Las mílícías estadounídenses de extrema derecha
El movimiento de milicias es quizá el más grave problema político y de segurídad que sufre actualmente EE.UU. Estos
grupos armados se bautizaron como milicias para evocar la imagen de los milicianos de la Revolución estadounidense e
intentar exigir legitimidad afirmando que estos grupos paramilitares eran la milicia estatutaria cuya existencia se recoge
aún en leyes federales y estatales. La milicia saltó a las primeras páginas de los periódicos en abril de 1995, cuando
diversos informes indicaron que Timothy McVeigh y Terry Nichols, sospechosos del atentado contra el edificio federal
de Ok1ahorna City, habían pertenecido a la Milicia de Michigan, o que grupos de la m ilicia estaban de alguna
manera relacionados con el atentado.
Lo sucedido en Oklahoma fue tan sólo el exponente más brutal de la violencia de extrema derecha en EE.UU.
Las milicias son sólo la punta de lanza de un amplio catálogo que incluye al Ku Klux Klan, grupos neonazis, skinheads,
fundamental istas cristianos, segregacionistas y neoconfederados.
En EE, UU existe un verdadero ejércíto irregular compuesto por míles de hombres y mujeres, armados y entrenados,
afiliados a las llamadas mílícías patríótícas, grupos paramilítares de extrema derecha preparados para, «en el momento en
que la situación lo requíera», entablar una guerra a muerte contra el gobierno federal y hacerse con el control del pais.
El movirruiento de rnílicias es quizá el más grave problema político y de seguridad que sufre actualmente EE.UU. Se trata
de un movIrniento extrenuista basado en grupos armados pararmilitares que saheron a la escena pública a mediados de la década de los noventa. El movinuento justifica la
necesidad de utilizar la fuerza armada para defenderse contra un gobierno que, según ellos, está adquiriendo tintes
tiránicos y se está convirtiendo en títere del gran capital. Estos grupos armados se bautizaron como milicias para evocar la imagen de los milicianos de la Revolución estadounidense e intentar exigir legitinúdad afirmando que estos grupos paranuilítares eran la milicia estatutaria
Los catalízadores del movimiento son muchos, pero sus principa- les obsesiones se centran en la eventualidad de que en un ftituro se promulgue una legislación de control de armas, algo que rechazan de plano, en especial desde la promulgación de la Ley Brady, que prohíbe la fabricación de armas de guerra por parte de particulares. Una seríe
de personajes carismáticos colaboró en la puesta en marcha y popularización del movimiento, como John Trochmann, que fundó la Milicia de Montana; Linda Thompson, abogada de
Indianápolis que produjo un polérmico vídeo denunciando las irregularidades del gobierno durante el asedio y posterior asalto a la comunidad davidiaría de Waco‘ y organizó en Internet una popular lista de correo para «pa- 5 ‗X triotas»; Mark Koernke, un conseije de la Universidad de
Michigan que con sus sofiamas antigubernamentales se convirtió en una verdadera estrella de la radio; Larry Pratt, a la cabeza de los poseedores de armas más radicales de EE.UU., y Pete Peters, del movirm, ento de Iden-.:@‘ tidad Cristiana de Colorado. Los primeros grupos empezaron a fo@- -Imarse a finales de 1993. A mediados del año siguiente ya había dece-«‘! nas de ellos
diserminados por todo el país. Si bien algunas publicacionW y periodistas advirtieron sobre el
surgimiento de esta corriente, e‖, general se prestó poca atención al fenómeno hasta finales de 199- «r#‘ cuando diversas asociaciones de defensa de los derechos civiles publ@ caron los primeros informes sobre el movirrúento.
Sin embargo, la milicia saltó a las prirneras páginas de los períód¡`1‘ cos en abril de 199 5, cuando diversos informes indicaron que Tirrio McVeigh y Terry Nichols, sospechosos del atentado contra el edifiCI4-S1‘ federal de Oklahoma City, habían pertenecido a la Milicia de Micw*
‗ Santiago Carnacho, op. cít.
