M01 - “m” MINÚSCULA:
(Ver “Grafología estructural y dinámica”).
Como complemento al estudio realizado de esta letra en mi obra citada, añadimos aquí algunas observaciones interesantes tomadas de la obra de Paolo Bruni “Simbología della scrittura”, (Xenia Edizione, Milano, 1994), obra que recomendamos por la originalidad de las interpretaciones (Traducción libre de J. Tutusaus): “m” minúscula en guirnalda buclada: “rebeldía contra la madre por falta de ejemplo de ella”; “m” minúscula en arcos buclados por abajo: “protección de todo peligro externo (de lo que emana de la tierra, de lo que viene de abajo; defensa de la madre”).
M02 - MAL PROPORCIONADA, Escritura:
La escritura desproporcionada o mal proporcionada se caracteriza por un desbordamiento irracional de las dimensiones de las letras o de partes de las letras saltándose los módulos o dimensiones correctas. Las figs. 37, 38, 49, 82, 162, 186 y 187 presentan variadas desproporciones.
Toda desproporción, indico en mi obra “Escritura y Personalidad”, es un indicador de una hipertrofia de las pulsiones, instintos, apetencias, deseos, imagen de las cosas, etc., que inciden sobre la imaginación generando un desequilibrio en el modo de pensar, sentir y querer. Este desequilibrio puede afectar a una determinada área de la personalidad, según la zona o zonas donde se produzca la desproporción. Puede afectar también a todas las esferas de la personalidad, si las desproporciones son generales en todo el grafismo.
Al predominar la magia de la imaginación sobre el juicio y el razonamiento, la forma como el sujeto se representa su propia autoimagen y la imagen del mundo que le rodea, es completamente subjetiva, irracional, deformada y desproporcionada con la realidad. Falta el sentido de la medida, el apoyo de los juicios en una idea precisa y concreta de sí mismo, de sus anhelos y de su imagen sobre las cosas. La tendencia del sujeto a dejarse influir por la inflación de sus afectos, impide la sensatez y ponderación en las representaciones mentales. La imaginación, nunca mejor llamada “la loca de la casa”, es la dueña y señora de toda la actividad psíquica.
Ver, para más detalles, la escritura desproporcionada, D23.
M03 - MAQUINADA,(Engañosa), Escritura:
Escritura-tipo descrita por el Dr. Gille-Maisani, de acuerdo con un dossier que dejó Crepieux-Jamin y que este autor define así: “Es una escritura en la que las formas están voluntariamente complicadas, rellenadas o en doble óvalo, y donde los movimientos aparecen sistemáticamente inhibidos, regresivos y atormentados. Esta asociación de signos en un ambiente gráfico inarmónico (figs. 82, 161 y 174), expresa ante todo el espíritu de intriga, la mentira y el engaño. En un grafismo de nivel muy inferior (fig. 49), señala la actitud moral del sujeto de baja estofa; si el nivel gráfico es superior expresa la agridez combinada con maquinaciones hábiles peligrosas”. Para más detalles, ver escritura maquinada en “Psicología de la escritura”, (Ed. Herder, Barcelona) y Escritura Anillada o “jointoyée” en esta misma obra.
M04 - MARCADA, (Muy Apoyada), Escritura:
Visible apoyo, espesor y profundidad de la presión en los trazos (fig. 85b y 96). La pluma o el bolígrafo ejercen una fuerte presión sobre el papel, destacándose el trazado o ciertos trazos aislados en su espesor y profundidad. Se denomina también escritura apoyada.
El marcado de los trazos, por la violencia de la presión, puede ser en forma de mazas (barras de las “t” y finales, por ejemplo), o en forma de reinflados o regruesamientos en los movimientos de flexión y excepcionalmente en los trazos iniciales y en la base de las letras en la zona media (presión desplazada).
En general, la presión ejercida sobre el papel al escribir, señala el vigor e intensidad de la energía vital y de las pulsiones vitales. Cuando la presión se ejerce de modo irregular, violenta en unos trazos y normal o débil en otros, hay que estudiar cuidadosamente cuales son las áreas o zonas donde se incrementa el marcado de los trazos.
Si la presión se marca sobre los movimiento de la zona inferior, en forma violenta y significativamente agresiva (trazos en forma de cuchillo de carnicero), posiblemente nos hallaremos ante un individuo con pulsiones sádicas.
