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y la reconversión de la industr ia azucarera de Holguín (Cuba)

4. Los procesos de apropiación del Desarrollo Humano Local en la reconversión del sector azucarero en Holguín

4.5. Las iniciativas adoptadas, en los últimos años,

en el proceso de descentralización política y administrativ a

Con la revolución se comenzaron a elaborar las bases para una nueva división política ad- ministrativa que culminó en 1976 con el diseño actual que contempla 14 provincias57,

un municipio especial (Ciudad de La Habana), y 169 municipios, entre los que se inclu- yen 15 de la Ciudad de La Habana. A partir de entonces, el proceso de descentralización en Cuba ha conocido tres etapas diferentes.

57Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Ciego de Ávila, Villa Clara, Cienfuegos, Camaguey, Sancti Espíritu, Las Tunas, Holguín,

La primera etapa se extiende hasta la década de los noventa, cuando comienza la profun- da crisis económica, y se caracteriza por el hecho de que tanto las provincias como los municipios ganaron relevancia económica al comenzar a administrar unidades que hasta entonces eran atendidas por los Organismos Centrales del Estado. Al mismo tiempo se constituyeron los Órganos del Poder Popular (Asamblea Nacional del Poder Popular, Consejo de Estado, Consejo de Ministros y Asambleas Provinciales y Municipales del Poder Popular), que contribuyeron a fortalecer sus funciones y capacidades, dando co- mienzo a un proceso de institucionalización del sistema político cubano haciéndolo más moderno, descentralizado y democrático, y dotándolo de nuevos mecanismos de partici- pación y legitimación donde los municipios se convierten en los nuevos pivotes (GU- ZÓN, 2004:10). La relativamente buena situación económica, fruto de la inserción de Cuba en el sistema económico socialista internacional, permitió que los programas na- cionales, planificados de manera centralizada, dieran respuesta, en términos generales, a las necesidades básicas requeridas por la población.

La segunda etapa se extiende a lo largo de la década de los noventa y los primeros años de la década posterior. Fue un período de profunda crisis económica, como consecuencia de la desaparición del campo socialista y el recrudecimiento del bloqueo impuesto por los sucesivos gobiernos de los EE. UU. Todo ello provocó una drástica reducción de los re- cursos disponibles, que obligó a iniciar las necesarias transformaciones del funciona- miento socioeconómico para hacer frente a las nuevas condiciones internacionales y na- cionales surgidas con la globalización económica.

Esta reducción de los recursos centrales tuvo un impacto muy severo en el ámbito de lo local, ya que se carecía de estrategias de desarrollo local donde identificar las prioridades, además de evidenciarse una debilidad en la preparación de los cuadros caracterizada por el desconocimiento sobre cuál debiera ser el grado de exigencia a personas funcionarias y técnicas y cómo controlar su efectividad (GUZÓN, 2004:11).

Uno de los cambios mas significativos y novedosos de este período fue la creación de los Consejos Populares58, en un intento de acercar y de comprometer más a la población en

el proceso de gestión, para que tomara conciencia de una mayor responsabilidad en la sa- tisfacción de sus necesidades, algo que había recaído hasta entonces de manera exclusiva en el Estado. Se les asigna un papel de gran importancia para descentralizar las estructu-

58Es un órgano del Poder Popular, local, de carácter representativo, investido de la alta autoridad para el desempeño de sus funcio-

nes, que se crea en ciudades, barrios, poblados y zonas rurales. Comprende una demarcación territorial dada conformada, como mí- nimo, por cinco circunscripciones, apoya a la Asamblea Municipal del Poder Popular en el ejercicio de sus atribuciones y facilita el mejor conocimiento y atención de las necesidades e intereses de los pobladores de su área de acción. El Consejo Popular no consti- tuye una instancia intermedia a los fines de la división política-administrativa y sin disponer de estructuras administrativas subor- dinadas, ejerce las atribuciones y funciones que le otorgan la Constitución y las leyes, con la participación activa del pueblo en in- terés de la comunidad y de toda la sociedad; representa a la demarcación donde actúa y es a la vez representante de los órganos del Poder Popular Municipal, Provincial y Nacional, ante la población, las instituciones y entidades radicadas en ella. (Ley No. 91 De los Consejos Populares de 13 de julio del 2000, publicada en la Gaceta Oficial de la República, edición extraordinaria No. 6 de 25 de ju- lio del 2000).

