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SOBRE LOS ACTORES Y LAS INSTITUCIONES EN EL NIVEL INTERMEDIO

F- Los temas de noviembre

Hace algo más de dos años, se asumió el interés compartido por encontrar formas de interacción ciudadana que permitieran salir de la crisis social y económica en la que se encuentra el sur; iniciando un proceso sui generis: impulsar el desarrollo a partir de una descentralización económica sostenida en el incremento de la competitividad regional.

Para ello se tenía que encontrar referentes comunes y superar las invisibles barreras de comunicación y entendimiento creadas por los propios pueblos del sur a lo largo de todo el devenir republicano y que por muchas razones enfrento a las circunscripciones regionales.

Cuando se juntaron Alcaldes y Representantes de Gremios Empresariales, establecieron las características de la visión que los unía: luchar por conformar una macrorregión, integrada moderna y descentralizada ella misma, insertada

crecimiento económico, generación adecuada de empleo y calidad de vida acorde con la dignidad humana.

Sólo a través de una visión compartida los pueblos y los hombres se unen para trabajar y es posible que ésta se va haciendo realidad cuando todas las acciones se dirigen hacia un mismo camino, cuando las capacidades se van integrando para hacer lo mucho que falte a partir de lo que poco que se tiene; porque ello alienta el compromiso, cohesiona el esfuerzo, centra el foco de atención, pero fundamentalmente moviliza espíritus y genera un ambiente que alienta el éxito.

Fue esta visión la que impulsó la formación de esta Alianza Estratégica, a la que posteriormente se sumaron Universidades, ONG, Colegios Profesionales, líderes institucionales y otros actores sociales. Así, todo aquello que tenia relación con la reactivación económica y el desarrollo regional, comenzó a ser tema de interés, en un esfuerzo permanente por encontrar puntos de consenso que unieran y alimentaran la propuesta central, ligando las oportunidades que pudieren provenir de la coyuntura con las propuestas que emanaban de la visión de largo plazo.

El propósito era entonces uno solo, cómo alentar un desarrollo sostenible a partir de lograr una mayor productividad. La cuestión devenía en cómo generar una competitividad regional que produzca un mayor valor agregado redistribuible y de que manera el Estado debiera intervenir para promover y alentar esta posibilidad y como este debiera organizarse para acercar las decisiones a sus legítimos actores, en este caso los ciudadanos del sur.

La apreciación del avance en estos dos años, daría a pensar que se ha caminado poco y con muchos tropiezos para superar las grandes distancias de un camino largo y sinuoso, porque era necesario compartir una visión de futuro, sobre la base de reconocer legados de ayer, sin dejar de tener en cuenta las urgencias y premuras de hoy.

Este esfuerzo tenía como condición de base la formación de una sociedad más justa y equitativa, lo que implicaba la necesidad de atravesar todos los espacios sociales y geográficos de la región, a fin de superar los desbalances de una región megadiversa, como lo es propiamente todo el Perú, lo que exige la presencia del Estado en su rol promotor, equilibrando estos desajustes al nivelar hacia arriba los espacios menos favorecidos.

Se partía del convencimiento que el desarrollo se soporta en dos pilares fundamentales: la descentralización y modernización de la estructura del Estado y de otro, la generación de la competitividad productiva.

El primero de los pilares está relacionado con la necesidad que los ciudadanos tengan una real y efectiva participación en la dinámica social, mediante un proceso de modernización del Estado Unitario Centralizado para transformarlo en nuevo Estado, siempre unitario pero esta vez Descentralizado, modificando significativamente la acción pública y de la organización de la estructura socio política nacional, redistribuyendo el poder en los diversos ámbitos e instancias del territorio nacional y no solamente desconcentrando los brazos del Estado, estableciendo las competencias y responsabilidades que deben tener los gobiernos intermedios, municipios y regiones y definiendo su relación con los actores sociales y económicos en un marco de cooperación y trabajo mutuo.

En ese contexto, se trata de contar con municipios que gobiernen efectivamente sus circunscripciones en el marco de un amplio proceso de participación ciudadana y gobiernos regionales promotores del desarrollo regional, mediante la búsqueda de oportunidades de inversión y de factores que contribuyan a la eficiencia tecnológica de los operadores.

de las regiones (el segundo pilar); porque las regiones sólo serán sostenibles en la medida que sean capaces de generar mayor valor agregado en los bienes o servicios que producen, lo que exige excitar su competitividad, ya que si sólo transfiriéramos poder manteniendo a economías pobres, desarticuladas y dependientes, se terminaría preservando simplemente los niveles de desigualdad ya existentes y añadiendo más costo a la alicaída economía nacional.

El desarrollo es un proceso de múltiples dimensiones, en el que tiene que necesariamente ponerse en el centro a la persona como agente social, familia, comunidad y sociedad. Desde este enfoque se enfatiza carácter integral e integrador del desarrollo, en principio por que en él se enmarcan los aspectos económicos, como factores que deben promover una adecuada relación entre los beneficios producidos por el aprovechamiento de los recursos y los mecanismos de redistribución de la riqueza nacional y regional.

Este proceso no puede ser desarrollado con la participación de uno o algunos de los actores sociales regionales, sino que se debía buscar la mayor integración social, desde la perspectiva que la “empresa" a llevar adelante era construir una nueva sociedad que supere la actual en la que predominen los valores, el respeto a los derechos y la ética como norma de conducta social e individual.

Había que tener clara conciencia que el proceso en sí mismo es también un proceso político, pues se orientaba a forjar ciudadanos con capacidad de decidir y fiscalizar la acción publica lo que también significa desarrollar mecanismos y normas legales que propicien la consolidación de institucionalidades con ámbitos y competencias claramente definidas.

