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Principio de la unidad de lo social y lo individual

In document Psicologia de La Motivacion (página 133-138)

Este principio lleva a distinguir la motivación del individuo, de las metas y normas de los grupos e instituciones que orientan e impulsan la actividad de dichos grupos e instituciones. La motivación del ser huma- no es determinada por la interacción individuo-medio. Las metas y las normas de grupos e instituciones sociales son determinadas por la vida social de dichos grupos, instituciones y clases y, en última instancia, por la vida económica de la sociedad, o sea, entre la psiquis del individuo y la conciencia social de la sociedad existe una diferencia irreducible y una relativa autonomía recíproca, pero a la vez una unidad dialéctica.

El individuo asimila las metas y normas de los grupos e instituciones sociales en que participa, las cuales predominan en la regulación de su actividad. A su vez, en la determinación de la orientación e impulso de la actividad de los grupos e instituciones, los individuos dirigentes ocupan un lugar especialmente importante y son los que, por lo general, deciden la conducta del grupo o institución.

En la diferencia entre el individuo y el grupo o institución se observa una inversión en la correlación entre lo social y lo individual. En el ser humano normal y adulto lo más importante, en definitiva, son sus deter- minantes y requerimientos individuales: sus necesidades y característi- cas individuales, orgánicas y psicológicas, y las circunstancias específicas que lo rodean como individuo. Estos son los factores que conforman la

personalidad y la motivación del individuo, sin embargo, por lo general y en todo momento, en la regulación de la actividad del individuo adulto y normal predominan los deberes sociales (las metas y normas sociales) que ha asumido.

En el grupo o en la institución ocurre a la inversa. Aquí los determi- nantes fundamentales que se imponen son los sociales: la vida del grupo o institución a la cual contribuyen todos sus miembros y, especialmente, sus relaciones económicas. Estos factores sociales participan en todo momento en la regulación psicosocial de la actividad del grupo o institu- ción, sin embargo, es el líder o el microgrupo dirigente el que decide, orienta e impulsa la actividad del grupo o institución.

La psicología estudia la correlación entre lo individual y lo social, tanto en el individuo como en el grupo y en la institución, pero en el presente libro nos limitamos al estudio de la motivación del individuo.

Clasificación de las necesidades

El principio de la unidad dialéctica de lo social y lo individual nos lleva a considerar la existencia de 2 grandes grupos de necesidades en el ser humano: las necesidades sociales personalmente significativas y las necesidades individuales de carácter social.

Rubinstein (1969 A) planteó:

"...para el hombre no solo son importantes sus intereses personales y sus necesidades. La satisfacción de sus propias necesidades personales en una sociedad que se basa en la división del trabajo depende de la actividad del individuo para la satisfacción no solo de sus directas nece- sidades personales, sino también de las sociales. Para el hombre como ser social, como personalidad, lo social-significativo, que trasciende más allá de los intereses puramente individuales y que a veces entra en un acusado conflicto con ellos, crea en el hombre, cuando entra en lo perso- nal-significativo, tendencias dinámicas de gran empuje a veces, tenden- cias del deber, que por sus efectos dinámicos se equiparan a las tendencias de impulso, pero que con respecto al contenido y origen divergen con- siderablemente de ellas. La voluntad del hombre aúna estos dos factores..." El deber es el componente moral de la voluntad humana, es decir, de la voluntad del individuo para el cual lo social es también personalmente significativo. Seve (1975) señaló igualmente esta aptitud humana de ha- cerse cargo, en detrimento de sus propias necesidades, de las necesida- des de otro individuo o grupo social. Bozhovich (1976) también diferenció los motivos de interés personal de los vinculados a los intereses de otras personas, y mencionó la dirección individualista o colectivista de la per- sonalidad (consultar a Ouznadze, 1966).

Ambos tipos de necesidades (sociales e individuales) se interpenetran e influyen recíprocamente y forman una estrecha unidad, pues las nece- sidades sociales, al ser asimiladas por el ser humano, son penetradas por su individualidad y las necesidades individuales, en la medida que surgen y son satisfechas en sociedad, adquieren un carácter social y una comple- jidad superior, típicamente humana. No obstante, aunque exista una uni- dad dialéctica entre las necesidades sociales y las individuales, son diferentes y relativamente independientes entre sí.

La clasificación de las necesidades que se expone a continuación, no se basa solo en el principio de la unidad de lo social y lo individual, sino también en el de la unidad de los niveles.

La correlación de lo social y lo individual se da a diferentes niveles. Las necesidades sociales de participar y cooperar en un grupo pueden darse a un nivel inferior (en el niño pequeño, en el animal) y a un nivel superior (en el ser humano adulto, el cual responde a la moral, a los principios ideológicos de su sociedad). De la misma forma, las necesida- des puramente individuales se pueden clasificar en 3 niveles: biológico, psicológico inferior y superior o social.

En conclusión, se distinguen 2 grandes grupos de necesidades: las sociales, personalmente significativas, y las individuales de carácter so- cial. Estas últimas, a su vez, pueden clasificarse en 3 grupos, de acuerdo con los niveles de desarrollo ya indicados: necesidades psicobiológicas, psicogénicas y sociogénicas. En el cuadro se brinda una clasificación de las necesidades, de acuerdo con su contenido.