Los apoyos en la base de la zona media (ver presión desplazada) señalan disturbios en la sexualidad. Los apoyos muy marcados en los finales de letra, en la zona media (fig. 154, 160 y trazo final de la firma de Kennedy), es similar a: “quítate de ahí, que voy a ponerme yo”, es decir, es apartar a los demás de la primera línea y acaparar todo el protagonismo.
Los apoyos masivos o violentos en la zona superior, principalmente en las barras de las “t”, señalan el desplazamiento de la energía hacia actitudes violentas de la voluntad de dominio con carga de exigencia neurótica de inmediatez despótica: “quiero eso, aquí y ahora”.
Los trazos muy marcados, cuando son regruesamientos fusiformes o espasmódicos, señalan desplazamientos irregulares y espasmódicos de la energía indicadores de posibles anomalías sexuales (ver escritura espasmódica, E10).
M05 - MÁRGENES, Los:
Sobre los márgenes he realizado un estudio bastante amplio en mi obra “Grafología estructural y dinámica”. Hacemos aquí un breve resumen de algunas particularidades:
MARGEN DERECHO: Expresa el modo como nos relacionamos con nuestro entorno. Lo invadimos o nos dejamos invadir o anular por el medio ambiente. Lo invadimos si avanzamos sobre él con audacia y sin ninguna clase de freno o inhibición. El ambiente nos invade a nosotros si encogemos las líneas, las cortamos o nos inhibimos ante el margen derecho.
MARGEN IZQUIERDO: Señala nuestro estado interior en presencia de los problemas vitales, nuestra fortaleza de ánimo y nuestra capacidad de control y de organización de cara a lograr nuestras metas y objetivos.
Bien organizado y sin retroceso (márgenes estrechándose) o sin demasiado ensanchamiento, refleja un buen autodominio, una voluntad que controla nuestras reacciones emotivas y se mantiene firme en pro de las metas que el sujeto se traza. Refleja también, si es suficientemente amplio, el respeto que nos ofrecen los semáforos sociales y la atención a la personalidad de los demás (cultura social, sentido estético, educación, modales distinguidos o correctos, etc.).
MARGEN INICIAL: Si el margen inicial es estrecho, pequeño o inexistente, deseamos ocupar todo el tiempo, todo el protagonismo y expresamos nuestros deseos e intereses, nuestra solicitud, nuestras quejas, nuestros problemas, etc., sin dejar tiempo y sitio a nuestros interlocutores para que ellos, previamente a nuestros deseos o comunicación, explayen lo que quieren decirnos o aquello que les está preocupando actualmente. ¿Sabemos escuchar a los demás o nos olvidamos que a cada persona le gusta sentirse escuchada.
Si el margen inicial es amplio, sabemos escuchar y sabemos dejar a los demás un espacio de tiempo para que se explayen. Si el margen inicial es estrecho o inexistente, no tenemos en cuenta para nada el sitio o espacio de tiempo que debemos reservar a los demás para que desarrollen su necesidad de protagonismo, de esplayamiento. Somos, en este caso, unos egoístas y maleducados, no tenemos ninguna consideración con los demás, pero necesitamos constantemente estar rodeados de gente, en especial, si la escritura es inclinada, si el margen izquierdo es estrecho y el derecho está invadido por la longitud de las líneas.
El mismo significado, con mayor intensidad, si no existen márgenes y el escritor ocupa todo el papel: incultura, inmadurez psicológica, falta de respeto y consideración a los demás y a lo que es de los demás, lo que no implica la necesidad imperiosa de estar rodeado de gente.
Puede darse la misma explicación a los márgenes rellenos de texto.
MÁRGENES TIPOGRÁFICOS: Es el signo contrario al anterior. El sujeto organiza los márgenes como en los libros. Es un buen indicador de cultura estética y de refinamiento, de gusto por lo armónico y decorativo, por la soledad, como vía para entregarse a los goces del espíritu.
Los espacios marginales, corresponden, según Paolo Bruni, a “una vida no vivida, es decir, a una infancia en la cual se obliga al niño, que está bajo la dependencia de un padre o padres déspotas, a ser adulto antes de tiempo. Como consecuencia de esta dureza educativa, el niño madura demasiado deprisa a través de la cultura impuesta y del secretismo paterno/materno”. (Traducción libre de J. Tutusaus).