1 1 ico y emisora de tegan, o que grupos de la milicia estaban de alguna nilaniera relacionAdos levisión empezó a ocuparse de los grupos de la inificí Curiosamencon el atentado, Como resultado, casí cada per'ód‘ irvio para que el te, toda esa publicidad, presuntamente negativa, sólo s‘
movimiento experimentara un crecimiento inusitado alimentado por iniles de simPatizantes que habían oído hablar por primera vez de su existencia. El crecimi'ento de la milicia se mantuvo firme a lo largo de
1995 y la primera mitad de 1996. Por aquella época, se dieron las prinieras actividades ilegales atribuidas a las milicias en Virginia, Virgini
ía Oriental, Georgia, Washington, Arizona, Nevada, Colorado y Califorma. C(3bardes díabólicos
En 1995 el entonces presidente de EE.UU., Bill Clínton, apl-có con la voz quebrada por la emoción el calificativo de «cobardes díabólicos» a los responsables de la destrucción del edificlio federal Alfred P Murralí en Ok1ahorna City, en lo que constítuyó el peor atentado terrorista cometido en Estados Unidos hasta la caída de las Torres Gemelas del World Trade Center. No podía imaginar en aquel mornento que aquellos «cobardes diabólicos» que aseslnaron a 169 personas -entre ellas 19 niños de corta edad- y dejaron heridas a más de quinientas no eran integristas fflusuliriaries, corno sospechaba en un
de las rm"liclas de extrema Pruner momento el FBI, sino estadounidenses, cristianos, blancos y danergelos ‗
cha que operan en todo EE.UU. y que incluso a día de hoy reajones, como los infles de miembros
Presentan la principal amenaza terrorista que acecha al pueblo nortearnericano.
El atentado contra el edificio federal de Ok1ahoma City, el primero de este tipo ocurrido en territorio estadounidense, tuvo lugar a las
9.02 del 19 de abril de 1995, cuando una gigantesca explosión literaln1ente arrancó de cuajo la cara norte de un edlfic'o federal sito en ple- ‗lo centro de la ciudad. Cuando se despejaron el humo, el polvo y los CIconibros, la devastadora magnitud de lo sucedido quedó súbitamente al descubierto- Un tercio del edificio se había venido abajo y la bomba
(o bombas, que a día de hoy MÍ siquiera eso ha quedado completante aclarado) había abierto un cráter de diez metros de diárnetro por me 1 tres de profundidad. Cuando las cuadrillas
de desescombro llegaron a
l
a emerger los cadáveres de los niños, las lágrimas afloraron a los Oi¿)s 4 de muchos estadounidenses. Entre las agencias y organismos oficiales Í
que tenían su sede en el edificio, estaba la Oficina de Alcohol,Tabaco y Armas de Fuego (ATF), el FBI, la Administración de Lucha con
las Drogas (DEA), el Servicio de Investigación de la Defensa, la d1 ministración de la Seguridad Social y las oficinas de reclutanuíento ejercito y los marines.
Los investigadores federales Regaron a la conclusión de que el aten<tado había sido perpetrado con un artefacto casero compuesto de trato de amonio y fuel-oil, el rmismo tipo de bomba empleado e atentado de 1993 contra elWorldTrade Center. Se estimó que la tidad de explosivo empleado para producir semejante destrucción pudo ser inferior a los 2.000 kg introducidos en doce bidones de tico azul, cantidad que sólo podía haber sido transportada en lunw,. 1
mión.Varlos testigos afirmaron haber visto poco antes de la exp1o¡,_ un m'ón am roxirnándose a
ca 1 arillo ap la entrada del edificio y Méndose en una zona en la que estaba
prohibido aparcar. Dos bres vestidos de chándal abandonaron el carmión y montaron en tomóvil que les estaba esperando. Entre los escombros aparrecerí
tarde los restos de un carrn'ón alquilado.
