PONGA EN PRACTICA AQUELLO QUE DISEÑO EN LA MENTE
LA "LEY DE LA PROSPERIDAD"
En todo existe lo que podemos llamar "marea del tiempo". Remando contra esa "marea", no se puede realizar nada con éxito. Recordemos, que la manera menos cansativa y más rápida de remar es "remando a favor de la marea". Remando de acuerdo a la "marea del tiempo", el hombre puede realizar hasta obras grandiosas que parecían imposibles de ser realizadas, sólo con su fuerza individual. El paso de una estación del año a otra, también, es una especie de "marea del tiempo". Con la llegada de la primavera, las plantas se revisten de nuevas hojas, de un lindo verde claro, que brillan en el sol; la mayoría de los árboles frutales se llenan de flores. En el verano, el color verde de las hojas se vuelve más oscuro y los ramajes de los árboles se vuelven más densos. Al terminar el verano, el color otoñal comienza a teñir algunos árboles. Aunque, la temperatura no esté debajo de los 25 grados centígrados, las hojas de algunas especies de árboles, como el "keyaki", por ejemplo, comienzan a tomar una coloración marrón-rojiza. Después del invierno, con la llegada de una nueva primavera, esos árboles comienzan a revestirse de nuevas hojas, verdes y lustrosas, aunque la temperatura todavía no pase de 15 grados centígrados.
Por ahí, podemos comprender que las transformaciones que se operan en la naturaleza no se deben únicamente a los cambios de temperatura. Ante el hecho de que las hojas broten verdeantes al inicio de la primavera, a pesar de la baja temperatura, y comiencen a caer al inicio del otoño a pesar de la temperatura continuar elevada, llegamos a la conclusión de que la Naturaleza sigue lo que podemos llamar de "ritmo del tiempo".
Existe un verso de la poetisa Hotoke-Gozen, que dice: "Todas las hierbas del campo germinan y mueren; ¿habrá hierbas que no mueran con la llegada del otoño?". Porque la naturaleza no se enfrenta con el otoño. ¿Habrá quien encuentre la
primavera? Por detrás del desolado escenario otoñal, está presente la primavera que hace germinar a todas las plantas. Ya sea en el otoño, o atravesando la primavera los árboles desarrollan. Aun, cuando sus hojas caen en el otoño, ellos no están retrocediendo sino progresando. Así como el péndulo de un reloj que, después se balancea hacia la derecha, infaliblemente balancea hacia la izquierda. Todo en este mundo progresa después de un aparente retroceso. Así, después de un gran retroceso, inevitablemente vendrá un gran progreso. Las plantas como el cerezo, la glicina, la peonía, etc. se quedan sin hojas y parecéis! secas durante el invierno. Pero, continúan vivas y están almacenando vitalidad; por eso, cuando llega la primavera florecen con bellos colores. Los árboles que no pierden las hojas el año entero, nunca están cubiertos de flores. Para ellos, no hay retroceso, pero tampoco hay un gran progresar Retroceder cuando es necesario, forma parte del verdadera progreso. Por esta razón, no debemos desanimarnos ni perder las esperanzas, aun cuando la suerte nos parezca adversa y pensemos que estamos retrocediendo en lugar de progresar. Recordemos que el péndulo del reloj se balancea tanto a la izquierda como a la derecha. "A toda acción le corresponde una reacción igual y contraria", esta es una ley física. Aunque ocurra algún retroceso en nuestra vida, infaliblemente progresaremos, en la misma medida como retrocedemos. Uds. no deben asustarse, aunque su destino reciba de vez en cuando la visita del "otoño" o del "invierno". Sepan que "cuanto más riguroso es el invierno, mejor maduran los granos del trigo". Debemos, agradecer siempre al "ahora". Debemos dar lo mejor de nosotros mismos, en las circunstancias en que nos encontremos ahora, creyendo que eso constituye la base de nuestro progreso. Todas las cosas son buenas en relación al lugar y a la hora en que existen, pues, gracias a la existencia de las mismas, es que se vuelve posible la siguiente fase del desenvolvimiento. En este sentido, todas las cosas que existen ahora a nuestro alrededor y todos los hechos que están sucediendo ahora en nuestras vidas, son absolutamente imprescindibles para nosotros.
