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1.5. El desarrollo de las capacidades y las capacidades colectiv as

1.5.5. La capacidad del sistema: marco analítico

La capacidad de un sistema complejo, que comprende las personas individuales y las instan- cias colectivas de cualquier nivel, no puede entenderse como la simple agregación de capaci- dades individuales y colectivas. La propuesta del PNUD, al distinguir los niveles individual, colectivo y del sistema o entorno, que engloba la actuación de los anteriores, recoge esa pre- ocupación. Este último nivel tiene, pues, una especial relevancia a la hora de considerar no sólo las capacidades sino el cumplimiento de los objetivos colectivos. Respecto a las prime- ras, porque éstas divergirán y se constituirán de forma muy diferente según sea el entorno en el que actúan; pero, sobre todo, el resultado de las interacciones entre las distintas instancias variará mucho según las dinámicas que se originen entre las capacidades.

El DHL puede definirse como la capacidad de una colectividad para definir y llevar ade- lante su futuro, lo que comporta un proceso colectivo de funcionamiento que permita la creación y desarrollo de esa capacidad. Y, por supuesto, que esa capacidad se ejercite en función de crear desarrollo humano.

Son, pues, precisamente las interacciones que se producen dentro de cada nivel y entre los niveles lo que interesa conocer, porque ahí se encuentra la clave para que se produz- can los resultados deseados o pretendidos. Es este aspecto dinámico y relacional el que suele estar más descuidado y para el que existen menos instrumentos de análisis. Faltan marcos analíticos que permiten estudiar esas conexiones y que consideren la complejidad del sistema. Disponer de un enfoque que permita ese análisis es fundamental, ya que sin él se pierde un aspecto central de la visión alternativa del bienestar, que no se limita a los resultados en las personas, sino que abarca al funcionamiento mismo de la sociedad. Por ejemplo, la forma en que se resuelven los inevitables conflictos que se dan en todo proce- so de cambio. La existencia de mecanismos de mediación, conciliación, plataformas de diálogo, espacios de concertación es decisiva no sólo para reducir los costes, al eliminar las consecuencias negativas de los conflictos, sino, sobre todo, porque permiten diseñar soluciones más viables, estables y participadas que se plasman en conductas e institucio- nes nuevas y más aptas para el desarrollo humano.

El marco del PNUD no presenta un cuadro general, aunque considera un tipo de cate- gorías, que denomina como cuestiones centrales en el marco de evaluación, que recogen algunos de los aspectos centrales de lo que debiera abarcar el marco analítico, como son especialmente el liderazgo y los acuerdos institucionales.

BASER y MORGAN (2008) ofrecen una mayor elaboración, aunque tampoco puede decirse que el resultado sea un marco analítico en sentido estricto. Es de destacar su defi- nición de capacidad, que consideramos idónea para recoger las preocupaciones que se se- ñalaban, y su propuesta de un marco global. Aunque señalan que su propuesta de capa- cidad nace de los estudios de caso que conforman su investigación, lo cierto es que hacen un esfuerzo teórico por precisar el concepto de capacidad y los fundamentos del proceso de desarrollo de la capacidad. Así dedican un apartado a explicar el concepto general de capacidad para que pueda hacerse operativo y no quede en una nebulosa.

Proponen cinco características centrales para entender la capacidad. Éstas son: i) hace re- ferencia al empoderamiento e identidad, las cuales son propiedades que permiten a una organización o grupo ser consciente de ella misma y poder crecer, avanzar, modificarse, diversificarse, etc.; ii) tiene que ver con la acción colectiva; iii) es un estado o condición que es un fenómeno sistémico, que surge del efecto de múltiples interacciones; iv) es un estado potencial, que no debe confundirse con los resultados o la ejecución misma; y, v) trata de la creación de valor público.

Aunque estas características son propias de todas las capacidades colectivas, interesa re- saltar su aplicación para la comprensión de la capacidad global del sistema, para lo que pudiéramos llamar la capacidad de una sociedad para avanzar en la definición y ejecu- ción de su futuro. En este sentido integral, proponen como definición de capacidad: la habilidad global de un sistema para crear valor público, o, la combinación emergente de capacidades colectivas e individuales que permite a un sistema humano crear valor. Des- de el DHL, diríamos que si a la hora de evaluar cuándo se consigue ese valor añadido, o valor público, se hace en función de los criterios normativos del desarrollo humano, nos encontramos con una definición válida de lo que deba ser la capacidad global.

La segunda aportación de BASER y MORGAN (2008a: 11) es el marco analítico que tuvieron en cuenta a la hora de estudiar los diferentes casos en los que centraron su inves- tigación, que se recoge en el cuadro siguiente.

Cuadro II.4. Marco analítico para los estudios de caso

Contexto

externo Partesinteresadas

Intervención exterma Recursos y aspectos internos Capacidad Resultados Cambio endógeno y adaptación

La observación central es que la capacidad aparece dentro del marco; es decir, no figura como el marco teórico mismo del análisis. Esto es importante para evitar caer en una vi- sión centrada en las capacidades, como si esta categoría permitiera construir a partir de ella todo un marco teórico. Es una categoría fundamental pero no exclusiva, por supues- to, ni omniabarcadora. Como señalan oportunamente BASER y MORGAN (2008a: 10), el enfoque de la capacidad puede ayudar a otras formas de pensamiento y acción para generar una nueva visión de cómo se comporta una sociedad, pero no a constituir por sí mismo la visión.

En definitiva, el marco debe ser multidisciplinar, incluyendo una variedad de disciplinas. El marco que presentan no tiene una pretensión teórica, en el sentido de contener pro- puestas de explicación de las causas de los procesos o de los efectos de sus interrelaciones. Su función puede definirse más bien como un marco ordenador de los procesos en juego y sus interconexiones. En ese sentido recalca que el corazón se encuentra en la dinámica de las relaciones entre Capacidad, Cambio y Resultados, la que debe entender que se re- aliza en un contexto formado por los cuatro factores que señala. En la metodología que se presenta en la segunda parte, se integran estas ideas centrales de este marco analítico.

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