Política y compromiso social
LA DOBLE TRANSFERENCIA
HELLINGER De la misma manera que también me explico el desprecio de las mujeres por los hombres: en ambos casos, muchas veces no es más que una compensación de una injusticia cometida anteriormente. A veces se puede observar en las familias que miembros que nacen posteriormente, por ejemplo algunas nietas, sienten el impulso de compensar la injusticia que los hombres cometieron con sus abuelas o madres. Serían los casos de mujeres que fueron abandonadas o aprovechadas por sus maridos, mujeres maltratadas y menospreciadas. En este sentido existen ejemplos horribles.
Así, pues, las nietas dicen: «Algo así no pasará nunca más». Pretenden restablecer el orden cerrando filas contra los hombres, o tratando a sus propios maridos como si éstos hubieran cometido lo mismo con ellas. Ignoran que de esta manera se elevan por encima de sus abuelas como si éstas dependieran de la ayuda de sus nietas. De esta forma, sin embargo, las desprecian.
HELLINGER Exacto. La rabia o las agresiones de estas mujeres no se nutren de su propia experiencia, sino de la injusticia que otras sufrieron. No ponen en orden lo que sería propiamente suyo.
Por ejemplo, cuando una mujer es tratada injustamente por su marido, y ella misma insiste, quizás incluso agresivamente, en que él lo arregle, ella misma asume su dignidad. En este caso, la mujer saca su fuerza de la injusticia y del dolor que ella misma sufrió. Cuando la agresividad ya no se nutre de la injusticia sufrida personalmente, ya no tiene la fuerza de arreglar nada.
Cuando la injusticia sufrida por una mujer es vengada por otras mujeres en otros hombres, se da una transferencia, no sólo en el sujeto —por ejemplo, de la abuela a la nieta—, sino también en el objeto —por ejemplo, del abuelo a su propio marido. Así, las agresiones no se dirigen contra el perpetrador, sino contra un hombre cualquiera o contra los hombres en general. De esta manera no se soluciona nada, sino se desencadena un movimiento contrario que, de un modo absolutamente estéril, lleva a una lucha entre los sexos en la que todos salen perdiendo. El camino para una solución sería que estas mujeres primeramente les devolvieran su dignidad a sus abuelas o a otras mujeres heridas, por ejemplo, diciendo: «Me inclino ante tu destino, tal como tú lo supiste llevar. Y de ahí saco la fuerza de hacer algo grande y bueno yo misma». Así, ya no necesitan tomar venganza por las abuelas, sino que de las abuelas reciben su fuerza, pudiendo actuar con dignidad como mujeres, sin descalificar a otros. La grandeza no resulta de rebajar a otros, sino de descansar en uno mismo sabiendo reconocer también a otros.
TEN HÖVEL En alguna ocasión, Ud. dijo: «Vivimos en una época femenina; los hombres se encuentran en retirada».
HELLINGER Dicho de esta manera, resulta algo provocativo. Las mujeres están avanzando sanamente, sin que los hombres tengan por qué retirarse. Pero si las mujeres combaten a los hombres, muchos de ellos prefieren retirarse. Este tipo de retirada no es ninguna ganancia para las mujeres. Simplemente no se gana a ningún hombre combatiéndolo.
TEN HÖVEL Así, pues, cuando Ud. dice que las mujeres desprecian a los hombres, no las culpa, sino de hecho lo ve como el resultado de determinadas implicaciones en la historia familiar. HELLINGER Como una consecuencia de suertes anteriores que son retomadas en la actualidad. Simplemente porque las mujeres ahora también tienen más posibilidades. Este desarrollo, de que las mujeres se hayan abierto el camino a sus derechos, me parece un gran progreso.
TEN HÖVEL En este contexto, ¿cuál es el marco terapéutico y cuál el sociopolítico? Ud. sigue manteniendo que los hombres tienen prioridad en las familias. ¿Qué afirmación es esta?