también seremos odiados por ese alguien; si se incuban huevos de pata, nacerán patitos; si se incuban gérmenes de odio, nacerán odios. Todo lo que existe en la
"incubadora" de nuestra mente, terminará manifestándose en el mundo de las formas. "Aquél que da, recibe", ésta es una de las formas en la que se manifiesta la "Ley de la acción y reacción". Aquél que da cosas buenas, recibe cosas buenas; aquél que da cosas malas, recibe cosas malas. Las personas que están contentas
porque consiguieron subir en la vida derrumbando a otros, tarde o temprano, serán también derrumbadas por otros.
Uno de los mejores medios de defensa es retroceder cuando es necesario. Tal procedimiento está de total acuerdo con la Ley de la acción y reacción. Los brotes de la papa que nacen en el otoño, sin prever las heladas del invierno, están condenados a morir, porque no son dotados de aquella "capa protectora" natural, llena de pelusas, que cubre los brotes del ciruelo que esperan la llegada de la primavera para crecer. Retroceder cuando la situación no es favorable y aguardar una hora oportuna, es el mejor medio de alcanza? el verdadero desenvolvimiento. Aquél que ama, será amado. Aquél que beneficia f| los demás, será beneficiado. Las hierbas dañinas, por más¿ exuberantes que sean, están condenadas a ser arrancadas jj* tiradas afuera, porque no ofrecen ningún beneficio. Aquél que ofende a los otros, será también ofendido. Hay alguna» personas que se alaban de que esa reacción no ocurrirá con,-ellas; pero, vendrá el día en que tendrán que sufrir las consecuencias de sus actos. El hombre cosechará, fatalmente, aquello que sembró. Puede ser que la hora de la "cosecha" tarde un poco, pero llegará inevitablemente. Por eso, para tener buena cosecha, necesitamos plantar buenas semillas.
No debemos pensar que ser simplemente una buena persona ya es suficiente. No debemos pertenecer al tipo de personas consideradas "buenas" simplemente porque practican el mal. Personas así, son como un péndulo de reloj roto. Un péndulo roto, no se balancea ni hacia derecha ni hacia la izquierda. Se queda simplemente parado y cumple su función de marcar los segundos, los minutos y las
horas. Por lo tanto, deja de ser útil. Y, dejando ser útil, da igual que exista o que no exista. No sean persona cuya existencia no tenga ninguna utilidad. Lo importante es no permanecer parados. Aunque, nuestros pasos nos conduzcan en dirección equivocada, esto es mejor que estar parados, pues, por la "Ley de la acción y reacción" el movimiento hacia el lado equivocado puede desencadenar otro movimiento, pero esta vez hacia el lado correcto. Para ilustrar esto, voy a contarles la historia de dos hombres miopes que estaban esperando el ómnibus:
Como ellos estaban sin lentes, no conseguían leer el letrero del ómnibus, que indicaba el destino. Uno de ellos se quedó parado mucho tiempo, con la esperanza de poder tomar el ómnibus correcto y terminó perdiendo todo el día. Pero el otro, tomó rápidamente un ómnibus cualquiera, aun sin saber a dónde iría y preguntó al cobrador si el ómnibus lo llevaría al lugar donde quería ir. El cobrador le informó que ese ómnibus iba hacia otra dirección y le explicó correctamente donde debía hacer la conexión. Así, en poco tiempo, el hombre ya estaba viajando en el ómnibus correcto. Esta historia nos muestra que la acción, aunque inicialmente no nos lleve a la dirección deseada, es mejor que la inercia. En otras palabras, muestra la importancia de tomar la iniciativa. De cualquier modo, es necesario actuar.