M06 - MATE, (Sin Relieve), Escritura:
Escaso contraste entre el color de la tinta y el blanco del papel. La onda gráfica, el texto, destaca insuficientemente sobre el color del papel empleado, quedando la escritura mate o sin relieve. El relieve de los trazos, siguiendo la teoría de Pulver, es un indicador de las facultades realizadoras y creadoras. El sujeto tiene relieve, destaca en el medio ambiente en que se mueve, sea por su eficacia profesional, por el calor y carisma de su personalidad, por su especial modo de ver las cosas, por su tendencia al liderazgo y, en fin, porque no pasa desapercibida en los diferentes medios en que el sujeto se desenvuelve.
Por el contrario, la escritura mate, sin relieve, indica eso mismo: falta de lucidez, de brillo y relieve en las ideas y en los sentimientos, falta de irradiación, pobreza de espíritu emprendedor y creador, pasividad, inercia, tendencia a lo obsoleto, etc. De la misma manera que los colores calientes (rojo y amarillo, por ejemplo) irradian luz, los colores opacos la atraen, son absorbentes. Esta es también la diferencia entre la escritura en relieve, que es irradiante, y la escritura mate, que es como un recipiente que absorbe y recibe de los demás.
El “efecto relieve” en el grafismo, no depende del instrumento que se utiliza para escribir, incluso utilizando un rotulador. Hace más de medio siglo, cuando aún se utilizaba la pluma estilográfica, dejé mi pluma fuente a varias personas para comprobar el relieve con un mismo instrumento. Este grupo de personas, diez en total, escribieron sobre un mismo papel una mima frase corta sin contenido emocional. Pude comprobar que el relieve variaba de unas personas a otras.
M07 - MASIVA, LAS MAZAS, Escritura:
La maza es un gesto-tipo derivado de las diferentes modalidades de la presión. Consiste en un aumento progresivo de la fuerza y espesor del trazo, que llega a alcanzar, a veces, una violencia notable (ver la barra de la “t” de la fig. 114d, firma del actor “Jimmy Durante”).
Las mazas en el grafismo son un indicador de la predisposición a la acumulación y represión (freno, inhibición) de cargas emocionales o tensionales. Cuando los mecanismos de defensa llegan a su punto de saturación, sobrecarga o excitación ya incontenible, la energía acumulada se descarga brutalmente, y muy a menudo, en desproporción con la causa motivante de la reacción. De aquí las interpretaciones corrientes de violencia, brutalidad, explosividad e irritabilidad de carácter, dominio despótico, autoritarismo sin conciencia, etc., en sentido negativo. Con escritura más bien lenta y con finales en gancho o arpón (fig. 37), puede ser un indicador de tendencias epileptóides (ver epileptóide en “Diccionario”).
En sentido positivo el sujeto tiene facilidad para canalizar las sobrecargas de excitación energética hacia los dominios del control consciente y de la voluntad y transforma estas acumulaciones de energía en actitudes de firmeza, resistencia, decisión, arrojo combativo, dotes de mando, iniciativa que rompe obstáculos, capacidad animadora y emprendedora, etc. El grafismo, en este caso, presenta un ambiente gráfico positivo. Para mayor amplitud sobre la “maza” en las diversas zonas, ver mi obra “Grafología estructural y dinámica”.
M08 - MAYÚSCULAS, Letras:
Las letras mayúsculas, por ser representativas de la “autoimagen” del escritor en su rol familiar, social y profesional, es decir, tomando conciencia de su “importancia”, del modo como se ve a sí mismo en el ambiente externo en que se mueve, resulta interesante observar el modo como cada escritor estructura y mide sus mayúsculas. Las mayúsculas, pueden tener una forma y dimensión normal, pueden aparecer “infladas” o hinchadas, sobrealzadas o rebajadas, abiertas o cerradas, ornadas o simplificadas, ligadas a la letra siguiente o separadas, con ostentosos arcos superiores (fig. 157a) o con ampulosos movimientos en espiral (fig. 106a), etc.
Estas modalidades y otras sobre las letras mayúsculas han sido estudiadas en mi obra “Grafología estructural y dinámica”.
M09 - MAZAS, Las:
(Ver escritura masiva, M07).
