sus capacidades. Por eso, no consiguen manifestar el 50%, el 20%, ni el 10% de las capacidades de que son dotadas. En resumen, terminan desperdiciando prácticamente toda su capacidad, sin aprovechar casi nada.
Por lo tanto, es necesario que nos coloquemos voluntariamente en situaciones difíciles, en las que tengamos que extraer hasta la última "parte" de nuestra capacidad. Esto no tiene nada que ver con el "culto al sufrimiento"; en el cual, sus seguidores consideran un placer "desesperarse, desanimarse y entregarse al sufrimiento, ante las desgracias e infelicidades". Ellos difieren por completo de aquellos que buscan voluntariamente las dificultades con el propósito de extraer el máximo de capacidad del cual están dotados. Esta última busca todas las condiciones necesarias para alcanzar su verdadero objetivo, que es el perfeccionamiento máximo de su capacidad. De este modo, su corazón está siempre lleno de esperanza y valor, y en él no hay lugar para el desánimo o la desesperación, ni siquiera para el tonto sentimiento de autocompasión.
Es famoso aquel pasaje de la Historia en que Julio César, después de atravesar el estrecho actualmente llamado Dover conduciendo su ejército, mandó a incendiar todos los navíos, eliminando así la única "vía de retirada" que tenía, colocándose a sí mismo y a todo su ejército en una situación en la cual retroceder sería de hecho la muerte. Por lo tanto, debían avanzar con la firme determinación: o ¡Victoria o muerte!
También en la jornada de la vida, aquellos que desean exteriorizar plenamente la fuerza infinita que existe dentro de sí, necesitan tener el valor de colocarse deliberadamente en situaciones difíciles como la de aquel ejército de Julio César. Quien vive cobardemente, teniendo siempre un "camino para huir" y pensando en "desistir del emprendimiento si las cosas no salen bien", no conseguirán exteriorizar ni el 20% de su capacidad. Solamente cuando es colocado en una posición de verdadera responsabilidad, en una situación que dependerá únicamente de él, el éxito del emprendimiento; es que el hombre consigue exteriorizar la poderosa fuerza que existe en él. Por mayor que sea el poder explosivo de una bala de cañón, ésta no puede mostrar su gran fuerza en estado de inacción. Solamente, cuando es "empujada" dentro del estrecho tubo del cañón, donde no puede hacer otra cosa sino avanzar, es que ella puede alcanzar un objetivo distante y manifestar plenamente su poder explosivo. La capacidad que Uds. poseen es como el poder explosivo de la bala del cañón: cuando la situación es de extrema dificultad, y la única alternativa es seguir adelante traspasando los obstáculos, es que pueden manifestar plenamente su capacidad. Todas las personas están dotadas de una gran capacidad. Pero, desafortunadamente, la mayoría pierde la oportunidad de exteriorizar su maravilloso don y se juzga "mediocre", porque nunca estuvo en situaciones realmente difíciles que propiciasen la exteriorización de toda su capacidad, ni ocupó posiciones de grandes responsabilidades.
Estudiando la historia de la Humanidad, podemos notar que muchos de los grandes personajes surgieron justamente en las épocas más turbulentas. El hecho de no aparecer grandes hombres en los períodos de paz y tranquilidad, no significa la
inexistencia de grandes hombres en tales épocas. Ellos existieron, pero no encontraron la "ocasión propicia" para exteriorizar plenamente sus capacidades como grandes hombres. La necesidad crea grandes hombres, crea genios. También, en relación a los grandes descubrimientos científicos podemos constatar que en 10 años de una época de dificultades, la cantidad y la calidad de los inventos fueron superiores a aquellos aparecidos en 100 años de excesiva tranquilidad. Eso muestra cuánto ayudan las dificultades al hombre en la exteriorización de su verdadera capacidad.
Por lo tanto, queridos lectores, nunca retrocedan ante las dificultades, ni huyan de las más pesadas responsabilidades. Las personas que se proponen, decididamente, a transponer todas las dificultades; que no tienen miedo de tomar sobre sí las mayores responsabilidades; que se mantienen firmes en su determinación: o ¡Victoria o muerte!; que eliminan todas las vías de retroceso y prosiguen empeñando al máximo sus fuerzas en todas las ocasiones - éstas sí, son personas que terminarán manifestando plenamente la gran capacidad de la cual son dotadas. Hay muchas personas que, justamente, por vivir en ambientes de excesivas facilidades y conseguir todo -¡in hacer esfuerzos, son infelices. Esto ocurre porque, a pesar de estar bien dotadas, no descubren oportunidades para manifestar plenamente sus capacidades.
