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Identificación proyectiva en un niño con problemas en la escuela.

In document Historias.de.psicoterapia (página 47-51)

Cristian Dupouy

El paciente es un menor de 12 años, estudiante de una escuela de Hualpén, que presenta un retardo mental leve. Su grupo familiar está constituido por sus padres, ambos con hijos de relaciones anteriores, además de mi paciente y su hermana menor. La relación del padre con el niño es nula, raramente comparten o conversan. Por otra parte, la madre en las primeras sesiones manifestó interés por participar en la psicoterapia, sin embargo, cuando se requirió su concurrencia y apoyo, ella nunca colaboró, dejando en reiteradas oportunidades de asistir a las citas, sin ningún aviso.

Los objetivos terapéuticos para Matías en un primer momento fueron: mejorar su comportamiento en la sala de clases, ya que su desorden perjudicaba a los demás compañeros, otro objetivo fue “establecer hábitos de estudio”. Esto se pensaba realizar mediante un enfoque estratégico en combinación con aspectos cognitivo- conductuales, específicamente la entrega de refuerzos.

Digo “se pensaba…”, porque el paciente no cumplió con los compromisos iniciales. El horario que le encargué para que organizara sus actividades nunca lo elaboró, lo mismo pasó con la tarea de registrar por escrito cada vez que sintiera el impulso de portarse mal. La dificultad para cumplir estas tareas se debió a que el niño no maneja la lecto-escritura, lee entrecortado y escribe escasamente.

También probé buscar apoyo en la madre para la revisión de las tareas del colegio, pero esta estrategia tampoco resultó, debido a los problemas económicos que le impedían asistir al centro médico y porque ella no sabe leer ni escribir.

Luego de estos intentos, y establecida ya la confianza con el menor, descubrí su gusto por los dibujos animados, especialmente el animé (dibujos japoneses) sobre lo que me comentaba, con lujo de detalles, los distintos personajes existentes.

A partir de esto decidí utilizar una técnica que consistió en promover su identificación con un personaje animé y luego relacionarlo con su vida. Esto me sirvió para conseguir el compromiso del menor y cumplir un objetivo que no se tenía presupuestado en un principio: “lograr una identificación consigo mismo”, lo que le servirá como un recurso en su desarrollo estudiantil y personal.

El personaje elegido fue Naruto, un aprendiz de ninja de 12 años, travieso y solitario. Debido a que permanece la mayor parte del tiempo solo, esta soledad hace enfadar a los demás y entorpece su entrenamiento como ninja. Naruto tiene una voluntad inquebrantable y una gran resistencia física, que lo impulsan a perseverar, a pesar de lo duras que puedan ser las circunstancias. Matías y Naruto tienen la misma edad, la misma condición familiar, la misma forma de llamar la atención en la escuela y la misma voluntad que los impulsa. Esto último hay que destacarlo y potenciarlo al realizar el trabajo con el menor, ya que esta capacidad de resiliencia lo ayudará a salir adelante en el futuro.

La técnica consistió en realizar en conjunto un póster, en donde, aparecía su foto con su nombre; en el centro y más abajo la imagen de Naruto. A los lados se

colocaron pequeñas tarjetas con conceptos como: Alegre, Amigos, Familia, Sabiduría, Responsabilidad, Tranquilo, Desordenado, Valiente, Inseguro, Violento, Humor, Fuerte, Deseos, Fome, Triste, entre otros. Además había tarjetas blancas en las que él agregó los conceptos de Enojón y Enamorado. Cabe destacar que se colocaron conceptos positivos y negativos dentro de las tarjetas, con el fin de que exista un amplio universo de elección

El menor fue capaz de seleccionar conceptos como por ejemplo: alegre, amigos, sueños, creativo y pegarlos en su fotografía. Mientras realizaba este proceso yo le preguntaba. ¿Por qué lo elegiste? ¿Esto es importante para ti? ¿Por qué elegiste este y no otro?

Luego se trabajó de la misma forma con la imagen de Naruto, le dije “a ver, selecciona conceptos para el personaje” (con el fin de que proyectara en este protagonista, más conceptos de él). Le formulé las mismas preguntas: ¿Por qué lo elegiría Naruto? ¿Esto es importante para él? y la más importante, ¿este concepto qué tiene de similar entre Matías y Naruto? A continuación, le pedí que uniera con líneas los conceptos a las fotografías, con el propósito de ver el grado de importancia que les asignaba. Las líneas más gruesas indican lo más relevante para él, mientras que las más delgadas son características que le gustaría mejorar o cambiar.

Mediante esta intervención, se obtuvo información significativa sobre la relevancia de las amistades para el menor, ya que estos lo ayudan y le alegran la vida. Además, se pudo indagar en los conflictos familiares, en sus sueños a futuro, en cómo se ve en dos y cinco años más, en la relación que tiene con la escuela y en los

progresos que ha tenido, ya que ahora es capaz de escribir más, logrando un 7 en la revisión de su cuaderno de biología. Este fue un gran logro para el niño, puesto que, como ya señalé anteriormente, el pequeño escribía escasamente y no lograba realizar sus tareas ni transcribir las clases diarias. Se finalizó la actividad, regalándole el póster, para que lo colocara en su pieza, con la intención de que recuerde esos conceptos importantes, como por ejemplo el compañerismo, con el que ante la dificultad, otro puede tenderle la mano y ayudarlo a salir del pozo. También es importante que recuerde el concepto de familia, los bellos momentos que han compartido como las vacaciones en las que disfruta y son todos felices, e instarlo a que esa prosperidad con la familia se pueda repetir a lo largo del año, generando instancias para la participación armoniosa de todos.

In document Historias.de.psicoterapia (página 47-51)