M10 - METÓDICA, Escritura:
Se caracteriza por la unificación de las formas, del movimiento y del espacio, dentro de un orden sistemático o modélico.
En distinto grado de automatismo, pueden considerarse grafismos metódicos aquellos de las figs. 15, 45, 46, 47 y 48. En sentido positivo, la unificación de las
formas no es total, ni convencional, como ocurre en el grafismo del escritor Juan Sebastián Arbó.
En el caso de este escritor, el texto se unifica y metodiza dentro de un orden que persigue el perfeccionismo en un sentido ético y estético.
En efecto, el ritmo cadenciado y la originalidad de las formas, nada convencionales, nos indica aquí la superioridad intelectual del hombre que busca lo apolíneo y huye de lo dionisíaco.
El caso de la fig. 46, de formas bastante caligráficas, nos presenta a un contable, hombre muy preciso y cuidadoso de su trabajo, un poco rutinario, pero muy tenaz y trabajador y con un concepto perfeccionista que se hace patente en todos los asientos contables de los libros.
Finalmente, en sentido negativo, tenemos los ejemplos de las figs. 15, 47 y 48. La sistematización metódica, podríamos decir mejor, el automatismo de estas escrituras, nos presenta a tres personas culturalmente inmaduras, cuyo cerebro trabaja, esencialmente, en la identificación y repetición de experiencias. A estas personas, se las puede comparar con robots que han sido programados para realizar determinadas tareas, pero que no pueden ir más allá de los hábitos y enseñanzas que han adquirido. Sólo comprenden lo que captan sus sentidos físicos, pero sin ninguna clase de matices diferenciales, pues su sensibilidad y su imaginación son muy limitadas, es decir, son personas sumamente cortas de cerebro y de comprensión.
M11 - METÓDICAMENTE DESIGUAL, Escritura:
Concepto grafológico tomado de la escuela morettiana, consistente en un ritmo intermedio entre la escritura desigual y la escritura monótona. Es equiparable, en cierto modo, al concepto de “ritmo” klagesiano y de “armonía” de Crepieux-Jamin, aunque el ángulo de mira es distinto.
La escritura metódicamente desigual de Moretti y de sus seguidores (Torbidoni, Cristofanelli, Palaferri, Lena, entre otros), se acerca bastante al concepto de ritmo de la escuela alemana de Klages. La diferencia entre uno y otro concepto, como indico en mi obra “Grafología estructural y dinámica”, quizá esté en la propia psicología de uno y otro pueblo.
El ritmo klagesiano se acerca más a una marcha militar, es un movimiento más angular, más seco. El ritmo de la escritura metódicamente desigual, de los grafólogos morettianos, se acerca más a un minuetto de Bellini que a una marcha militar. La escritura metódicamente desigual es de movimiento más dulce, menos brusco, menos disciplinado, más libre, más abierto. En general, la escritura metódicamente desigual, con pequeñas variaciones que no rompen la homogeneidad, ni la armonía (figs. 29, 95, 96 y 215), expresa, según Torbidoni y Zanin, “una cualidad substancial de la inteligencia, de la cual deriva la originalidad, la inventiva, la imaginación, la intuición, la genialidad y la extraversión, expresión distintiva del arte”.
Un ejemplo de la escritura. metódicamente desigual, lo tenemos en la fig. 54, cuyo ritmo se hace evidente en la agilidad y libertad de movimiento: escritura rápida,
fluida, combinada, vibrátil, con pequeñas oscilaciones de dirección, de inclinación y de forma, reflejo de una actividad mental imaginativa y creadora. Se trata de un guionista de cine. Si comparamos la escritura de la fig. 54 con aquella de la fig. 56, podremos apreciar la diferencia entre un ritmo espontáneo, natural y vibrátil y una rotura o bloqueo del ritmo por efecto de la inhibición. La fig.56 es una escritura ralentizada por los cortes de cohesión, la inversión, la casi rigidez de las líneas y otros signos que “bloquean” la libertad y espontaneidad de los movimientos.