ras administrativas relacionadas con actividades como el comercio, la gastronomía, la distribución de agua, los servicios comunales y la agricultura.

Los Consejos Populares, tras la reforma constitucional de 1992, en tanto estructuras de coordinación, se extienden en todo el país59y están investidos de la más alta autoridad

para el desempeño de sus funciones porque representan a la demarcación en el que actú- an y, a la vez, son representantes de los Órganos del Poder Popular Municipal, Provincial y Nacional. En este sentido, los Consejos Populares representan potencialmente un re- curso válido para el desarrollo de la gestión local y para el estimulo de formas participa- tivas eminentemente de base, pero no constituyen aún una experiencia consolidada y su funcionamiento se ha visto limitado por una serie de obstáculos de orden político nor- mativo e institucional.

En la tercera etapa, que abarca los últimos cinco años, se observan ciertas tendencias ha- cia el regreso a la centralización, que se explica por la necesidad de hacer un uso más efi- ciente de unos recursos muy escasos, fruto de la persistencia de serios problemas econó- micos agravados por los constantes ciclones que atraviesan la isla, la persistente sequía que azota a varias regiones del país y la crisis energética por el encarecimiento de los pre- cios del petróleo, todo ello en un contexto de permanencia del bloqueo económico. Sin embargo, a pesar de este proceso, el país cuenta con suficientes recursos endógenos para potenciar las economías locales. Si los gobiernos locales dispusieran de mayor nivel de autonomía en la aprobación y distribución del presupuesto, la movilización de recursos financieros y la ejecución de las inversiones, se lograría que sus potencialidades se lleva- ran a la práctica con mayor eficiencia y así satisfacer mejor las demandas de la población. 4.6. Una apuesta decidida por la aplicación y for talecimiento

del Desarrollo Humano Local

A pesar de lo señalado referente a la deficiente comprensión, tanto en los ámbitos políti- cos como institucionales, del verdadero significado y las implicaciones del desarrollo lo- cal, el gobierno cubano concedió, en la segunda mitad de la década de los noventa, un apoyo decidido a la revalorización de lo local60e hizo una apuesta decidida por el Progra-

ma de Desarrollo Humano Local (PDHL).

Son muchos los factores que condujeron a esta decisión, como señala CAÑO (2004:163). El énfasis en lo local en la década de los 90 en Cuba es el resultado de la in- terrelación de un conjunto de procesos y condicionamientos internos como: la descen-

59En 1992 existían en el país más de 300 Consejos Populares, de ellos 93 en Ciudad Habana (105 en 1998), que cubren áreas de un

promedio de 20.000 habitantes. La experiencia de los Consejos Populares se ha extendido progresivamente a todos los territorios, multiplicándose la cifra de los hoy existentes. En 1995, funcionaban 14.229 circunscripciones, de las cuales 14.113 estaban agru- padas en Consejos.