Lo sucedido en Oklahoma sirvió para que las autoridades ran súbitamente cuenta de la gravedad que supone la amenaza de
rismo interno. Hasta ese momento los ataques de los extrernis@, bían estado dirigidos contra las minorías étnicas, clínicas do«‖‘
practican abortos o laboratorios en los que se experimenta COO. males. El condenado como principal autor del atentado fue ele ; litarTimothy McVei1¡ih, ejecutado mediante inyección letal el 11
nio de 2001. McVeigh -a quien en un principio se vinculó,-`
Milicia de Michigan- era un fanático de extrema derecha su propio testimonio buscaba vengarse del gobierno por la traN, ¡í, Waco (Texas), donde las fuerzas federales acabaron con la vida de-;_ ochenta seguidores de una secta fundarnentalista cristiana lider,,
David Koresh. De hecho, el atentado contra el edificio federal Alfred Murrali ocurrió exactamente dos años después de los sucesos de Waco.
La instrucción del caso sacó a la luz cierto número de incongruencias y anomalías que hacen pensar que no todo está dicho sobre este caso, algo que desde el propio movirmento de las milicias ha sido utilizado para defender la posibilidad de que todo hubiera sido fruto de una trampa urdida por el gobierno federal para justificar su persecución. Por ejemplo, existe constancia de que diversas personas, como
el juez Wayne Alley, que tenía su oficina al otro lado de la calle, fueron avisados por expertos gubernamentales en seguridad, que no han podido ser identificados, de que tomaran especiales precauciones en los días previos al atentad 02 . Dos factores convierten este dato en algo especialmente sospechoso: a) el juez Afley había sido general del ejército; b) el juez Alley fue el encargado en primera instancia del caso contra McVeigh. Lo rruismo sucedió en otros casos, como los agentes de la ATF, ninguno de los cuales se encontraba en el edificio‘.
Más recientemente, las milicias estadounidenses fueron también señaladas como más que probables autoras de los atentados postales con
antrax que se cometieron en las semanas siguientes a los atentados del 11-S. Por aquellas fechas ya existían abundantes precedentes del empleo
de agentes biológicos por este tipo de organizaciones, como el caso de Larry Harris, de la organización neonazi Nación Aria, arrestado
en mayo de 1995 en Ohio. Harris trabajaba en un importante laboratorio y se encontró en su
poder todo un arsenal de bacterias de la peste bubónica dispuesto para ser utilizado en la corffisión de atentados en territorio estadounidense‘. Igualmente, orgarnizaciones antiabortistas radicales han utilizado los envíos de ántrax contra clínicas de Planificación familiar.
laboratorios nuilitares del propio EE.UU., laboratorios en los que se han detectado vinculaciones con estos ele- ―ÍÍ n1clitos de extrema derecha. Por otro lado, las víctimas de estos ataques
The Oreg0nian, 20 de abril de 1995. ‗Jinl Keith, <@Okb,>tiib! Conspiracy and Cover-up», Illuminet Press, Georgia, 1996. ‗ka6l Sohr,
Lis p
guerras que nos es eran, Ediciones B, México, 2002.
no son precisamente colectivos a los que se pudiera considerar ene-
1111gos de los fundamentalistas que cometieron los ataques del 11 de septiembre, sino personas de orientación más bien progresista.
Resístencia sín lideres
El atentado de Oklahoma no es un hecho fortuito fruto de la actuación desquiciada de un loco solitario, sino un típico ejemplo de la forma de operar de estos grupos, lo que el líder de la
organización neofascista Naciones Arias, Louls Beam, ha denorminado «resistencia sm líderes»: 1 Utilizando el concepto de Resistencia sin Líderes, todos los individuos y grupos operan independientemente
uno del otro y nunca se
reportan a un cuartel central o líder para directivas o instrucciones
los participantes en el programa Resistencia sin Líderes, a través de una >@
Célula Fantasma o acciones individuales, deben saber exactamente qué están haciendo y exactamente cómo
hacerl 05. 4
La resistencia sin líderes se convirtió en la principal herranuienta de las milicias. Una de las principales
ventajas de esta táctica es que nu«miniza enormemente cualquier riesgo de detección o infiltración. Los
tácticos e ideólogos pueden mantenerse en contacto con el resto del grupo a través de medios como Internet
nuientras que los operativos actúan autónomamente sin tener que coordinar sus esfuerzos o tener que supeditar sus acciones a la aprobación de órganos superiores. Como afirmaba el propio Beam: La última cosa que los federales querrían, si tuvieran alguna posibilidad de elegir, es tener un millar de
pequeñas células fantasma oponiéndose a ellos‘.
