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Jerarquía de las necesidades

In document Psicologia de La Motivacion (página 179-182)

En virtud de su mayor o menor influencia sobre el comportamiento, las necesidades actúan en una determinada jerarquía, la cual se manifies- ta en los conflictos de motivos, cuando uno de ellos predomina sobre los otros, y en el grado de persistencia y esfuerzo del individuo en la satisfac- ción de una determinada necesidad. Esas necesidades predominantes son las que ocupan los lugares cimeros en la jerarquía.

Teniendo en cuenta la correlación entre lo interno (la personalidad) y el reflejo de la realidad, consideramos dos tipos de jerarquía: la interna y la reguladora.

La jerarquía interna de las necesidades es aquella que se establece en virtud de la intensidad o energía intrínseca de cada una de las necesida- des de la personalidad, fruto de su desarrollo previo en el medio social, que no es determinada por el reflejo de la correlación entre las necesida- des de la personalidad y las circunstancias externas, naturales y sociales. Se establece de acuerdo con la energía, el grado de intensidad que cada necesidad tiene por sí misma, sin tener en cuenta la interrelación entre ellas, ni con el medio. Por lo general, la jerarquía interna no regula directamente la actividad, sino a través de su manifestación en la jerar- quía reguladora.

La jerarquía reguladora o jerarquía disposicional de las necesidades sí efectúa esta regulación motivacional de la actividad y es una resultante de la interrelación de la jerarquía interna con el reflejo del medio y de sí

mismo. Está compuesta por un conjunto de disposiciones de la persona- lidad −y su manifestación en las disposiciones situacionales que surgen en la interconexión de todas las necesidades entre sí y en relación con las circunstancias concretas y actuales en que el sujeto se encuentra, o sea, surge de la relación medios-fin, de fusión y de conflicto entre las necesi- dades con respecto a las diferentes metas o proyectos, objetos, personas, instituciones, valores y a sí mismo. Aquí también se expresa el grado de privación o satisfacción de las necesidades y las posibilidades o imposibi- lidades de su frustración, privación o satisfacción.

La jerarquía reguladora es una jerarquía de disposiciones que se ma- nifiestan situacionalmente y organizan la influencia de las necesidades sobre el comportamiento, con respecto a los muy diferentes componen- tes del medio.

Entre la jerarquía interna, de un lado, y las circunstancias del medio, del otro, pueden existir tanto la armonía como una aguda contradicción. Si existe una relativa armonía, esto engendrará una correspondencia en- tre la jerarquía interna y la reguladora; si hay una aguda contradicción, no habrá correspondencia entre ambas, o sea, en la jerarquía interna predominará una necesidad y en la reguladora, otra necesidad. Esta no correspondencia puede dar lugar a motivaciones íntimas o inconscien- tes, a falsas o incompletas imágenes de sí mismo y a contradicciones agudas entre la conciencia íntima y la expresada públicamente por el sujeto.

Aunque la diferencia entre ambas jerarquías no puede ser soslayada, la jerarquía interna surge, en última instancia, como un reflejo o resulta- do de la jerarquía reguladora (en dependencia de las relaciones materia- les en que participe el sujeto), y a su vez se expresa constantemente en la reguladora, participa en ella, la engendra o determina.

También es necesario distinguir la jerarquía estable de la jerarquía situacional de las necesidades. La primera es aquella que se manifiesta, por lo general, en condiciones promedio o normales, y tipifica a un indi- viduo o a un grupo. La segunda se manifiesta en situaciones especiales, poco frecuentes, y no tipifica a un individuo o grupo.

La jerarquía interna es una jerarquía estable, relativamente indepen- diente de los cambios en el medio social y en el propio sujeto, y es deter- minada por las necesidades de la personalidad. La jerarquía reguladora es tanto estable como situacional, es decir, al recibir la influencia de factores situacionales o momentáneos del medio, se modifica en función de ellos y se convierte en una jerarquía situacional. Cuando estos facto- res actúan en forma promedio o normal, la jerarquía reguladora pasa a ser estable, pues se compone de un sistema de disposiciones que se mani- fiestan situacionalmente.