Cuando una señora de carácter delicado y cuerpo frágil queda viuda, con varios hijos para criar y completamente sin recursos, nosotros sentimos sensibilidad y nos preocupamos con su destino. Pero, sorprendentemente, ella consigue de algún modo sobrevivir. Esa fuerza de "soportar todas las dificultades" está presente en cualquier persona, aun en las situaciones más difíciles. Y cuanto más frecuentes y mayores son las dificultades, más aumentará esa fuerza. Si hasta un ratón encuentra fuerzas para enfrentar al gato cuando ve que no hay forma de huir, ¿de qué no será capaz el hombre, que no es un simple ratón acorralado, sino un hijo de Dios que posee una fuerza infinita dentro de sí?
pensamos que basta recurrir a otros para salir de las dificultades; o si estamos acomodados en un ambiente que satisfaga nuestro espíritu de dependencia, jamás seremos capaces de exteriorizar la totalidad de la gran fuerza que existe en nuestro interior. Es fundamental, que nos coloquemos voluntariamente, en una posición de gran responsabilidad, en una situación en que tengamos que resolver con decisión y coraje los más complejos problemas. No debemos quedar acomodados en la vida inútil y fácil. Las facilidades entorpecen nuestro espíritu y disminuyen nuestras capacidades.
Como ya dije, la mayoría de las personas no consiguen exteriorizar toda su capacidad innata mientras no se encuentre en una posición que exija verdadera responsabilidad. En muchos casos, los descendientes de una familia millonaria que tienen muchos criados a su disposición y que viven rodeados de todo tipo de como-didades, no logran revelar la misma capacidad de aquél que hizo la fortuna inicial (abuelo, bisabuelo, etc.). Esto ocurre, porque el ambiente donde viven es muy agradable. Aún sin haberse esforzado, pueden tener todo y llevar una vida fácil, gracias a la fortuna, a la fama y a la red de negocios legados por su fundador. No tienen la oportunidad de "extraer" la gran fuerza, la verdadera capacidad que existe en su interior. Podemos decir que, en este sentido, los descendientes de familias ricas son personas poco favorecidas.
Por lo tanto, queridos lectores, si no nacieron en un hogar millonario, alégrense por ello. Uds. no poseen tantos bienes materiales como los millonarios; pero, justamente por eso, son mucho más favorecidos que ellos con respecto a las circunstancias necesarias para extraer el máximo de sus capacidades. A través de la lucha constante contra las dificultades y de los esfuerzos para superarlas, es que conseguimos aumentar cada vez más nuestra fuerza.
¡Queridos lectores! A partir de este momento, comiencen a vivir con la firme convicción de tomar para sí, el máximo posible de responsabilidades. Cada dificultad que eviten significa la "pérdida proporcional" de la oportunidad de exteriorizar su capacidad. ¿Qué es la dificultad? La dificultad no es un "obstáculo".
Considérenla como un "esmeril" que sirve para pulirlos, para hacerlos exteriorizar su capacidad y, así, aumentar el brillo de su personalidad. Colóquense voluntariamente en situaciones que los lleven a asumir las mayores responsabilidades. De este modo, podrán infaliblemente, volverse personas útiles al mundo, crearán una gran reputación y contribuirán para la salvación de la humanidad. Solamente, cuando asuman posiciones de gran responsabilidad es que podrán manifestar plenamente su creatividad, su destreza y su viva inteligencia. Aquellos que buscan las facilidades pierden sus fuerzas. Pero, aquellos que avanzan con determinación y voluntariamente asumen las responsabilidades, consiguen exteriorizar toda su fuerza.
