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La especificidad del nuevo ecosistema digital

Una vez definido el entorno tecnológico que funciona como “medio comunicativo” especifico de la literatura electrónica, cabe precisar los elementos que componen el profundo entramado expresivo que caracteriza el “acto comunicativo” y cuáles son las interrelaciones semióticas que conforman el ecosistema multimodal que define la utilización del código artís- tico de la LIJD. Antes de entrar en el complejo escenario de la interacciones entre sustancias expresivas, donde analizaremos el tipo de relaciones que se pueden generar entre ellas, cree- mos importante recoger una serie de conceptos fundamentales para el análisis del discurso multimodal que nos ayuden, en primer lugar a entender en qué niveles se estratifican los significados dentro de este, y en segundo, a caracterizar sobre qué aspectos de la comuni- cación ficcional puede descansar el significado de un mensaje expresado por una sustancia semiótica.

En su estudio sobre el discurso multimodal, Kress y Van Leeuwen (2001) adoptan una perspectiva estratificada de la semántica que nos permite comprender mejor los diferentes planos comunicativos en que se genera significado dentro de un discurso multimodal, y de esta manera, tener un trasfondo teórico que nos facilite una lectura más afinada de sus di- ferentes componentes y modos de interacción. Partiendo de la diferenciación base entre el contenido y la expresión comunicativa – simétrica a la distinción entre significado y significan- te que caracteriza al lenguaje–, los investigadores ofrecen una clasificación cuatripartita, no jerárquizada, de los niveles en que se divide la semiótica multimodal:

• Discurso: El nivel de discurso hace referencia al conjunto de conocimientos sobre la realidad que han sido construidos socialmente y que de manera abstracta conviven de manera inherente a cualquier sustancia semiótica independientemente de su manifestación concreta. Este conocimiento es socialmente situado y por tanto cam- biante en función del contexto, además de que su significación es heredera también de todas sus manifestaciones pasadas. Si pensamos, por ejemplo, los matices so- ciales que la utilización de determinados colores, palabras o sonidos pueden tener en función de los actores involucrados en un acto comunicativo, la abstracción que trasciende a la definición de Kress y Van Leeuwen se disuelve con facilidad: en ningún caso, por ejemplo, el matiz significativo que pueda tener el sonido de un sitar en una banda sonora de un film será el mismo para un público occidental que percibirá el timbre instrumental como una representación exótica que para un público oriental acostumbrado a su utilización diaria.

• Diseño: El diseño es la adecuación del discurso y su significación a unas necesidades

comunicativas específicas a partir de la utilización de las diferentes sustancia expre- sivas, o modos semióticos, y de su combinación. Se trata, por tanto, de la apropiación y adaptación que los autores hacen de toda esa significación discursiva que traen consigo las sustancias expresivas a un nuevo acto comunicativo a partir de las reglas gramaticales que les rigen y las intenciones comunicativas que se persiguen. Kress y Van Leewuen consideran el diseño como el “plano sistematizado” que rige un proceso comunicativo. Si mencionábamos que la utilización de uno u otro instrumento posee una significación inherente en función de su historia y el contexto de utilización, la elección voluntaria de ese instrumento, la forma de utilizarlo y su posible integración en un ecosistema multimodal más plural respondería a este nivel de significación. De esta manera, y para seguir con el mismo ejemplo, la integración de una melodía con sitar en una obra literario-digital donde se nos cuenta que la protagonista acaba de llegar de viaje a oriente medio buscará anclar la construcción mental del receptor del nuevo espacio ficcional que pretende transmitirse. La diferencia de significación con el nivel discursivo es la “voluntariedad” semántica que en el primer caso no es tal, ya que las cargas de significación socioculturales trascienden a los propios autores, mientras que aquí se pone de relieve su utilización directa en aras de lograr un nuevo efecto comunicativo.

• Producción: Mediante la introducción de este nivel de significación, los autores ponen

de relieve la importancia de la materialización de los modos semióticos en un medio concreto y la carga semántica que esto conlleva. Kress y Van Leeuwen lo definen exac- tamente como “the organisation of the expression, to the actual material articulation of the semiotic event or the actual material production of the semiotic artefact” (2001:

21). De esta manera, se abre toda una nueva capa semántica que tiene en cuenta la significación expresiva más allá del diseño y que incluye todas las connotaciones que pueda aportar el propio medio de ejecución. Así se diferencia, por ejemplo, el efecto comunicativo que pueda tener la recitación oral de una composición lírica de su trans- misión escrita en papel y tinta. La consideración semántica del medio como portador de significado es especialmente relevante para una investigación como esta, centra- da en una literatura electrónica en la que la comunicación tiene dos momentos de ejecución claramente diferenciados al ser el código informático una primera capa de producción que puede re-materializarse en otros nuevos medios diferentes e incluso divergentes entre sí. Pensemos por ejemplo en la posibilidad dentro de una aplica- ción infantil de experimentar la narración de manera oral o de manera escrita, con o sin añadidos lúdicos, etc. Además, al diferenciar el nivel de diseño con el nivel produc- tivo, de igual manera se abre una posibilidad interpretativa relevante en nuestro caso al separarse, como veremos más adelante, el diseño de reglas de comportamiento que definen la semiótica videolúdica, su ejecución informática y la materialización concreta en “las manos” del lectousuario que aporta toda una semántica propia en la especificidad de su proceso interactivo.