Louis Beam, Leaderless Resistance, Cyberspace Minuteman BBS (312), 275-6326. Scott McLeemee, «Public Enema», In This Times,
15 de mayo de 1995.
Curiosamente, parece que este modo de operar ha sido calcado últiniarnente por la resistencia iraqui.
Otro factor que contribuyó a popularizar enormemente la estrategia de la resistencia sin líderes fue que era tremendamente simple, no hacía falta un complejo entramado organízativo soportado por una
estructura jerárquica; cualquiera podía comenzar a hacer la guerra por donde quisiera.
En un grado menor, los grupos antiaborto violentos han aplicado sistemáticamente el principio de «resistencia sin líderes» y «célula fantasina» de Louls Beam. Gracias a grupos como El Ejército de Dios, las clínicas de planificación fimiliar en EE.UU. se han convertido en verdaderos fortines con medidas de seguridad simídares a las de un banco.
La mayor parte del mérito de esta campaña de terror hay que atribuírsela
a Human Life Internacional (HLI), la más virulenta organización antiabortista entre las decenas que operan en EE.UU.
HLI fue fundada por el padre Paul Marx, un fanático antíserra'ta
que afirma que son los médicos judíos quienes han difundido y prac~ ticado con mayor profusión las técnicas abortivas, acusándoles de ser
responsables de la ejecución de un holocausto de mayores dimensiones que el llevado a cabo en su día por los nazis. Sus discursos son una reedición, corregida y adaptada a los tiempos actuales, de los libelos que circulaban por la Europa medieval acusando a los judíos de sacrificar bebés
cristianos en oscuras ceremonias. Su teoría es que la raza blanca se está suicidando a través de la contracepción y advierte respecto a lo prolíficas que son otras razas, que amenazan con acabar con la
supremacía de los occidentales a través de la aritmética. Por cierto, cabe mencionar que aquí en Europa el discurso de Paul Marx ha calado
bastante hondo entre determinados elementos neofiscistas y ha conseguido fundar varios capítulos de su grupo en el Viejo Continente.
En 1991, Marx otorgó el más alto galardón de su organización al Dr. Siegfried Ernst, la figura más destacada del movirmiento antiabortista alemán. No sabemos en qué sentido influiría en esta distinción la resolución de un tribunal germano que afirmaba que «las cosas que dice son tan racialmente discrirruínatorias que cualquier observador iniparcial podría establecer paralelismos con la ideología del Tercer
Reich». El Dr. Ernst fundó junto a Wolfgang Borowsky -antig‖%, nuembro del corruité para la liberación de Rudolf Hess- Europe Doctors Action, uno de los grupos antiabortistas europeos más activM#
En una línea similar de plantearmientos se mueve el reveren1 Matthew Trewhella, líder de los Misioneros de los Nonatos, que u r
a sus seguidores a organizar comandos armados para defender de mal nera violenta la existencia de los fetos:
Deberíamos hacer lo que miles de personas ya estánhaciendo, a J largo de todo el país. Deberíamos formar milícias. Las iglesias puedei# patrocinar días de la milicia y enseñar a sus hombres cómo luchar 1-
Lo sucedido en Ok1ahorna fue tan sólo el exponente más brutal la violencia de extrema derecha en EE.UU. En octubre de 1994, ejemplo, un individuo llamado Francisco Durán sacó un iFusil de aso to de debajo de su abrigo y disparó repetidas veces contra la Cas@., Blanca. A pocas manzanas había dejado aparcada su carnIOneta, dec rada con pegatinas sobre la matanza de Wico y contrarias al control CJ armas de fuego. Más tarde se supo que estaba vinculado con una
licía de Colorado, la Save America Milítia. Dos meses más tarde,Jo Salvi ametrafiaba repetidas veces una clímica de planificación en las afueras de Boston, acabando con la vida de dos de sus emplea-41 dos e hiriendo de gravedad a otros cinco. Salvi era un ferviente cris,@,C., tíano que fue entrenado militarmente por las milicias de Florida en ee área de los Everglades. En su domicilio se encontraron multitud dé panfletos de HLI que llamaban a la movilización violenta contra 101pro abortistas. Al poco tiempo de ingresar en prisión, Salvi se quitó vida.
