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S ISTEMAS ELECTORALES Y SISTEMAS DE PARTIDOS

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1945-1980 Menos de 3,0 partidos De 3,0 a 4,

S ISTEMAS ELECTORALES Y SISTEMAS DE PARTIDOS

Un muy conocido planteamiento en política comparada es que los sistemas de mayoría relativa y distrito uninominal favorecen el bipartidismo, como ya se indicó en la figura 7.1; Maurice Duverger calificó en 1951 dicho planteamiento como algo parecido a «una auténtica ley sociológica». Y, por el contrario, los sistemas de representación proporcional y doble vuelta fomentan el multipartidismo. Duverger explica los distintos efectos del sistema electoral en función de factores «mecánicos» y «psicológicos». El efecto mecánico del sistema de mayoría relativa y distrito uninominal consiste en que todos los partidos, excepción hecha de los dos más fuertes, quedan gravemente infrarrepresentados, ya que pierden en casi todos los distritos; un buen ejemplo de ello es él Partido Liberal británico, el tercer partido que ininterrumpidamente se ha visto perjudicado desde la guerra. El factor psicológico refuerza al factor mecánico: «los electores pronto se dan cuenta de que sus votos son desperdiciados si continúan dándoselos al tercer partido; de ahí su lógica tendencia a transferirlos al menos malo de sus dos adversarios».4 La represen

3. Douglas W. Rae: The Political Consequences of Electoral Laws, rev. ed., New Haven, 4. Maurice Duverger: Political Parties: Their Organization and Activity in the Modern State, trad. Barbara y Robert North, Nueva York, Wiley, 1963, pp. 217, 226.

tación proporcional no tiene semejante efecto limitador sobre el tercero y demás partidos poco importantes, y por tanto permite que los multipartidismos surjan en abundancia y se mantengan.

Varios politicólogos han ido más lejos y han asegurado que la representación proporcional, como resultado de que fomenta la proliferación de partidos, supone un grave peligro para la supervivencia de la democracia, en concordancia con el segundo planteamiento del pensamiento mayoritario que aparece en la figura 7.1. En su famoso libro ¿Democracia o anarquía?, aparecido en 1941, Ferdinand A. Hermens responsabilizaba a la representación proporcional del fracaso de la República de Weimar y del ascenso de Hitler: «La R.P. fue un factor esencial en el hundimiento de la democracia alemana.» 5 Puede que esta explicación tenga cierta validez en el caso de Weimar, pero no se sostiene como planteamiento general. Como ya se comentó en el capítulo 7, en la mayoría de los países que estudiamos, que tienen una amplia tradición de democracia relativamente estable, existe multipartidismo. Y de la misma manera, la mayor parte de estos países han utilizado durante largo tiempo la representación proporcional. La sombría advertencia de Hermens sobre la R.P. es, pues, exagerada.

Sin embargo, el vínculo entre el sistema electoral y el de partidos —«la auténtica ley sociológica» de Duverger— es muy estrecho. Y su lógica se ve reforzada por el hecho de que, como reconocía Duverger, la relación es recíproca. Los sistemas de mayoría relativa y distrito uninominal favorecen el que dos partidos sigan siendo los predominantes, mientras que los bipartidismos favorecen a su vez la vigencia del método de mayoría relativa, ya que éste proporciona a los dos mayores partidos la gran ventaja de preservar su hegemonía del ataque de terceros partidos. Y es muy probable que, por la misma razón, la representación proporcional siga vigente en los multipartidismos, dado que un cambio brusco al método de mayoría relativa sería en extremo aventurado para la mayor parte de los partidos.

Sólo dos de nuestros veintidós regímenes democráticos se desvían de la ley de Duverger. Éste hubiera pronosticado que los cuatro sistemas de mayoría relativa y distrito uninominal —-Canadá, Nueva Zelanda, el Reino Unido y los Estados Uni

5. F. A. Hermens: Democracy of Anarchy? A Study of Proportional Represen- tation, Nueva York, Johnson Reprint Corporation, 1972, p. 293.