CAPITULO III
EJERCITEN EL "PODER DE LA PALABRA"
Existe un don que siendo valiosísimo, muchas personas se olvidan que lo poseen y no se esfuerzan ni un poco en desarrollarlo: es el "don de la palabra" o el "poder de la palabra". Si no somos capaces de transmitir con claridad, exactitud y firmeza nuestras ideas, nuestros deseos; en fin, todo lo que quisiéramos expresar, podemos decir que estamos desprovistos de la más poderosa arma de esta vida. Tal es la importancia de la palabra. Sin embargo, recordemos que la palabra es la expresión del propio carácter del hombre; por eso, de nada sirve que alguien trate de crear una bella imagen de sí mismo sólo con palabras hábiles, sin empeñarse en mejorar su carácter. En ese caso, sus palabras sonarán falsas y superficiales, y acabarán revelando su falta de sinceridad. Por otro lado, sería también lamentable si el caso fuera justamente lo contrario, o sea, si la persona fuera dueña de un carácter ad-mirable; pero, no tuviese capacidad para expresar claramente sus opiniones y permaneciese simplemente sentada en la mesa, sin emitir ninguna opinión estando en silencio de comienzo a fin. Existen muchas personas que tratan de aprender lenguas extranjeras antes de dominar perfectamente su propio idioma. Eso equivale a rechazar la más elevada cultura.
Tanto en un discurso como en un diálogo, es esencial la claridad en la pronunciación. Hay personas que no pronuncian claramente las palabras y hablan de una forma tan confusa, que los otros no pueden entender ni la mitad de lo que dicen. Tales personas no pueden transmitir a los otros ni la mitad de su verdadera capacidad. Es como si colocasen en ellas una "etiqueta" de precio con más del 50% de descuento, en lugar de una etiqueta con su valor exacto. Como es natural, los demás le atribuyen un valor falso, inferior al que realmente posee. Por lo tanto, podemos decir, que las personas que no ejercitan su "poder de la palabra" no pueden ofrecer al mundo ni la mitad de su verdadera capacidad. Principalmente, el
modo de hablar de los habitantes del nordeste de Japón de la provincia de Shimane, y de la región sur de Kyushu, se caracteriza por la falta de claridad en la pronunciación. Debido a eso, las personas de esa región, cuando van a ciudades grandes, enfrentan dificultades por no poseer armas perfectas para expresarse. Es fundamental, que las personas aprendan desde temprano a pronunciar claramente las palabras, ejercitándose siempre en el sentido de mejorar su dicción. Para eso, es aconsejable leer en voz alta libros didácticos, partes famosas de obras literarias, comentarios sobre problemas de actualidad, etc., articulando correctamente las palabras.
La lectura en voz alta de partes de famosas obras literarias es de gran utilidad, pues, además de servir para el entrenamiento de la pronunciación, nos enseña bellas formas de expresión y nos ayuda a adquirir un vasto vocabulario que nos permitirá transmitir con exactitud nuestras ideas. Hasta los hechos y cosas más simples pueden ser interesantes y adquirir un "brillo especial", dependiendo de la manera como se los describa. Por lo tanto, necesitamos perfeccionar el arte de hablar, de tal manera, que nuestras palabras brillen como bellas joyas e impresionen a los oyentes. Debemos conseguir que sea tan agradable nuestra manera de hablar, al punto que merezcamos comentarios como: "Conversando con aquella persona, la gente se olvida de la hora"; "Las palabras de aquella persona tienen un encanto especial y cuando la gente la escucha se alegran inmediatamente", etc. Si lograron dominar el verdadero arte de hablar, ¡fantástico! Sólo ese hecho, ya los califica como vencedores en potencia en la batalla de la vida. Aunque sus talentos no sean los más brillantes, las personas que los rodean les darán buenas oportunidades, si conocen el arte de hablar y saben impresionar a los demás con su simpatía. De este modo, lograrán no solamente ser dueños de su propio destino, sino también inducir a los demás a que actúen de la manera que a Uds. les favorezca.