Otro ejemplo de terrorismo interno, aunque a mucha menor cala, fue el atentado con explosivos que tuvo lugar durante la cele,4 bración de los juegos Olímpicos de Adanta, en 1996. Dos años más tarde, el 24 de julio de 1998, un ultraderechista asesinó a dos policías enll, el Capitolío de Washington, en lo que supuso el ataque más serio con---_4
‗Chip Berlet, «Armed Mílitias, Right Wing Populism and Scapegoating», Política¡ Res0afi* Associates, 30 de junio de 1995.
tra el poder legislativo estadounidense desde 1983, cuando un pequeño artefacto estalló en la sala de debates del Senado.
Teyyorístno ititer"o
La inaYoría de los integrantes de estas milicias son ciudadanos apan madvertidos en cualquier calle de renternente normales que pasana 1 1 EE.UU. Se trata de hombres blancos de entre 20 y 55 años, fundamentalistas cristianos que se oponen a las leyes de control de armas. De
acuerdo con un informe del FBI dado a conocer en 1997, las milicias representan una seria amenaza para la seguridad pública. La organización Southern Poverty Law, que hace un seguimiento del racismo en
602 «grupos de odio» activos, la mayor parte de ellos ubicados en los
estados del sur. Las milicias son sólo la punta de lanza de un amplío catálogo
que incluye al Ku-K1ux Klan, grupos neonazis, skinheads, fundamentalistas cristianos, segregacionistas y neoconfederados.
Con todo, de esta panoplia de grupos las más peligrosas son, de lejos, las 221 nuilicias armadas con más de 60.000 miembros que se reparten
por todo el país, a pesar de las leyes que en muchos estados prohíben o regulan las
actividades de tipo paramilitar. Se trata de verdaderos ejércitos irregulares, entrenados, equipados y organizados, capaces
de hacer frente con éxito a las tropas federales merced al extraordinario
conocimiento del terreno en que están desplegadas, lo que les otorgaría una gran venta‖ Ja en una guerra de guerrillas. Este tipo de actividad se da con especial profusión en Michigan, California, Ohio, Texas, Idaho, Florida y Arizonal si bien otros estados, como Montana, tienen sus grupos, de los que incluso se sospecha que puedan estar en
posesión de armamento pesado.
En mayo de 2001, poco antes de que los atentados del 11 -S carnbiaran para siempre el panorama de la lucha antiterrorista, el director
del FBI, Louls J. Freeh, declaraba en un informe ante el Senado que existían tres tipos de amenazas terroristas domésticas: ultraderechistas, ultraizquierdistas e independentistas portorriqueños, y los llamados extrernistas de «intereses especiales». Los de extrema derecha predican
1 la supremacía de la raza blanca y realizan sus acciones apoyándose en-@ las garantías
constitucionales y la libertad de expresión y asociación,1 Para Freeh, este grupo representa «una seria amenaza terrorista», in@, que su objetivo es crear un estado de caos lo suficientemente inte~‘ como para forzar al presidente a declarar la ley marcial para entoncJ encabezar un movimiento violento con el fin de derrocar al gobier;1 no, su objetivo final.
Los grupos de extrema izquierda y los nacionalistas de Puel Rico representan una amenaza mucho menor. Cuentan con muchok, menos rruembros y sus medios materiales e infraestructuras no están nivel de los de las rrn"licias de extrema derecha. Son los típicos revol cionarios marxistas opuestos