PELÍCULAS FINANCIADAS: TOTALES Y DE AMÉRICA LATINA (2000-2015)
3. CRONOLOGÍA: LOS CINES (TRANS)NACIONALES DE AMÉRICA LATINA Y LAS RUPTURAS EN EL CIRCUITO INTERNACIONAL DE FESTIVALES
3.1 Cines nacionales
3.1.2 Institucionalización del circuito
A principios de la década de 1950 ya estaban en marcha los tres grandes festivales europeos que continúan a la cabeza del circuito internacional: Cannes, Venecia y Berlín154.
Desde un primer momento se establecieron una serie de jerarquías relacionadas con las propias dinámicas de distribución, programación, disposición en el calendario de cada evento y las rutinas e itinerarios de la crítica especializada. A la hora de referirse a la posición o la relevancia de un festival en el contexto internacional es inevitable traer a colación la Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Cine, la FIAPF. Esta asociación se había creado en 1933 para defender en conjunto los intereses de los productores europeos. En 1951 diseñaron una clasificación de festivales en torno a los estándares de calidad que consideraron oportunos. Según apunta Marijke de Valck hubo un intento – infructuoso - de celebrar un único gran evento cinematográfico en el que compitieran películas de todo el mundo, siguiendo así el modelo de las Olimpiadas deportivas. Marijke de Valck señala que la organización de este gran evento fue la primera iniciativa de la FIAPF para regular los diferentes festivales que estaban apareciendo; sin embargo, no se llevó a cabo por las protestas de los Festivales de Cannes y Venecia que temieron ver perjudicados su influencia y sus beneficios si se celebraba un único gran
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En 1973 Augusto Martínez Torres y Manuel Pérez Estremera señalaban que la película aún no se había estrenado en Venezuela y que además existían dos o tres versiones finales distintas (Martínez Torres y Pérez Estremera, 1973: 212).
154 Como puede verse en los ejemplos que siguen, cada autor sitúa unos festivales determinados
en la cima del circuito. Sin embargo, algunos de ellos aparecen en todas las propuestas: Cannes, Toronto, Venecia y Berlín (Fischer, 2013: 48); Sundance, Berlin, Cannes y Toronto (Sean Farnel, director de programación de Hot Docs Canadian International Documentary Festival en Fischer, 2012: 227); Cannes, Berlin, Venecia y Toronto (Barber, 2008); Cannes, Berlín, Venecia, Toronto y Sundance (Czach, 2004: 77); Cannes, Berlín y Venecia (de Valck, 2007: 193); Sundance, Rotterdam, Berlín, Cannes, Venecia, Teluride, Toronto y Pusan (Roddick, 2009: 167); Cannes, Berlín, Venecia (Maza, 2008); Cannes, San Sebastián y Berlín (Aguilar, 2006); Cannes, Berlín, Venecia (Mezias, 2008: 2); Cannes, Venecia, Berlín, Sundance, Tribeca y Toronto (Hing-Yuk Wong, 2011: 5).
170 evento (de Valck, 2007: 53-54). El fracaso de esta iniciativa fue precisamente lo que motivó que los festivales se relacionaran en forma de circuito también de manera institucional. Para la actualización e inclusión de eventos en alguna de sus categorías actualmente la FIAPF contempla los siguientes criterios:
- Recursos que aseguren la organización durante todo el año - Una selección de películas y un jurado internacionales
- Logística para atender a los corresponsales de prensa internacionales - Medidas estrictas para evitar el robo o la copia ilegal de películas - Pruebas de apoyar la industria cinematográfica local
- Seguros de las copias de las películas para pérdida, robo o daño
- Buena calidad para las publicaciones oficiales y la gestión de la información (catálogos, programas, tarjetas)
- El papel de la FIAPF es también apoyar los esfuerzos de algunos festivales para alcanzar estándares más altos a lo largo del tiempo […]. Esto es particularmente relevante en el contexto de los niveles de recursos y oportunidades desiguales entre los festivales de los hemisferios Norte y Sur (FIAPF, 2014)155.
A juzgar por algunos trabajos dedicados a las relaciones del circuito de festivales con la FIAPF, los criterios originales estaban sujetos a cuestiones específicamente políticas y diplomáticas. Dan cuenta de ello la decisión de la FIAPF de que únicamente existiera un festival celebrado en países de la órbita de influencia comunista en la «categoría A». Señala Marijke de Valck que cuando en 1959 se celebró la primera edición del Festival de Moscú, la FIAPF lo obligó a alternarse anualmente con el Festival de Karlovy Vary, que se celebraba desde 1946 (de Valck, 2007: 57). Así, desde 1959 y hasta 1993 estos dos enventos «clase A» se celebraron un año de cada dos. En esta misma línea, la FIAPF regulaba los procesos de programación y se ocupó de que todos los festivales estuvieran sujetos a la preselección oficial que enviaban los gobiernos responsables de las películas participantes (Pisu, 2014: 53-54).
