1945-1980 Menos de 3,0 partidos De 3,0 a 4,
L A DIMENSIÓN SOCIOECONÓMICA
En la vertiente socioeconómica existen cuatro posiciones políticas en las que derecha e izquierda se encuentran frente a frente: 1) propiedad estatal o privada de los medios de producción; 2) grado de intervencionismo económico del gobierno; 3) postura ante la redistribución de la riqueza, y 4) alcance de los programas gubernamentales de seguridad social.2 En la tabla 8.1 figura en primer lugar esta dimensión que abarca los anteriores cuatro componentes fundamentales, porque es la más importante de las variables políticas y porque entre 1945 y 1980 ha estado presente en todos los sistemas democráticos.
Esta conclusión parece contradecir la denominada teoría del crepúsculo de las ideologías, formulada y ampliamente aceptada durante los años sesenta. Según esta teoría, el pensamiento izquierdista, y el socialismo en particular, se habían ido transformando de una auténtica ideología, de un conjunto sólido, sistemático y completo de principios políticos, en un programa cada vez más pragmático y moderado, y que la antaño ancha divisoria entre las opciones políticas socialistas y conservadoras se había cerrado dramáticamente. El término «crepúsculo de las ideologías» es obviamente hiperbólico, y resultaría más exacto hablar de un declinar de las ideologías. Tal declinar, alimentado por el crecimiento sin precedentes registrado en la prosperidad económica de las democracias industriales durante los años cincuenta y principios de los sesenta, fue sobre todo manifiesto en el tema de la propiedad estatal de los medios de producción. Además, las posturas de la izquierda sobre planificación económica, redistribución de la renta y programas de seguridad social —así como las respuestas de la derecha a estas opciones políticas— se han ido haciendo cada vez más moderadas. Seymour M. Lipset sostenía en 1964 que esta convergencia de las ideologías socioeconómicas señala el desarrollo de una nueva concertación ideológica de «socialismo conservador» que él llama «/a ideología de los mayores partidos de Europa y América».3
2. Robert Harmel y Kenneth Janda: Comparing Political Parties, Washing ton, D. C., American Political Science Association, 1976, pp. 33-35. Los tres primeros componentes coinciden en lo que Martin Seliger llama las «tres cuestiones modulares» de la dimensión izquierda-derecha; véase Seliger: Ideology and Poli- tics, Londres, Alien and Unwin, 1976, pp. 214-216.
3. Seymour Martin Lipset: «The Changing Class Structure and Contemporary European Politics», edición a cargo de Stephen R. Graubard: A New Europe?, Boston, Houghton Mifflin, 1964, p. 362.
LAS DEMOCRACIAS CONTEMPORÁNEAS 147 Con la ventaja que da la perspectiva en el tiempo, esta opción —que en parte era una descripción y en parte una predicción— parece haber sido prematura. En primer lugar, los problemas económicos de los años setenta y principios de los ochenta han fortalecido las tensiones izquierda-derecha. Además, aunque el objetivo de crecimiento del pastel económico total hiciera más fácil su reparto entre los diferentes grupos y clases sociales, las expectativas económicas de estos grupos seguirían siendo subjetivas y muy relativas. Como el mismo Lipset pone de relieve, «en tanto unas personas se vean más gratificadas que otras por el prestigio o por la condición social, la gente seguirá sintiéndose relativamente desheredada». 4 También ha aumentado el sentimiento de que la prosperidad económica y su reparto están en gran manera determinados por cuestiones políticas, lo que ha incrementado la relevancia de los problemas socioeconómicos como factor del enfrentamiento entre partidos.
La importancia de las influencias políticas en la política económica y en su plasmación, ha sido confirmada por varios estudios sobre el nexo política-economía. Dichos estudios revelan notables diferencias entre la política socioeconómica seguida por los gobiernos de orientación izquierdista y los de orientación conservadora: aquéllos han generado sistemáticamente una mayor tasa de crecimiento del sector público de la economía, mayores presupuestos del gobierno central, más igualación en los ingresos y mayores esfuerzos para reducir el paro, y han puesto más énfasis en la educación, la salud pública y los gastos de seguridad social que los gobiernos conservadores. Esta realidad se puede resumir en la siguiente afirmación de Edward R. Tufte: «El único y más notable determinante de las diferencias entre las realizaciones macroeconómicas de una democracia industrial y las de otra, es la ubicación del partido gobernante en el espectro izquierda-derecha. Las plataformas de un partido y su ideología política sientan prioridades y ayudan a decidir políticas.» 5
Aunque la conclusión general sea que la dimensión política izquierda- derecha es real y omnipresente y que tiene importantes consecuencias políticas, esto no significa que sea la misma en todos los países. Donde la distancia existente
4. Seymour Martin Lipset: Political Man: The Social Bases of Politics, Garden City, Nueva 5. Edward R. Tufte: Political Control of the Economy, Princeton, N. J., Princeton University Press, 1978, p. 104.
en el espectro izquierda-derecha entre los partidos políticos parece mayor es en el Reino Unido, los países escandinavos, Finlandia, Islandia, Australia y Nueva Zelanda, aunque la mayoría de los otros países también merecen, en la tabla 8.1, una valoración «alta» (H) de esta variable. Unas diferencias comparativamente menores son las halladas en los Estados Unidos, el Canadá e Irlanda, los únicos tres países que figuran con una valoración «mediana» (M). En ninguno de nuestros sistemas de partidos es tan pequeña la diferencia izquierda- derecha como para que se pueda concluir que el problema socioeconómico no existe o que es irrelevante.