• Distribución: Mediante la inclusión del estrato “distributivo”, Kress y Van Leeuwen evi-

dencian la necesidad de considerar el nivel de circulación sociocultural de los men- sajes como un aspecto semánticamente relevante para el discurso multimodal. La distribución, así, es definida como la recodificación técnica de las sustancias semió- ticas con el objetivo de su registro y/o distribución. Si bien esta capa de significación es la menos “relevante” para el objetivo concreto de este capítulo, ya se evidenció en momentos anteriores de esta investigación la carga significativa que el monopolio distributivo de Apple tiene en la producción artística de las obras destinadas a ser vendidas a través de sus plataformas (Cap. 3). De igual manera, la cuestión de la eva- nescencia digital, la reproductivilidad del software en diferentes contextos informáti- cos, las limitaciones tecnológicas, etc. añaden todo un conjunto de implicaciones más que significativas para la conformación semántica del discurso literario electrónico. Aunque en ningún caso aplicaremos directamente como categórias de análisis la es- tratificación semántica del discurso multimodal de Kress y Van Leeuwen, sí que consideramos importante tener como trasnfondo teórico los planos significativos de los investigadores ya que refuerzan tanto nuestro posicionamiento analítico de la multimodalidad que ahora nos ocupa, como certifican la consideración teórica de aspectos periferícos al discurso pero rele- vantes para la totalidad de la comunicación que hemos analizado anteriormente. A continua- ción sintetizamos los cuatr aspectos relevantes para nuestra investigación que se derivan de la atención a los estratos semánticos de Kress y Van Leeuwen.

1. La inclusión del nivel discursivo evidencia la necesidad de considerar, no sólo las rela-

ciónes semióticas que se producen dentro del conjunto multimodal que caracteriza la comunicación literario electrónica sino también, aunque sea de manera tangencial, la significación concreta de sus modos semióticos específicos y hacerlo, además, de manera socialmente situada. Esto hace que, debido al marco disciplinar de esta inves- tigación, arraigada en los estudios sobre literatura infantil y juvenil, hayamos decidido incluir un análisis exahustivo de los mdos semióticos más alejados de la tradición histórica del campo y que, a su vez, conforman un eje fundamental de la significación multimodal del corpus que nos ocupa: la semiótica musical y la videolúdica

2. La categoría de diseño, precisamente por su específica atención a los modos de inte-

rrelación entre las diferentes sustancias semióticas justifica la atención concreta a las relaciones internas que se producen dentro del ecosistema multimodal y que deriva- rá en una serie de categorías de análisis heredadas del campo de estudio del álbum y que entornca la investigación con la disciplina de los estudios literario infantiles y del libro ilustrado (Silva-Díaz 2005, Nikolajeva y Scott 2001, Bosch 2015).

3. Como decíamos, la separación entre la capa de diseño y producción resulta funda-

mental para entender la semiótica viodelúdica en tanto en cuanto esta, como vere- mos más adelante, se define por el diseño de reglas por un lado y la materialización concreta a partir de ellas que se produce en el lectousario, que ahora es copartícipe del diálogo lúdico. Aunque el análisis microestructural de la comunicación literaria cibertextual será abordada de manera independiente –ya que esta supone una de los procedimientos cosntructivos definitorios de la LIJD (cap. 5)–, la capa emergente y altamente indeterminada de significación que se abre gracias a esta comunicación performativa2 es una de las características esenciales del nuevo corpus y de la semió- tica videolúdica.

4. Como decíamos arriba, la significación que reposa sobre los medios de reproducción

y distribución socioculturales involucrados en un discurso multimodal no es excesiva- mente relevante para el análisis “inmanente” de los constructos digitales que aquí nos ocupa pero justifica la atención reflexiva a la especificidad de circulación cultural que caracteriza a la literatura electrónica para niños y niñas.

Nos encontramos así con un medio, el informático, cuya potencialidad de recodifica- ción le dota de una capacidad de representación multimodal inigualable dentro del universo mediático y que, por tanto, multiplica sus posibildades expresivas más allá de las demostradas

por otras manifestaciones comunicativas literarias como el álbum ilustrado, la literatura oral, etc. Debemos por ello entender cómo se configuran e interrelacionan todas estas sustancias dentro de lo que llamaremos, basándonos en el concepto de Lewis (2001), el “ecosistema multimodal” y ofrecer un aparato de análisis básico que atienda por un lado a las funciones comunicativas que desempeñan estas sustancias dentro del proceso expresivo, siguiendo así la perspectiva funcional abierta en el capítulo sobre la materialidad virtual, y por otro un aparato de análisis, heredado de la tradición teórica del álbum, que atienda a las relaciones heterosemióticas del entorno multimodal y que nos permita entender el comportamiento orgánico e interno de estas dentro del proceso comunicativo.

Funciones comunicativas. ¿Sobre qué nos