60Una de las resoluciones del V Congreso del PC de Cuba muestra esta voluntad de dar más valor e importancia a lo local al asignar

a la economía territorial un papel cada vez más activo en la búsqueda e instrumentación de soluciones relacionadas con el desarro-

llo local, en particular a partir de los recursos, cultura y tradición de cada territorio. Ver Resolución Económica del V Congreso del

tralización de funciones del aparato estatal; la reducción de recursos financieros del Esta- do para atender necesidades sociales; la complejización del tejido social, de sus condicio- nes de vida y de las relaciones sociales; la construcción de la subjetividad, el auge del in- dividualismo, la apatía y la indiferencia, y la legitimación de manifestaciones de indisciplina social; el proceso de polarización, en comparación a etapas precedentes de la revolución (excepto la década de los sesenta); la manifestación de los intereses y necesida- des de creciente diversidad de grupos sociales; la potenciación de la esfera productiva; y, la convivencia en los espacios locales de un número creciente de grupos sociales. Es en este contexto de cambios y dentro del proceso de descentralización política y admi- nistrativa, donde se inserta el acuerdo firmado entre el Gobierno cubano y el PDHL del PNUD para apoyar el desarrollo local. Este acuerdo es un marco de referencia que per- mite la articulación y la armonización de la cooperación internacional que opera en Cuba apoyando el desarrollo local y la descentralización. El PDHL ha desarrollado una metodología de trabajo, definida y aprobada conjuntamente por el Gobierno de Cuba y el PNUD, que permite una efectiva descentralización en la toma de decisiones y facilita la acción directa y el intercambio con las organizaciones e instituciones locales cubanas (PDHL, 2007:5).

El PDHL comenzó a funcionar en el país en el año 1999 en dos provincias piloto, Gran- ma y Pinar del Río, y un municipio piloto, Habana Vieja. Después de una evaluación positiva del proceso iniciado en esas dos provincias, el Gobierno acordó solicitar al PNUD que el programa se extendiera a otras provincias del país. En la actualidad traba- ja en 8 de las 14 provincias61y en 57 municipios de los 169 existentes.

A lo largo de estos diez años han participado en el PDHL 10 agencias del sistema de Na- ciones Unidas y 7 países y se han desarrollado más de 900 iniciativas o proyectos locales y nacionales producto del intercambio de experiencias y conocimientos. Esta actividad ha movilizado recursos de 26 ONG, 12 universidades, la cooperación bilateral de 6 paí- ses y más de 300 actores sociales y económicos (asociaciones, empresas, cámaras de co- mercio, cooperativas sociales, centros de estudios y fundaciones) de 200 gobiernos loca- les europeos, canadienses y latinoamericanos que participan en el Programa (PNUD, HEGOA; 2008:61).

Los objetivos identificados para esta primera etapa del PDHL/Cuba, tal como consta en el documento del proyecto original, eran apoyar la innovación de procesos prioritarios para el país, como la descentralización técnico administrativa y el desarrollo de la econo- mía local y la sostenibilidad, cobertura y calidad de los servicios locales. Asimismo, bus- caba propiciar a los diferentes actores de cooperación internacional un mecanismo que favoreciera el incremento y consolidación de una acción coordinada capaz de generar el impacto de procesos articulados y complejos como los mencionados.

61Las provincias orientales de Holguín, Granma, Las Tunas, Guantánamo, y Santiago de Cuba; las provincias de Pinar del Río, Sanc-

Por lo que respecta a la provincia de Holguín, es en 2002 cuando se comienza a ejecutar el PDHL con un enfoque integral para apoyar los esfuerzos de este territorio por llevar adelante su desarrollo sustentable. El PDHL/Holguín apoya las estrategias de desarrollo locales y desempeña un papel sinérgico con otras acciones de la cooperación internacio- nal que se ejecutan afrontando temáticas que necesitan establecer procesos articulados para su solución.

El PDHL en el territorio tiene como propósito reforzar las capacidades de desarrollo y las capacidades de apropiación local, así como generar avances en las esferas de la descen- tralización técnico-administrativa, de la cobertura, calidad y sostenibilidad de los servi- cios territoriales locales y del desarrollo de la economía local, teniendo como ejes trans- versales la igualdad de géneros, el medioambiente y el fortalecimiento de las capacidades de los recursos humanos.

4.7. Adopción de políticas de mejoramiento de capacidades

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