Las necesidades sociales personalmente significativas son aquellas contenidas en la conciencia social, de manera actual o potencial; estas reflejan a su vez los requerimientos de la vida social (de las diferentes clases sociales, instituciones y grupos; las necesidades del desarrollo económico, político, científico, técnico, artístico, filosófico, etc., de la sociedad). Las necesidades sociales son propias de la conciencia social y, por lo tanto, compartidas por muchas personas, miembros de grupos, institu- ciones y clases sociales. Son asimiladas por el individuo en forma de prin- cipios morales o en conexión estrecha con estos, y se convierten en necesidades de la personalidad individual.

La naturaleza del contenido de las necesidades sociales no es deter- minada por el funcionamiento orgánico, ni por los requerimientos psico- lógicos del individuo, ni por las características individuales de su personalidad, sino que surgen y se explican por la vida de la sociedad, por su historia y su decurso actual.

Las necesidades individuales de carácter social se caracterizan por ser propias del individuo y no de los grupos o instituciones en los cuales este participa.

Las necesidades individuales sociogénicas son aquellas necesidades del individuo que han sido engendradas por la vida social humana. La asimilación y creación de la cultura material y espiritual engendra en el ser humano necesidades individuales específicas y superiores que no exis- ten en los animales ni en el niño pequeño. Entre los requerimientos espi- rituales se encuentran la necesidad de dar un sentido a la vida, los intereses cognoscitivos a un nivel teórico o racional, los sentimientos intelectuales y estéticos, las necesidades de autorrealización, autovaloración, valora- ción social y otras. También son sociogénicas las necesidades funcionales superiores y las necesidades de bienes materiales.

Las necesidades psicogénicas están enraizadas en el funcionamiento de los centros nerviosos que producen los fenómenos psíquicos, por ejem- plo, las necesidades de actividad motriz, de recibir estimulación senso- rial y de contacto afectivo no son meramente biológicas, sino que además parten de las funciones cognoscitivas y afectivas propias del cerebro y del psiquismo, sin embargo, estas necesidades también se concretan en determinados objetos, normas y actividades de naturaleza social, y de esta manera adquieren una naturaleza superior en el ser humano.

Cuadro. Clasificación de las necesidades, de acuerdo con su contenido Sentido del deber Deberes políticos Necesidades sociales, Deber familiar personalmente Colectivismo significativas Compañerismo Humanitarismo Orientación vocacional Deber de trabajar Necesidades sociogénicas De bienes materiales

De actividad física o intelectual Espirituales, como por ejemplo: Dar un sentido a la vida

Intereses cognoscitivos Necesidades Necesidades estéticas puramente personales Autovaloración y valoración

Autorrealización Concepción del mundo

Necesidades psicogénicas

De actividad física, de contacto social, de nuevas impresiones

Necesidades psicobiológicas

De respiración, agua, sexo, alimento, sueño, etc.

Las necesidades psicobiológicas constituyen el reflejo psíquico y per- sonalizado de los requerimientos de la homeostasis biológica que se han concretado en determinados objetos, normas y actividades de naturaleza social.

Existe una relativa diferencia entre las necesidades sociales personal- mente significativas y las puramente personales, la cual constituye el fun- damento de nuestra clasificación, pero a la vez hay unidad y continuidad entre ambas.

Las necesidades sociales personalmente significativas han sido asimi- ladas de manera individual por el sujeto, y reflejan y contienen las nece- sidades individuales, por ejemplo, el ser humano trabaja para cumplir con su deber social y, a su vez, recibir un salario con el cual vivir y satis- facer sus necesidades de vivienda, comida, vestido, etc. Producir, prestar servicios en beneficio de la sociedad, constituye una necesidad por sí misma, pero, además, sirve de vía para la posterior adquisición de bienes y se fusiona a otras necesidades individuales que pueden satisfacerse si- multáneamente en el propio trabajo, como son las necesidades de activi- dad, de contacto social, de dominio, de prestigio, de seguridad, entre otras.

A su vez, las necesidades individuales tienen un carácter social, se han concretado en los objetos y normas morales que aporta el medio social, por lo tanto, expresan y contienen a las necesidades sociales y morales. Lo histórico no solo determina las necesidades superiores y sociales, sino además, la forma concreta que asumen las necesidades in- dividuales y la correlación entre estas y las necesidades superiores.

Al comer, al establecer relaciones sexuales, etc., el ser humano ex- presa su personalidad social, su moralidad, sus principios. El disfrute de los servicios, bienes y diversiones que aporta el medio social está normado por los requerimientos sociales, de este modo, las necesidades naturales e inferiores del hombre son determinadas por el medio social y constitu- yen una forma de manifestarse la naturaleza histórico-social del ser hu- mano.

Sin embargo, el hecho de que exista unidad, penetración, entre las necesidades sociales e individuales, no niega su relativa diferencia y con- tradicción, por ejemplo, tanto comer como trabajar son actividades que responden a necesidades de carácter social y están en unidad, pero existe una diferencia fundamental entre ambas: en el trabajo el hombre se diri- ge a satisfacer una necesidad social, un deber establecido por la concien- cia social de acuerdo con los principios morales asimilados; al comer, el individuo se dirige a satisfacer sus necesidades, que parten de su propia naturaleza individual.

Interrelación de las necesidades: fusión,

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