9 Ver Bourguignon, F y Morrison, C., 2002.
RELACIÓN DEL SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA PÚBLICA DE MEDIANO Y LARGO PLAZO Y LAS EXPORTACIONES 1970-
3.4 Gasto de consumo
3.4.1 Consumo Privado
El consumo creció con altibajos hasta 1976, iniciando a partir de 1977 una etapa de desaceleración que fue más marcada en los dos últimos años, con tasas de apenas 0,7% y nula respectivamente, siguiendo así las tendencias del PIB. Las tasas más altas del decenio se alcanzaron en 1973 y 1976 (8,1% y 8,8%, respectivamente) guardando también correspondencia con la evolución del PIB.
Dada la evolución del consumo privado y de la población, el consumo por habitante creció a la tasa del 1,5% en el primer quinquenio (-1,5% en 1972) y al 1,7% anual en el periodo 1976-1980, con tasas negativas de 1,8% y 2,7% en 1979 y 1980, respectivamente.
El lento crecimiento del consumo privado por habitante tuvo por causa el proceso inflacionario, que al interior de la economía nacional empezó a alcanzar niveles bastante altos a partir de 1973. Hasta 1972 el índice de precios al consumo se incrementó acumulativamente en 10,4% para los dos años; posteriormente en 1973 los precios medidos por este indicador se acrecentaron (desde 1970) en 45,2%; en 1974 el aumento para los 4 años fue de un 136,4%, para llegar a 1975 a un incremento significativo de 155,3% en todo el primer quinquenio de la década. En la fuerte aceleración de 1973 y 1974 incidieron por un lado la devaluación del peso boliviano en 66,7% en octubre de 1972, reajustes de precios de algunos productos básicos a comienzos de 1974, y la inflación provocada por la crisis económica mundial que a través de las importaciones se transmitió al país desde fines de 1973. Si se mide las variaciones de precios acumuladas para los mismos años por el deflactor implícito de los gastos de consumo privado, se observó un deterioro aún mayor del poder adquisitivo. Así, hasta 1972 el índice se había incrementado en 32,1%; a 1973 en 80%; hasta 1974 en 180,4% y el aumento acumulado para todo el quinquenio 1970- 1975 fue de 218,9%. Ello reflejó la magnitud del impacto del proceso inflacionario durante el primer quinquenio, que sin haber alcanzado la virulencia de otras economías de América Latina, incidió en la demanda efectiva, teniendo en cuenta que los ingresos nominales para la gran mayoría de la población, sólo se incrementaron en una fracción de las variaciones en los precios señaladas.
1978 el aumento de precios según este índice fue de 24,7% (tomando como base 1975), en 1978 el incremento acumulado llegó a 49,2% y hasta 1980 la expansión en los cinco años fue del 120%. La aceleración del proceso inflacionario a partir de 1979 se explica tanto por las medidas de política económica de fines de noviembre se 1979, que determinaron la devaluación del peso boliviano en 25% y reajustes de precios de carburantes, productos agropecuarios y tarifas de transporte, como también (al igual que en el primer quinquenio) por la inflación importada cuyo ritmo de incremento anual, si bien disminuyó respecto del trienio 1973-1975, fue superior al periodo 1970- 197222. El proceso inflacionario provocó una redistribución regresiva del ingreso y como tal, altamente negativa para la economía nacional. Dados estos resultados al final del decenio se presentó un cuadro con las características del fenómeno conocido como "estanflación", que, entre los problemas de una economía en crisis es el más desfavorable, dado que combina recesión con inflación, dos aspectos negativos y generalmente opuestos.
3.4.2 Consumo de las Administraciones Públicas.
El consumo de las Administraciones Públicas creció en el decenio a tasas altas, que van del 8,9% en 1971 al 11,6% en 1973, descendiendo posteriormente a partir de 1978 hasta llegar en 1980 al 1% de expansión real. A lo largo de la serie se observó que su ritmo de crecimiento estuvo permanentemente por sobre el nivel del incremento del PIB, y su participación en el mismo pasó del 10,7 % en 1970 al 12,9% en 1976 y al 13,6% en 1979 y 1980. De este modo, la actividad del sector público (excluidas las empresas) fue creciente a lo largo del decenio.
En este punto es útil analizar el comportamiento del déficit del Gobierno Central. A precios corrientes éste se incrementó entre 1970 y 1979 en más de 37 veces. Ello muestra la magnitud del financiamiento de los gastos del Estado, que no permitieron alcanzar un presupuesto equilibrado. Por otra parte, si se mide para los años del decenio estudiado (1970-1980), la relación entre el déficit fiscal y el producto interior bruto, se observa que los porcentajes variaron desde 1,4% en 1970 a 2,4% en 1976, se duplicó este nivel en 1977, llegó a su punto máximo en 1979 con 6,5% y descendió a 4,5% en 1980. La evolución de la relación, significó que los egresos del Gobierno crecieron más aceleradamente que el PIB y los ingresos del Gobierno Central. Con la excepción de 1972, en que el porcentaje llegó a 4,3%, la expansión relativa más
elevada de los gastos se produjo a partir de 1977. El comportamiento de este indicador permite concluir que en el periodo 1973-1976 las gastos del Estado tuvieron una incidencia relativa menor, oscilando alrededor del nivel de 1970. En estos años el PIB obtuvo precisamente las tasas más altas de crecimiento, disminuyendo su dinamismo en 1977.
En el comportamiento del consumo incidió mayoritariamente la elevada absorción de recursos humanos a lo largo del período excepto 1976 y los últimos años. Esta fue una de las características más sobresalientes de la economía boliviana en el decenio, es decir, que el sector público se constituyó en uno de los sectores de la economía con las más altas tasas de absorción de la fuerza de trabajo.