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HEREJÍAS DEL CORAZÓN

In document Renovación nº 36 Agosto 2016 (página 96-98)

cabeza son herejías de las ideas y de las ver- dades, las herejías del corazón son herejías del amor.

¿Es que el amor no tiene herejías?

Todo lo que deforma la verdad y el dogma lo llamamos “herejía”.

¿Y no es también herejía todo aquello que deforma el amor?

También se puede entender mal el amor. También el amor tiene un sin fin de deforma- ciones.

El egoísmo, herejía del corazón.

¿Hay algo que deforme tan radicalmente el amor como el egoísmo?

Amar es darse. El egoísmo es sólo recibir.

Amar es pensar en los demás. El egoísmo es pensar sólo en uno mismo.

Amar es abrirnos a los demás. El egoísmo es cerrarnos sobre nosotros mismos.

Es decir, nos amamos a nosotros mismos. Claro que sí.

Pero nos amamos a nosotros mismos y esta- mos llamados a amar a los demás.

El amor tiene siempre como objetivo al otro, a los demás.

Y encerrarse sobre uno mismo renunciando a darnos a los demás, es como encerrarnos en nuestras propias ideas y rechazar las del otro. El individualismo, herejía del corazón. Pensar sólo en mí, sin que me preocupen los demás. Es una herejía o deformación del amor.

Pensar sólo en uno mismo, y no enterarse de los que están a nuestro lado. Es una herejía del amor.

Pensar sólo en la propia felicidad, es olvidar- nos de la felicidad de los demás. Es una he- rejía del amor.

O como decía A. Camus, “no es vergonzoso ser feliz. Lo vergonzoso es pensar sólo en la propia felicidad”.

El poder, herejía del corazón

Dominar a los demás, es una herejía del amor.

HEREJÍAS DEL CORAZÓN

Juan Jáuregui Castelo blogs.periodistadigital.com

Someter y esclavizar a los demás, es una he- rejía del amor.

Destruir a los demás para sentirme superior, es una herejía del amor.

Privar de la libertad a los demás, es una he- rejía del amor.

Hacerse dueños de los demás, es una herejía del amor.

Acaparar privando de los demás de lo nece- sario, es una herejía del amor.

La falta de compromiso, herejía del corazón Ver las necesidades del otro y cerrar los ojos, es herejía del amor.

Ver las necesidades de los demás y “dar un rodeo” para no encontrarme con él, es herejía del amor.

Ver que alguien tiene hambre y no dar un pe- dazo del pan que nos sobra, es herejía del amor.

Ver que se condena al inocente y no dar cara, es herejía del amor.

Ver que la simple sospecha mete en la cárcel al inocente, y no decir nada, es herejía del amor.

La pobreza, herejía del corazón

Que unos lo tengan todo, y otros no tengan nada, es herejía del amor.

Que unos acaparen dejando sin lo necesario a los otros, es herejía del amor.

Que unos despilfarren lo que tienen, y otros se mueran de hambre a su lado, es herejía del amor.

Que veamos la miseria de gran parte de la humanidad, viviendo en condiciones infra- humanas, y no seamos capaces de cambiar nuestros sistemas económicos, es herejía del amor.

Benedicto XVI escribió:

“En la comunidad de los creyentes no debe haber una forma de pobreza en la que se nie-

gue a alguien los bienes necesarios para una vida decorosa”. (Dios es Amor, n.20) “En esta familia no debe haber nadie que sufra por falta de los necesario”. (id. 25 b) Los herejes de la cabeza han recibido mu- chas condenaciones, incluso por parte de la Iglesia.

¿Alguien ha condenado las herejías del co- razón contra el amor?

Muchos herejes de la verdad y del dogma han sido excluidos de la Iglesia.

¿Alguna vez se ha excluido de la comunidad a los herejes del corazón y del amor? ¿Alguien ha sido excluido de la comunidad por ser egoísta y no compartir?

¿Alguien ha sido excluido de la comunidad por empobrecer a los demás

Muchos herejes de la verdad han terminado en la hoguera.

Todavía no conozco a nadie que haya sido quemado por no amar o amar mal.

¿Es que las herejías contra la verdad son más importantes que las herejías contra el amor? Si me atengo al Evangelio, Dios no nos va a juzgar tanto de nuestras ideas cuanto de nuestro amor.

¿No dice Jesús que todos los Mandamientos de la ley se reducen a dos: Amar a Dios y amar al prójimo?

¿Y no nos dice el Evangelio de hoy que “la señal por la que nos conocerán todos que somos discípulos suyos será que nos amamos los unos a los otros”?

No nos conocerán por nuestras ideas y ver- dades.

No nos conocerán por nuestra cabeza. Nos conocerán por nuestro corazón, por nuestro amor. R

H

a sido sin duda uno de los grandes hombres y nombres de la España evangélica contemporánea. José María Martínez, murió plácidamente, du- rante el sueño, en el Hospital Evangélico de Barcelona, nos expresa su hijo Pablo Martínez Vila. Había ingresado en el centro tras empeorar su estado general, deterio- rado por su avanzada edad y múltiples complicaciones orgánicas. Falleció a los 92 años en Barcelona; la madrugada del sá- bado 18 al domingo 19 de junio de 2016. El culto de despedida se realizó en la Igle- sia de la calle Verdi (Barcelona) el martes 21 de junio a las 09.30 de la mañana. Al terminar, partieron directamente desde allí los familiares, hermanos en la fe y amigos para proceder al acto del entierro en el ce- menterio de Tarrasa (es el único de la ciu- dad). Siempre rodeado de los suyos, se apartó de la vida pública en pleno uso de sus facultades, pero entendiendo que las fuerzas no le daban para mantener la gigan- tesca tarea que hasta entonces cargó sobre sus hombros. No obstante, mantuvo su par-

ticipación en el blog pensamientocristiano, junto con su hijo Pablo Martínez, hasta que hace varios años ya tuvo que dejar de es- cribir al ir mermando sus facultades. Des- tacó tanto por su ingente labor como por su sencillez y humildad unidas a un profundo amor al Señor, su Iglesia y su Palabra. For- maba parte de una generación de grandes hombres de fe y profundidad teológica e in- telectual que marcaron la Historia del pro- testantismo español en la época que precedió la transición y durante la España democrática.

Fue pastor de una iglesia evangélica en Barcelona por espacio de treinta años. Es- critor, pensador, teólogo y políglota, desarrolló una amplia actividad como profesor y Pre- sidente en el Centro Evangélico de Estu- dios Bíblicos (CEEB, Barcelona) y como presidente de la Alianza Evangélica Espa- ñola, del Consejo de Dirección de la Socie- dad Bíblicay de la Unión Bíblica.

In document Renovación nº 36 Agosto 2016 (página 96-98)