LÁS DEMOCRACIAS CONTEMPORÁNEAS 173 dos— generarían bipartidismos. Canadá, con su sistema de dos partidos y medio es la única excepción. En cambio, para la totalidad de los quince sistemas de R.P. y para la V República francesa hubiera pronosticado multipartidismo. Duverger no incluye en su análisis el sistema semiproporcional japonés ni el de voto alternativo australiano, pero la lógica de su ley lleva a pronosticar multipartidismo, ya que ninguno de los dos contiene elemento alguno disuasorio frente a los partidos relativamente menos importantes. En la totalidad de los dieciocho sistemas que no son de mayoría relativa debería existir multipartidismo y, de hecho, en diecisiete de ellos lo hay. Austria constituye el único caso de desviación. El bipartidismo austríaco no es sino reflejo de una sociedad plural que se compone de dos grandes subsociedades, la católica y la socialista. Este caso es una muestra de que no se debería decir que la representación proporcional es la causa, sino sólo que permite el multipartidismo. Para el caso excepcional del Canadá, se suele basar la explicación en su diversidad cultural y geográfica, la cual es lo suficientemente fuerte como para superar el efecto disuasorio del sistema de mayoría relativa.

Rae ha contribuido con varias aportaciones significativas al estudio de las relaciones entre sistemas electorales y de partidos. Rae subraya que los distintos sistemas electorales tienen diferente impacto sobre los de partidos, pero qué poseen también importantes efectos en común.6 En concreto, la totalidad de los sistemas electorales, y no únicamente los de mayoría y mayoría relativa, tienden a sobrerrepresentar a los partidos más grandes y a infrarrepresentar a los menores. Dentro de esta tendencia cabe distinguir tres aspectos importantes: 1) Todos los sistemas electorales suelen reflejar resultados no proporcionales. 2) Todos los sistemas electorales suelen reducir el número efectivo de partidos parlamentarios, en comparación con el de partidos que concurren a elecciones. 3) Todos los sistemas electorales pueden, para utilizar la terminología de Rae, «manufacturar» una mayoría parlamentaria para los partidos que no hayan recibido un respaldo mayoritario por parte del electorado. Por otro lado, las tres tendencias están considerablemente más acentuadas en los sistemas de mayoría y mayoría relativa que en los de representación proporcional. Estas relaciones, al igual que las que se dan entre los sistemas electorales y el número efectivo

partidos y desviaciones de la proporcionalidad en 22 democracias, clasificadas según su sistema electoral (1945-1980) Número efectivo de partidos parlamentarios Número efectivo de partidos electorales R e d u c c i ó n del número de partidos Índice de no proporcionalidad (%)

Mayoría y mayoría relativa

Canadá 2,4 3,1 20,6 8,1 Nueva Zelanda 2,0 2,4 16,7 63 Reino Unido 2,1 2,6 17,4 6,2 Estados Unidos 1,9 2,1 63 5,6 Francia V 33 4,8 30,7 123 Australia 2,5 2,8 7,2 5,6

TABLA 9.1 (continuación) Número efectivo de partidos parlamentarios Número efectivo de partidos electorales R e d u c c i ó n del número de partidos índice de no proporcionalidad (%) Representación proporcional Austria n 2,4 73 2,0 Bélgica 3,7 4,1 10,0 2,2 Dinamarca 43 43 43 0,9 Finlandia 5,0 5,4 73 1,6 Francia IV 4,9 5,1 4,1 2,8 Alemania 2,6 2,9 93 2,1 Islandia 33 3,7 5,2 3,0 Israel 4,7 5,0 6,6 1,1 Italia 33 3,9 11,1 2,2 Luxemburgo 33 3,6 9,4 3,2 Países Bajos 4,9 5,2 6,7 1,1 Noruega 32 3,9 16,9 3,1 Suecia 3,2 3,4 53 U Suiza 5,0 5,4 7,4 13

Fuente: Basada en datos de Thomas T. Mackie y Richard Rose: The International Almanac of Electoral His- tory, Londres, Macmillan, 1974; European Journal of Political Research, vols. 2-9, n.° 3, septiembre de 1974, p. 81; y John F. Bibby, Thomas E. Mann y Norman J. Arnstein: Vital Statistics on Congress, 1980, Washington, D. C., American Enterprise Institute, 1980, pp. 6-7.

de partidos, serán estudiadas con mayor detalle en lo que resta de este capítulo.

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