MIGRACIÓN, ESTADO Y CIUDADANÍA: EL CASO PERUANO EN ARGENTINA CÓRDOBA
I. Algunas herramientas donde apoyarnos
La mayoría de los materiales relevados coinciden en la necesidad de profundizar los estudios en la materia, pues constituye sin duda una serie de fenómenos sociales que se encuentran en discusión en la mayoría de las sociedades democráticas contemporáneas.
Cada vez son más los investigadores que reconocen que frente a las condiciones “actuales” la categoría de ciudadanía no puede ser comprendida con las nociones que nos orientaban, principalmente, en los años 9028; cuestionando los modelos de ciudadanía —el
patrimonialista, el ciudadano-consumidor y el asistencial-participativo— articulados por los discursos neoliberales.
Asimismo, en lo que respecta a migración otros autores reconocen las limitaciones de las propuestas neoclásicas2930.
26 BOURDIEU, (2007, 1989).
27 Dicho país receptó entre 1990 y 2007 el 14% de peruanos “que salieron de Perú”, siendo el segundo país de destino, después de Estados Unidos con un 30.6% (Altamirano Rua, 2000). Otros autores sostienen que este grupo migrante se incremento a partir de los años 90 (Benencia, 2008); provocando una serie de cambios, no sólo en la sociedad de origen sino también en los lugares de destino (Altamirano Rua, 2006, 2000).
28 SVAMPA, (2005); POUSADELA, (2005); BARROS, (2007).
29 Las explicaciones neoclásicas económicas de las migraciones corren bajo dos vertientes por un lado la mirada
micro y por el otro la macro. La primera responde a decisiones (racionales, costo-beneficio) por parte de los individuos; la segunda a los determinantes estructurales, a la redistribución espacial de los factores de producción en respuesta a diferentes precios relativos ―en este caso entre diversos países―. En síntesis estas propuestas entienden que las migraciones se producen por las disparidades entre los niveles salariales de los países, que se ven reflejados en los niveles de ingresos y en el bienestar (Massey, Arango y otros, 2008). Otro precedente teórico a las propuesta contemporáneas son el marco analítico push-pull (factores de atracción de los países receptores y de expulsión de los emisores) y la vertiente histórico-estructural propuesta por las teorías de la dependencia (crítica de las anteriores). Otra corriente es el nacionalismo metodológico que parte de la premisa que la organización política de los Estados modernos y la existencia de una unidad cultural coincidente con sus límites territoriales “forma natural de vinculación e interacción”.
En ambas líneas, las investigaciones realizadas desde las Ciencias Sociales en torno a la dinámica y complejidad de los movimientos migratorios reconocen la necesidad de buscar nuevos contextos teóricos que permitan vincular y comprender los distintos escenarios en donde para comprenderlos. Algunas aproximaciones sobre migraciones, que podemos rescatar, han dado paso a una visión más compleja de dichos movimientos; reconociendo, como en estos últimos tiempos, ha experimentado cambios en su composición: por su heterogeneidad según procedencia, y por las características de los agentes migrantes (condición social, género, edad, etc.); y cómo se ha modificado sustancialmente el modo de valorar la migración, la ampliación/limitación de los derechos (“nuevas” legislaciones, programas, etc.) y la creciente relevancia y extensión de la transnacionalidad de los mismos31.
El supuesto general que el proyecto sostendrá es que las migraciones pueden ser entendidas como parte del conjunto de transformaciones sociales que está experimentando la noción de ciudadanía, en las sociedades democráticas contemporáneas, en este caso en el país de destino —Argentina— como transnacionalmente. Para avanzar sobre este supuesto una de las principales implicancias, de tales transformaciones, residiría en la condición de nacional de un Estado, dejando de ser requisito necesario para el disfrute de los derechos asociados tradicionalmente a la ciudadanía32. Si bien las sociedades
modernas, “actuales como las pasadas”, se delimitan y reconocen entre sí como “naciones”, esto no expresa la naturaleza de la auto-comprensión nacional. Sigue siendo una cuestión empírica la de cuándo y en qué medida se es nacional, moviéndose de un modo peculiar entre la inclusión ampliada y la renovada exclusión. “[…] la inmigración es la ocasión de realizar prácticamente, en el modo de la experiencia, la confrontación entre lo ‘nacional’ y lo ‘no nacional’”33. En este sentido, el estado jurídico como único principio
diacrítico producto de políticas de regularización de documentación no responde a una realidad más compleja, donde se puede ser inmigrante/extranjero en un país, y al mismo
30 STEFONI, (2004); MARTÍNEZ PIZARRO, (2003); ARANGO, (2003).
31 MASSEY, ARANGO Y OTROS, (2008); PORTES (2005); HERRERA, CRRILLO ESPINOSA, TORRES (2005);
LEVITT (2007).
32 VELASCO, (2006); BORJA, (2002). 33 SAYAD (1984): 102.
tiempo, tener su nacionalidad o encontrase en “situación regular”34. Y aunque esto parezca
una contradicción, en la práctica no lo es. En este sentido, “el color de la piel, el signo más manifiesto de la distinción, para no decir estigma, de la discriminación, y que recuerda una historia y un origen, que es necesario llamar ‘nacionales’”35.
“[…] o, por lo menos, esta contradicción, solamente aparente, aporta la prueba de que no es suficiente para el ‘inmigrante’ (definido como extranjero, ciudadano de otra nación y de otra nacionalidad) fundirse ‘naturalmente’ en el panorama político y jurídico, en el paisaje (en el sentido estético de la palabra) nacional (lo que alude al hecho de adquirir la nacionalidad) o aun en la naturaleza o mejor dicho, en la naturalidad, como se decía en otros tiempos (sin duda, allí radica el sentido de la naturalización), para desaparecer como inmigrante, esta vez en el sentido social del término. […] Inmigrante designa cada vez con mayor frecuencia una condición social, mientras que extranjero corresponde a un estatus jurídico-político; este último puede cambiar sin que nada cambie en la primera o sin que cambie nada en absoluto. Si todos los extranjeros no son (socialmente hablando) inmigrantes, todos los inmigrantes no son necesariamente extranjeros (jurídicamente hablando)”36.