Desafortunadamente, hoy en día no hay muchas personas que posean una verdadera elocuencia. Esto ocurre, porque la mayoría no se preocupa en practicar su oratoria ni en perfeccionar su arte de hablar. Es lamentable la pobreza de
vocabulario de muchas personas. Las frases que emplean son agrupamientos de palabras incorrectas, inadecuadas, escogidas al azar, en algún lugar. Supongamos que Uds. reciben a sus visitas en una sala llena de muebles viejos sin ningún valor, encontrados por casualidad en la calle. ¿Será que las visitas se sentirán maravilladas por esos objetos y se mostrarán contentas por haber sido recibidas de ese modo? Naturalmente que no. Es por eso que todos tratamos de dar una buena impresión a los visitantes, decorando la sala con bellos cuadros, objetos de buen gusto y bonitas flores. Sin embargo, los cuadros, objetos, flores, etc., con los cuales tratamos de arreglar nuestra sala, no somos "nosotros mismos"; por eso, aunque sean de poco valor, no llegan a comprometer seriamente nuestra imagen. Pero, si se trata del lenguaje que usamos, la consecuencia es muy diferente. El lenguaje, es la expresión del propio carácter del hombre. Por lo tanto, como regla general, aquellos cuyo lenguaje es pobre son considerados dueños de una personalidad también pobre; aquellos cuyo lenguaje es rico son considerados dueños de una personalidad rica e interesante; y aquellos cuyo modo de hablar no tiene firmeza son considerados dueños de una personalidad poco firme.
Por esta razón, debemos evitar el uso de palabras groseras o malas palabras, semejantes a los objetos hallados por casualidad en la calle. Debemos leer siempre obras famosas de grandes escritores, familiarizarnos con sus expresiones bellas, sutiles y de profundo significado, y aprender a usarlas sin dificultad en nuestros diálogos, discursos, etc. Quiero destacar, una vez más, la necesidad de practicar constantemente la lectura en voz alta de partes famosas de obras literarias. Eso hace que el "ritmo" de las palabras de esas partes quede grabado profundamente en nuestra mente, formando lo que podríamos llamar "grabación mental". Y siempre que surja una oportunidad de hablar, esa "grabación" se repite, permitiéndonos manifestar una riqueza de vocabulario y una "atmósfera" fascinante, semejante a la de aquellas partes que leímos varias veces en voz alta. Las palabras leídas pasan, naturalmente, a formar parte del vocabulario que usamos en nuestras conversaciones de cada día. En las conversaciones de personas que leen
inglés constantemente, surgen con frecuencia palabras en inglés; y son empleadas formas de expresión peculiares a la lengua extranjera. Leer siempre grandes obras literarias significa absorber e incluir en nuestro propio vocabulario las cualidades de esas obras. Cuan lamentable sería si una persona, a pesar de poseer un grandioso ideal o un plan fabuloso, permaneciese completamente confundida y no supiese como expresarse, justamente en el momento de hablar sobre su ideal o explicar su plan ante los demás... Cuan lamentable sería si un hombre, a pesar de ser un gigante con respecto a su ideal y sus planes, se quede como un mudo o un tímido enanito, exactamente a la hora de expresarlos. Si no somos capaces de revelar a los demás ni el 10% de nuestra capacidad real, debemos reconocer que estamos desperdiciando un tesoro ilimitado que poseemos.
Supongamos, que Uds. fuesen científicos inter-nacionalmente famosos y tuviesen que ir a un banquete ofrecido en su honor. Sería realmente lamentable, si ante las miradas atentas de los invitados, quedasen completamente confusos y no consiguiesen pronunciar ni siquiera una sola palabra. Por eso, todos necesitamos aprender el arte de hablar.