HELLINGER Este tipo de afirmación general no me parece admisible. Yo no establezco normas sociales, sino me mantengo en el ámbito terapéutico de efectos comprobables. Al trabajar con familias, mi pregunta es la siguiente: ¿Dónde y cómo se encuentran mejor todos los miembros de una familia? ¿Cuando el hombre ocupa el primer lugar, o la mujer? En las constelaciones lo compruebo. En un setenta por ciento de los casos, la familia se encuentra mejor si el hombre ocupa el primer lugar, en un treinta por ciento de los casos, cuando la mujer se encuentra en la primera posición.
TEN HÖVEL ¿Es un reflejo de la vida patriarcal tal como ha crecido históricamente? ¿La socialización también tiene importancia en el inconsciente?
EL ALMA
HELLINGER Es más que esto. Aquí también actúa el alma. El alma no se atiene a exigencias sociopolíticas. Por ejemplo, cuando se exige que las mujeres ocupen el primer lugar, que el matriarcado se restablezca también en la vida pública, puede sonar razonable. Pero en las almas de los afectados no es reconocido así. A pesar de todo, se comportan como si algo no estuviera en orden y sufren por ello. No se puede convencer el alma mediante ideologías. Tampoco se puede decir que los profundos procesos anímicos dependen de la socialización. Únicamente vemos que las almas en nuestra cultura más o menos reaccionan de manera idéntica.
TEN HÖVEL Pero esta reacción está condicionada por la cultura.
HELLINGER La conclusión sería, pues, que únicamente habría que cambiarla cultura para cambiar el alma. Pero así no cambia. Aunque de repente la opinión pública difiera totalmente, las almas siguen reaccionando de la misma manera que antes.
TEN HÖVEL ¿Está Ud. tan seguro en este punto?
HELLINGER Por lo que he visto hasta ahora, el alma sigue a otras leyes que el zeitgeist. TEN HÖVEL ¿No es posible conocer estas leyes?
HELLINGER Para mí se hallan ocultas. Únicamente vemos los efectos. Yo más bien me centraría en lo que realmente mueve el alma, para después buscar soluciones sobre esta base. Así, se encuentran soluciones sin luchas, ya que el alma no quiere que la madre, o la mujer, o el hombre sean despreciados. Quiere que varios elementos se pongan en orden para poder entrelazar su actuar de una manera benéfica.
TEN HÖVEL Al leer sus libros, llama la atención que las mujeres desempeñan un papel mucho más importante en la disolución de implicaciones que los hombres. Ahora también dice que las mujeres, por regla general, se consideran mejores que los hombres. ¿Cómo es eso?
HELLINGER También me lo pregunto. Pero es cierto: la clave para la solución se encuentra más veces con la mujer que con el hombre. Eso también implica un reconocimiento.
El hombre y la mujer no tienen el mismo peso. Por regla general, las mujeres tienen más peso. Están más centradas. Además, es más el hombre quien está al servicio de la mujer, que no al revés. Así se vive en la mayoría de las familias.
TEN HÖVEL También dice que las mujeres, por regla general, sienten que son mejores que el hombre. Este sentirse mejor, sin embargo, es la base de muchos desarrollos perjudiciales. HELLINGER Por una parte está claro que la mujer, por su experiencia específica con el embarazo y el parto, percibe su importancia especial. No en el sentido de sentirse mejor, sino de darse cuenta de su importancia. El hombre no tiene esas experiencias profundas. Por tanto, las busca de otra manera. El hombre, una y otra vez tiene que asegurarse de su masculinidad, cosa que no necesita la mujer. El hombre, en la mayoría de los casos, se asegura de su masculinidad en compañía de otros hombres.
El hombre es diferente a la mujer. No porque lo quiera, sino porque así está predeterminado. Para la mujer, frecuentemente es difícil comprender que el hombre sea tan diferente. Por otra parte, también es difícil para el hombre, pero no en la misma medida que para la mujer.
