Capítulo 3. El escenario (III) El paisaje agrario a mediados del siglo XVIII El
5. La ganadería en la provincia de Ávila a mediados del siglo XVIII
5.4. La ganadería y su función en las faenas agrícolas
Una parte de la actividad ganadera guardaba una estrecha relación con la actividad agrícola. Como se ha señalado en líneas anteriores, a mediados del siglo XVIII, las bestias mayores, eran las principales proveedoras de fertilizante para los predios; sin embargo, era su condición de fuerza de tiro la que resultaba crucial en las faenas agrícolas. Las reses astadas, en particular los bueyes, eran los animales por excelencia empleados en los quehaceres diarios de las tareas del campo, por tanto, es necesario determinar, si la disponibilidad de ganado bovino, y de bueyes en particular, era suficiente para el buen devenir de la agricultura; es decir, es necesario determinar si el número de yuntas de bueyes era suficiente para labrar la superficie puesta en cultiva anualmente y si todos los campesinos disponían de las yuntas necesarias para labrar sus tierras, ya fuesen propias o de terceros.
En la tarea de analizar la capacidad teórica del trabajo boyal disponible en los territorios abulenses se ha construido un índice que relaciona el número de bueyes con la extensión de tierra que se cultivaba cada año. Si bien en los Mapas Generales no se señalan las especies que componen cada categoría de reses Las Respuestas Generales del Catastro de la Ensenada de algunas localidades han permitido determinar que el 20,8 por 100 del ganado bovino lo
formaban bueyes170. No se ha localizado información suficiente para determinar la extensión de terreno que se podía trabajar con una yunta de bueyes, por lo que se ha optado por considerar una extensión intermedia de la estimada por otros autores, tal como en su día procediese el profesor Sebastián Amarilla: la extensión que se ha considerado es la media de las medias determinadas por el profesor Hernández García para Palencia de 10 hectáreas por yunta de bueyes, por el profesor Donézar para Toledo de 11,3 hectáreas y por el profesor Yun, el más optimista de los tres, para Tierra de Campos de 15 hectáreas171. La ratio media resultante es de 12,1 hectáreas labradas por yunta de bueyes. En el Cuadro 27 se expone: en la segunda columna la extensión teórica que se podía labrar en la provincia de Ávila con los bueyes disponibles suponiendo un rendimiento de 12,1 hectáreas por yunta en hectáreas; en la tercera columna la superficie anual labrada en hectáreas; en la cuarta la media de los coeficientes locales de cobertura, es decir, el valor de la media de las ratios capacidad teórica/extensión anual a labrar locales; y en la quinta la desviación típica de las medias.
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El porcentaje ascendía al 37,0 por 100 en La Moraña, al 32,4 por 100 en Valle de Amblés y al 13,6 en Allende los Puertos. En una muestra formada por 15 localidades: Adanero, Pajares de Adaja, Espinosa de los Caballeros, Albornos, Flores de Ávila, La Colilla, Muñogalindo, Muñopepe, Sanchorreja, Muñogrande, Navatalgordo, Candeleda, Cebreros, Mombeltrán y Piedralaves. Fuentes: las citas en la nota 118.
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Cuadro 27 : Extensión a labrar anualmente, capacidad teórica de trabajo boyal y coeficiente de cobertura en 136 localidades rurales de la provincia de Ávila hacia 1752 (medias de los coeficientes y desviaciones típicas). Capacidad teórica Extensión
anual a labrar Coeficiente cobertura
Has. Has. Media Desviación
típica
La Moraña 10.530,1 16.621,5 1,1 1,1
Valle de Ambles 9.477,1 6.733,9 2,4 3,4
Allende los Puertos 168.083,6 26.700,8 7,9 15,5
Provincia 188.090,7 49.498,4 3,4 8,7
Fuentes: las citadas en las notas 118 y 171 y elaboración propia.
Los guarismos del Cuadro 27 señalan que en la provincia de Ávila el número de yuntas de bueyes eran suficientes para las tareas de labranza; obviamente, la menor cobertura era donde mayor era la extensión de los labrantíos y menor la densidad pecuaria por hectárea, es decir, en La Moraña. No obstante, los testimonios sobre el empleo de vacas y, en algunas localidades de ganado mular y asnal apuntan dos hechos172: primero, que la extensión que en La Moraña podía trabajar una yunta de bueyes debía de ser bastante menor a las 12,1 hectáreas aquí estimadas y, segundo, que se estaba produciendo, lentamente, la sustitución de los bueyes por mulas en las faenas agrícolas.
