SOBRE LOS ACTORES Y LAS INSTITUCIONES EN EL NIVEL INTERMEDIO
A- Los hechos fundacionales
El hito que marca el inicio del movimiento macrorregional es la Cumbre de Ilo, en junio de 1999, en el cual confluyen dos esfuerzos fundamentales, las propuestas e inquietudes de reactivación y competitividad de la Federación de Cámaras de Comercio del Sur (Fedecam-SUR) presidida por la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa (CCIA); y, los planteamientos y preocupaciones de la Municipalidad Provincial de Ilo, de pensar el desarrollo del puerto y su provincia en la perspectiva de los corredores viales multimodales que comienzan a articular esta parte del continente y terminan en el Pacífico.
24 La crisis económica se produce desde 1998, el segundo periodo de Fujimori concluye en julio del 2000, unos meses antes ocurrió el cuestionado proceso de la re-reelección. En ese julio también inaugura su tercer periodo, unos meses después y a raíz de la crisis política ocurre su salida del país y del cargo, asumiendo la presidencia Valentín Paniagua, quien lleva adelante un gobierno de transición y las elecciones del 2001. Alejandro Toledo inicia su gobierno en julio del 2001.
Esta confluencia, logra que se reúnan por primera vez los alcaldes y/o sus delegados con los presidentes de los gremios empresariales de las ciudades de Abancay (en Apurímac), Arequipa, Cusco, Juliaca y Puno (en Puno), Ilo y Moquegua (en Moquegua), Puerto Maldonado (en Madre de Dios) y Tacna.25.
De un lado, políticos recientemente electos, con legitimidad en sus comunidades, plurales en sus opciones generales (oficialistas, de oposición e independientes); interesados en aportar soluciones a sus particulares realidades, en especial en materia de infraestructura de base, social y económica.
De otro lado, gremios empresariales interesados en el desenvolvimiento económico de sus negocios, algunos de ellos conscientes que la fortaleza de su posicionamiento empresarial pasa de manera singular por el mejor desempeño de las economías regionales en el sur; en la búsqueda de planteamientos de corto plazo que reactiven la economía del sur, que lo potencien como mercado y le desarrollen competitividad.
En ese contexto las decisiones tomadas se plantearon en dos planos; en los pronunciamientos realizados y en las formas organizativas adoptadas. En la Declaración de Ilo, se constata la situación de crisis de la región y se afirma la posibilidad de construir una “estrategia viable de inserción competitiva” en el mundo.
También se menciona la “vocación regional de articulación” entre el centro- oeste de Sudamérica y la cuenca del Pacífico; y se anota la necesaria mejora en la calidad de vida de los ciudadanos; por ello se resalta la importancia de la integración de los pueblos del sur y de una visión compartida acerca del futuro (“región moderna, competitiva y descentralizada”); invoca la adhesión de las
instituciones a la propuesta y el logro de proyectos estratégicos, para lo cual es necesario fortalecer la capacidad de gestión local y regional.
En esta como en sucesivas declaraciones hay un esfuerzo por afirmar la compatibilidad y el necesario balance entre los grandes proyectos macrorregionales con los intereses de los espacios menores, vinculando vocaciones productivas locales y complementariedades regionales; y aludiendo insistentemente temas modernos de “posicionamiento de calidad y eficiencia”. Normalmente se trata también de poner el énfasis en la propuesta y no en el diagnóstico de la crisis, por lo demás compartido y conocido.
Junto con ello se plantea ciertas reglas de juego: frente a la pluralidad política existente se escoge un liderazgo colectivo (alcaldes y empresarios) responsable y representativo; las declaraciones públicas son acordadas por consenso y siempre ponen por delante los grandes temas de unidad; se nomina para la función de Secretaría Técnica a la Fedecam-Sur, para que con el apoyo de los municipios coordine la formulación de propuestas de trascendencia macrorregional, se acuerda una sede rotativa para las Cumbres.
Al Cusco, a mediados de julio, se llega con una propuesta más definida pero con el inicio de resquemores, pero se insiste en la visión compartida, en la necesidad de un proyecto común que nos inserte como región en el entorno y el mundo; y el convencimiento que separados, ninguno tiene futuro propio; igualmente en la importancia de la integración de las ciudades, constituyendo un sistema urbano, con fluidez de comunicaciones, “mercados más amplios, accesibles y con proyección más allá de nuestras fronteras” (Brasil con la interoceánica, Bolivia y el Asia vía el par-portuario Ilo-Matarani); y la importancia de un bloque económico, desterrando ideas disociadoras que separen enfocando con claridad los problemas a efectos de avanzar prontamente con soluciones, sin atentar contra una legítima pluralidad.
Un tema que se incorpora a la Declaración del Cusco es la idea de descentralización: como un proceso que requiere de políticas que faciliten el gran esfuerzo regional y promueva el desarrollo con eficacia y eficiencia; subrayando la necesidad de calidad de vida, empleo y crecimiento económico en la macrorregión; intentando de esta manera, una diferenciación de las propuestas en curso.
En la Cumbre del Cusco, sobre la base de trabajos presentados por la Secretaría Técnica se aprueban los siguientes cuatro lineamientos estratégicos para el desarrollo del sur:
a. Potenciación de la infraestructura de soporte para el desarrollo
b. Promoción y retención de inversiones
c. Fomento de las vocaciones productivas identificando especializaciones en espacios menores y definiendo complementariedades.
d. Internacionalización de la economía regional, promoviendo exportaciones y vinculándose con el centro-oeste sudamericano
Un tema que se reitera en el Cusco pero que no logra lazos efectivos es la vinculación específica entre Municipios y Cámaras de Comercio en cada una de las ciudades, sin embargo nunca se cristalizaron formas que permitieran lazos fáciles, estables y sostenidos; quizá debido a las debilidades institucionales existentes, a la ausencia de un liderazgo compartido y a los propios conflictos a lo interno de las localidades.
En este terreno fueron avances las experiencias de Ilo (las iniciativas de municipio y empresas), Arequipa (la coordinación entre Alcaldía y Cámara de