Equilibrio, amor y venganza
LOS SABIHONDOS SE NIEGAN A SABER» Saber y percepción
TEN HÖVEL ¿Cómo llega Ud. a sus conocimientos? ¿Dijo que era necesaria una nueva ilustración?
HELLINGER Únicamente dirijo la mirada a los contextos que ya están visibles. Es lo contrario de una ideología. Tampoco formulo ningún tipo de reivindicaciones. No digo que haya que volver a la comunidad. — Nada más lejos de mí.
En el trabajo con familias veo, por ejemplo, que existen determinados órdenes. Cuando éstos se respetan o no se respetan, se dan determinadas consecuencias, siempre inevitables. Es esto lo que saco a la luz. Se trata de un trabajo esclarecedor. Aclaro lo que está pasando en las profundidades de una familia.
TEN HÖVEL Es algo que otros no ven.
HELLINGER Quien se fija, puede verlo. Cuando alguien no quiere verlo, no me creo con el derecho de intentar convencerlo. Pero me defiendo si uno dice que eso no existe, sin que él mismo se haya fijado.
Un ejemplo: Cuando alguien está casado en segundas nupcias, se puede ver que la pareja anterior es representada por uno de sus hijos. Este hijo o esta hija adopta los sentimientos de la pareja anterior. Cuando la pareja anterior fue una mujer, una hija empieza a rivalizar con la madre sin saber por qué. Hacia el padre, la hija desarrolla una relación que más bien correspondería a una pareja. Este caso siempre se presenta donde la pareja anterior no es reconocida ni valorada.
Ahora, es posible que alguien diga que todo esto no son más que suposiciones mías. Pero en vez de rechazarlo, también podría fijarse él mismo para averiguar si realmente es así. Así, si él viera otra cosa, podríamos intercambiar nuestras opiniones, porque ambos lo hemos mirado. TEN HÖVEL ¿Pero dónde tendría que mirar?
HELLINGER Tendría que mirar a familias en las que uno o ambos padres tuvieron relaciones anteriores. Si sintoniza con lo que ocurre en tales familias, sin formular ningún juicio previo, puede verlo. Donde puede verse con especial claridad es en el trabajo con constelaciones familiares.
TEN HÖVEL Personas que parten de una posición ilustrada quizás podrían decir: «Todo esto son tonterías. ¿Qué pretende ser esto de las constelaciones familiares?»
HELLINGER Hace poco, tuve un curso al que también se invitó a un catedrático para que pudiera conocer el trabajo con constelaciones familiares. Este hombre le dijo a un amigo mío que no necesitaba verlo porque de antemano ya sabía que tenía que ser falso.
Eso me recuerda a los representantes de la Iglesia que le dijeron a Galileo que no necesitaban mirar por el telescopio porque ya sabían que no podía haber lunas de Júpiter. — Los sabihondos se niegan a saber.
TEN HÖVEL Bien, una cosa es decir: «Veo estos órdenes y las implicaciones que actúan», pero, a pesar de todo, una y otra vez me invade la sensación de: «Este hombre muchas veces es tan apodíctico...» Cuando Ud. dice que pone en orden un determinado asunto, ¿qué significa?
HELLINGER En primer lugar hay que ver que siempre hago estas afirmaciones en un contexto concreto. Cuando alguien ha configurado su familia, de repente ha descubierto algo que antes permanecía oculto para él. En ese momento, naturalmente hago afirmaciones en relación a ese sistema; a veces, incluso muy duras.
Hace poco, en uno de mis cursos participó una mujer. Ella había nacido de la tercera relación de su madre. La primera hija había sido entregada a la abuela. En la constelación, la imagen fue muy extraña. El segundo hijo había muerto inmediatamente después de nacer. De repente vi que este segundo hijo había sido asesinado. Le pregunté: « ¿Este hijo fue asesinado?» Me contestó: «No lo sé, pero siempre se habló de que la madre quería asesinar a la primera hija.» De repente, el tema del asesinato cobró una presencia abrumadora en este sistema. Cuando surge algo así, resulta aterrador para todos.
Yo no había afirmado que era así. Pero después aún se supo que la cliente tenía miedo de ser violenta con su hijo pequeño; y que también el hijo la trataba violentamente. Era una relación altamente peligrosa. A continuación, enviamos fuera a la representante de la madre e hicimos entrar en juego a los padres. De repente se estableció la paz. La cliente se acercó al representante de su padre, que había muerto temprano, y pudo reconciliarse con él.
Después presentamos a su hijo pequeño, que también estaba presente, a su padre; más adelante, llevamos al niño al lado del representante de su propio padre, que vivía separado de la madre. Allí se sentía seguro.
Aquí se trata de situaciones extremas en las que falla nuestro saber convencional, en las que uno sólo puede fiarse de su percepción. Cuando alguien duda de su percepción o tiene miedo de las consecuencias de aquello que percibe, posiblemente dirá: «Mejor que probemos otra cosa», pero eso no funciona.
AUTORIDAD
En un caso así, actúo con autoridad, pero no de manera autoritaria. Ya que no sólo sigo a mi conocimiento, sino que también compruebo consecuentemente: « ¿Es así?» Si los clientes reaccionan aliviados, mi intervención ha sido justificada.
Para mí, autoridad significa ser capaz de hacer algo que otros necesitan. Tengo autoridad mientras en una situación sea capaz de hacer lo que otra persona necesite. La autoridad se rige por el desnivel entre necesidad y la capacidad de satisfacer esa necesidad. Es decir, cuanto más grande sean la necesidad del otro y mi capacidad de satisfacerla, tanto más grande será mi autoridad. En cambio, donde alguien reivindica la autoridad sin satisfacer una necesidad, se convierte en un autoritario. Se arroga una autoridad que no tiene, porque no tiene la disposición o la capacidad de hacer algo que sea necesario.