Para concluir el epígrafe se ha analizado el número de yuntas de bueyes a disposición de los activos agrarios. En este estudio se han calculado las
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En el lugar de Flores de Ávila, los vecinos contestaron a la pregunta veinte del interrogatorio general del Catastro de la Ensenada: “A la veinte pregunta Dijeron que en esta villa haí Ciento
y dos Bueies y Bacas destinadas para la labor, sesenta y dos cavallos yeguas y mular que así mismo sirven para el cultivo de las tierras”. Flores de Ávila, Respuestas Generales, libro H-306,
fº.185, Archivo Histórico Provincial de Ávila. En el lugar de Albornos: “especies de Ganados y
número de ellos que ay en este lugar, son cinquenta y nuebe vueyes y vacas destinados para la labor”. Albornos, libro H-26, fº.246v, Archivo Histórico Provincial de Ávila.
medias de los valores locales de las ratios yuntas de bueyes/número de activos agrarios mayores de 18 años173; además, se han calculado la desviación típica y el coeficiente de asimetría para determinar o no el grado de homogeneidad intracomarcal. Los resultados se recogen en el Cuadro 28.
Cuadro 28 : Número de yuntas de bueyes disponible por activo agrario masculino mayor de 18 años en 136 localidades rurales de la provincia de Ávila hacia 1752174 (medias de los coeficientes y desviaciones típicas).
Media Desviación típica Coeficiente de asimetría
La Moraña 0,88 0,97 1,97
Valle de Amblés 1,08 1,46 3,77
Allende los Puertos 1,89 3,66 2,48
Provincia 1,19 2,07 2,48
Fuentes: las citadas en la nota 118, I.N.E. (1995: 25-47) y elaboración propia.
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El número de activos agrarios mayores de 18 años es el que se recoge en los Estados o Mapas Generales letra “G” del Catastro de la Ensenada, publicadas por el I.N.E. I.N.E. (1995: 25-47).
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El número de activos masculinos agrarios corresponde a los 105 núcleos poblados de la muestra; sin embargo, la extensión de superficie incluye la de los 31 despoblados puesto que los predios de estos eran labrados por habitantes de alguna de las citadas 105 localidades. Archivo Histórico Nacional, Servicio de Reproducción de Documentos, Respuestas Generales del Catastro de la Ensenada, Rollos: ED-119/001, ED-119/002, ED-119/003, ED-119/004, ED- 119/005, ED-119/006.
Los resultados obtenidos en el conjunto de la muestra, señalan que, en la provincia abulense, los activos agrarios varones mayores de 18 años apenas disponían de 1 yunta de bueyes para la realización de las faenas agrícolas; en La Moraña no se alcanzaba la unidad. En la comarca septentrional era habitual el arrendamiento de bueyes175; la concentración de animales en manos de agricultores acomodados era una hecho en las tierras morañegas como ocurría en Toledo donde no se podría entender la realidad de los pequeños arrendatarios sin que existiese “un trasiego de préstamos y arriendos de pares muy significativos”176
.
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Valgan de ejemplo las dos situaciones siguientes: en Albornos, Santos López arrendó dos de sus bueyes, uno a Lorenza Martín y otro a Juan Gutiérrez. Archivo Histórico Provincial de Ávila, Respuestas Particulares, Libro H-25. En el lugar de Fontiveros, Diego de Salinas trabajaba las tierras que tenía arrendadas del Deán y Cabildo de la Catedral de Ávila con una yunta de bueyes que también llevaba en arriendo. Archivo Histórico Provincial de Ávila, Respuestas Particulares, Libro H-313.
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A modo de síntesis se puede señalar que en las cabañas ganaderas abulenses, como en las de otros territorios castellanos, el número de cabezas de ganado menor era mayoritario, y, dentro de este, el ganado ovino; el principal componente de las cabañas ganaderas mayores era el ganado bovino. Los contrastes comarcales señalan que la actividad pecuaria de La Moraña se contextualiza en el marco agropecuario castellano; sin embargo, la de Valle de Amblés y la de Allende los Puertos presentan más similitudes con las de otras regiones más montañosas como Galicia o Asturias. Además, en La Moraña la actividad pecuaria era una actividad complementaria de la agrícola mientras que en Valle de Amblés y en Allende los Puertos se desarrolló, en buena medida, como una actividad autónoma. Además, en la comarca septentrional el número de bueyes para la realización de las faenas agrícolas era insuficiente por lo que se recurría al empleo de vacas, mulas y asnos en la agricultura, y, seguramente, una parte importante de aquellos se concentraban en manos de agricultores acomodados determinado la generalización de la figura del arrendamiento de bestias. En Valle de Amblés la importante dotación natural de dehesas, pastos naturales y montes fue determinante para que en la comarca central de la provincia se desarrollase un importante sector pecuario independiente de la actividad agraria. La cría de cabezas bovinas y ovinas para la venta, así como el aprovechamiento de sus esquilmos, queso, lana y carne ya demandada a mediados del Setecientos en la capital del reino, debió de compensar la menor riqueza de los predios cerealistas. En Allende los Puertos la escasez relativa de tierras aptas para el cultivo debió de ser determinante en el aprovechamiento ganadero de los predios, permitiendo el desarrollo de una extensa y abundante cabaña ganadera con una clara orientación mercantil, tanto de las reses como de sus esquilmos.