Desde un primero momento, en 1951, los festivales de Venecia y Cannes consiguieron la «categoría A» de la FIAPF; Berlín un año después por no contar con un jurado internacional en su primera edición. Al no haber sido aceptado en principio en la
155 Cita original: «Good year-round organisational resources / Genuinely international selections
of films and competition juries / Good facilities for servicing international press correspondents / Stringent measures to prevent heft or illegal copying of films / Evidence of support from the local film industry / Insurance of all film copies against loss, theft or damage / High standards for official publications and information management (catalogue, programmes, fliers) / FIAPF's role is also to support some festivals' efforts in achieving higher standards over time […]. This is particularly relevant in the context of the unequal levels of resources and opportunities between film festivals in the Southern and Northern hemispheres» (FIAPF, 2014).
171 clasificación de la FIAPF, la Federación le impidió al jurado otorgar premios oficiales en esa primera edición (Berlin, 2013). Esta categoría conocida en el entorno cinematográfico como «clase A» agrupa a los festivales internacionales competitivos, y es una de las cuatro en las que hoy se articula la clasificación de la FIAPF156. Esta lista de festivales demuestra
que desde temprano se institucionalizó el carácter jerárquico del entonces incipiente circuito y la competitividad que existía entre los diferentes eventos. Marijke de Valck señala que uno de los propósitos de la FIAPF y su clasificación era impedir que surgieran más competiciones internacionales de cine al margen de los integrados en esta institución (de Valck, 2007: 54). Estas dínamicas y políticas se traducen también en desigualdades entre los diferentes eventos que integran el circuito y en última instancia los definen como citas centrales o periféricas en el contexto cinematográfico mundial.
La «categoría A» de la FIAPF ha sido recientemente actualizada y hoy en día incluye quince festivales. Los quince eventos que actualmente integran la categoría de festivales competitivos no especializados o «categoría A» son Berlín, Cannes, Shanghai, Moscú, Karlovy Vary, Locarno, Montreal, Venecia, San Sebastián, Varsovia, Goa (India), Tallin (Estonia) y Mar del Plata157. Sin embargo, la clasificación en su conjunto está considerada
obsoleta por buena parte de la crítica, la industria y la academia. Una prueba de ello es que grandes festivales como Sundance, Rotterdam o Toronto ni siquiera han solicitado la inclusión en esta codiciada lista (Iordanova, 2009: 27).
Existen numerosas y complejas dinámicas comerciales, culturales y diplomáticas que rigen o interfieren en las circunstancias del circuito de festivales y sus jerarquías. Cuestiones que en general dificultan ceñirse a los dictados de una clasificación única158. Las categorías
de la FIAPF parecen tener una importancia mínima también en el circuito salvo para algunos festivales de la «categoría A» cuya relevancia es complicado mantener de manera individual. Es decir, si bien Cannes, Berlín o Venecia son el centro del circuito internacional, la imagen y repercusión de festivales como San Sebastián o Mar del Plata se beneficia de pertenecer a la «clase A». Por otro lado, la inmensa mayoría de festivales de
156 Las otras tres categorías están dedicadas a festivales competitivos especializados, festivales
no competitivos y festivales de cortometraje o documental.
157 En 2012 se sumaron a la lista los de Goa y Varsovia. En 2015 el de Tallin.
158 Una de las más señaladas aberraciones de la «categoría A» de la FIAPF - que regula en base a
criterios relacionados con la calidad y saber hacer de los eventos - es la polémica permanencia del Festival de Cine de El Cairo en la misma (Roddick, 2009: 165). El festival suspendió su edición de 2013 (Hackman, 2013), aunque no era la primera vez que ocurría ni motivo de exclusión de la lista, la imagen que ofrece ya a través de su página web o la escasa atención crítica internacional hacen dudar de su «categoría A» (Cairo, 2014).
172 todo el mundo no pertenecen a ninguna categoría de la FIAPF por lo que su utilidad como mapa mundial de eventos es más que relativa desde hace varias décadas159.
