Política y compromiso social
LA PRIORIDAD DE LA MUJER
HELLINGER Cuando hablo de órdenes, describo lo que es visible y comprobable. Por tanto, rechazo que alguien me atribuya estos órdenes como si fueran míos. Pero volvamos a su pregunta. Mirando a las familias, se puede ver que el peso principal se halla en el lado de la mujer, no con el hombre. En el seno de la familia, las mujeres, por regla general, ocupan el primer lugar porque, en la mayoría de los casos, se consideran mejores que los hombres. Sin embargo, sólo pueden actuar así siendo conscientes de su importancia.
En relación a los hijos, la mujer casi siempre se considera más competente que el hombre. Es un hecho apreciable en el divorcio: los hijos casi automáticamente son adjudicados a la mujer, y el hombre sale perdiendo. Su dignidad no es tomada en consideración. En el caso de los hijos ilegítimos, el hombre hasta ahora ha sido apartado casi por completo. No tenía derechos, únicamente obligaciones. Es decir, en la familia nuclear reina el matriarcado. La mujer es el centro y decide lo esencial.
TEN HÖVEL ¿Y dónde comienza el patriarcado para Ud.?
HELLINGER El predominio de los hombres y la represión de las mujeres existen sobre todo en la vida pública. Sin lugar a dudas, el hecho de que haya un movimiento contrario que le devuelva su dignidad a la mujer, también en la vida pública, es un gran paso adelante. El predominio del hombre en la vida pública en cierto modo está relacionado con el predominio de la mujer en la familia. Dado que la mujer domina la familia, el hombre siente el impulso de dirigirse al exterior e imponerse con más fuerza en este ámbito. Por tanto, también aquí actúa una necesidad de equilibrio.
No obstante, para mí es importante el reconocimiento mutuo entre ambos sexos. Para mí, el centro de la familia es la mujer. El hombre está al servicio de lo femenino. Lo femenino protege la vida y la traspasa. Por regla general, la actividad del hombre en la vida pública se realiza al servicio de la familia. Él representa a la familia hacia fuera y asegura las necesidades básicas de la familia, por ejemplo, la seguridad y el sustento. Por este motivo tiene una cierta prioridad en el ámbito exterior.
HELLINGER No en la misma medida que antes. Las familias son más pequeñas, la mujer ya no se pasa el mismo tiempo en el hogar que antes. Hoy día, la educación de los hijos más bien se convierte en una tarea compartida, y la mujer tiene más posibilidades de estar presente en la vida pública. Es un desarrollo social. Para mí no es ni un ideal ni tampoco algo que lamente. Se ha desarrollado así y lo reconozco tal como es.
TEN HÖVEL Sería totalmente legítimo decir: «Veo un orden que ha crecido a través de los siglos, y procuro restablecer este orden siguiendo el cauce de la energía. Como terapeuta, bien veo que por su desarrollo es un orden patriarcal, pero tomo la realidad tal como es, sin pretender cambiarla».
HELLINGER En este ámbito también me considero comprometido en un nivel sociopolítico. Pero mis comprensiones son sobre todo fruto del ámbito terapéutico.
En las constelaciones familiares, por regla general es el hombre quien tiene prioridad. Pero no por su superioridad, sino por su función, ya que aquello que en un grupo forma parte de los fundamentos, tiene prioridad ante las finalidades.
Así, pues, en una clínica, la administración forma parte de las bases, y los médicos y enfermeros sirven a las finalidades. La administración tiene prioridad porque ella cuida las bases. No es superior a los médicos, pero en la práctica, la administración debe tener prioridad. Los médicos no pueden inmiscuirse. No obstante, la administración está al servicio de los médicos, aunque tenga prioridad.
Lo mismo ocurre en la familia: el hombre tiene prioridad porque procura las bases, pero por las finalidades de la familia, es la mujer quien ocupa la posición central.
TEN HÖVEL Lo que Ud. describe, quizás sea cierto para la situación de una familia donde el hombre aporta los ingresos y la mujer únicamente se ocupa de la educación de los hijos. Mayormente, ésta ya no es la realidad de las familias actuales. Aún se podría alegar: bueno, pero en el alma sigue actuando aunque de hecho ya no sea así. Muchas mujeres cumplen un trabajo profesional y, además, se ocupan del trabajo en la familia.
HELLINGER De momento, quisiera quedarme con el modelo tradicional. Aquí, por regla general, primero viene el hombre; después, la mujer; después, los hijos. Cuando es al revés, cuando la mujer ocupa el primer lugar relegando al hombre a la segunda posición —así ocurre por ejemplo si lo menosprecia—, el hombre tiende a salir de la familia, dejando sola a la mujer. En consecuencia, la mujer se siente abandonada por el hombre.
Cuando en la constelación familiar vuelvo a poner al hombre ala derecha de la mujer, en el primer lugar, el se siente responsable y la mujer se siente aliviada y apoyada.
Ahora bien, si dijera que el hombre tiene que ocupar el primer lugar por ser hombre, sería un punto de vista patriarcal. Eso lo rechazo. Mi interés se centra en lo que puede procurar un máximo de armonía y bienestar para todos en una familia.
TEN HÖVEL ¿Es diferente cuando ambos aportan ingresos y no viven en el modelo tradicional? HELLINGER Cuando ambos padres ganan dinero, a pesar de todo, la mujer suele tener prioridad en la familia. Ella asume las tareas más importantes para la vida interna de la
familia. Quizás el hombre le ayude en ello, pero no de una manera que permita invertir los papeles o que establezca una igualdad. La desigualdad bien se mitiga, pero no se anula.
Cuando el hombre no puede hacerse cargo del sustento de su familia, por ejemplo, por estar enfermo o necesitado de cuidados él mismo, la mujer ocupa el primer lugar también hacia fuera.
EL RESPETO
HELLINGER También existe otro movimiento de determinadas mujeres que únicamente utilizan al hombre para tener hijos — todo lo demás lo hacen solas. Es decir, las madres que deliberadamente educan a sus hijos solas, que no quieren compartir esta tarea con ningún hombre.
Ésta es una negación de la realidad y un atentado contra el orden por el que muchas veces los hijos, posteriormente, se vengan de su madre. Los hijos sufren una injusticia cuando se les niega la presencia del padre. Cuando la madre dice: «Ya sé hacerlo yo sola», con ello se desprecia y se desplaza lo masculino. De tales familias salen chicos que hacen valer lo masculino en su forma distorsionada, porque lo otro no fue valorado por su madre. Frecuentemente, los miembros de grupos de extrema derecha no hacen más que vengarse de la arrogancia de las madres que creen que pueden despreciar o desterrar al hombre.
TEN HÖVEL Pienso que el «movimiento» de madres que dicen: «Quiero un hijo, pero no un hombre», es ínfimo. La mayoría de las madres solteras educan a sus hijos solas porque en algún momento ya no pudieron vivir con el padre, o el padre ya no pudo vivir con ellas.
HELLINGER Pero la misma manera de pensar también se percibe en muchas otras familias. TEN HÖVEL También en este punto acabamos otra vez con las mujeres, esta vez con el desprecio de las mujeres hacia los hombres. El movimiento feminista precisamente se formó en contra del desprecio de lo femenino y en contra del desprecio de las mujeres por los hombres. Por tanto, parece que haya desprecio en ambos lados de los sexos. ¿Cómo se explica Ud. el desprecio de las mujeres hacia los hombres que Ud. mismo ha podido observar?