Amar a los otros en pensamiento es el primer paso para la práctica de buenas obras. Demostrar en forma concreta ese Amor y ayudar a los demás, son los pasos siguientes, mucho mayores. Nosotros nunca debemos estar inertes. En la "mente
inactiva" terminan surgiendo pensamientos negativos, de la misma forma que en un campo abandonado se esparcen hierbas dañinas. Hay un proverbio antiguo que dice: "La pereza es la madre de los vicios". Los ociosos desperdician no sólo el tiempo sino, también, su propia Vida. Cuando una persona de 50 años se jubila, comienza a envejecer rápidamente, porque pasa a llevar una vida insípida, sin nada que hacer. Para que una persona conserve el vigor físico y mental aun después de llegar a la vejez» es fundamental, que mantenga siempre el espíritu "joven", valiente y dispuesto a crecer, tal como los brotes que surgen en la primavera.
con ella y hace que esa" vibraciones influyan poderosamente sobre todas las cosas que nos rodean. Por lo tanto, si queremos crear un buen ambiente a nuestro alrededor, debemos mantener una actitud mental que propicie eso.
Para evaluar el grado de nobleza" de nuestra actitud mental, nos basta saber cuánto estamos contribuyendo para el bien de la humanidad, respondiendo a las siguientes preguntas:
1) ¿Son muchas las personas por quiénes me intereso sinceramente?
2) ¿Son muchas las personas a quiénes proporciono felicidad, a través de mi espíritu y de mis actos?
3) ¿Me intereso por muchas personas, no porque quiero ejercer influencia sobre ellas, si porque las amo realmente?
Las respuestas a esas preguntas, indicarán el nivel de nuestra elevación espiritual. En primer lugar, tome la decisión de realizar algo que traiga no sólo beneficio a sí mismo sino a otras personas; algo que sea provechoso al mayor número de personas posibles. En seguida, haga un plan y pase a la acción. Así, estará enviando "vibraciones mentales de Amor" a mayor número posible de personas. Y conforme la Ley acción y reacción, también recibirá las "vibraciones mentales de Amor" de esas personas. Esas "vibraciones mentales de Amor" se sintonizan con las "vibraciones mentales de Amor de Dios”; y por eso, donde ellas estén, se manifiesta también la Sabiduría de Dios, haciendo posible el delineamiento de buenos planes, así como la aproximación de personas y medios necesarios para el éxito de esos proyectos.
Hay personas que pretenden vencer en la vida derribando a los demás y enriquecerse engañando a muchos. Aparentemente, son personas esforzadas, que elaboran planes para una gran obra y trabajan con ahínco para alcanzar el éxito, así como aquellos, que emprenden una obra grandiosa para el beneficio de sus semejantes. Pero, como son movidos por el dinero y por el egoísmo, el resultado será muy diferente. Como pretenden vencer derribando a los otros, atraen hacia sí, vibraciones mentales de personas igualmente ambiciosas y egoístas y terminan
provocando su propia ruina. En el Budismo, se le da a esto el nombre de "Manifestación de los Karmas". En la Ciencia Mental, esto es llamado "Ley mental".
Nosotros, vivimos en un mundo regido por las Leyes de la mente y es imposible huir de ellas. No es posible robar y no ser robado, así como no es posible dar y no recibir. Habiendo acción, habrá reacción. Lo que diseñamos en la mente, se manifiesta en la forma; lo que damos a los otros, volverá a nosotros, inevitablemente. Por lo menos una vez al día, debemos, enviar nuestras
"vibraciones mentales de Amor" a alguien. Esto equivale a plantar, en un mundo invisible a los ojos camales, buenas semillas que mejorarán nuestro propio destino y el destino de los demás. Leer la sutra sagrada "Lluvia del Néctar de la Verdad" una vez al día, en atención a las almas de los antepasados, también es una forma de enviar "vibraciones mentales de Amor". Hacer la Oración Meditativa Shinsokan para desear la felicidad de alguien y mentalizar para que el Amor de Dios se derrame abundantemente sobre esa persona, llenándola y envolviéndola, también es otra forma de enviar "vibraciones mentales de Amor".
Emitir, mentalmente, maldiciones tales como: "Odio a aquella persona", "Ojalá que aquel sujeto se torne infeliz", etc., es lo mismo que destruir nuestro destino por nuestra propia iniciativa.