Para ser buenos oradores, necesitamos ante todo, aprender a pronunciar claramente las palabras y enriquecer nuestro vocabulario. Además de eso, debemos convencernos a nosotros mismos de que "somos buenos oradores". Con esta convicción, terminaremos transformándonos en buenos oradores. Ya hubo casos como el de aquel hombre que, después de haber sido hipnotizado y sugestionado de que "él era el famoso orador Fulano de tal que iba a pronunciar un magnífico discurso ante un gran público", se levantó y comenzó a hablar con gran elocuencia, exactamente como aquel famoso orador. Como vemos, la sugestión produce efectos sorprendentes. Por eso, es importante que nos demos cuenta de que "somos buenos oradores". "Pero, es muy difícil convencernos de eso" - dirán algunos. De hecho, al comienzo es bastante difícil: antes de la primera experiencia, cualquier persona siente temor y tiembla... Como nunca había comprobado realmente su capacidad como orador, es lógico que no pueda evitar el pánico,
pensando: "Creo que no voy a poder hablar". De ahí, la necesidad de estar suficientemente entrenados para enfrentar la dura prueba. Una vez adquirida la plena autoconfianza a través de constantes entrenamientos, cualquier persona conseguirá hablar con gran elocuencia. Sabemos, que existían personas que tenían como costumbre subir a una colina solitaria antes del amanecer para practicar la oratoria, hablando a todo pulmón en medio de la grandeza del cielo y de la tierra. Y también de personas que entrenaban en las playas desiertas, gritando más fuerte que el estruendo de las olas que reventaban sobre las rocas. Los ejercicios de la lengua y de los labios son ejercicios musculares, o sea, del mismo tipo que realizamos al golpear las teclas de la máquina de escribir. Lo importante es que entrenemos bastante, conscientes de que sin ejercicios será imposible aprender a hablar con desenvoltura, sin ninguna timidez. Al principio, es conveniente entrenar sin que nadie esté cerca; y después de que hayamos ejercitado bastante, debemos comenzar a aprender a hablar delante del público, aprovechando todas las oportunidades que surjan. Hay personas que, a pesar de poseer un buen conocimiento del inglés, no son capaces de conversar en ese idioma porque no aprovechan todas las oportunidades que se les presentan para entrenar la conversación. De la misma forma, sólo el hecho de que poseamos un amplio vocabulario no será suficiente para ser buenos oradores. Por lo tanto, lo esencial para volvernos grandes oradores es el constante entrenamiento, aprovechando toda y cualquier oportunidad.
Dicen que la repetición de experiencias elimina el miedo inicial. Y esto es verdad. Conozco a muchas personas que, al comienzo, enrojecían y temblaban cuando tenían que hablar ante mucha gente; pero terminaron acostumbrándose y perdiendo totalmente el miedo de hablar en público, después que pasaron por experiencias, incitando su propio valor. Al principio, quedamos tan nerviosos, que no podemos ni mirar al auditorio; y hasta parece que hay una niebla impidiendo nuestra visión... Pero, después de repetir la experiencia, somos capaces de distinguir a las personas del auditorio y hasta observar las reacciones que nuestras
palabras causan. A partir de ese momento, todo se vuelve más fácil. Podremos causar en los oyentes el efecto que deseamos, como conmoverlos profundamente, hacerlos vibrar de entusiasmo... Si queremos servir a la humanidad, representando o guiando a un gran número de personas, necesitamos, en primer lugar, adquirir el perfecto dominio del arte de hablar, sin el cual no será posible dirigir a un gran número de personas.
Para que el orador pueda cautivar a los oyentes, es fundamental, que su mente esté en sintonía con la del auditorio. Si hay alguna barrera que impida esa sintonía, el orador no logrará emocionar verdaderamente al público. Solamente, cuando se identifique con los oyentes, el orador podrá emocionarlos y hacerlos vibrar con sus palabras. Entonces, el orador se volverá un líder, y los oyentes comenzarán a actuar de acuerdo a su orientación. Para lograr eso, el orador debe estar con la mente bien entrenada. Es esencial, que su mente domine al público. Lo mencionado anteriormente se puede aplicar también a los diálogos. Si permanecemos tímidos o con miedo ante nuestro interlocutor, no podremos expresar nuestra capacidad, por mayor que sea.
Por lo tanto, es imprescindible que nos habituemos, lo antes posible, a hablar con desenvoltura ya sea en forma particular, como en público. Al principio, a veces, es muy difícil vencer la timidez. Pero, a medida que nos acostumbramos, vamos perdiendo el miedo y, finalmente, nos volvemos capaces de expresar nuestras ideas, sin ninguna dificultad. Cierto orador decía lo siguiente: "Cuando esté conversando con alguien, evite pensar que su interlocutor es una persona importante, para no intimidarse. Haga de cuenta que es un sujeto cualquiera, una persona insignificante... Así, no estará nervioso y podrá expresar libremente sus ideas". Yo no estoy de acuerdo, pues sé que ese método sólo podrá traer resultados negativos. Los pensamientos son vibraciones de la mente. Siendo así, si existe en nosotros el pensamiento de menospreciar al interlocutor, él captará esa "vibración" y nos tendrá antipatía; y, en consecuencia, aunque expresemos nuestras ideas con gran elocuencia, no las aceptará. De este modo, en una conversación con alguien o
al proferir un discurso, es esencial que pensemos de la siguiente forma: "Él (ellos) y yo somos uno solo, pues nos originamos de un único Dios. Por eso, yo lo(s) quiero y él (ellos) me quiere(n), y puedo hablar con él (ellos) sin ningún problema como si estuviese hablando con mi(s) hemano(s)". Si, a través de esa mentalización, eliminamos todo y cualquier temor o barrera entre nosotros y el (los) oyente(s), y buscamos hablar con la mente alegre y "despejada", podremos expresar sin ninguna dificultad todo lo que deseamos.