Como ya se indicó, puede existir una no correspondencia entre la jerarquía interna y la reguladora.

El equilibrio de la motivación y de la actividad motivada en el hom- bre normal y adulto consiste en la satisfacción armónica de todas sus necesidades, sociales e individuales; en el predominio de las sociales so- bre aquellas necesidades individuales y exigencias o posibilidades del medio social que orientan la actividad hacia el incumplimiento con las exigencias y necesidades sociales asumidas por el sujeto.

Ahora bien, este predominio de las exigencias y necesidades sociales solo es típico y universal en la jerarquía reguladora, en virtud de que el medio social exige al individuo el cumplimiento con los deberes y las normas sociales, lo cual resulta imprescindible para la organización de la producción y la vida social, sin embargo, en la jerarquía interna pueden predominar o no las necesidades sociales, esto depende tanto de las cir- cunstancias sociohistóricas como individuales.

Por lo general, la propiedad privada, la distribución desigual de los bienes y la posición social, correspondientes a un determinado grado de desarrollo de las fuerzas productivas, engendran en la jerarquía interna el predominio de las necesidades individuales. El ser humano que vive en tales condiciones sociohistóricas, experimentará un antagonismo entre su satisfacción individual y el cumplimiento con los deberes morales.

Por otro lado, la educación y las circunstancias de la vida de una persona pueden favorecer una correspondencia o no entre la jerarquía interna y la reguladora. El desarrollo ontogenético de la motivación hu- mana puede no conducir felizmente a una personalidad adulta, madura, bien integrada. La tendencia infantil extrema y no adecuada puede no ser superada y seguirse manifestando activamente en la personalidad adulta; o la tendencia infantil puede ser superada, pero dejando hondas huellas traumáticas que se manifiestan pasivamente.

Estas necesidades activas y pasivas se encuentran en la jerarquía in- terna y entran en contradicción con el medio social y con la jerarquía reguladora, por el contrario, la superación positiva y real de las necesida- des y tendencias infantiles, así como de otros rasgos inadecuados, con- duce a una personalidad adulta bien integrada, a una relativa armonía entre la jerarquía interna y la reguladora, caracterizada por el predomi- nio de las exigencias y necesidades sociales asumidas.

El ser humano, cuya jerarquía interna tiene una orientación indivi- dual, actúa de manera diferente al otro en el cual predomina una orienta- ción social, aunque en ambos, en su jerarquía reguladora, se priorice el cumplimiento con las exigencias y necesidades sociales que han asumido. Aquel que tiene una jerarquía interna con orientación individual vive centrado, de manera consciente o inconsciente, actual o con proyección

futura, en la satisfacción de sus necesidades individuales de bienes mate- riales, o de prestigio y fama, o de cargos, o en sus apetencias sexuales, o en tantas otras. Su actividad se orienta, en definitiva, hacia estos fines o metas, aunque cumpla más o menos abnegadamente con las exigencias y necesidades sociales que ha asumido.

Debido a la orientación individual de su jerarquía interna, también en este individuo se presentan de vez en cuando, aunque no predominan, desviaciones individualistas o antisociales en su jerarquía reguladora, que hacen que incumpla con las exigencias y necesidades sociales que ha asu- mido, sin embargo, el ser humano normal no se caracteriza por estas desviaciones individualistas que son típicas y predominantes en indivi- duos antisociales.

Estas desviaciones individualistas y antisociales son favorecidas por características y circunstancias individuales o por factores sociohistóricos: la distribución desigual de los bienes y de la posición social y los períodos de crisis en la sociedad, o por ambos.

El individuo cuya jerarquía interna tiene una orientación social, vive centrado en el cumplimiento con las exigencias y necesidades sociales que ha asumido, sin embargo, ya sea por características o circunstancias individuales, o por los factores sociohistóricos arriba señalados, o por ambos, esta persona puede experimentar una incapacidad para armoni- zar la satisfacción de sus necesidades y muy a menudo sacrifica o sufre la frustración de sus necesidades individuales, lo cual conduce frecuente- mente, y en definitiva, a alteraciones de su personalidad.

In document Psicologia de La Motivacion (página 179-182)

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