El culto ha sido inherente a todas las religiones a través del tiempo, las cuales se manifiestan a partir de sus honras, en santuarios, imágenes y símbolos por los que se veneran a un Dios.101 Estas situaciones pueden en determinadas comunidades, presentar características comunes de acuerdo con la religión que profesan. Sus miembros tienen un sentido de pertenencia en relación con una fe determinada o con un grupo. Para Bourdieu, estos grupos, son espacios de legitimación que, además, se encuentran históricamente constituidos a través de una relación dialéctica con sus creencias a partir de su propio habitus102. Así, éste establece una relación objetiva en todo el conjunto social, a partir de sus diferentes fracciones y los lazos que se establecen entre ellas103. Al abordar la noción de prácticas funerarias, debemos entender que estas son concepciones estrechamente relacionadas en una sociedad, a partir de condiciones objetivas y transformaciones ideológicas. Estas prácticas, promueven un sistema de disposiciones o experiencias, a través de las que se conforma el propio habitus104. Todas las sociedades, a lo largo de la Historia, han desarrollado prácticas en honor de sus muertos. Estas prácticas105 están constituidas y asociadas organizándose en instrumentos de apropiación cultural. Las normativas de las prácticas y los valores de una sociedad cambian a lo largo del tiempo, en relación con el entramado social y su organización, el cual es continuo y dinámico. Siempre se alude a una red de relaciones de las que dependen sus integrantes.
100
Condenado a muerte estas fueron las últimas palabras de Sócrates (470 - 399 a. C.) antes de beber cicuta. Apología de Sócrates, 40c - 41c. Martínez Llorca, Fernando, La Muerte, en: web: http://guindo.pntic.mec.es/~ssag0007/hemerotecal_archivos/n2digital - feb2011 -
pdf/fernandomartinez - Lamuerte.pdf, en [en línea], [2009], [pdf: p. 9].
101
Acerbo Ibáñez, Brie, op. cit., 2001, p. 124.
102
Entiéndase por habitus las disposiciones adquiridas a lo largo de cada trayectoria social, y como sistema de habilidades inconscientes producidas por la interiorización de estructuras objetivas. De hecho el habitus tiende a producir las prácticas sociales.
103
Bourdieu, Pierre, Campo de Poder y Campo Intelectual, Buenos Aires, Folio, 1983, pp. 11-22.
104
Ibidem, pp. 34 - 35.
105
“(...) Pueden estar objetivamente adaptadas a su fin sin suponer la búsqueda consciente de los fines y que pueden ser objetivamente regladas y regulares sin ser el producto de la obediencia a reglas” Gutiérrez, Alicia, Pierre Bourdie. Las Practicas Sociales, Misiones, editorial
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Cada sociedad constituye un mundo cargado significativa y simbólicamente. Hoy podemos establecer que las expresiones fúnebres de distintas culturas se relacionan, según las diferentes atribuciones culturales que se manifiestan, a través de sus ritos, creencias, costumbres y valores, determinando así cada una de sus pautas culturales. Las diferentes sociedades, de una manera u otra, han preparado los cuerpos siguiendo ritos y tradiciones asociadas a la religión o en función de las creencias. Si bien el cementerio cumplió con una función sanitaria respecto de las ciudades, sus rituales no se desprenden de él, sino que provienen de una gran necesidad religiosa, cultural e individual de protección del cuerpo y del alma.
Podemos señalar que las prácticas funerarias se han desarrollado dependiendo básicamente de los cambios socioculturales y, además, de los distintos tipos de instituciones o legislaciones (normativas sociales) en diferentes tiempos históricos.
Las sociedades crean una realidad propia y dan al mundo significados, los cuales son representados de diversos modos. A medida que una sociedad se hace más compleja, más complejos se hacen sus ritos106 y cultos107 funerarios. En las primeras sociedades el temor a la muerte se vio plasmado a través de rituales o prácticas mágicas, con las que se buscó la protección divina. Todas las culturas han basado su estructura social y cultural en cultos de iniciación, pubertad, fertilidad y muerte.
Los simbolismos instituidos en las diferentes culturas representan un mundo de ideas. Las religiones durante mucho tiempo han estado íntimamente unidas a la magia, y esta unión surge de la necesidad de creer en fuerzas superiores y en el deseo o esperanza de propiciar aquellos poderes sobrenaturales, en que los hombres piden a los dioses beneficios, mediante rituales o ceremonias mágicas o chamánicas. Al abordar el tema de la religiosidad en Hispanoamericana, tenemos indefectiblemente que remontarnos al descubrimiento de América como lo señalan Floria – García Belsunce quienes sostienen que: “(...) Casi nada de lo que acontece en este siglo puede ser entendido si no se tiene en cuenta el factor religioso. La Iglesia Católica es, en ese sentido, paralela e insoslayable.108
Así, los españoles en América comenzaron una nueva etapa cultural y, sobre todo de transformación religiosa, porque
(…) El occidental moderno experimenta cierto malestar ante ciertas formas de manifestación de lo sagrado: le cuesta trabajo aceptar que, para determinados seres humanos, lo sagrado pueda manifestarse en las
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Desde el punto de vista antropológico el ritual, puede ser caracterizado por una acción determinada y en forma muy cuidadosa, en la que se representa simbólicamente un significado que es compartido por un conjunto de personas. Las religiones utilizan los rituales que evocan valores trascendentes y sagrados. Para culturas más primitivas, los rituales permiten influir forma mágica sobre acontecimientos futuros, Acerbo Ibáñez, Brie, op. cit., pp. 394 - 395.
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Son aquellos actos humanos, internos y externos, por medio de los cuales el hombre reconoce su interior y lo manifiesta exteriormente (a través de los rituales), a Dios. Ibidem, p.124.
108
Floria, Carlos y García Belsunce, César, Historia de los Argentinos, Buenos Aires, Larousse, 1992, pp. 32 - 33.