• No se han encontrado resultados

Los indianos y la Capitanía General de la Isla de Cuba: la “camarilla del capitán

Con esta denominación, se identifica al sector del grupo propeninsular que inició su progresión patrimonial a principios del siglo XIX, y compitió con los grupos anteriores de la elite antillana. Su poder se establece sobre la base de la reformulación del Estatuto colonial, a la sombra del mandato del capitán general Miguel Tacón (1834-1837). Se trata de diferentes miradas del liberalismo: aquellas que miran el mundo desde la colonia, y los liberales que miran el mundo desde la metrópoli. Sacarócratas liberales, y liberales españoles. Los plenos poderes, que les son otorgados, iban en detrimento de la oligarquía de las viejas familias de hacendados. Este control aumentó de manera progresiva la presencia de militares, y disminuyó los derechos políticos de esa oligarquía criolla, que ve reducir su representatividad en las Cortes metropolitanas. Además, España coloca diferentes stocks en Cuba, no realizables en el mercado interno. Bahamonde y Cayuela señalan que dicho aspecto de la política económica

119 BAHAMONDE MAGRO, A., CAYUELA, J., Hacer las Américas… op. cit., p. 43. 120 Ibíd. p. 44.

121 ALCALÁ GALIANO, D., Cuba en 1858, Madrid, Imprenta Esteban y Viñas, 1859, p.72.

122 Sobre los Centros Hispano-Ultramarinos, véase ROLDÁN DE MONTAUD, Inés, La Restauración en

Cuba: el fracaso de un proceso reformista, Colección Tierra Nueva e Cielo Nuevo, Madrid, CSIC,

Centro de Humanidades, Instituto de Historia, Departamento de Historia de América, 2000, p. 70. Y JÚSTIZ de, Tomás Juan, Los centros hispano- ultramarinos, La Habana, Imprenta “El Siglo XX”, 1943.

123 Véase ESPADAS BURGOS, Manuel., “El trasfondo cubano”, Alfonso XII y los orígenes de la

Restauración, Madrid, CSIC, Escuela de Historia Moderna, 1975. ROLDÁN DE MONTAUD, Inés., La Unión Constitucional y la política colonial de España en Cuba: (1868-1898), Colección Tesis

Doctorales, Madrid, Universidad Complutense, 1991; y La Restauración en Cuba: el fracaso de un

proceso reformista, Madrid, Colección Tierra Nueva e Cielo Nuevo, CSIC, Centro de Humanidades,

Instituto de Historia, Departamento de Historia de América, 2000.

metropolitana terminaría por crear una red doble, cuyos intereses monopolizarían aquellos indianos trasladados a la metrópoli, entre ellos Antonio López, Manzanedo, Pastor, o Biada. Es ahí donde los comerciantes peninsulares desplazan de la pirámide social a los hacendados criollos. Conocidos a partir de entonces como “la camarilla del capitán general.” Este cambio en el inicio del Estado liberal isabelino, fue la oportunidad para monopolizar diversos sectores de la economía merced a la administración colonial, que les otorga favores en modo de contratas, a cambio de que sus capitales apoyasen el aparato metropolitano que se articulaba en Cuba125.

El cambió provocado por el nuevo Estatuto colonial, fue clave en las relaciones de los diferentes grupos de presión. De cómo actuase el capitán general, dependían los favoritismos, aunque no siempre los capitanes generales de Cuba se plegaron a sus exigencias. El grupo propeninsular se sintió perjudicado durante los mandatos de Valdés Noriega, Roncali o de la Pezuela, capitanes generales a los que no puede señalárseles como proclives a las presiones del grupo. A partir del nombramiento del general O´Donnell (1844-1848), en parte, logran su favor126. Debemos tener en cuenta,

que para la elite metropolitana, la Capitanía General de la Isla de Cuba, fue un trampolín de ascenso político y económico, donde confluyeron la autoridad política y militar, es decir, los plenos poderes: “Suponía el poder fáctico de una situación política de un sistema productivo, de un sistema social y, sobre todo, de un excedente económico”127. Aunque, existía cierta complicidad entre los miembros del grupo, los

intereses entre sus miembros, podían diferir. Su consecuencia no es otra que la inestabilidad de la metrópoli. El grupo propeninsular, fue el que - a través de su posición económica- controló la política colonial española de finales del siglo XIX:

“Los grupos políticos que en España estaban ligados a los negocios coloniales favorecieron, principalmente, a los integristas radicados en Cuba. Una tupida red de intereses se superponía a cualquier decisión de tono reformista o autonomista que pretendiese abordar el Gobierno de Madrid”128.

En esta etapa, (más adelante también, incluso se radicalizó su postura) este grupo, constituye el principal baluarte de la soberanía española en Cuba. Es importante destacar que su fuerza sobre Madrid, no sólo se debe a su poderío económico, sino a que entre sus miembros se encuentran militares:

“La elite militar peninsular, a mediados del siglo XIX, era así un elemento poderoso y dinámico del acontecer metropolitano y antillano, que se movía por intereses propios y que no dudaba en integrarse y vincularse con otros grupos sociales y políticos para conseguir sus objetivos”129.

125 BAHAMONDE MAGRO, A., CAYUELA, J., Hacer las Américas… op. cit., p. 35. 126 Ibíd. p. 37.

127 Ibíd. p. 38.

128 FERNÁNDEZ MUÑIZ, Áurea Matilde., “España y Cuba: el entresiglos del XIX al XX”, en

CAYUELA FERNÁNDEZ, J. G., España en Cuba: final de siglo, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2000, p. 75.