Lo que evidencia esta clasificación es que ya en 1951 los festivales empezaban a configurarse como un tejido conectado más denso y con más articulaciones de lo que en principio pudo parecer. En este primer periodo, la FIAPF era vinculante para los festivales que se estaban consolidando como los referentes del circuito internacional. Un ejemplo de ello es el caso de la Mostra de Venecia, que tuvo que frenar sus políticas de apertura y adecuarlas a las recomendaciones de la FIAPF. Digamos que esta asociación de productores fue la responsable de homogeneizar las dinámicas y mantener los mecanismos y criterios de programación de los grandes festivales europeos durante la década de 1950:
El principal promotor de esta voluntad de renovación fue Floris Luigi Ammannati, democristiano y vicepresidente de la asociación nacional de Practicantes Católicos, que fue director de la Mostra entre el 1956 y el 1959. Gracias a la llamada «Fórmula Ammannati», la Mostra tuvo un nuevo reglamento dirigido a hacer prevalecer el aspecto artístico-cultural del evento por encima tanto de las injerencias político-diplomáticas de los países participantes como de las interferencias de la Federación Internacional de Asociación de Productores de Películas (FIAPF) y de las individuales asociaciones nacionales de productores. ¿De qué manera? En primer lugar, con un reglamento a partir del cual ya no serían los países participantes los que enviarían según su criterio las películas que se presentaban, sino que sería una comisión de expertos, nombrada por la dirección de la Mostra, la que seleccionaría las películas recibidas o a invitar según criterios estrictamente artísticos. Se eliminaba además la censura de películas que se consideraban ofensivas al sentimiento nacional de otros países. En realidad, la FIAPF obligó a la dirección de la Mostra a dar un paso atrás para evitar perder la acreditación oficial, por lo cual, en 1957, tuvieron que aceptar de nuevo las «observaciones vinculantes» de los Estados y de los productores. Es a partir de 1958 cuando parece que se consigue una mayor autonomía con respecto a las presiones de los productores y de la política internacional (Pisu, 2014: 53-54). También en la década de 1950 Europa comenzó a perder su hegemonía en el circuito de festivales. Se crearon nuevos eventos por todo el mundo. Volviendo al contexto de América Latina y para relacionar así las dos líneas de fuerza de este epígrafe, podemos señalar la primera edición del Festival de Punta del Este en Uruguay en 1951 o en Argentina del
159 Uno de los usos que se sigue haciendo de esta «clasificación oficial» de la FIAPF tiene que ver
con la concesión de ayudas públicas estatales para participar o acudir a determinados festivales. Este punto aparece desarrollado en el Capítulo 4.
173 Festival de Mar del Plata en 1954160. Sin pretender un listado exhaustivo de festivales
fuera del contexto europeo a partir de la década de 1950, podemos citar algunos casos más como Sidney, Río de Janeiro, São Paulo o Tokyo (Rodríguez Isaza, 2012: 33). Algunos autores señalan un festival de América Latina anterior a los citados: el Primer Festival Fílmico Boliviano, cuya fecha de inicio se sitúa a finales de la década de 1940161.
Es en esta misma década de 1950 cuando se produce una primera ampliación sostenida del mapa de festivales, dando origen a iniciativas temáticas y de formatos específicos como documental y cortometraje. Apareció también la que sería una de las diferencias fundamentales entre el desarrollo y consolidación del circuito en Europa y en Norteamérica: el carácter político y de financiación pública del primer caso frente a las iniciativas privadas y de profesionales del sector en Estados Unidos162. Sin embargo, no fue
hasta la década 1970 y sobre todo 1980 cuando se produjo una explosión en el número e influencia de los festivales de cine a nivel internacional (Iordanova y Rhyne, 2009b: 2). Ha sido durante las tres o cuatro últimas décadas cuando los eventos temáticos han cobrado protagonismo en el contexto internacional, haciendo de su especialización el elemento que los diferencia de las otras numerosas citas del circuito celebradas en todo el mundo.
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El Festival de Mar del Plata ha pasado por toda una suerte de avatares políticos desde su primera edición en 1954 que se traduce en dos actos: 1954-1970 y el que se desarrolla desde 1996 (Kriger, 2004; Toribio, 2007; Neveleff et al., 2013a; 2013b). Punta del Este puede considerarse el primer festival de América Latina, con solo dos ediciones al comienzo de su historia (en 1951 y 1952), el festival uruguayo fue retomado en 1998 (LatAm, 2014: 4).
161 No hemos conseguido confirmar en la bibliografía consultada – aunque las películas
programadas que citan estos estudios son posteriores a 1948 (ver: Flores, 2013: 133-134).
162 «Precisamente a partir de la década de 1950 aparecen festivales con un nuevo perfil,
especializados en cortometraje de ficción, documental o animación, como con traposición a los grandes festivales de referencia en el marco de cada país. Este es el caso de Oberhausen (1954), Leipzig (1955), Bilbao (1959), Firenze (1959), Belgrado (1959) o Annecy (1960). En Estados Unidos las iniciativas no vendrán del gobierno, sino de profesionales del sector. En 1955 se crea el Flaherty Film Seminar, punto de encuentro clave para la difusión y debate del cine documental» (Vallejo, 2014a: 27).
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