TEN HÖVEL Eso no me soluciona el problema de este sentirse mejor. Es algo muy grave si Ud. dice que, por regla general, las mujeres toman la batuta en la familia, ya simplemente por el hecho de sentirse mejores que el hombre.
HELLINGER El sentirse mejor es una deformación del conocimiento de su propia importancia. Cuando las mujeres se centran en esta importancia, ya no necesitan darle esta forma de sentirse mejores.
TEN HÖVEL Pero Ud. dice que, por regla general, las mujeres se sienten mejores. HELLINGER Bueno, a veces también soy un poco bromista.
TEN HÖVEL A pesar de todo, quisiera tomarlo en serio. El movimiento feminista precisamente se dirige contra el desprecio de lo femenino. ¿Qué les queda a las víctimas de un poder ejercido sin ninguna justificación, que sentirse mejores?
HELLINGER La represión y la limitación de la mujer a través de muchos siglos es un hecho fatal. Yo me lo explico por el miedo del hombre ante el peso de la mujer. Intenta protegerse dominando o domesticando a la mujer. Pero también he visto que lo masculino sirve a lo femenino. El hombre tendría que encarar lo femenino en este sentido profundo, con respeto. Entonces la mujer recibirá los mismos derechos y posibilidades que el hombre reclama para sí mismo.
TEN HÖVEL Este poquito de dignidad en la vida pública es el resultado de una dura lucha por parte de las mujeres.
HELLINGER Sí, es cierto. Por otra parte, los hombres también lo comprendieron y lo dieron con gusto — sobre todo en la familia.
TEN HÖVEL ¿Realmente? Sólo por el hecho de que las mujeres quieran trabajar y ganar su propio dinero ya hubo, y aún hay, una fuerte resistencia por parte de muchos hombres.
HELLINGER Cuando la mujer gana dinero, y además tanto que pueda mantenerse sola, su peso vuelve a aumentar. En consecuencia, el hombre fácilmente lo experimenta como un exceso de peso, lo que realmente es. Por tanto, se necesita una nueva cultura en el trato mutuo.
TEN HÖVEL Ud. dice que las mujeres se vengan por una injusticia que no fue cometida con ellas mismas, sino con sus madres y abuelas. Esta visión me parece demasiado unilateral. Hoy en día, muchas mujeres experimentan muchos hechos como una injusticia contra ellas como mujeres: por ejemplo, el desnivel salarial (un 78 por ciento de las mujeres alemanas no pueden vivir exclusivamente de sus ingresos), que muchas veces se encuentran abandonadas con sus hijos y sin dinero, etc. No sin razón se dice: «La pobreza es femenina». — y aún habría que citar muchos datos más. Ésta no es ninguna injusticia ajena.
HELLINGER Es cierto. Pero a un nivel sutil también quisiera preguntar: ¿Cómo valora la mujer, que lucha contra esta injusticia, al hombre? ¿Realmente lo valoró en algún momento? Admitió, por ejemplo, ¿sus derechos como padre? Muchas veces, la mujer no lo hace. No es únicamente
el comportamiento del hombre. El hombre también se comporta así como consecuencia del menosprecio o de la exclusión por parte de la mujer. Es como un círculo vicioso.
TEN HÖVEL En todo movimiento radical hay muchos puntos que no son tenidos en cuenta. Pienso que este hecho forma parte de su esencia. Si le entiendo bien, Ud. dice: a pesar de toda injusticia, se trata de que las mujeres honren lo masculino. ¿Es esto lo que Ud. comprende bajo una nueva cultura en el trato mutuo? ¿Qué tanto hombres como mujeres sepan honrar al otro sexo? ¿Y que las mujeres no asocien con lo masculino todos los males del mundo?
HELLINGER Lo acaba de formular de una manera muy bella.
«VELANDO POR LA GENERACIÓN SIGUIENTE»