Los miembros del grupo propeninsular, eran conscientes de que no todos los

capitanes generales que nombrase la metrópoli serían afines a sus objetivos, por ello era imprescindible que el “elegido”, fuese proclive a sus intereses, o al menos, flexible a sus exigencias. Sus vinculaciones van más allá de un simple negocio con ciertas contrapartidas, son relaciones de carácter personal, entre la cúpula militar y el grupo130.

La presión, que podían ejercer, era capaz de designar al propio capitán general de la isla. Bahamonde y Cayuela citan una interesante carta de Julián Zuleta, al general Gutiérrez de la Concha, fechada en 1858131, señalándole que tras mantener diferentes contactos, se

decantaban por él como “el más indicado para ocupar la alta dignidad de capitán general de esta Isla eráis vos”132. Pero, como hemos señalado, no siempre obtienen los favores del capitán general de turno. Como sucedió durante el mandato del general Lersundi, quien no reconoce al nuevo gobierno de Madrid y se declara independiente, al recibir un telegrama de la reina Isabel II, desde París. El día del cumpleaños de la reina, (ya destronada y exilada) Lersundi organiza una recepción de carácter oficial para celebrar el aniversario de Isabel II. Teme que esa nueva situación en España, derive en negociaciones con los movimientos independentistas cubanos. Mientras, algunos miembros de la elite cubana, próximos al liberalismo, veían la posibilidad de diferentes reformas. Sin embargo, ocurrió al contrario. Julián Zulueta y Miguel Aldama, solicitan una audiencia para evitar el conflicto, pero sus presiones, no son escuchadas. Las discrepancias llegan al punto que Aldama y su familia, abandonan Cuba, y fijan su residencia en Nueva York, donde Miguel Aldama se convierte en portavoz del movimiento independentista. Más tarde, sus posesiones son confiscadas. Sin embargo, Zulueta, pese a discrepar, se queda en Cuba. El sentimiento de fidelidad a España fue más fuerte133. Hechos como estos se vislumbran con más claridad durante el reinado

isabelino, pero continúan en el sistema canovista, donde debemos ver a Cuba, no sólo como mercado reservado para la metrópoli, sino para el grupo propeninsular y sus socios, a quienes favorece el control fiscal y aduanero, donde se desenvuelven en competencia con otros sectores134. El poder de este grupo, llegó al punto de intimidar al

Gobierno, como podemos observar en la carta que el general Polavieja envía al ministro de la Gobernación: “No hay que hacerse ilusiones, esta agrupación es rica, atrevida e influyente, (y) es quizá hoy la más temible”135. Carta reveladora del inmenso poder que

ostentan los miembros del grupo. De ellos puede venir la independencia de la colonia, para evitar que se sitúen enfrente de España, es necesario concederles contrapartidas económicas, en forma de monopolios y contratos ventajosos. Entre 1834-1868 ocurren dos fenómenos esenciales para el auge del grupo propeninsular:

130 “Pero lo que sí podemos afirmar es que el grupo propeninsular sostuvo representantes cerca del poder

en Madrid y, principalmente, del poder militar.” CAYUELA FERNÁNDEZ, J. G., “El nexo colonial de una transición: elite antillana y capitanes generales de Cuba”, en NARANJO OROVIO, C., (ed. lit.), MALLO GUTIÉRREZ, T., op. cit., p. 246.

131 Durante el 2º mandato del general Gutiérrez de la Concha, marqués de La Habana.

132 Carta de Julián Zuleta a José Gutiérrez de la Concha fechada en La Habana en 12-IV-1858.

correspondencia personal del general José Gutiérrez de la Concha. Archivo particular Concha-Irigoyen, citado por BAHAMONDE MAGRO, A., CAYUELA, J., en Hacer las Américas…op. cit., p. 37.

133 BERGARD, L., Cuba Rural Society in the Nineteenth Century, Princenton, 1990, p. 1887, en GOTT,

R., op. cit., p. 116.

134 CAYUELA FERNÁNDEZ, J. G., “El nexo colonial de una transición: elite antillana y capitanes

generales de Cuba”, en NARANJO OROVIO, C., (ed. lit.), MALLO GUTIÉRREZ, T., op. cit., p. 247.

1. Absorbe el control del puerto y la distribución del azúcar (las partes más importantes de la economía antillana).

2. Disfruta de una transferencia de rentas (difícil de cuantificar según Bahamonde) de otros sectores de la elite antillana. Ahora, ellos irrumpen en el ingenio del sector occidental, núcleo principal del sistema económico cubano136.

Será a partir de 1868 cuando se hace más palpable el poder de los indianos. En ocasiones, les denominan “reaccionarios”, pero para Moreno Fraginals, el término “reaccionario” en relación a los indianos, está mal expresado, pues éstos, serían los liberales. Moreno Fraginals afirma, que el general Tacón es “el liberal de confianza de los liberales españoles”137. Si entendemos el término liberal, como concepto económico,

más que político: “Dicen en Cádiz que: “Las colonias nacen para servir a las metrópolis, y no las metrópolis a las colonias”138. En este momento, los miembros del grupo propeninsular consolidan su posición e incrementan sus patrimonios, merced a la Guerra de los Diez Años.

4.4. La repercusión de la Guerra de los Diez Años en las actividades de los indianos