La oratoria es una arte, y como todo arte, no puede ser perfeccionada sin que se ejercite. Para aprender a hablar fluidamente una lengua extranjera, es absolutamente necesario que practiquemos la conversación siempre que tengamos oportunidad. De la misma forma, para ser buenos oradores necesitamos ejercitarnos bastante, aprovechando todas las oportunidades que surjan para hablar en público. Y más aún; debemos crear el hábito de escoger bien las palabras a ser empleadas en los diálogos o en los discursos, de la misma manera que un escritor escoge las palabras al escribir sus obras.
Aunque una persona sea capaz de hablar con desenvoltura, no podrá causar una gran impresión en los oyentes si su discurso, por la pobreza de contenido, demuestra falta de conocimiento del orador. Además, en los casos en que el orador posea una "mente estrecha", no podrá despertar la simpatía de un gran número de personas, pues esa "estrechez" aparecerá en sus palabras. Considerando la oratoria bajo esos aspectos, podemos concluir que no depende simplemente de la técnica, pues es un arte, y como todas las artes, refleja el carácter del “artista”. Si no tenemos un verdadero sentimiento de amor hacia la humanidad, jamás conseguiremos pronunciar discursos que lleguen al fondo del alma de las personas. Cierto agente de seguros, muy conocido por su eficiencia, dijo lo siguiente, en una ocasión:
— Voy a contarles como consigo hacer que las personas me firmen un contrato de seguro. Cuando voy a visitar a un cliente en perspectiva, comienzo elogiando las cosas de las cuales él se enorgullece. Si la visita es en su residencia, me muestro
encantado con su bello jardín; si es en su oficina, elogio su buen gusto en la decoración y así sucesivamente... Y cuando la persona, satisfecha con los elogios, está relajada y bastante accesible, entonces le hablo de las ventajas de tener un seguro. En un 90% de los casos esto funciona.
Realmente, tiene razón. Si queremos que los otros satisfagan nuestros deseos, es esencial satisfacer primero el deseo de los demás. Esto está de acuerdo con la ley que dice: "Dad, que os será dado".
Aquél que cuida con cariño su bello jardín desea, íntimamente, ser elogiado, en el fondo, quiere decirle al visitante así: "Por favor, mire mi jardín. ¿No es maravi-lloso?". Por lo tanto, elogiando su jardín, estaremos satisfaciendo el deseo secreto de esa persona. Aquél que arregla su sala con una bella pieza decorativa tiene, en el fondo del corazón, el deseo de decirle al visitante: "Vea esta pieza, es magnífica, ¿verdad?". Elogiar esa pieza significa, por lo tanto, satisfacer su deseo. Después de haber satisfecho el deseo del otro, podemos entonces, hacer que él satisfaga nuestro deseo. En resumen, la verdad es que la palabra posee fuerza creadora, comanda nuestro destino y nos permite hasta controlar a las personas que nos rodean. Por lo tanto, es la más necesaria de las "armas" que la vida nos ofrece. Necesitamos, pues, aprender el arte de expresarnos con perfección. Quien no conoce este arte es como un rosal que no consigue florecer. ¿Cuántas personas viven con un complejo de inferioridad, por haberse olvidado de desarrollar plenamente su capacidad de expresión?
Por eso, queridos lectores, deseo sinceramente que comiencen a ejercitarse cuanto antes, para poder manifestar libremente el "poder de la palabra", ya sea a través del diálogo, del discurso o de la escritura.