Como indico en mi artículo “Sobre el ritmo natural e inversión en el grafismo” (Boletín nº 5 de la A.G.C., 1989), “Todo trastorno emocional supone un bloqueo, una interrupción o inhibición de los movimientos del cuerpo y de la psique, pues toda perturbación emocional genera una dificultad para salir del “sí mismo” e ir hacia los otros o hacia el “objeto” ante la necesidad de expansión sexual, afectiva o espiritual”. (Para más detalles sobre el “ritmo”, ver este artículo del Boletín nº 5). El ritmo en la escritura es el más importante signo de buena salud, de buena vitalidad y de buena adaptación, en general, ya que todas las funciones orgánicas, psíquicas y mentales se expansionan, más o menos libremente, sin dificultades, bloqueos o inhibiciones importantes.
M12 - MODERADA O PAUSADA, Escritura:
El término “moderada” no encaja del todo en cuanto a lo que se intenta definir: un nivel de velocidad gráfica intermedia entre la escritura rápida (más de 150 letras por minuto) y la escritura lenta (menos de 130 letras por minuto). Se puede llamar también “escritura pausada”.
Bajo el punto de vista del movimiento, la velocidad “moderada” hace pensar en una intervención de la voluntad (acción consciente moderadora); mientras que la escritura “pausada” sugiere la referencia a un ritmo biológico o temperamental. Establecida esta diferencia, para mayor comprensión, exponemos algún ejemplo: son moderadas por la acción de la voluntad, los grafismos de las figs. 162 y 163. La primera se aproxima a una velocidad lenta; la segunda a una velocidad rápida; son pausadas las figs. 137 y 215, con más aproximación a la rapidez la fig. 215.
En la escritura pausada o moderada, las dimensiones suelen ser medianas, predomina el orden y la claridad, las formas de las letras son completas, bien formadas; los signos accesorios, tales como los puntos, los acentos, las barras de las “t”, etc., están colocados con cierta precisión y el grafismo, en su totalidad, es homogéneo y ofrece un ligero predominio de la forma sobre el movimiento.
La escritura moderada, más expresiva de la actividad consciente que la escritura pausada, parece indicar la intención del sujeto de dar una imagen al exterior, a los demás, lo más correcta posible. Es un signo de inteligencia observadora y reflexiva, que no sólo es capaz de recoger datos de la realidad, clasificarlos y ordenarlos, sino también aporta la intención y voluntad de mejorar las cosas para adaptarlas a las necesidades presentes y futuras, propias de la colectividad.
Las personas cuyo “tiempo de reacción” es mesurado o ponderado, suelen tener una buena memoria y un juicio sensato y comedido, prudente y ecuánime, y piensan como Ovidio, que “el camino medio entre dos extremos es el que lleva a la virtud y
al equilibrio entre el bien y el mal. Es el camino de la verdad”. No sé si esto lo dijo Ovidio, pero lo pienso yo.
Los afectos, los sentimientos de amor, de amistad, del deber, etc. Son bastante constantes y buscan la cohesión y equilibrio entre los intereses familiares, sociales y económicos.
En sentido negativo, la escritura “moderada” puede llevar a todos los extremos posibles, desde la mentira y la falsedad, la capacidad de disimulo y simulación, las insidias y engaños más peligrosos y las deslealtades más decepcionantes, al comportamiento más ruin. El sujeto puede poner su pensamiento y su voluntad al servicio de los fines más ilícitos invistiéndose con la capa de la virtud.
En cuanto a la escritura “pausada”, podemos dar las mismas interpretaciones pero más como tendencias pulsionales temperamentales, que como disposiciones de la conciencia o de la voluntad.
M13 - MONÓTONA, Escritura:
Llamamos escritura monótona a la igualdad y repetición del movimiento en la onda gráfica, sin que ésta presente signos vibrátiles o pequeñas variaciones que indiquen los efectos de la emotividad (figs. 15, 47 y 48).
Como he dicho anteriormente al hablar de la “metódica desigualdad” morettiana, el “ritmo” en la escritura es signo indicador de una buena salud y equilibrio en las funciones orgánicas, psíquicas y mentales.
La “monotonía”, al representar la falta de vibración ante los acontecimientos de la vida y de la naturaleza, se convierte en una especie de estancamiento silencioso y paralizante de la sensibilidad, en un movimiento sin vida, sin alma, como si ésta estuviese fosilizada en el interior del sujeto. Esto hace que las personas con escrituras muy monótonas como las de las figuras 15, 47 y 48, caminen por la vida, atiendan su trabajo y se conduzcan en el mundo como si estuvieran programadas o robotizadas y no pudieran pensar, sentir y actuar de otro modo que repitiéndose a sí