En síntesis, el proceso implicaba que las personas que habitan los diferentes ámbitos de la macrorregión sur reciban los beneficios de este y que a partir de sus propias identidades y culturas lo reproduzcan aportando al fortalecimiento

de sus capacidades y condiciones tanto personales como institucionales, para alcanzar niveles de bienestar acordes con la condición humana.

Se afirma con Porter, que lo que hace próspero a un país o a una región es la capacidad de sus empresas para alcanzar elevados niveles de productividad, que no es otra que usar con eficiencia y creatividad la mano de obra, los recursos naturales y el capital, correspondiendo al Estado un rol promotor y responsable de dotar de la infraestructura básica, generar condiciones para el desarrollo tecnológico y atender los servicios básicos de educación y salud; y de otro, el sector privado con la responsabilidad principal de ser el órgano actuante del proceso, dado que las naciones o las regiones no compiten, compiten sus empresas.

Se asume que para desarrollar condiciones de competitividad en los diversos niveles de acción económica y social de la macrorregión, era de vital importancia poner énfasis especial en la formación de capital humano y social compartiendo una visión de desarrollo, articulando el destino personal y el de los actores sociales con los de la macrorregión, a fin de generar un espectro de oportunidades de empleo e ingresos a la población, que hoy está perdiendo la esperanza de futuro de su país.

Con todas estas inquietudes y a fin de avanzar pro activamente en la misión encomendada, se definieron las líneas maestras de la acción macrorregional, que devinieron en las Líneas Estratégicas de la Macrorregión Sur:

 Desarrollo de una infraestructura de soporte para el crecimiento productivo, que considere un tramado multimodal que articule la macro región, considerando un delta portuario que una desde Marcona hasta el vecino puerto de Arica, conexiones ferrocarrileras, aeropuertos, carreteras, servicios energéticos, etc., a fin de generar la adecuada articulación con el

 El desarrollo de las vocaciones productivas de las ciudades y de los espacios menores convirtiéndolas en ventajas competitivas, pues al estar vinculados entre ellos pueden fortalecer y articular su bio-diversidad, al generar sinergias y complementariedades.

 La necesidad de retener inversiones y atraer nuevas, asociadas a las oportunidades existentes, con fuertes componentes de innovación, cambio técnico, aumento de la productividad, servicio al cliente y estándares de calidad internacional; pues en el contexto de una economía abierta debemos competir con otras ofertas interesadas en abastecer estos mercados.

 La internacionalización de la economía del sur, que supone la articulación con el centro-oeste de la América del Sur y el desarrollo de un mercado alternativo a Lima, vinculando el sur-oeste brasileño, Bolivia, el nor-oeste argentino, el norte chileno con el sur peruano, a fin de formar un eje de integración y desarrollo que transforme la economía del sur.

 La elevación del desempeño educativo de nuestros centros de formación, contribuyendo decididamente partir de un proyecto educativo que aporte a la forja de competitividad y ciudadanía.

Dos años después de iniciado el proceso, el principal objetivo establecido para esta primera etapa ha sido cumplido: que la macrorregión sur se constituya en una instancia significativa de concertación y análisis de los departamentos del sur y a su vez en un mecanismo importante de interlocución con los niveles políticos y sociales, en aspectos relacionados con la descentralización y el desarrollo económico y social.

Hay sin embargo, nuevas necesidades y responsabilidades que asumir, las que deben enmarcarse en la necesidad de consolidarla institucionalmente.

Estos nuevos pasos por dar, grandes y pequeños, requieren de renovados esfuerzos dentro de los que podemos citar los siguientes:

 Impulsar la masiva participación de los agentes sociales, generando amplios mecanismos de participación, estableciendo responsabilidades y compromisos, ampliando la base de convocatoria a fin de compartir con la población organizada las tareas del desarrollo y promoviendo que estas incorporen en sus agendas las grandes líneas de trabajo establecidas.

 Desarrollar cuadros técnicos a partir de las propias capacidades regionales, promoviendo su especialización en determinada problemática, para que su participación futura sea más provechosa.

 Generar proyectos integrales que sustenten cada una de las líneas estratégicas propuestas, a fin de promover el interés del Gobierno y la Cooperación Técnica Internacional en su consecución.

 Cimentar y consolidar una identidad macrorregional, que considerando las raíces comunes de los pueblos del sur, sustrato indispensable para consolidar la visión compartida regional, afirme y refuerce paralelamente las propias identidades locales.

 Difundir el mensaje macrorregional de manera amplia, sistemática y sostenida, dentro y fuera de los confines macrorregionales, para comprometer la valiosa participación de todos los agentes y actores sociales.

 Articular esfuerzos para un trabajo conjunto, estableciendo mecanismos de diálogo con estamentos y actores políticos, a fin de que en el ejercicio de las responsabilidades que competen al Estado, alienten y promueven el

constitucionales que consagren la nueva realidad nacional, son mecanismos indispensables para la promoción del desarrollo.

 Contribuir con los esfuerzos de democratización del país y la consolidación de una nueva institucionalidad que permita una sociedad civil con miembros vigilantes del ejercicio democrático, con crecientes niveles de participación ciudadana.

4.3. Debates relevantes y balance en la perspectiva macrorregional

Tres temas son sin lugar a dudas los que permiten una lectura del proceso hasta aquí avanzado (2002), pues ellos mismos son reveladores de avances y limitaciones del proyecto y del involucramiento de los actores. En realidad, es posible medir la potencia de las propuestas y la magnitud de las debilidades en el contexto de las situaciones.